
Suegra, suegra
la peor persona que conozco
Me preocupa tanto
Si nos dejara en paz
tendríamos un hogar feliz
Sin concesiones, así comienza «Mother-In-Law», el hit de Ernie K-Doe que acaparará este último artículo de la saga de canciones dedicadas a familiares, aunque para ello hagamos trampa, ya que —que sepamos— la canción no está dedicada a su suegra, sino que es una visión satírica, y bastante desproporcionada, de todas las suegras del universo. Y, además, el pobre Ernie no tenía culpa de nada, él era solo el mensajero… El célebre showman de Nueva Orleans solo ponía su aterciopelada voz a la letra que había escrito un soltero…
Según Deacon John Moore, músico de Nueva Orleans que compartió tablas con Ernie K-Doe, este tenía un ego desmedido. Se consideraba el mejor en el mundo del show business, llegando a autoproclamarse «Emperador del Universo», reconociendo únicamente a James Brown y Sammy Davis Jr. como músicos a su altura. Otra boutade famosa del cantante fue afirmar que, junto a «Amazing Grace» y «Star Spangled Banner», «Mother-In-Law» sería la tercera canción que perduraría para siempre, porque mientras haya personas en este mundo, siempre habrá suegras. En fin. Ernest Kador Jr. nació en Nueva Orleans y se empapó de gospel en su adolescencia. A mediados de los cincuenta decidió apostar por el mundo de la música, primero con su banda The Blue Diamonds y luego en solitario, labrándose una reputación como showman en el Club Tijuana, pero no fue hasta que Joe Banashak fundó el sello Minit en 1959 y se lo llevó a su roster cuando dio un salto significativo en su carrera. Y en ello tuvo que ver de manera definitiva un veinteañero que ya destacaba tocando el piano, vecino también de la Crescent City, que también había fichado por el sello, en este caso para llevar las riendas de la dirección musical. Hablamos del insigne Allen Toussaint.
Toussaint, soltero por entonces, había compuesto la canción al piano, tomando como referencia e inspiración la sarta de chistes sobre suegras que proliferaban en los medios en aquellos años; era como el deporte nacional —debido al ego que le devoraba, Ernie K-Doe ha alegado alguna vez haber sido él el creador de la canción y haber aleccionado a Toussaint sobre cómo plasmarla en el papel…—. Lo más ajustado a la realidad es que Allen la escribió y se la entregó a Ernie, aunque en las primeras grabaciones no convenció el resultado, arrojando incluso la letra a una papelera, pensando en pasar a otra canción. Uno de los coristas, Willie Harper, la recuperó e insistió en que lo intentaran de nuevo —en este punto, incidir en que Ernie, de nuevo, también se arroja el mérito de haberla recuperado él de la papelera…—, y entonces, el 25 de abril de 1960, se produjo la conjunción astral que daría luz a un número 1 en la primavera del año siguiente. El staff de la grabación reunió a un dream team de culto, para muy cafeteros: aparte de Ernie —que mantiene la serenidad y tersura vocal y no se sale del tiesto pese a la urgencia y violencia de la letra— y el piano de Toussaint, la voz barítona que impregna y realza la canción —de hecho es la voz que invoca a la suegra— la puso Benny Spellman, y el saxofón lo aportó Robert Parker; sí, el de «Barefootin’».
Benny Spellman, reivindicando su protagonismo en la canción, se encargó de difundir siempre que podía que el coro grave de «Mother-In-Law» era suyo, e insistió a Allen Toussaint para que le permitiera exhibirse como primer espada aprovechando esa coyuntura. El pianista le escribió —bajo el seudónimo Naomi Neville— «Lipstick Traces (On a Cigarette)», haciendo un guiño al trabajo de Spellman con Ernie K-Doe cuando la canción llega a su ocaso, momento en el que la voz entona «Don’t leave no more» con la misma melodía que «Mother-In-Law». El corista, por cierto, es el hombre que rescató la letra de la papelera del estudio, Willie Harper. Y su partenaire femenina no es otra que Irma Thomas, otra bendita sospechosa habitual de la escena de Nueva Orleans. De todos modos, «Lipstick Traces (On a Cigarette)» no logró tan buenos resultados como su «canción matriz», llegando únicamente al puesto 80 en el Billboard estadounidense. De nada le sirvió que la cara B estuviese ocupada por el incontestable «Fortune Teller». La fortuna no le sonrió al bueno de Benny Spellman, quien dejaría el sello Minit en 1964 y la música en 1968 para convertirse en distribuidor de cerveza. Pero devolvamos el protagonismo del artículo a Ernie.
En 1989 Ernie K-Doe se despachó a gusto con el periodista David Hoekstra:
«Mi suegra vivía en casa. Llevaba diecinueve años casado y habían sido diecinueve años de pesadilla. Cuando cantaba “Satanás debería ser su nombre”, lo decía en serio. O cuando decía: “Viene del infierno”, también lo decía en serio. La realidad es una cosa, y lo falso y lo engañoso es otra cosa. Cuando hablaba de ella, mi suegra estaba justo ahí. Era una mujer despreciable. Se levantaba a las 6 de la mañana y me hacía la vida un infierno hasta las 8:30 de la noche. Así que no me costó nada cantarla».
Y eso que no la escribió él. Aunque, por lo visto, K-Doe tenía también su corazoncito. Según sus propias palabras, le regaló cinco copias del disco a su suegra cuando salió a la venta: «No quería que se le acabaran». Igual pensaba que se los comería… «Le dije que ella era con quien debería haberme casado. Al fin y al cabo, intentaba dirigir mi casa. Pero le gustó el disco».
Como ya hemos comentado, «Mother-In-Law» se aupó a lo más alto de las listas en 1961, alcanzando cotas impensables para el sello Minit y para el propio Ernie. En las listas de pop, desplazó a «Runaway», de Del Shannon, se mantuvo una semana y fue desbancada por «Travellin’ Man», de Ricky Nelson. Bendito sándwich de tres pisos. En las de R&B, desbancó a «One Mint Julep», de Ray Charles, y fue arrasada por «Stand by Me», de Ben E. King (como curiosidad, en los Grammy de 1962 Ernie K-Doe volvería a competir por la mejor interpretación rhythm and blues con Ray Charles, quien se lo llevaría, con toda lógica, por «Hit the Road Jack»).
El éxito de «Mother-In-Law» dio lugar en el mismo 1961, sin pérdida de tiempo, a dos ocurrentes respuestas en forma de canción, que nos vienen muy bien para engordar esta saga de artículos familiares:
«Brother-In-Law», Paul Peek
Por un lado, un ex-Blue Caps de Gene Vincent, Paul Peek, respondió en clave rockabilly, metiendo en el juego a los cuñados, y tirándolos por tierra, ya puestos. La canción, pese a salir al rebufo del hit de K-Doe, no pasó del puesto 84 en el Billboard.
La suegra finalmente captó la indirecta
(Es una aprovechada, una sucia aprovechada)
Tomó su maleta, salió por la puerta
Justo cuando pienso que la vida es buena
Miré por la ventana y allí estaba él
(Es un aprovechado) Cuñado
(Es un aprovechado) Cuñado ¡Piedad de mí, qué veo!
«Son-In-Law», The Blossoms
Ya le hemos dado un repaso a las suegras y a los cuñados, y las angelinas de The Blossoms se encargaron de poner en su sitio a los yernos. The Blossoms se formaron en 1954 y ficharon por Flair Records, la compañía de los hermanos Bihari. Su principal activo fue Darlene Love, que entró en la banda en 1957 antes de pasar a formar parte de la factoría Spector. En su canción réplica «Son-In-Law», es la suegra la que toma la voz cantante para vestir de limpio a su yerno:
Soy la suegra
Y estoy muy enfadada
Todo lo que se ha dicho de mí
Ha sido malo
Lo único que ha hecho
Ha sido entristecer a mi hija
Mi yerno, que no vale para nada
Se pasa toda la noche fuera
Y no tiene trabajo
No se peina
Es un auténtico desaliñado
Te lo encontrarías en la esquina
Con el resto de la pandilla
Aunque mejoró ligeramente el ranking de «Brother-In-Law», no pasó del puesto 79 en el Billboard.
Tres años después de su fulgurante hit gracias a la suegra, Ernie K-Doe, que ya había rescindido su contrato con Minit y formaba parte de la escudería Duke de Don Robey, intentó repetir la fórmula lanzando «My Mother In Law (Is In My Hair Again)», copiando incluso el distintivo coro de la original. Pero ni crítica ni público entraron por el aro y el intento no llegó ni siquiera al Top 100. Y eso que esta canción sí estaba firmada por el gran Ernest Kador…
El éxito de «Mother-In-Law» traspasó fronteras, y la más cercana era la frontera sur con México lindo. En la capital azteca estaban dando sus primeros pasos unos chavales que no llegaban a la mayoría de edad, se hacían llamar Los Teen Tops y basaban su repertorio en la hispanización de trallazos de rock and roll detonados en el país vecino («Ven Johnny, ven», «Zapatos de gamuza azul», «Qué tal, Marilú»…). Prolíficos como ellos solos —vale que solo tenían que «traducir»—, en 1961, en su segundo año de vida, habían publicado ya tres elepés. En su tercer disco, titulado Volumen III, recurrieron al número 1 de Ernie K-Doe para engordar su repertorio, bautizándolo como «La suegra». Como imaginará el lector, en la castellanización de la letra tampoco hay ninguna indulgencia para la pobre suegra:
Tu suegra llegó
Mi suegra llegó
A mi casa llegó
Mi suegra llegó
Tan fea que me espantó
Mi suegra llegó
Y si me dejara en paz
No habría problemas más
La carrera de Ernie K-Doe nunca tocó de nuevo lo más alto de las listas, aunque un golpe de fortuna lo aupó al número 3 en Inglaterra cuando menos lo esperaba. En 1971, Ernie y Toussaint volvieron a verse las caras por primera vez desde la etapa de Minit Records. Fruto de ese encuentro fue la canción «Here Come The Girls», que tampoco consiguió calar en el público; pero, hete aquí que en 2007 la cadena farmacéutica británica Boots la utilizó en un anuncio navideño y la canción subió al número 3 en Inglaterra. En 2008, el grupo femenino The Sugababes utilizó la canción para samplearla dentro de su hit «Girls», que consiguió alcanzar el puesto número 3 en las listas de Reino Unido. Sea como fuera, al bueno de Ernie —al maravilloso de Ernie, pensará él— no le daría tiempo a ser testigo de este resurgimiento, ya que murió en 2001 de un fallo renal hepático, después de haber superado momentos difíciles en los setenta, cantando en las calles por dinero y de haber incursionado en el mundo de la radio en los ochenta. Ernest Kador fue enterrado en el cementerio de San Luis, en su ciudad natal, en una tumba en la que al año siguiente le acompañaría… su suegra, Leola Wallace Clark. Como consuelo, en 2003 fue a hacerle compañía en el mismo mausoleo su amigo de toda la vida, el guitarrista Earl King.
En sus últimos años, Ernie K-Doe, que rehízo su vida junto a Antoinette Dorsey Fox, abrió un club en Nueva Orleans donde atendía a los clientes y también hacía sus espectáculos, ataviado con una capa y un bastón. Adivinen el nombre del club…
Bibliografía
40 Hits, 40 Stories: Behind Top Songs of the 1960s and 1970s, de Rick Simmons
An Avid’s Guide to Sixties Songwriters, de Peter Dunbavan
All Music Guide to Soul: The Definitive Guide to R&B and Soul, de Vladimir Bogdanov
The Quarterly. Número 2. Primavera de 2012






