Humor snob

¿Quién se puede alegrar de que cierre una librería?

Cae una generación como cayó la anterior y como caerá la siguiente [risas]

Hay que ser muy torpe o muy mala persona —a veces ambas cosas conviven— para escribir con satisfacción morbosa sobre el cierre de una librería y, al mismo tiempo, confesar sin pudor que no se ha puesto un pie en ella. Es la versión columnística del cuñao que insulta la sala de fiesta donde no le dejaron entrar nunca. Es la revancha del incel margarito. El truco es viejo y cutre como el ajuste de cuentas al finado. En este caso se cierra una librería y el «mordaz» articulista aprovecha para pasarle por encima el rodillo de sus fobias juveniles, su trauma con Malasaña y su rencor acumulado contra cualquiera que haya leído algo que él no controla. No es que cierre un comercio, no, es que ha caído una Arcadia imaginaria, una república del pis, del matcha y del aliade con flequillo. Todo muy viril, muy de señor que presume de no haber sido joven nunca.

El texto no va de libros ni de librerías como ya se pueden imaginar. Va de ajustar cuentas con una época en la que el autor no fue nadie y todavía no lo ha superado. El 15-M como coartada, lo woke como punching ball, la estética como pecado original. Se dispara contra muertos políticos con la valentía del forense y luego se exige una medalla por haber «defendido el sistema». El sistema, claro, ese ente abstracto que siempre coincide con su columna y su cuenta corriente. La épica es especialmente ridícula. Nos cuenta que aquello fue peligroso, que hacía falta tenerlos cuadrados, que escribir ciertas cosas era jugarse la vida. Cinco millones de votos, nada menos. Como si hubiera patrullas de lectores de Benedetti requisando Moleskines por la calle Pez. Como si no hubiera sido, en realidad, una década entera de tipos muy pagados escribiendo lo que les daba la gana mientras fingían resistencia heroica desde el suplemento dominical.

El odio a la estética es otro clásico. Barbas, tote bags, brunch, Sidonie. El catálogo completo del Arévalo del ABC que en lugar de gangosos se ríe del cierre de un proyecto del que todos los columnistas a un lado y a otro del espectro ideológico han lamentado, como en esta sentida columna de Antonio Lucas en El Mundo. Comentaba el certero y poco amigo del peloteo Alberto Olmos que estaba «Bastante sorprendido por el hate a Tipos Infames. Sólo es una librería, madre de dios». Alberto yo te lo explico el hate es de quienes se han sentido fuera de todo: fuera de las librerías, fuera de los afectos y, sobre todo, fuera del relato. El odio no es ideológico ni estético, el odio del margarito es biográfico y no va contra Tipos Infames, ni contra Malasaña, ni contra el 15-M reciclado en tote bag; va contra la foto en la que nunca salió.

Luego llega el presente y el mismo tic mental se recicla. Antes eran los politoxicómanos, ahora los youtubers; antes Carmena, ahora las trad wives; antes el té matcha, ahora el cardo mariano. Cambian los nombres, no la bilis. Siempre hay un colectivo al que acusar de vivir a costa de los demás mientras el columnista se autopercibe como último bastión de la civilización, pluma en ristre, gin-tonic en mano. Y, por supuesto, la frase final tiene que sonar a sentencia histórica: todo cae, todo se hunde —menos su cabeza que está hueca—. Alegrarse de que cierre una librería no es provocador ni valiente. Es un gesto pequeño. Es escribir desde el resentimiento de quien confunde la cultura con la tribu y la tribu con el enemigo. Es columnismo de barra de bar con ínfulas morales. Es creerse David Gistau y tener menos ingenio que la Alexa de Amazon. Y, sobre todo, es la confirmación definitiva de que hay gente que no odia Malasaña, ni el 15-M, ni lo woke, odia no haber importado nunca a nadie ni en ese mundo ni en ningún otro.

Nota del autor: la referencia al humorista Arévalo es hacia su personaje televisivo y en ningún caso a su persona.

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19 Comentarios

  1. Vaya pataleta, Ledesma. Te ha molestado que el columnista escriba de lo que le da la gana . Todavía no te has enterado que eso es precisamente lo que hacen los columnistas. Deberías aprender a controlarte porque escribir en caliente siempre queda muy infantil. Y, por cierto, el sentido artículo de Lucas es un cursilada gigantesca: «En las librerías uno asiste a todo tipo de amaneceres y puestas de sol sin necesidad de comprobar cómo está el cielo afuera» . Que sí, que os matan el alma cada vez que cierra la librería de un amiguete, pero no hace falta ser tan bobo.

  2. el ornitorrinco

    Onng-0ngdo cae nggenos nggggjulio ingglesias

  3. Odiadores (haters) versus Trolls

    Los primeros son solo bilis y entre ellos la morfología es heterogénea, de ilustrados a simplones que solo repiten lo que dice su gurú. Súmales los bots y hasta cuatro gatos parecen un ejército. El caso es que el problema no es que opinen diferente, que la suma de opiniones suele ser hasta bueno, sino que pretenden que tu no opines nada, hasta que pienses, u opines, como ellos.

    Los Trolls son pretendidos graciosos que casi nunca lo son. Ahí están los dos anteriores comentarios al mío. En general si no tienes nada bueno que decir siempre es mejor no decir nada, así que no sé porqué me meto en este lío.

    Una pena que cierre una librería. Ojalá abran otras. Los comentarios insidiosos nos persiguen, solo certifican la barbaridad de mentecatos con los que convivimos.

  4. Artículo bochornoso el de Hipólito. Y cobarde.

    • Cobarde es poco. Un ad hominem de libro aprovechando que es un empleado de la revista y tiene barra libre. Si tantas ganas le tiene a Margarito , que quede con él en Malasaña para arrancarle la barba y ajustar cuentas, pero que no nos aburra con estas vendettas de kindergarten que él imagina muy ingeniosas. Vaya patochada de artículo. Se ve que aquí publican cualquier cosa.

  5. Tanto derecho tiene uno, como otro a escribir lo que les de la gana, (según leo)
    pero parece que los críticos de este artículo, solo lo piden para uno…
    (deberían aplicarse vuestras propias críticas)

    • ¿Qué me cuenta usted de derechos? Será derecho a hacer el ridículo. Claro que todos tenemos derecho a expresar nuestra opinión, pero una cosa es que el artículo de Margarito en el ABC te pueda gustar más o menos o lo consideres más acertado o no, o más rancio o menos rancio, eso me importa tres pepinos, y otra esto: un ataque personal y público porque yo lo valgo refrendado por la revista. Venga hombre, que el chico parece que va ahogarse en bilis: el incel de Margarito debe de haberle robado una novia porque si no no se entiende esta payasada. Encima se arrima al ascua de Olmos como diciendo: «quieto parao, Olmos, que te voy a revelar la verdad definitiva.» Cuñao que insulta en las fiestas», «columnismo de barra de bar con ínfulas morales», «creerse David Gistau y tener menos ingenio con Alexa». Tiene gracia que el autor de esta invectiva infantiloide haya escrito todo esto. Se ve que no se mira en el espejo.

  6. Tiene que venir el tal margarito a defenderse con dos pseudónimos porque ni en su casa lo quieren.

    • Pseudónimo de Margarito será tu prima. A ver si ahora cualquiera al que le produzca vergüenza ajena este magnífico artículo va a ser primo hermano de Margarito.

  7. Cazador de cuñaos

    Nadie duda de que el tal Perry es Margarito. Debe de entrar cada media hora a ver los comentarios.

  8. Dice el tal Perry este -mientras lee el ABC sentado en un club de caballeros y tomándose un coñac- que el también te alegras de que cierren librerías, porque la cultura para él es otra cosa.

    Pseudónimo o lamebotas?

  9. Pues no veo tan mal este artículo. Es un claro ataque personal y aunque no se nombre al aludido, con una busqueda en Google averigüas quien es en un click. El otro artículo, el de margarito, si que me parece feo y lleno de bilis. No por que alegrarse del cierre una librería me parezca mal, a lo mejor te cae mal su dueño, te hacía bullying en el cole o te quitó la/el novia/o. Aprovechando lo de la librería, le da caña al 15M, a Malasaña; alaba a Julio Iglesias y viene a decir que los progres que leemos Jot Down estamos acabados. Tampoco es para tanto: escribe donde escribe y para provocar sonrisas entre los que lo compran.

  10. «El odio no es ideológico ni estético, el odio del margarito es biográfico y no va contra Tipos Infames, ni contra Malasaña, ni contra el 15-M reciclado en tote bag; va contra la foto en la que nunca salió.»

    Tal cual. No lo hubiera expresado mejor.

  11. Tipo Infame

    Curiosamente uno de los dueños de la librería es nieto de Queipo de Llano. De haberse dado cuenta seguro que la historia del ABC cambiaba a la de un emprendedor hecho a sí mismo.

  12. Clonazepando

    No te cortes, Hipólito. Vaya basura el artículo del tal Peláez. No lo conocía, y así debería haber seguido siendo. Hélas!

  13. ¿Quien coño es Margarito? Recuerdo de niño que en un partido me marcaba un defensa llamado Margarito, de un colegio rival. No le regateé ni una sola vez. Ya me parecía bastante castigo el nombre como para encima humillarlo.

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