
La Alianza de Intelectuales Antiimperialistas (AIA) se constituyó en 2002 en Madrid, en el marco de la Plataforma Paremos la Guerra (que agrupó a más de setenta organizaciones de todo el Estado español), tomando como referente ético e histórico la Alianza de Intelectuales Antifascistas de los años treinta. La AIA congregó a más de un centenar de artistas e intelectuales, y sus principales objetivos fueron oponerse, con las armas de la cultura y la comunicación, a la invasión de Irak. Entre sus primeros y más activos miembros cabe mencionar a Juan Antonio Bardem, Andrés Vázquez de Sola, Rosa Regàs, Alfonso Sastre, Eva Forest, Quintín Cabrera, Irene Amador, Sara Rosenberg, Gloria Berrocal, Ángeles Maestro, José Luis Sampedro y Vicente Romano.
La constitución de la AIA fue acompañada de un manifiesto fundacional, Contra la barbarie, que suscribieron más de cuatrocientos intelectuales y artistas de distintos países. Transcribo algunos de sus párrafos, que, por desgracia, no han perdido vigencia un cuarto de siglo después:
La humanidad está siendo arrastrada hacia una catástrofe material y moral sin precedentes.
La sedicente «cruzada contra el terrorismo» emprendida por el Gobierno de Estados Unidos y sus aliados, cuyo próximo capítulo pretende ser la invasión de Irak, no es más que una nueva y desmedida agresión imperialista cuyo objeto es consolidar a cualquier precio la hegemonía estadounidense, fortaleciendo a Israel y debilitando a los países árabes e islámicos que pudieran representar una amenaza para el sionismo.
Consideramos, por tanto, imprescindible llevar a cabo un amplio debate sobre la situación mundial generada tras los acontecimientos del 11-S y plantear una alternativa al discurso oficial, que oculta o falsea la información y tiende a criminalizar toda forma de disensión o protesta.
En este sentido, la responsabilidad de quienes hemos hecho de la cultura y la comunicación nuestro oficio es especialmente grande, puesto que el imperialismo pretende sustituir la libre circulación de ideas por un «pensamiento único» administrado desde el poder, con objeto de enmascarar la profunda injusticia de sus fines y la implacable brutalidad de sus medios.
Los intelectuales (en el sentido más amplio y menos elitista del término), en función del privilegio que supone el acceso al conocimiento y a los instrumentos necesarios para su elaboración y difusión, tienen una responsabilidad tan específica como grave: la crítica radical y continua de los argumentos esgrimidos por el poder, la denuncia sistemática de sus mentiras y tergiversaciones. No podemos olvidar que el término «intelectual» va unido desde su mismo origen (caso Dreyfus) a la idea de lucha, de refutación del discurso dominante, de defensa de la justicia frente a los abusos del poder.
Por ello, tomando como referente ético e histórico la Alianza y el Congreso de Intelectuales Antifascistas de 1937, un amplio grupo de personas relacionadas con la literatura, el arte y la ciencia hemos decidido promover una Alianza de Intelectuales Antiimperialistas con objeto de analizar y afrontar de forma colectiva la gravísima situación mundial generada tras el 11 de septiembre de 2001.
Una de las primeras y más destacables iniciativas de la AIA fue promover la protesta de la gala de los premios Goya contra la política proimperialista del Gobierno español. En enero de 2003, Alfonso Sastre me entregó un breve texto contra la invasión de Irak con la sugerencia de que se leyera públicamente en los teatros, y con tal motivo algunos miembros de la AIA nos reunimos en Madrid con un grupo de actores y actrices para planificar su difusión. La idea era leer el texto antibélico desde los escenarios, y en algún momento caímos en la cuenta de que en unos días íbamos a disponer de un escenario de excepción: el de la entrega de los Premios Goya. Por una afortunada coincidencia, los animadores del acto iban a ser Willy Toledo y Alberto Sanjuán, vinculados a la AIA, lo que facilitaría notablemente el desarrollo de la protesta. Pocos días antes de la ceremonia de los Goya, convocamos una reunión de gentes del mundo del espectáculo y la respuesta fue multitudinaria. Y la gala del 2 de febrero de 2003, retransmitida en directo por Televisión Española, se convirtió en un auténtico hito histórico y en un importante instrumento de movilización popular.
Se suele insistir, y con sobrada razón, en la importancia de aprender de los errores; pero también hay que aprender de los aciertos, y aunque la AIA no ha estado activa últimamente (entre otras razones, porque de las doce personas antes mencionadas solo siguen vivas cuatro), los acontecimientos recientes hacen inexcusable reimpulsar la resistencia organizada del mundo de la cultura y la comunicación frente a la barbarie imperialista, aprovechando las experiencias de entonces y las redes de confianza tejidas durante la lucha.
La AIA no es una organización jerárquica ni centralizada: como dijimos en su día, es, básicamente, un manifiesto y una agenda (de contactos y de actividades), una invitación a las gentes del mundo de la cultura a unirse y movilizarse en sus diversos ámbitos profesionales contra los agresores imperialistas y quienes intentan justificarlos. Y contra el avance —que no el regreso, puesto que nunca se fueron— de los fascistas más explícitos en todas las instituciones de las supuestas democracias occidentales. Porque quien no está contra ellos, está con ellos.








Gracias. Difundo.
Aún recuerdo cuando los comunistas tuvieron que construir el Muro de Berlín para evitar que todos los intelectuales de Occidente huyeran en masa al Paraíso Socialista.
Calla, bobo
este es el nivel de los «intelectuales antifascistas»; el calla bobo lo dice todo. Gracias por ilustrarlo maKinaH!
https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/libre/9788433904966/PN_1099
Ese libro es una sedicente crítica burguesa a la magnífica labor del camarada Hoxha. Quemar.
¿Sabemos algo más de cómo le va a Carlo? Es raro que no baje a comentar los artículos que se publican.
Carlo ?En esa AIA esta participando algún partido político de izquierdas o sindicato? ?Si? Ok, ?No? Será, entonces, que los Rufianes, Yolandas, I.U.,etc están más interesados en crear alianzas electorales que defiendan sus puestos parlamentarios menguantes que amenazan con enviarlos al paro en breve, que en crear o participar en alianzas que defiendan los derechos de la población española frente a imperios y neofascismos.Saludos
Es muy triste comprobar que la injusticia y la brutalidad son aceptadas e incluso aplaudidas por muchas personas. Y ver con bastante detalle las consecuencias de las atrocidades que se cometen parece que no es suficiente para hacerlas cambiar de opinión.
El ser humano está prediseñado para normalizar cualquier situación pero también para tomar distancia, analizarla críticamente y, con lo aprendido de los aciertos y los errores, intentar cambiarla. Todes tenemos algo de Charlot pero, a la vez, todos tenemos algo de Chaplin. A lo mejor hay que dejar de normalizar que, para salvar niñas, hay que asesinarlas en una escuela. Y, como dijo en su día un humorista involuntario con bigote AKA El Charlot de las Azores, «el que pueda hacer, que haga».