
Houellebecq, además de ser uno de los mejores escritores del siglo XXI tiene una capacidad de anticipación fuera de lo normal. Recuerdo que poco después de leer Plataforma sucedieron los atentados de Bali que parecían calcados a como se relataban en la novela. Luego me impactó como describía el aislamiento de los neohumanos en La posibilidad de una isla anticipándose a una sociabilidad rota por la hiperconexión digital, las redes sociales y esa mezcla extraña de contacto permanente y soledad absoluta. En Serotonina el narrador describe la España rural de principios del siglo XXI como un territorio que, involucrado en un proceso mortal de aumento de la productividad, se había ido desembarazando progresivamente de todos los trabajos poco cualificados, condenando así a la mayoría de su población al desempleo masivo.
La situación es descrita con una constatación climática, como decir que hay levante en Tarifa una tarde de abril. Conociendo esa habilidad que tiene el escritor francés para imaginar el futuro cercano es automático pensar en él tras leer el informe que ha publicado Anthropic sobre el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral. Resulta más útil leer una novela de ficción de Houellebecq que la mayoría de los ensayos que están escribiendo los economistas sobre este asunto. En Serotonina no se narra un cataclismo, se describe la atmósfera que lo acompaña. Y esta es, como sabe cualquier persona que lleve un tiempo mirando la ecuación, exactamente lo que los índices no capturan.
La semana pasada, Anthropic publicó un informe titulado Labor market impacts of AI: A new measure and early evidence, firmado por Maxim Massenkoff y Peter McCrory, que es notable por varias razones, la primera de las cuales es su honestidad. Los autores se toman en serio la posibilidad de que estén midiendo algo que todavía no existe del todo, o que existe de maneras que sus herramientas no pueden ver. Proponen una métrica nueva, la «exposición observada», que combina la capacidad teórica de los modelos de lenguaje para ejecutar tareas con los datos reales de uso de Claude en entornos profesionales. La distinción es importante, porque no predice lo que la IA podría hacer sino que constata lo que ya está haciendo. Y lo que encuentran es que la brecha entre lo posible y lo real sigue siendo enorme. El modelo cubre actualmente solo el 33% de las tareas en la categoría de informática y matemáticas, que es donde más se usa. La revolución, según los datos, no ha llegado todavía, o al menos no ha llegado de la manera en que lo haría si la automatización fuera un acontecimiento y no un proceso.
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El daño es tan patente que espanta, y no hay aquí conato fonético. Hay una autoridad ilegítima, a la sombra en una de las significaciones de la locución. Con una concentración de poder insólita en la historia. Derivada del procesamiento de la información cuyo manejo les ha cedido la autoridad legítima en nombre del pueblo. Esa técnica nos hace cosa, nos cosifica, nos priva de protagonismo. Nos quita los proyectos con el señuelo de la eficacia. Los proyectos son nuestra ilusión, nuestra alegría. En diez años no hay más que cucarachas, algunas con dos patas. Y nos ofrecerán eficacísimos remedios.
El capitalismo de vigilancia Shoshana Zuboff lo explica en mil páginas. Casi todos sabemos ya, empuja que te empuja uno para aquí el otro para allá, que todo se reduce a algo tan sencillo como que hoy ya el uso de la técnica nos hace cosas, como hubo precursores que anunciaron. Y hay un plan y una estructura. A ver si va a ser el último terrorismo. Nosotros las cucarachas y nuestro paños calientes. Me quedan fanzines hawaianos.
Joserra, dile a la IA que baje dos marchas con las hipérboles, que entre las cucarachas y el apocalipsis tecnológico uno ya no sabe si leer o llamar a fumigar.
A mi lo que me preocupa seriamente es la mentalidad imperante de los últimos años, fanática de lo tecnológico, que viene a defender el progreso por el progreso; el progreso a costa de lo humano.
Sustituir al humano en la realización de un trabajo, de una profesión, que le dota de sentido-propósito-identidad, que vertebra una vida humana completa, todo ello con la supuesta contraprestación de ganar más…. productividad?… tiempo libre?… o qué exactamente?, y para quién?.
Los avances técnicos y productivos han ocurrido y ocurrirán siempre: la locomotora de vapor dejó sin trabajo al que conducía la diligencia, pero había un sentido, una retribución a la comunidad, que legitimaba de alguna forma los daños colaterales del avance. Pienso que ahora es diferente, la meta o el fin ya no es contribuir a mejorar la vida de las personas, es nos dicen, pero no.
Sinceramente, para que c****** quiero yo que una IA sustituya al gestor administrativo del barrio? o al contable de mi oficina? que ganamos yo y la comunidad con eso?.
Algunos dicen; para ir más rápido, para gastar menos tiempo, menos dinero, optimizar no se qué; pero, a dónde vamos a ir tan rápido? si cada vez estamos más perdidos como sociedad.
Las redes venían a ampliar las relaciones humanas, a enriquecerlas, a posibilitar recuperar el contacto con amistades del pasado o personas que vivián lejos, etc. Y en qué han derivado? en intoxicar significativamente las relaciones humanas, y lo que es peor, en normalizarlo y sentar patrones de conducta enfermizos, cosificando a las personas a edades cada vez más tempranas, a truncar el desarrollo psicoafectivo de muchos (y más cosas que no pongo para no parecer el loco del día del juicio final con la campana y el cartel).
Sinceramente, que mierda esperamos que pase con la implantación masiva de las IAs? Es que de verdad, parecemos todos nuevos.
Mi propuesta: que se dirijan las IAs a la lucha contra la corrupción, a los estudios médicos y a la seguridad, y que nos dejen en paz al resto.
Don FJR, ni le quito ni le pongo una sola coma. Para que decir nada, si ya lo dijo usted todo.
Expresó lo que exactamente pienso y siento, gracias.
Tiene Usted exactamente toda la razón.
Una mirada lúcida. Nada que añadir. Las inercias sociales están ahí, las mentes pioneras encontrarán las grietas. El artículo, además, una hibridación de mente humana y redacción al menos parcial por la IA -creo reconocer algún patrón- es excelente prueba de parte de las tesis (de la potencialidad, ojo, no de la redundancia). Gracias.