Circula estos días por las redes y los medios de comunicación unas imágenes en las que se ve la fachada de la sede de Filmin en Barcelona con pintadas que la acusan de “colaboracionista con la represión española”. La foto es un asco. No tanto por los insultos —que también— sino por convertir otro espacio de deliberación cultural en blanco de la intolerancia. Otro intento de silenciar lo incómodo. Otro matón más. Para más inri, los autores de las pintadas son los mismos que luego se quejan del trumpismo o la ultraderecha cuando estos utilizan exactamente las mismas herramientas que no son otras que la deslegitimación del adversario, la presión colectiva y el señalamiento como forma de debate, solo que envueltas en una retórica distinta y con la convicción, siempre tranquilizadora, de estar en el lado correcto de la historia.
Desde Jot Down llevamos más de una década defendiendo que las ideas no son enemigas. Que una revista no es un manifiesto, sino un lugar donde conviven voces que se miran de frente. Que la calidad y el rigor son los únicos pasaportes válidos para entrar. Y que, por tanto, la función de un medio no es agradar, sino complicar. Por eso, cuando vemos cómo Filmin es acosado por haber programado Ícaro: la semana en llamas, no podemos más que ponernos del lado de la plataforma. No del documental, que puede ser malo, sesgado o directamente execrable. Del derecho a exhibirlo.
La historia es conocida: Filmin incluye en su catálogo un documental sobre la actuación de la policía española durante los disturbios de Urquinaona en octubre de 2019. La pieza, rodada casi exclusivamente desde el punto de vista de los antidisturbios, omite la mirada de los manifestantes y de los Mossos, y no incluye denuncias por violencia policial. El independentismo catalán reacciona con furia: boicots, bajas masivas, pintadas. Jaume Ripoll, director de contenidos, firma primero un comunicado defendiendo la pluralidad y luego admite en entrevistas que no había visto el documental antes de programarlo, que lo considera “sesgado” y “fallido”, y que, de haberlo visionado, no lo habría colgado. El contrato, sin embargo, obliga a mantenerlo hasta enero de 2026. Filmin, entre la espada y la pared.
Aquí no se trata de si Ícaro es un buen documental. Probablemente no lo sea. Se trata de si una plataforma puede ser obligada a retirar una obra por presión política. Se trata de si el linchamiento digital es un mecanismo válido para moldear el catálogo de un servicio de streaming. Se trata de si la respuesta al discurso que nos incomoda es más discurso o es censura. Y se trata, sobre todo, de quién decide qué se puede ver y qué no.
Desde 2011, Jot Down ha publicado textos que nos han costado lectores, anunciantes y amigos. En un mismo mes, nos tacharon de fachas por entrevistar a Francisco Marhuenda y de rojos por entrevistar a El Gran Wyoming. Como dijimos entonces: “Un día somos fachas, al siguiente rojos, y por la noche mourinhistas o culés”. No publicamos para agradar. Publicamos para que las ideas, incluso las que nos repugnan, se expliquen con rigor y calidad. Por eso, cuando vemos a Filmin siendo apaleado por haber abierto la puerta a una mirada que incomoda, no podemos más que reconocer el gesto. El error no fue programar Ícaro. El error fue no haberlo visto antes. Pero el acierto, el verdadero acierto, es no haberlo retirado.
Porque la alternativa es peor. La alternativa es que cada plataforma se convierta en un eco de su público más ruidoso. Que el catálogo de Filmin sea diseñado por Twitter. Que la programación de un festival la decida quien más grita. Que una editorial retire un libro porque alguien se siente ofendido. Que una revista como Jot Down deje de publicar a quien disiente. Que el matón gane.
Y el matón está ganando. En los últimos años hemos visto cómo el debate público se ha vuelto una guerra de trincheras donde la complejidad es traición. Cómo la cultura se ha convertido en un campo de batalla donde la única opción es elegir bando. Cómo la exigencia de coherencia ideológica se ha vuelto una forma de vigilancia. Cómo la presión corporativa —boicots, bajas, campañas— se ha convertido en un mecanismo de censura más eficaz que cualquier comisión de moralidad. Y cómo, ante esa presión, las instituciones culturales tienden a doblarse. A pedir perdón por haber programado. A prometer que no volverá a pasar. A retirar. A autocensurar.
Filmin, hasta ahora, no lo ha hecho. Y eso es lo que hay que celebrar. No el documental, que puede ser una porquería. El gesto de mantenerlo. De decir: aquí cabe todo lo que cumpla un mínimo de calidad, incluso lo que nos repugna. De entender que una plataforma no es un club de fans, sino un archivo. De asumir que la libertad de expresión no es la libertad de decir lo que a mí me gusta, sino la de decir lo que a mí me revienta. De defender que la respuesta al discurso que odiamos no es silenciarlo, sino discutirlo. De apostar por la deliberación contra el matonismo.
La plataforma de cine, una rara avis del sector que hace las delicias de miles de personas precisamente por no tratar a su público como a un rebaño, no puede convertirse ahora en una víctima propiciatoria para tranquilizar conciencias militantes. Atacar a Filmin en lugar de conversar con ellos sobre la idoneidad o no de un documental es renunciar de forma explícita a la crítica y abrazar la coacción, sustituir el argumento por la amenaza y el intercambio de razones por el castigo ejemplar, como si el desacuerdo cultural solo pudiera resolverse a golpes simbólicos y no mediante ese ejercicio incómodo, lento y siempre imperfecto que se llama deliberación.
Filmin es uno de los mejores servicios culturales europeos y no podemos permitir que se ha lapidado por las hordas de energúmenos que se están apoderando de todos los espacios colonizando el debate público y sustituyendo la crítica por el griterío, la discrepancia por el señalamiento y la conversación por la amenaza, hasta vaciar de sentido cualquier espacio que no se pliegue dócilmente a su moral de trincheras. Desde Jot Down hoy defendemos a Filmin y a su director Jaume Ripoll, no por lo que ha programado, sino por lo que se niega a hacer. No retirar. No pedir perdón por existir. Y, en definitiva, no dejar que el matón marque la agenda.









Chorrada afectada y vulgar, como cualquier pieza en la que el pretendido intelectual juega a hacerse el perseguido. Pero que sí, que eres súper valiente y tu voz es necesaria. Y enhorabuena, porque además de opinador, también eres sabuesazo que ya identificó al autor de la pintada. Atiendan: hay un opinador que ya lo sabe todo y señala señala señala. Novedad.
Yo como suscriptor de Filmin estoy muy de acuerdo con la campaña y me parece bien que se le afee, como cuando pusieron un docu sobre ultraderechistas mongoles solo porque hablaban mal de China y lo pintaban como «freedom fighters». No me voy a dar de baja pero, muchahos, donde está la libertad de distribuir está al libertad de que te contesten ben contestado.
Me parece estupendo que critiques a Filmin porque tenga en su catálogo el documental y a Jot Down por apoyar a Filmin y, la vez, mantengas la suscripción. De eso se trata, de discutir y de debatir no de cancelar e insultar.
Lo lamento, pero no estoy de acuerdo. En unos tiempos como los actuales, donde la existencia de fake news, falsas verdades y manipulaciones estan a la orden del dia no deberian publicitarse contenidos sin que hayan sido revisados. Es un acto de responsabilidad.
Se revisa y se acepta su publicación (estes o no de acuerdo con la idea), si se quiere incluir algun aviso o no,o información contextual. Pero lo que no deberia pasar es que haya esa revisión. Pq entonces, esa idea, es dada por verdad.
Asi pues, esa dejadez, deberia implicar una consecuencia.
Y no estoy defendiendo la censura, ni las amenazas, no, totalmente en contra.
Estoy defendiendo la responsabilidad de saber que se esta exponiendo. Y si se cree que ha habido un error, se corrige, no es autocensura, es coherencia.
Exacto. Debatir, debatir y debatir. Mientras hablamos , no desenfundamos las armas y las palabras usadas como armas pueden ser contestadas y debatidas. Olé por Filmin y por Jot Down.
Yo no soy racista pero …
Lo más gracioso de todo esto es que el documental es bastante decente. Tiene las limitaciones de que está hecho con la policía y con policías, con lo que se nota que el guión está muy estudiado, pero eso es bueno. Porque los agentes no sueltan cuñadeces políticas, se limitan a relatar su experiencia y el material documental procede de sus grabaciones de radio y las cámaras empotradas y de los helicópteros. No hay más. Y sirve para mostrar la violencia que se desató esos días, relativamente organizada desde arriba con la intención de dejar una performance de imágenes que sirvieran de argumento contra la sentencia. La verdad es que con escaso éxito, el gobierno actual del PSC es un carpetazo a todo aquello, que no fue otra cosa que un trumpismo desatado para defender lo indefendible. Lógicamente, habría resultado mucho más interesante un documental sobre los agentes que irrumpieron el 1 de octubre de 2017, la opinión de esos sí que sería carne de debate y estaría muy bien contrastarla con el testimonio de todos los protagonistas, porque esos días se cometieron verdaderos abusos y excesos contra la población. Sin embargo, lo del 19 no tuvo absolutamente nada que ver con aquello. Había que obtener vídeos y fotografías de un caos absoluto y la muestra de que «el poble» no toleraba la acción de la justicia española. No hay absolutamente nada, ni una sola palabra, ni una sola frase, que pronuncien los policías entrevistados que sea mentira. Ni una. Hasta el columnista de El País que ha criticado el documental tergiversa cuando habla del «A por ellos», porque en 2019 fueron los manifestantes los que lo cantaban y, por si alguien no lo escuchó in situ, se puede ver en estas imágenes. En 2019 ya se le habían visto las costuras al independentismo, pero en estas jornadas de quemar la ciudad se le vio completamente el cartón. Me imagino que lo que escuece es que lo que refleja Ícaro no es otra cosa que la pura verdad, que duele mucho más que un producto manipulado y ridículo. Pero bueno, a cargar contra Filmin, vale, un detalle más que te deja desolada.
¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Acusar a RTVE de colaborar con la represión franquista por tener archivos del NO-DO? Es tan sencillo como no verlo. No sé cuál es el miedo a que se vea. Lo único que han conseguido con esta campaña es darle una publicidad que no tenía y demostrar que quienes denuncian censura ajena suelen defenderla cuando el relato no coincide con su visión de las cosas.
Te aplaudo. Bien argumentado.
No sabía de su existencia ni me interesa la visión policial, pero ahora lo voy a ver para saber en qué consiste aquello que tanto les perturba que se vea y por qué se dedican a hacer, tratar de censurar, lo que critican en los otros.
Ya lo dijo Luxemburgo hace más de un siglo. Libertad es siempre libertad de pensar diferente. Aquí somos todos cojonudos hasta que alguien dice lo que no nos gusta.
Muy bonito el texto. 2 apuntes:
– JD es plural hasta cierto punto. Todos sabemos de dónde cojea y por eso la balanza se inclina considerablemente de un lado. Esto no es malo per se, pero creo que es honesto reconocerlo. A mi me gustaría leer más artículos contrarios, que me incomodaran.
– Bravo por Filmin, por dejar el documental, pero regular Ripoll por decir que de haberlo visto no lo habrían colgado. Mi duda es si lo que ha pasado ahora puede influir en futuras decisiones. Espero que no.
Respecto al documental, no lo he visto, y no creo que lo vea. Yo estuve allí, vivía en la calle Bruc con ronda Sant Pere. Se lo que pasó y lo que vi desde mi ventana. Y no me gustó. Ya no vivo en Cataluña.
Hace unas semanas un grupo de amigos nos juntamos para ver Olimpia (1936). Es un documental sesgado para ensalzar el nazismo ario y es un documento imprescindible para entender el deporte y la cinematografía de L. Riefenstahl. Y una pequeña introducción aclaratoria o una sinopsis aséptica ayudan mucho a que los espectadores decidan cómo visionarlo. Lo otro es entresacar y reducir la variedad humana. No lo veré, igual que decido no ver un solo minuto de footage de policía norteamericana en las noticias. Pero eso ya es cosa mía como consumidor.
Ni caso.
Para ser un golpe de estado (del pijerío catalán con abuelitos y familias interpuestos, sí, pero golpe, al fin y al cabo) pocas hostias volaron y pocas consecuencias ha habido.
Estamos todos, con mucha razón, preocupados por el populismo y el fascismo, aquí, en Europa, en todo Occidente, y cuando lo tenemos a un palmo de las narices nos hacemos los suecos y buscamos excusas. No sé, será la colonia catalana, que les hace oler mejor.
Está claro que cuando tenemos el fascismo a un palmo de narices no lo reconocemos, como te pasa a ti con tu basura de comentario xenófobo.
¿Xenófobo? No te enteras. Yo no, tú, vosotros, de eso es de lo que me quejo.
No, no me entero. Criticas el populismo usando xenofobia de libro («será la colonia catalana, que les hace oler mejor») y populismo barato desinformado («golpe de estado del pijerío catalán»).
Ay, ay, ay, ay, ay.
Esos fachas catalanes, lo más facha de toa Ejpaña, no fallan nunca. Silvia te esperamos.
https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/manicomio-catalan/20260122/icaro-version-hechos/1003742725324_12.html
Otro medio pagando el peaje: el documental es malo (incluso «excecrable»). Es malo, por lo visto, porque sólo da un punto de vista. Precisamente eso es lo que lo vuelve interesante: no había ningún testimonio directo de ese lado. Sólo por eso ya vale la pena.
Qui és màxim accionista de Filmin? Nazca Capital. A qui van fitxar va poc com a president del consell de assessor de defensa? A un ex alt càrrec del CNI. Tot dit
Escribe que se te entienda.
La pintada es execrable y estúpida, pero me parece a mi que en este caso criticar a Filmin no está de más, sobretodo si ellos mismos admiten que no hubieran programado el documental si lo hubieran visto antes. Lo cual, todo hay que decirlo, desactiva inconvenientemente parte de los razonamientos del artículo y del supuesto debate sobre «la libertad de expresión» que se ha montado a su alrededor.
Es cierto: siempre hay exaltados que se pasan de la raya más allá de lo admisible en sus opiniones y que aprovechan el anonimato de las redes o de las pintadas para subir el tono o pasarse de la raya. Y aunque veo que a un gran número de comentaristas les encanta la idea de que cierto independentismo violento fuera una corriente mayoritaria (y que los del 1 de octubre eran exactamente los mismos que los del día 19), lo que vemos aquí no es más que otro ejemplo de un exhabrupto idiota y sí, muy minoritario.
Por eso defender la libertad de expresión con toda la retórica épica que se exhibe aquí, tomando como punto de partida una pintada fuera de lugar, acaba siendo obvio, ridículo e improductivo. Jot Down se apunta descerebradamente a la corriente de normalización del extremismo tan habitual en redes: se visibiliza lo excepcional como si fuera lo normal. Se toman las opiniones más extremas como punto de partida y se montan debates supuestamente interesantes donde no los hay.
Para el ultra catalanista vestido de monja.
Lo de colonia puede ser un exabrupto, pero lo es contra los xenófobos catalanes, no contra los catalanes, que son tan buenos o tan malos como cualquiera. El que lo quiere entender lo entiende.
Respecto al golpe. Exactamente fue eso, en sentido político, un golpe de estado fomentado por los niños bonitos, la burguesía, los pijos, en definitiva, de Cataluña.
Lo de la colonia me lo había tomado como lo que usted admite que es: un exabrupto xenófobo.
Y se puede cualificar de muchas maneras lo que pasó la semana del 1 de octubre, pero por aquel entonces a nadie se le ocurrió llamarlo golpe de estado. Un golpe de estado consiste en la toma violenta del poder mediante medios militares, y eso no es lo que sucedió ni de lejos. ¿Fue grave? Sí. ¿Fue un plan de ruptura con el orden constitucional hasta cierto punto? Sí, y el matiz es importante, porque más allá del 1 de octubre nunca hubo plan ni organización. En todo caso, no fue violento ni pretendió serlo nunca.
Toda esa calificación se normalizó meses después cuando la maquinaria ultra-nacionalista española aplicó el rodillo mediático al asunto, y así todos tranquilos. Como lo de calificar de niños bonitos y pijos a toda la gente que apoyó el procés durante años: una forma confortable de simplificar y llamar imbécil a la gente.
Exabrupto xenófobo, no, que parece que no sabe leer. Exabrupto contra los xenófobos catalanes, sí.
Sobre el golpe. Un golpe es una subversión del orden político, exactamente lo que pasó con las leyes de desconexión (inconstitucionales) y las algaradas.
Solo por vuestros comentarios lo voy a ver…como andaluz que llevo 23 años en Cataluña el auge independentista y el uso que hicieron los políticos catalanes del mismo es execrable…todo nacionalismo es EXCLUYENTE, de lo cual también se aprovecharon los nacionalistas españoles y toda la maquinaria estatal.
A partir de ahí, Filmin incluyó hace unos años a las mayors americanas , lo que en su momento me pareció un movimiento comercial malo y que no me gustaba…ya tenemos el jodido imperialismo yankee auto impuesto por TODAS las cadenas , autonómicas o estatales , que programan basura de ficción norteamericana al mediodía, por la tarde y por la noche…porque no nos quejamos de esto? Cuando el panorama de cine y documéntenla mundial es ahora mismo de una calidad y cantidad inigualable?….a lo mejor aprenderíamos a pasar más de Trump y sus Trumpantojos.
La Extrema Izquierda y la Cultura de la Canceláción (el Pensamiento Único) van de la mano.
España siempre ha pecado de excesiva tolerancia con los Supremacistas Racistas catalanistas y vasquistas (que NO catalanes y vascos); nada que ver con lo que ocurre en Francia: en la Cataluña francesa y en el País Vasco francés no se ha financiado el fanatismo político; por estos lares ibéricos se ha financiado por réditos políticos cortoplacistas para el bipartidismo corrupto del Régimen del 78.
En fin, como susbscriptor de Filmin desde hace 10 años, me alegro por su entereza; quedan pocos que no se arredren frente al Pensamiento Único.
Ya llegó el «liberal» que no se ha enterao de que si alguien cancela y censura, aquí en España es la derecha (incluido Felipe Gonzalez claro). Krahe, Bassi, Soziedad Alkoholica, dos titiriteros, varios twitteros, Guillermo Zapata, Valtonic, Hasel, Dani Mateo, Guillermo Toledo, las de la porcesión del santo coño, y por poco El Mato A Un Policia Motorizado…entre otros muchos damnificados por tantísima pluralidad «popular» y cristiana.
Y no sólo aquí, otro ejemplo es Florida. El estado unidense, que más libros censura. Será que Ron De Santis es bolchevique y no lo sabe.
Deje de hacerse daño.
Espera, espera que el última víctima del pensamiento único apañol es… redoble de tambores, tachán tachán. ¡¡¡¡¡Héctor De Miguel alias Quequé y su programa Hora Veintipico!!!!!
Vaya, otra çvitima que tiene que «descansar» porque el acoso ultraizquierdista.
No hablamos de comisarios políticos a sueldo que se ríen de los muertos (y de sus familiares) en una tragedia reciente; algo censurable hasta por la izquierda, de momento…
Hablamos de talibanes sectarios de izquierda que se dedican a cancelar películas en Filmin; este documental NO es la primera vez que pasa, ya pasó anteriormente con la saga Torrente (allá por 2020), y salieron exactamente los mismos a la palestra.
No sé si usted encuentra algún ejemplo de lo contrario en Filmin, me temo que no.
Ya lo dijo el comunista italiano Diego Fusaro:
«En España hay mucho tonto de izquierdas luchando contra un fascismo inexistente y aceptando el totalitarismo del mercado».
También hay en Filmin un documental sobre Gonzalo Boye y nadie ha dicho nada.
La amplia mayoría del catálogo de Filmin comulga con la izquierda; pero, como el 95% de la cultura que se hace en este país.
Y la culpa es de la dejadez intelectual de la derecha; es decir, del cuñadismo de toda la vida. La ignorancia entorno a la importancia del Poder Blando; en España hoy en día para hacer cine subvencionado se valoran puntos como ser mujer, hacer cine en vasco, gallego o catalán y el posicionamiento político del contenido narrativo (minorías, lucha obrera, ideología de género, Guerra Civil, Leyenda Negra Española, etc.).
El nivel del audiovisual de la Industria del cine (anti)Español está por los suelos, la meritocracia NO existe, existe el peso panfletario de la propuesta, nada más.
Curiosamente ha habido 2 fallos en la Matrix progresista cultural española muy recientes:
Las dos últimas ganadoras del Festival de San Sebastián no comulgan con la misa de la Izquierda Indefinida: «Tardes de Soledad» (Albert Serra, 2024) y «Los Domingos» (Alauda Ruiz de Azúa, 2025) se atreven a no juzgar temas tan delicados como la tauromaquia y la iglesia católica.
Más allá del pendulazo ideológico que se avecina, no dejan de ser excepciones; ya se ha visto excesivas veces la apatía por la cultura de la derecha española; pero, quizá una izquierda definida en un futuro tenga los bemoles de cambiar el paradigma.
A la derecha no le hace falta invertir en cultura. La cultura es una mota de polvo que a casi nadie le importa en el país del «vivan las cadenas». La derecha invierte en comprar medios de comunicación, trolls, y matones que son estajanovistas de la mentira. No sé si es más barato, pero desde luego más efectivo sí.
La razón pretende ser objetiva, pero siempre está contaminada por quién eres. Nada mas que decir.
Toda ideología es una simplificación de la realidad.
Nada más que decir.
Lo más curioso es que Filmin va a incorporar próximamente la saga Torrente. Parece ser que una empresa compró Filmin y, visto que después de su mala elección mucha gente se da de baja, tienen que buscar un nuevo nicho de mercado, porque no me imagino yo a muchos policías pegayayas viendo obras de la Nouvelle Vague o de Ozu.
Está usted un poco desactualizada.
La polémica de Torrente y Filmin es del año 2020 y, que duda cabe, salieron los mismos talibanes a intentar cancelar la plataforma; exactamente igual que hoy; los fanáticos no cambian, se adaptan.
A día de hoy la saga Torrente está en Netflix y nadie dice nada; será porque Netflix es para el vulgo, no para gafapastas progres que te miran por encima del hombro.
Por lo menos, infórmese mejor para la próxima vez…
Un saludo.
Lo más curioso del país del «vivan las cadenas» es que hay una opinión muy extendida por internet, de que Filmin es eso que los autodenominados «liberales» que les fastidia la libertad, llaman «woke».
A mí personalmente me parece estupendo que tenga de todo. En principio no voy a ver Torrente, a menos de que me apetezca perder un rato riéndome esa parodia de los «liberales» españoles, en vez de perderlo viendo una de Terrence Malick.
Miren, creo que lo único que podemos hacer los liberales de verdad, esos que no hubiéramos asesinado al general Torrijos, ni a la república, es no ser unos unos amargados resentidos como ellos.
La democracia y la libertad intelectual se sostienen sobre un principio básico:
la confrontación de ideas, no su eliminación. Escuchar solo aquello que confirma nuestras convicciones
nos encierra en una burbuja cómoda pero intelectualmente estéril. De hecho me gusta la expresión «conoce a tu enemigo» porque será la única forma de confrontarlo-
Cuando se castiga, silencia o “cancela”, a quien ofrece una perspectiva distinta, aunque sea incómoda o incluso errónea, (lo que no siquiera se si seria el caso), se renuncia al debate y abraza el dogma.
Solo a través del contraste argumentado podemos afinar el criterio y construir pensamiento crítico.
Si solo consumimos libros, películas o discursos que reafirman lo que ya creemos nos convierte en espectadores pasivos, no en ciudadanos libres y no se si nos ayuda a desarrollar nuestro pensamiento. si, por ejemplo en mi caso, creo que el movimiento MAGA es un peligro, lo es porque he leido artículos, libros de autores que lo defienden.
Por ultimo, y como siempre en estos casos, me surge una duda. ¿Cuántos de los valientes defensores de la libertad han visto el documental antes de posicionarse?
libertad de expresión y pensamiento crítico. Fundamental en este mundo que nos ha tocado
Estimado Angel:
Han mencionado esta columna en sustrato, por si te apetece responderlas.
Lo digo mas que nada por que se que no evitas el debate publico y no temes entrar al trapo:
https://www.sustrato.io/textos/filmin-no-es-tu-amigo
Sí, la leí ayer. Gracias por avisar. Habla de algo que ya he aclarado antes en redes. A mí me parece lícita la crítica de los suscriptores y la presión. Mi crítica es hacia el matonismo (pintadas, insultos, etc). No debo haberme explicado bien en el artículo.
Al final todo el debate y toda la defensa a Filmin se ha venido abajo. No, no defienden la libertad de expresión, porque ha reconocido que si lo hubiera visto no lo hubiera subido, y el documental, tristemente ya no está. Ha recogido hilo porque tiene miedo (y es normal que tenga miedo porque en este país, la violencia siempre viene de izquierda a derecha), y habrá tomado nota para las siguientes propuestas. Conozco el catálogo de Filmin, que está claramente escorado a la izquierda woke del siglo XXI, pero aún así sigo siendo socio porque en general me parece que tiene mucha calidad. Independientemente de la ideología que tenga, leeré Jotdown y pagaré a Filmin, pero me ha decepcionado que hayan cancelado el documental no por su calidad, sino porque los de siempre lo han obligado con violencia. Es la misma imposición violenta que propone Óscar Jaenada en una entrevista en el El Mundo la semana pasada. Viene a decir que si no piensas como yo no puedes ser artista y se la saca totalmente afirmando que es algo genético. Lo genético me recordó a una cosa que pasó en Europa en los años 30 del siglo pasado.
Subscribo sus palabras; siendo subscriptor de Filmin desde hace 10 años (y siendo lector de JotDown desde hace el doble de años).
Un saludo.
No acabo de entender muy bien las loas del autor del artículo hacia la posición de Filmin cuando se ha visto que la plataforma se ha plegado lo antes posible a los cuestionamientos extremistas de la izquierda catalana.
Para que Filmin hubiera sido el adalid de la libertad de expresión que plantea el señor Fernández, su responsable de contenidos tendría que haber dejado claro que la compañía no iba a dejarse amedrentar por los intolerantes y que abrían la plataforma a todo tipo de opiniones y expresiones artísticas, pero no, el señor Ripoll deja muy claro que mantener el documental solo obedece a una cuestión contractual y que es un error haberlo subido a la plataforma.
Dado que se ha revelado que, en efecto, pasado el periodo contractual donde el documental debía estar en la plataforma (enero 2026), la pieza ha sido retirada y no es accesible, la posición oficial de Filmin es «Ha sido un error, no volverá a pasar», de adalides de la defensa de la libertad de expresión, nada.
En fin, es triste comprobar como una de las mejores plataformas para poder disfrutar de contenidos audiovisuales diferentes y de calidad, acaba de siendo una cámara de eco más de la progresía española y catalana. Prietas las filas y el que se mueva no sale en la foto.
¿Por qué no monta la regresía española su filmín? Los tópicos culturales de la derecha ofrecen un buen catálogo y luego pueden sorprender a unos y otros salíendose de los mismos.
Vivimos unos tiempos con un nivel de censura inédito desde los tiempos del Franquismo. Casi todas las semanas hay alguna noticia de conferencias en universidades saboteadas, presentaciones de libros boicoteadas, amenazas y multas por no hablar o rotular en la lengua «oficial», y ahora esto. El documental será bueno, malo o regular, pero ¿tan difícil es dejar a la gente que vea, lea, escuche o hable lo que le dé la gana? (con el mínimo respeto a los demás). Qué pronto nos cargamos de argumentos y justificamos los pequeños autoritarismos por un bien mayor o una pretendida superioridad moral… Por cierto, patética la reacción de Jaume Ripoll…
¿Por qué me suena todo tan guerracivilista? ¿Es que no hemos aprendido nada? ¿Pero no se supone que sois gente culta que lee y eso? Sonáis a matones enmascarados de filósofos, tanto «hunos» como los «hotros» que diria Uclés.
Que pena, joder…