
En 1942, el escritor austríaco (y judío) Stefan Zweig se suicidó junto a su mujer, Lotte. Lo hicieron en Brasil. Lejos, pensará alguno, de una Europa que ardía bajo las llamas de su segunda guerra en menos de treinta años. Pero nada estaba muy lejos del infierno en aquel momento. Menos aún para quien se vio obligado a escapar sin encontrar refugio seguro en ningún otro lugar. A pesar de llevar uno de los apellidos más respetados del momento, a pesar de ser uno de los autores más leídos por aquel entonces. Sin embargo, después de ese verano del cuarenta y dos su fama se mezcló con las cenizas de sus libros quemados en las hogueras nazis. Efectivamente, Europa resurgió, pero muchas cosas quedaron atrás.
Sesenta y ocho años después de uno de los suicidios más tristes de la historia reciente (si es que hay suicidios más tristes que otros) el escritor francés Laurent Seksik publicaba una reconstrucción novelada del año en Brasil que desembocó en la muerte de la pareja. Unos meses más tarde se unía al dibujante Guillaume Sorel para producir un cómic fabuloso, Los últimos días de Stefan Zweig, que se devora en una hora con el corazón en un puño. Pero que requiere diez o quince más para disfrutar de todos y cada uno de los dibujos que contiene, cuadros tan luminosos como llenos de desazón. Y sobre todo invadidos de esa tristeza absoluta y al mismo tiempo reposada que debe sobrevenir a quien observa el Apocalipsis desde lejos.
El presentimiento de las tinieblas cercanas no espanta, tranquiliza.
Solo puede disfrutar la alegría de contemplar el mundo aquel que no aspira a nada,
que ya no llora por lo que ha perdido y para quien envejecer no es sino los albores de la partida.
Tales son los versos más sobrecogedores del poema que, al parecer, Zweig leyó a los pocos invitados que acuden a la fiesta de su sexagésimo cumpleaños, el último que celebrará. Tal es el espíritu del cómic. Y también el de la autobiografía El mundo de ayer, en una medida mucho mayor, casi inabarcable por un cerebro que no ha vivido mil vidas en mil lugares distintos como hizo el escritor austríaco.
Descubrí a Zweig por este mismo libro. Resulta extraño empezar a leer a un autor por sus memorias, pero en este caso tiene cierto (trágico) sentido. Una labor editorial encomiable por parte de Acantilado puso esta y otras obras del escritor a disposición del mercado hispanohablante hace pocos años. Jamás se lo agradeceré, se lo agradeceremos, lo suficiente.
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Extraordinario artículo. Necesario además en estos días. Gracias
Que triste…el artículo y la foto
Excelente artículo. Recuerda algo esencial: la motivación esencial de la UE fue política, evitar nuevas guerras entre las belicosas naciones europeas, y desde tal objetivo, se puede considerar que el proyecto fue un éxito. Añado que Editorial Porrua, de México, tiene también una edición de «El mundo de ayer» de Zweig, que fue sin duda un gran escritor.
Y el epicentro del terremoto una vez más Alemania…
Buenas:
Ante este artículo sólo se pueden hacer dos cosas: levantarse y aplaudir.
Lean a Stephan Zweig. Un gran desconocido para la mayoría, una persona de una sensibilidad poco habitual.
Excelente idea, recodar hoy a Stefan Zweig y buen artículo. Ahora mismo está desapareciendo la Europa que nació después de aquel desastre y no sabemos lo que nacerá. Quizás es tiempo de revisa a Ernst Jünger.
Precioso.
Grecia, capital Sarajevo. En cien años no han aprendido nada, cierto. Gran artículo.
Maravilloso artículo. Creo que a Zweig le habría gustado. Esencial «El mundo de ayer» para entender este, o «Castiello vs Calvino» para ver a la sinrazón y el despotismo ganar terreno. Creo que Grecia puede darnos un nuevo momento estelar para la humanidad hoy, veamos… Buscaré el cómic que desconocía
Tremendo … ¡ y tan actual !
Los mismos imbeciles han vuelto a repetir las mismas estupideces, pero los chicos listos se han negado siempre ha reconocer que quienes les han pagado la pachanga sean los autenticos criminales.
» Zweig relata cómo era la Viena de su infancia y de su adolescencia. Una suerte de lugar hermoso y privilegiado, de pequeño centro abierto en un pequeño mundo abierto donde las posibilidades de desarrollo para una persona de clase acomodada eran prácticamente ilimitadas. Relata cómo se mueve durante su juventud de acá para allá, cómo vive en Londres, en París, en Berlín sin límite alguno, hace amigos por doquier y se construye a sí mismo. La Primera Guerra Mundial vino a destrozar sus expectativas de una manera brutal. Salvando las distancias, la crisis barrió también las de toda una generación que vivía en una burbuja de futuro incuestionable, yendo de un lado a otro como si nada fuese a cambiar jamás. «
Gracias por este emocionante artículo que elabora muy bien los paralelismos entre diferentes épocas (aunque hubiera evitado poner la terrible fotografía de los Zweig).
Me ha conmovido especialmente la carta de la estudiante griega, impregnada de «fin de la Historia», una chica de 21 años con «toda la vida» por detrás. Me vienen imágenes de referentes cinematográficos – casi un «catálogo» de películas – para reinterpretar analógicamente esta Catástrofe -promovida – sin parangón en Occidente desde 1945: Alemania año cero, de Rossellini; The reflecting skin, de Philip Ridley; pero, sobre todo, la magistral trilogía de Axel Corti Welcome in Vienna. En ella, el autor pone en boca de un Judío una frase que bien se podría poner en los labios de cualquier Griego, especialmente de la joven estudiante: «Nunca nos perdonarán por lo que nos han hecho».
En el fondo, puro Zweig.
Tienes razón. Y es que si uno mira los nombres que había allí, se queda boquiabierto ante la riqueza cultural de la capital austríaca: Zweig, Canetti (joven) Hofmannstahl, Wittgenstein… sin olvidar a Mahler, la Escuela de Viena (que alumbró la música del siglo XX) y a los eclécticos como Strauss… Parece que la Guerra europea abrió las puertas al único austríaco cuya voz y letra jamás se hubieran debido divulgar. Muy viscontiniano todo esto…
Ha sido increible encontrar esta página porque a mí me sucedió lo mismo. Después de leer Memorias del Ayer, Stephan me enganchó con su prosa y lirismo. Ya que Grecia fue la cuna de la democracia, deseo que también sea el punto de partida que obligue a la EU a hacer una profunda revisión de todas sus instituciones para que los gobiernos soberanos vuelvan a tener el protagonismo que les corresponde y no el de uno de sus miembros.
Pero es que en Grecia no nacio la democracia.
Nunca fue el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
En el agora griega solo tenian voz y voto quienes podian pagarse escudo, espada y caballo para acudir a la guerra. Los que podian «pagarse» eso, lo debian a los esclavos.
La democracia ha sido siempre un constructo para evitar las guerras entre las elites, cambiando la guerra con palos y espadas por la guerra con desinformacion y papeletas.
Ahora las elites estan peleandose por cada vez menos beneficios, una vez comprobado que la Tierra es redonda, o sea un mundo finito, asi que vuelven a haber guerras en las cercanias del imperio de la «democracia».
Se está expoliado a las clases mediasy bajas, se está desmantelando el Estado del Bienestar y la propia democracia, pero es que tambien se estan expoliando grandes fortunas entre las elites. En primer lugar las fortunas de los nuevos ricos.
Es bien curioso como esos nuevos ricos muy mediaticos, como el caso de Bill Gates, hacen alarde de que donan sus fortunas a la beneficencia, esto es que cuando la proxima jugada de la Bolsa les dé un buen tajo, el tajo lo habra recibido la beneficencia.
«(…) la UE ha sido bastante efectiva. Europa jamás había disfrutado de una paz tan fructífera, tan duradera, tan democrática. Ni tan bien repartida entre sus ciudadanos.»
Menudo montón de basura. Lo peor es que lo creerá firmemente.
¿Podrías citar algún periodo de 65 años en la historia de Europa más pacíficos y democráticos que estos? Comparativa pura y dura, los defectos de la paz y la democracia actuales los conocemos todos.
Espléndido artículo. Stefan Zweig es uno de los grandes escritores del siglo XX y «El mundo de ayer» es sin duda un libro imprescindible.
Siempre he querido pensar que si él y su mujer hubiesen sido capaces de soportar la vida unos meses más, finalmente habrían desechado la idea del suicidio al ver que Alemania se encaminaba ya en 1943 a una derrota casi segura.
Ciertamente fue un triste final.
Su segunda mujer, con la que se fue a Brasil, y que era mucho más joven que él, estaba mortalmente enferma de cáncer. Zweig pensó que jamás superaría estar sin ella. Al margen del pánico al nazismo y la hecho de que en aquel moneto no se veía claro el fin del horror, la enfermedad y la tristeza consiguiente los decidieron del todo a suicidarse. Maravilloso «El mundo de ayer», libro imprescindible para entender la Centroeuropa de antes de la primera Gran Guerra, y de cómo surge la Modernidad.
Muchas gracias por el artículo, al autor y a los responsables de su publicación. Es un placer leer algo que vale la pena, cada línea y cada párrafo. Y lean a Zweig, especialmente «El mundo de ayer»; escrita en 1941, parece que está hablando de hoy, de nosotros, de la Europa que se deshace. También se publicó recientemente un libro interesante sobre los últimos años de Zweig, titulado «El exilio imposible». Su autor es George Prochnik, y está editado por el sello Ariel, de la ED. Planeta. Y gracias también, de corazón, a la editorial Acantilado que está publicando toda la obra de Stefan Zweig en una labor modélica, con unas excelentes traducciones.
Enhorabuena. Un artículo fantastico a pesar del poso amargo que deja.
Excelente y, sobre todo , oportuno articulo
Hola, que gran artículo…gracias.
Ojalá en algún momento escribas también algo sobre Joseph Roth y Soma Morgenstern.
Saludos!
Muy bien hilados los dos temas. Fantástico artículo.
Me he comprado el comic, estupendo …
Stefan Zweig dice en El mundo de ayer: «En vez de la eficiencia alemana que, al fin y al cabo, ha amargado y trastornado la existencia de todos los demás pueblos, en vez de ese ácido querer-ir-delante-de-todos-lo-demás y de progresar a toda velocidad, a las gentes de Viena les gustaba conversar plácidamente, cultivar una convivencia agradable……»
Toma frase.
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lo he comprado antes de acabar de leerlo… gracias por el artículo