Editorial El gran robo del siglo

Carta abierta a Lino Cattaruzzi, director general de Google, dejen que los usuarios que queremos seguir pensando apaguemos su IA

Imagen promocional de Her, 2013

Estimado señor Lino Cattaruzzi, director general de Google para España y Portugal. Le escribo como editor de Jot Down y, también, como un usuario cotidiano del buscador de Google. Porque además de editor de libros y de medios de comunicación, soy alguien que cada día consulta en su buscador y confía —quizá con una fe ya algo ingenua— en que lo que aparezca al otro lado será información, no publicidad con pretensiones de conocimiento.

Hace unas semanas, la asociación neerlandesa de consumidores Consumentenbond publicó una investigación exhaustiva sobre la función «AI Overview» de Google, la nueva capa de inteligencia artificial que Google ha incorporado a sus resultados de búsqueda. La organización planteó un centenar de preguntas que iban desde la nutrición y la sostenibilidad hasta el derecho del consumidor, los viajes o la tecnología, y se detuvo a examinar con lupa las respuestas que la máquina tejía, palabra a palabra, en su intento de parecer humana. En el 70 % de los casos, Google activó su resumen automático, es decir, una respuesta generada íntegramente por su modelo de IA. Y en aproximadamente una quinta parte de ellas, la conclusión fue que esas respuestas eran «demasiado comerciales, categóricas, erróneas o desactualizadas».

La investigación documenta ejemplos que, vistos uno a uno, podrían parecer anecdóticos, pero que en conjunto describen un problema sistémico. En una búsqueda sobre vacaciones sostenibles, el sistema recomendaba reservar un crucero, pese a que este tipo de turismo figura entre las actividades más contaminantes del planeta. En otra, al pedir información sobre llamadas internacionales, la IA ofrecía instrucciones para usar Skype, un servicio que hace meses no permite realizar ese tipo de llamadas. Y en cuestiones más sensibles —por ejemplo, sobre alimentación o derecho del consumidor— el resumen priorizaba fuentes con intereses comerciales o consejos simplificados al punto de ser falsos.

Consumentenbond no se limitó a señalar errores: denunció también la falta de transparencia y de control por parte del usuario. El resumen con IA aparece en la parte superior de la página de resultados, desplazando el acceso a medios, blogs o instituciones que sí contrastan su información. Peor aún, no puede desactivarse. No existe una opción en los ajustes de búsqueda que permita al usuario optar por una experiencia tradicional, libre de esa capa generativa. La organización advirtió que esta imposición vulnera el principio de libertad de elección y podría contravenir el espíritu de la Digital Markets Act, la norma europea que busca evitar prácticas monopolísticas en el ámbito digital.

Además, el informe aborda un aspecto poco discutido: el impacto medioambiental. Google sostiene que el uso de IA en búsquedas no incrementa de forma significativa el consumo energético, pero Consumentenbond expresa sus dudas. No hay datos públicos, solo declaraciones. Y si algo hemos aprendido de la historia reciente de la tecnología es que lo que no se mide, se niega. La asociación neerlandesa ha pedido formalmente que Google ofrezca un mecanismo para desactivar «AI Overview», y ha solicitado al gobierno de los Países Bajos y a la Comisión Europea que evalúen si el comportamiento de la empresa se ajusta al marco legal europeo. Es una cuestión de transparencia, pero también de ética digital: una compañía que gestiona la puerta de entrada al conocimiento de millones de personas no puede decidir unilateralmente cómo se presenta ese conocimiento.

Desde España observamos con idéntica preocupación este experimento impuesto a escala continental. En nuestro país, «AI Overview» ya aparece en muchos resultados, y ningún usuario puede desactivarlo. No hay un botón, ni una casilla, ni una configuración que permita decir «no, gracias». Solo quedan apaños: añadir el parámetro udm=14 en la URL, instalar extensiones que ocultan el bloque de IA o cambiar a motores de búsqueda alternativos. No son soluciones, son actos de resistencia.

Su compañía argumenta que estos resúmenes mejoran la experiencia del usuario, que ahorran tiempo, que filtran el ruido de internet. Pero ese argumento es tramposo. Lo que llaman ruido es, en realidad, pluralidad. Y lo que presentan como eficiencia es una forma de tutela; el buscador que antes ofrecía caminos ahora dicta conclusiones. La diferencia no es menor. Un buscador no debería contarte lo que debes saber, sino mostrarte las fuentes para que puedas decidir tú mismo.

Como editor, conozco el valor de una selección. Editar significa elegir, sí, pero también firmar esa elección, asumir la responsabilidad de cada línea publicada. En Jot Down no ocultamos quién escribe ni desde dónde se escribe. La inteligencia artificial de Google, en cambio, compone una voz invisible: mezcla fragmentos, sintetiza datos, proyecta certezas sin rostro. Aunque enlaces a las webs desde las que han extraído la información, no indican quién la revisa, ni qué criterios determinan su tono. En un contexto así, hablar de confianza resulta un gesto de fe, no de conocimiento.

Como editor de varias cabeceras digitales me preocupa otra consecuencia: el impacto sobre los medios independientes y los proyectos culturales. Cada vez que «AI Overview» resume un contenido, lo neutraliza. No cita la fuente, no enlaza al medio original, no genera tráfico, no remunera. Las publicaciones pequeñas, las revistas culturales, los medios que apuestan por la calidad antes que por el clic, dependen de la visibilidad orgánica en buscadores. Si esa visibilidad se sustituye por una respuesta genérica generada por una máquina, desaparece su espacio. La IA no roba el contenido, pero le roba su contexto y su función: el encuentro con el lector.

Como le comentaba, también le escribo como usuario. Como alguien que lleva veinte años buscando cosas en Google y que siente que, poco a poco, el buscador se ha convertido en un collage de imágenes, resúmenes, publicidades y enlaces a tiendas. Ya no se trata de navegar entre páginas, sino de aceptar una síntesis en un mar de snippets enriquecidos sin preguntar quién la hizo. Lo que comenzó como un acceso libre al conocimiento se está transformando en un sistema de pensamiento delegado. Y eso, para cualquiera que crea en la autonomía intelectual, es inaceptable. Por un lado queréis ayudar en la educación de los jóvenes integrando el vídeo en la formación y por otro anuláis el ejercicio reflexivo a todos los que usamos vuestros servicios.

Por todo ello, pedimos desde aquí, desde Jot Down, que Google ofrezca una opción clara y accesible para desactivar «AI Overview» en España y en toda la Unión Europea. No se trata de detener la innovación, sino de devolver al usuario el derecho a elegir. Una herramienta verdaderamente inteligente no se impone. Y un buscador que de verdad quiera servir al conocimiento debe confiar en que las personas saben pensar por sí mismas. No sean cómplices de la desilustración de la sociedad.

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13 Comentarios

  1. Suscribido en cada letra y punto. ¡Bravo! De todas maneras, está claro que la «IA» (léase LLMs) no están para innovar, sino para controlar. Quien no se haya enterado a estas alturas está muy -¿voluntariamente?- ciego.

    Pequeño añadido: aparte de la citada «solución» de añadir el parámetro udm=14, dicho efecto se puede conseguir igual con sólo añadir «-ia» a la búsqueda. Sigue siendo engorroso y da pereza hacerlo muchas veces, pero no es necesario acordarse del críptico código por lo menos.

  2. ángel Prats

    Buenas tardes,
    Me parece una carta muy estratégica: se solicita un botón sencillo, que Google podría implementar de manera inmediata y sin coste, y al mismo tiempo, de conseguirlo, se abriría un debate cultural en el que Jot Down es especialista.
    Personalmente, yo no habría incluido los “trucos” para desactivar AI Overview; es un detalle menor, pero podría restar fuerza al mensaje principal.

  3. José Ramón de la Mar

    Es una nueva vuelta de terca, internet hoy decepciona se mire por donde se mire, esperábamos otra cosa. Hay resúmenes de IA que causan espanto. Y son obligatorios. Red de redes, qué risa. La comunicación en la web brilla por su ausencia. Vaya panorama.

  4. Amén

  5. Es que es mala malísima. 1/5 de las búsquedas se queda en poco en mi experiencia. La IA de Google practica el cuñadismo categórico.

  6. FRANCISCO J. LUCAS

    Buenos días.

    Bajo mi humilde opinión, es tan simple como hacer scroll. Es algo que vengo haciendo hace ya mucho tiempo, desde que los primeros resultados, siempre son anunciantes.

    P.D. Tras la imparable decadencia de la calidad de las webs de internet (todo DEBE leerse en menos de 5min.; con lo que conlleva), este oasis para la mente que es Jot Down, sigue siendo uno de mis pocos refugios de paz, serenidad y alimento para mi alma. ¡Mil gracias por seguir en la resistencia e ir contracorriente!

  7. Usar otros buscadores no es un acto de resistencia, es una alternativa real.

  8. ángel Prats

    La clave de Google en su estrategia de IA es la dominación total de la experiencia de búsqueda. Y el objetivo Jot Down es que Google reflexione.

  9. ángel Prats

    Ahora en la búsqueda de google me sale como predeterminado buscar «Todo» sin la IA, y si busco por la opción IA sale una especie de Gemini

  10. Guillermo

    Es cierto lo que dice, y creo que el panorama es aún peor. Sin embargo me quedé pensando, no sería más certero que el destinatario sea alguien en el gobierno que vele por nuestros derechos digitales? No es como pedirle al lobo que se coma un par de ovejas menos?

  11. Ambituerto

    Igual es que no sé utilizar bien el buscador de Google, pero, en mi humilde opinión, ya funciona regulero sin la IA. Todo indexado en función de el tráfico, todo anuncios, y con una página y poco de resultados significativos.

  12. José Parras Canuto

    Todo bien pero la batalla, que coño, la guerra, se perdió hace mucho.

  13. Si quieres “seguir pensando”, en los términos de tu artículo, anda a una Biblioteca Pública, anda chavalin, nadie te detiene… no se que hacías en Google

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