
¡Valla lodazal, a ver cómo salimos de esta! Tranquilidad, me han enseñado que la mejor forma de abordar un duro conflicto —este lo es— es con una broma, un chiste o un chascarrillo. Vamos a la pregunta principal.
Uno de los mayores problemas que me encuentro al analizar, y más al explicar, cualquier tema de organización social, es lo que yo denomino la guerra de los conceptos. Muchas personas usamos: felicidad, libertad, o ahora, moral, y puede que entendamos cosas muy diferentes cada uno; basta observar cómo lo interpretan ocho de cada diez interlocutores. Por ello debemos dejar claro, más o menos, qué entendemos por moral.
En mi caso entiendo por tal: ese conjunto de dogmas, creencias varias, costumbres más o menos ancestrales, y criterios de convivencia que usa una sociedad determinada. Por eso hablamos de una moral judaica, cristiana, islámica o marxista. De hecho, estas son las que siguen rigiendo, en gran medida, el comportamiento de los seres humanos en todo el planeta. Y son los basamentos de sus legislaciones. A ellas añadiremos la confuciana, la budista, la hinduista, la sintoísta, y, más modernamente, y que trata de sustituir a todas, la moral nacida tras la revolución, primero inglesa (1649) y luego la francesa (1789), que dieron lugar a las proclamas de libertad, igualdad y fraternidad. Es decir, a la moral llamada laica, democrática o liberal de los países occidentales.
Pero vuelvo al título del artículo: ¿todo esto son creencias, sumisiones a unos u otros dioses, seguimientos de unas u otras ideologías, o, desde fuera, con la percepción de un científico, con lenguaje y explicaciones técnicas, puede aclararse qué es todo esto y las implicaciones que ello acarrea? Vamos a intentarlo.
Como abordamos todas estas cuestiones desde el conocimiento y no desde sumisiones a unas u otras opiniones, quizá debamos decir que el conocimiento de la psicología humana nos enseña que el comportamiento de todos los seres humanos en todos los lugares geográficos y en todos los tiempos históricos siempre ha sido, es y será un comportamiento en base a sus instintos biológicos. Como nos ha creado la naturaleza, así somos y así actuamos. No se puede decir de un ser humano que debe ser «racional», porque esto es algo inventado por nosotros con nuestro lenguaje. Y por ello sí es perfectamente susceptible de ser estudiado científicamente nuestro comportamiento, porque este siempre y en todo lugar obedecerá, como no podía ser de otra forma, a nuestra estructura hormonal. Luego abordaremos qué es eso de «la razón, o el razonar». Para estudiar la estructura psicológica, léase a Piaget y a Maslow, entre otros.
Qué es, y ha sido, la moral en la historia de toda la humanidad: ese conjunto de normas, creencias y reglas que han tratado de moldear, dominar, amalgamar y dirigir la conducta colectiva de los seres humanos en contra de esos instintos primarios o de los simples deseos individuales de cada uno. La moral siempre es un tema de comportamiento dentro de, y para el colectivo. Son las normas fundamentales que rigen el comportamiento de un grupo social organizado. Es la historia del pensamiento de la humanidad. El libro más completo y maravilloso que he leído sobre el tema es Ideas, de mi adorado Peter Watson.
¿Es buena o mala? —Esta pregunta es desde el análisis del lenguaje del pasado. Y visto desde la visión maniquea de la vida, los buenos y los malos. Hoy, nosotros, desde un análisis científico, comprobamos que no es ni buena ni mala; simplemente es imprescindible para organizar un grupo social. No hay grupo, y por ello cultura o civilización —ahora diremos, estado— sin una moral determinada, que es el fundamento último de todas las leyes que rigen ese estado. Léase La edad de la nada, de Peter Watson, y sabremos qué desastre ha acontecido cada vez que se ha intentado fundar sectas o grupos organizados negando una moral determinada.
¿Cómo nació, vista desde la Antropología y la Sociología? —Como un mero instinto más. El macho o la hembra alfa, con su afán de dominio, casi siempre territorial, impone con su fuerza física las normas de comportamiento al resto de la manada. En los animales de grupo —la especie humana lo es—, el macho o hembra (las elefantas) marcan las normas de comportamiento del grupo e imponen bajo sumisión (como cualquier moral social actual) las reglas de comportamiento en cada caso del resto del grupo: quién come antes y después, el orden en el desplazamiento, las reglas para tumbarse o levantarse, el orden en la caza, el poder sexual, etc. (léase a Desmond Morris y su famoso El mono desnudo).
¿Cuándo pasa a ser una teoría? —Cuando los brujos y chamanes observan una serie de reglas repetitivas, unas consecuencias más o menos ajustadas a unos actos concretos, que son dignas de ser observadas y que pueden establecerse unas reglas para evitarlas (si entro solo en el bosque puede comerme una fiera, si salto muy alto me rompo una pierna, si no ahúmo bien la carne se pudre y enfermo y muero). Con la atribución a dioses y espíritus desconocidos, y casi siempre muy poderosos, surgen todas las sumisiones a su poder y sus reglas. Léase Tótem y tabú, de Sigmund Freud.
Con los brujos y chamanes es cuando muta el liderazgo físico al liderazgo cultural. Desde ese instante, ya todos los grupos sociales se organizarán en base a ese liderazgo de las creencias y costumbres. Así nacen todos los grandes grupos en la historia a los que denominamos culturas o civilizaciones. Lo hacen en base a ese liderazgo cultural que se va adoctrinando a todos los jóvenes y castigando con la muerte a quien no lo respete o no lo cumpla estrictamente. Cuando ya no se cree esa moral surge la debacle de todas las civilizaciones; léase a Arnold J. Toynbee y su Estudio de la historia.
¿Cuándo pasa a ser la moral un compendio casi inabarcable de complejas reglas individuales y colectivas, con aplicación estricta de ritos sociales generales? —Con la aparición del sedentarismo y los complejos estudios sobre los dioses, las reglas de convivencia y de creencia personal, elaboradas primero en Sumer y después con los grandes estudios teóricos que desembocan en el confucionismo, el hinduismo, el judaísmo, el budismo y, a su vez, en los ya derivados del judaísmo, el cristianismo y luego, 700 años después, el islam.
En los tiempos modernos ha surgido una nueva religión, a la que se prefiere llamar ideología, pero que es calcada de las anteriores religiones; es la que conocemos por marxismo, o por comunismo. Hay miles de libros sobre este tema de las grandes religiones o ideologías; para mí los mejores puede que sean los de Hans Küng: El judaísmo, El cristianismo y El islam, a cada uno le ha dedicado un tomo.
¿Cómo hemos llegado a nuestra situación occidental actual? —Pues con uno de estos brujos o chamanes. Abraham, por orden de un espíritu, abandonó el este y se dirigió al oeste con su nuevo liderazgo cultural. A un descendiente suyo, y ya formado en esa moral, Moisés, de nuevo un espíritu le entregó las tablas de la ley con diez reglas. Estas son el fundamento de toda la cultura occidental, la judeocristiana. En ella basamos todos nuestros códigos penales. Léase a Friedrich Nietzsche y su libro La genealogía de la moral. En él se entiende la moral judeocristiana.
¿Cómo se fija y propaga esa moral judeocristiana, igual que todas las demás? —Con el adoctrinamiento desde niños. Con la imposición lisa y llana de las mismas. No hay razonamiento alguno. Con la adhesión grupal de sus miembros. O crees o no crees. Pero si no lo haces, el castigo es en todas el mismo: la muerte. En el mejor de los casos, el destierro. No hay razonamiento ni comprensión alguna de dichas reglas; se aplican de forma instintiva. Es una mera sumisión al líder, en este caso al liderazgo cultural que supone esa moral determinada. Hasta ahora, a todo el que ha pedido explicaciones o ha intentado razonar y comprender se le ha quemado en la hoguera.
Hasta la actualidad, todos los temas de moral se han creado instintiva e inconscientemente. No hay fundamento técnico y científico para crear estas morales y explicarlas. Todos, creadores y seguidores, han actuado inconscientemente. Se han guiado por los instintos naturales: dominación de los fuertes, sumisión del resto. Apropiación, como cualquier animal, de los privilegios de la fuerza: comer primero y mejor (apropiación de todos los bienes), practicar en exclusiva, o el mejor sexo, y dominar con imposición bajo castigos, o dando muerte, a todos los demás miembros del grupo. Estúdiese la historia del judaísmo, de la Iglesia católica o del islam.
Para comprender todo esto lo haremos en una segunda parte, y ya sabéis, solo podremos comprenderlo con conocimiento, conocimiento y más… conocimiento…







