
Viene de de «Los videojuegos como método de expresión artística y humana (4): storytelling y el dilema de lo comercial»
¿Qué se gana si los videojuegos son plenamente considerados como arte?
Muchas obras, cuando son vistas como arte de manera explícita, lo son porque se refieren a ellas desde esa índole; adquieren, entre muchas cosas, una capa de análisis mucho mayor. Principalmente porque todo lo que sea arte siempre será considerado como algo que puede volver a reinterpretarse y cuyos temas o emociones no son obsoletos, porque detrás de lo que se percibe a primera vista hay muchas capas que siempre pueden volver a considerarse o a sacar a relucir significados que no se sabían que existían. Es una de las cualidades del arte: su atemporalidad, que permite que aún hoy en día algunas obras sigan siendo analizadas y tomadas como referentes dentro de un conjunto mayor. Pinturas míticas como El caminante sobre el mar de nubes siguen fascinando a miles de personas y contribuyendo a que gente nueva en este ámbito pueda sumarse. Libros como Cien años de soledad o Crimen y castigo, absolutos clásicos de la literatura, siguen siendo objeto de debate debido a sus temas y son la primera baza para introducirse en la literatura al completo. Podría seguir así durante mucho más tiempo, pero si acaso un videojuego adquiriera esta atemporalidad, esta visión de ser una y otra vez reinterpretado, ¿realmente cambiaría algo? Si la industria del videojuego ha sacado a relucir algo, es que, sin importar el momento, siempre hay desarrolladores dispuestos a crear obras increíbles, con miles de detalles y que tienen en cada uno de sus aspectos una intención artística deliberada por detrás.
Sean o no arte, esto es una realidad, por lo que, si el día de mañana se anunciara que oficialmente los videojuegos serán considerados bajo la crítica como un medio de expresión artística, a nivel de industria y desarrolladores no cambiaría mucho; de hecho, dudo que llegue a cambiar. Al ser algo muy cercano a un mercado hecho y derecho, con o sin esta afirmación, algunas situaciones no hubieran cambiado nada. Si hace cinco años, por ejemplo, se hubiera hablado abiertamente de los videojuegos como arte, dudo que esto hubiera cambiado la evolución que ha tenido la industria; a lo sumo, ciertas empresas se habrían aprovechado de esta calificación para vender obras o a precios inflados o presentándolas como algo mejor. Es a nivel fundamental, entonces, que el arte y los videojuegos no tienen necesariamente una razón para juntarse como tal. Al fin y al cabo, nada cambia. Se seguirán creando obras maestras y miles de personas cada día comprenderán el potencial narrativo de los videojuegos y los analizarán con suma pasión y amor, sean o no arte; esto no se alterará. Pero, a pesar de todo, aún hay algo que sí podría crear la diferencia, y eso es el respeto hacia la industria.
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Buenas! Estudié Literatura y soy fan de los videojuegos desde mis 3 años. Comparto tu punto de vista. La ludonarratividad es un área muy poco explorada, pero no así, poco explotada.
Personalmente creo que la rama del indie ha logrado explotar las sensibilidades del jugador. Visual, musical, interactiva. Parte de la historia.
La catársis era entendida como la purga o purificación del alma. Si ese es el caso ¿los videojuegos no serían acaso la mejor forma de autoaceptación?
¡Hola!
Muchísimas gracias por tu comentario. Me alegra profundamente que alguien con tu formación y sensibilidad haya conectado con lo que quise expresar. Y tu reflexión final me parece muy interesante. De hecho, me gustaría retomar eso desde otro ángulo. Si realmente los videojuegos pueden generar procesos tan íntimos de purificación emocional, ¿no sería incluso más valioso considerarlos también como una herramienta terapéutica estructurada? Es decir, no solo como una experiencia artística o casual, sino como una forma legítima de psicoterapia interactiva, donde se estudie cómo las personas reaccionan emocionalmente, y cómo eso puede ayudarles a conocerse, aceptarse o sanar.
Gracias de nuevo por leer.
Me he leído las 5 partes y me ha parecido todo muy interesante. El videojuego como arte es sin duda un terreno relativamente novedoso y lo que has expuesto allana el camino para una discusión rica y productiva. Un acercamiento adecuado al tema, sin duda.
Me gustó la manera en la que explicas la compenetración entre narrativa y gameplay, y también el papel que el arte que llamas tradicional tiene dentro de los videojuegos. Tu crítica al estado actual del gaming es también acertada y he tenido esa opinión ya desde hace varios años. También comparto que los videojuegos pueden moldear quién eres. Sin querer sonar pretencioso, siento que haber jugado The Legend of Zelda Skyward Sword en mi adolescencia y Yohi’s Island en mi niñez, por no mencionar Halo también, en vez de otros juegos jugaron su papel en la formación de quien soy ahora; recientemente, juegos como Before your eyes, Death’s Doors o Roboquest también me han marcado y puedo mencionar muchos, muchísimos más.
Ahora, donde no estoy del todo de acuerdo es si la nautraleza artística del videojuego como medio está intrínsecamente relacionado con su capacidad narrativa. Creo que esa visión puede dejar de lado muchos juegos que potencialmente son artísticos a pesar de no contar historia alguna o estar la historia en la periferia, ya sea por aspectos directamente relacionados con el arte tradicional o por tener cierta originalidad, identidad o gusto específico en sus mecánicas. ¿No podriamos decir que en el gameplay mismo hay cierta estética? Como pudiera ser el caso de los juegos de pelea, por ejemplo, que han hecho acto de presencia casi desde los inicios del medio, cuyo gameplay tiene detrás tanta delicadeza, ingenio y planeación, y que pesar de ser de los géneros menos rentables de la industria, no dejan de salir… ¿Por artistas tercos quizá?
En fin, repito, nos encontramos en un espacio formalmente inexplorado, propicio para la discusión y confluencia de perspectivas. Muy buenas piezas que llaman a la reflexión.
Aquí un nacido en los 90 que se ha criado con videojuegos como tantos otros. Inicialmente puro entretenimiento, pero con los años, lejos de abandonarlos, empiezo a valorarlos por esa narrativa tan única, la capacidad de reflexión y todo la faceta artística que tienen.
Hay juegos que te marcan y perduran en tu memoria y tu corazón para siempre. Al fin y al cabo, nos emociona una película, una canción o un cuadro, ¿cómo no nos va a emocionar una historia de la que formamos parte durante horas? Lo que despiertan en nosotros juegos como Shadow of the colossus , The last Guardian o Outer wilds, por poner un ejemplo, es muy difícil de conseguir en cualquier otro medio.
Gracias por los artículos y por poner en valor este medio. Me apunto Omori y Disco Elysium para jugarlos pronto, no los conocía.