Hoy 25 de noviembre es el día de leer a Tolkien pero en el fondo da igual cuando leas esto, hoy es el día de leer a Tolkien.
Fue el 25 de marzo del año 3019 de la Tercera Edad cuando la criatura Gollum en un estallido de rabia arrancó de un mordisco el dedo que portaba el Anillo Único y con él en sus manos cayó a las entrañas de lava del Monte del Destino, destruyéndose a sí mismo, al Anillo y a su creador, Sauron, de una vez por todas.
Fue en nuestro 2003 cuando la Sociedad Tolkien en el Reino Unido instauró e impulsó la celebración que supone leer a Tolkien, dedicándole un día, el mismo 25 de marzo del fin del Señor de los Anillos y de su anillo primigenio. El objetivo de la Sociedad con este día de celebración es fomentar la lectura de la obra de Tolkien, su difusión y estudio.
Como toda efeméride, ésta tiene algo de artificial pero sobre todo es útil y agradecida porque pocos autores han logrado pulsar las emociones que Tolkien logró sobre todo con la monumental El Señor de los Anillos. Pocos autores han logrado que varias generaciones hayan tomado su obra como referente casi vital, pocos escritores han logrado de sus lectores un reconocimiento casi religioso, de una hermosa emotividad. Pocos lectores muestran de forma continua su respeto, aprecio y agradecimiento a un autor y a una obra. Por ello un día como este seguramente no sea estrictamente necesario pero aún así no sólo no sobra sino que se antoja útil.
El día de leer a Tolkien es útil en el sentido en que Nuccio Ordine reivindica el valor de la inutilidad de la cultura. No nos va a hacer ricos que volvamos a leer el capítulo donde Merry y Pippin conocen a Barbol, ni va a hacernos más eficaces en el trabajo, ni va a aumentar nuestro capital humano, ni nos va hacer imprescindibles en nuestras empresas. Simplemente nos va a dar un poco de felicidad pero no de esa que genera por unos segundo comprar algo, si no una felicidad que anida, que siembra en nuestro cerebro, que de vez en cuando vuelve cuando vemos un árbol extraño que nos recuerda al ent y que nos provoca una ligera sonrisa.
Leer a Tolkien, envolvernos en su mundo de fantasía, de idiomas, de personajes nos acerca desde la fantasía a la realidad porque en el fondo de lo que nos habla, lo que nos cuenta trata sobre la vida, la muerte, la esperanza, el miedo, la amistad o la responsabilidad. Lo que hace Tolkien es envolver estos temas, nuestros temas como humanos, en un envoltorio de fantasía, de imaginación desbordada. El viejo profesor crea un trama de la que resulta difícil no ya escapar, sino dejar de volver a ella una y otra vez. Sería curioso conocer el puesto de Tolkien en el ranking de autores más releídos. Me dejo guiar por la intuición pero apostaría a que se encuentra entre los primeros de toda la historia de la literatura universal.
¿Merece la pena celebrar el día de leer a uno de los autores más leídos, releídos y reconocidos? Pues sí. Puede que sea inútil hacerlo pero no hacerlo sería una oportunidad perdida de volver a esa felicidad que sobre todo El Señor de los Anillos provoca, sobre todo en su primera lectura pero también en cada una de las agradecidas recaídas en las páginas de la odisea de Frodo. Merece la pena porque en el fondo se trata celebrar la lectura, la de Tolkien en particular pero también la lectura en general, no como obligación sino como celebración. Porque leer será inútil en una sociedad del conocimiento rápido y algorítmico pero no deja de ser, además de un acto de resistencia, un acto de ensalzamiento de lo humano, de su capacidad de crear, de inventar, de emocionar y de reflexionar. Y Tolkien sin duda alguna, es uno de esos pocos autores que consigue todo esto a la vez.
Por todo ello perder el tiempo leyendo y releyendo a J.R.R. Tolkien es un acto de resistencia a una visión del mundo que seguramente el profesor detestaría, donde parece que solo importa la eficiencia, la productividad y donde la realidad cada vez más la marcan algoritmos oscuros, creados y manipulados en la tierra de Mordor por seres oscuros, poderosos y envilecidos por el poder y la falsa magia del dinero. Algoritmos pensados para gobernarnos a todos, para encontrarnos, para atraernos a todos y atarnos en las tinieblas. Leer a Tolkien es una manera de ver, a través de su fantasía, la belleza del mundo real, de abrazar una felicidad casi pura, de alejarnos de pensamientos únicos, de celebrar lo humano y la naturaleza.
Leer a Tolkien permite celebrarnos como seres humanos, nos ayuda a comprendernos a nosotros y lo que nos rodea. A través de sus historias y sus personajes nos reconocemos y reconocemos a otros. Bajo el atractivo disfraz de la fantasía late una visión optimista del ser humano, consciente al mismo tiempo de sus peligros pero que acaba por reivindicar el humanismo como eje de nuestra sociedad. En ese mundo de dragones, de anillos, de malvados magos, de orcos y trolls, de elfos y ents, al final es lo humano, encarnado en diferentes formas, lo que prevalece y frena al miedo y al odio. Por esto es tan necesario leer a Tolkien, por esto es útil celebrar este día.
Por todo esto da igual cuando se lea esto, hoy es el día de leer a J.R.R. Tolkien.










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Un gran artículo!
Pero una pequeña errata: el Tolkien Reading Day se instituyó en 2003, no en 2023 :-)