
Primera iteración
Primer es una película sobre viajes en el tiempo.
Pero no es una película convencional sobre viajes en el tiempo. Para empezar, es una película con un presupuesto verdaderamente ridículo —apenas siete mil dólares—, rodada con actores no profesionales y en escenarios de andar por casa. Literalmente: gran parte del metraje está filmado en la casa del propio Shane Carruth, que aparte de ser el primer filme que dirigía y de reservarse uno de los papeles protagonistas, se encargó del guion, la producción, el montaje y hasta de la banda sonora.
El planteamiento es bastante sencillo: dos ingenieros, Aaron (Carruth) y Abe (David Sullivan) tienen un trabajo diurno dentro de una gran compañía, pero por las tardes dirigen un minúsculo negocio paralelo. Uno de esas empresas que, en la mejor tradición de la electrónica americana, tiene su sede y su fábrica en un garaje, concretamente en el garaje del propio Aaron. Allí, junto a otros dos compañeros, fabrican y venden componentes electrónicos, empleando el dinero que obtienen para financiar sus propios proyectos.
El caso es que una noche, y de forma accidental, los dos amigos descubren un mecanismo para viajar en el tiempo. Pero claro, Primer no es una película convencional sobre viajes en el tiempo y su presupuesto es ridículo, así que no asistiremos a ningún despliegue de efectos especiales. De hecho, Primer no tiene efectos especiales y el mecanismo no es un gran artefacto de avanzadísima tecnología ni un hermético túnel en unas enormes instalaciones secretas ni tampoco un DeLorean con chasis de aluminio alimentado por un condensador de fluzo. En Primer, la máquina del tiempo es una caja.
Segunda iteración
—Tienes que explicar cómo funciona la caja. Primer es una película sobre viajes en el tiempo. Pero no es una película convencional sobre viajes en el tiempo. La caja no tiene un dial que apunta a cualquier instante del pasado o el futuro. La caja es como un agujero de gusano: solo puede viajar a un punto preciso del pasado. Al momento concreto en el que la caja se puso en funcionamiento.
—Ahora es cuando desarrollas el concepto: Aaron y Abe fabrican la caja con el tamaño justo para que quepan dos personas.
Aaron y Abe fabrican la caja y la guardan en un trastero. Es una caja con el tamaño justo para que quepan dos personas.
—No deberías desviarte. Sabes que no deberías desviarte: una vez activada la caja, Aaron y Abe se esconden en un hotel durante seis horas.
Una vez activada la caja, Aaron y Abe se esconden en un hotel durante seis horas. Allí consultan el mercado bursátil y apuntan las acciones que más han subido en ese tiempo. Después vuelven al trastero y se meten dentro de la caja.
Tercera iteración
—Primer es una película sobre viajes en el tiempo.
Primer es una película sobre viajes en el tiempo. Pero no es una película convencional sobre viajes en el tiempo. Trata de dos ingenieros que descubren accidentalmente un mecanismo para viajar en el tiempo y fabrican una caja con él.
—(Las repeticiones van a alarmarle).
—Pero tiene que ser exactamente igual que sucedió.
—(¿Estás seguro? Ya tenemos unas cuantas desviaciones).
—Hay que seguir: Aaron y Abe permanecen dentro de la caja exactamente seis horas.
Aaron y Abe permanecen dentro de la caja exactamente seis horas. De esta manera, aunque su tiempo subjetivo avanza seis horas, cuando salen de la caja se encuentran exactamente en el mismo instante en el que la activaron. Seis horas antes. Así, mientras sus otros yoes consultan el mercado bursátil, los nuevos Aaron y Abe invierten en las acciones que ya saben que van a darles beneficios. Tras el éxito del experimento, los dos amigos deciden volver a meterse en la caja.
Quinta iteración
Estás leyendo un artículo que forma parte de la serie Jot Down 100 ciencia ficción: cien películas imprescindibles.
—(¡¿QUÉ?!)
—Sabía que iba a pasar esto. La ambición lo destruye todo. El dinero lo destruye todo. Por muy matemático y muy preciso que sea el mecanismo. La amistad. La propia vida. Todo se va a la mierda.
—(¿Pero quién ha construido otra caja? ¿Cuándo?)
—Ya no importa. No deberíamos habernos cruzado. Por eso había que esconderse en el hotel, para no cruzarnos. Intervenir en las líneas temporales de los otros trae consecuencias imprevisibles.
—(De los otros no…, de nosotros misMos. KaDA nueva versión es… más y más… degra… degradada. A mÍ… me cuesta esKribir con… normalidad).
—(¿Y cómo sabemos si no ha construido una caja incluso antes? ¿Cómo sabemos que no hizo el descubrimiento mucho antes y no se lo dijo a nadie?)
—Sencillamente no lo sabemos. No sabemos si hay otra caja.
Novena iteración
Estás navegando por la web y has abierto la página de Jot Down. Estás leyendo un artículo que forma parte de la serie Jot Down 100 ciencia ficción: cien películas imprescindibles. Es un artículo sobre la película Primer.
Se llama: «Todo empieza con una caja».








Las casualidades inquietan, tanto como para que te pongas a buscar un viejo libro de ciencia ficción que, por supuesto no encuentras, y temes de haberlo metido dentro de una… caja de cartón destinada a la buhardilla junto con otros libros, una caja que transportaba latas de arvejas, una caja que en el fondo te daba pena por tanta escritura de refilón destinada al olvido. El argumento era simple y de lectura corta, no más de treinta páginas dando la sensación de que el autor no supo cómo seguir con la trama, ya que termina plegada y apilada con otras que después venderían al cartonero del barrio. Los personajes eran tres, dos muchachos y una piba, que huye despavorida y gritando que es una caja endemoniada, que había que quemarla. Ellos la miran divertidos pero no piensan lo mismo, y comienzan a cambiar miradas de complicidad para sacar provecho de esa extrañeza que es meter la mano y no tocar fondo. Lo hacen a turno, y cada vez con mayor rapidez y excitación, pero todo cambia cuando, al tratar de llegar a mayor profundidad, comienza a deformar los bordes. Es ahí que la miradas se vuelven hoscas. Lo intentan otra vez después de una breve porfía por ser el primero que inevitablemente aumenta la deformación de los bordes. Entonces las miradas posteriores ya no son de desconfianza, sino de odio. E inicia una pelea con insultos, reproches y trompadas. Uno de ellos lograr serenar al otro inmovilizándolo boca abajo, y le pregunta si vale la pena perder la amistad por un futuro imposible por culpa de una caja que no tiene fondo. Ese es el futuro responde el otro, una cosa sin fondo. Pues ma cago en el futuro, pelotudo, le contesta el otro; entonces se levanta y desarma la caja apilándola con otras, futuro de magras ganancias.
Difícil lectura, pero amena, diría a “¿tirabuzón?”. Me pregunto si el autor no habrá leído el mismo libro. Muchas gracias.