
Ormuz, estrecho de Ormuz: millones de búsquedas en los motores al uso certifican el interés concitado por este lugar, que protagoniza telediarios, noticieros de radio y páginas de prensa en sus diferentes versiones desde el pasado 28 de febrero.
Los bombardeos llevados a cabo por EE. UU. e Israel sobre Irán y las respuestas dadas por este país no se han limitado, como es sabido, al contraataque militar. Irán está teniendo como arma suprema de fuerza y presión el bloqueo de un estrecho marítimo clave para la salida del crudo que abastece a un 20 % de la población mundial. Dónde está situado y por qué se le está dando tanta importancia son cuestiones que la pedagogía periodística intenta resolver acudiendo a expertos, principalmente militares en activo o jubilados, que analizan el presente e intentan predecir el futuro desde sus sillas de tertulianos.
Ya casi todo el mundo puede localizarlo en un mapa y entender la valía de su emplazamiento gracias a tan didácticas cantinelas, aunque de lo que no se oye hablar es de su larga historia de pertenencias, entre las que cabe destacar, por lo que nos toca, los años que estuvo bajo jurisdicción de los reyes españoles, desde Felipe II hasta su nieto Felipe IV, que lo perdió en 1622. Se puede afirmar —con muuuchos matices— que, durante unos años, Ormuz también fue territorio español.
Con una anchura aproximada de 33 km en su parte más angosta, forma el vértice invertido de una uve que separa el Golfo Pérsico del golfo de Omán. Las tierras que lo delimitan al norte pertenecen a Irán, mientras que en su parte sur se encuentra el cabo de Musandam (Ras al-Jaima), un peñasco omaní en la costa oriental de la península arábiga cercano a Dubái. En ese brazo de mar de dimensiones más bien reducidas se localizan varias islas; la de mayor tamaño es la llamada Qeshm, y cerca de ella se encuentra la conocida como Ormuz —que da nombre al estrecho—, así como algunos islotes desperdigados que dificultan bastante la navegación.
Siempre fue objeto de deseo, pero el interés por dominarlo creció exponencialmente a partir del siglo XVI, cuando se convirtió en un punto estratégico de las rutas marítimas que comunicaban el Golfo Pérsico con el Océano Índico, una vía alternativa a la Ruta de la Seda para el comercio con las Indias.
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Da gusto leer estos artículos sobre Historia.
Deberíamos enviar a Abascal a reclamar el estrecho.
Laura Minguez, que bien explicado. Desconocía esta parte de la historia. Gracias
Ya conocia esta historia, como otras muchas mas sobre la dejadez de la corona española en ciertos territorios de los llamados «donde no se pone el sol». Ahora bien…. mandar al Abascal… como que nó. Feliz dia.
» no» no lleva acento. A no ser que estemis hablando en castellano antiguo ;)
Magnífico relato
Escribir con conocimiento; no es echar palabras al viento ,