
«Sofía Casanova no interesa a nadie, su figura no da juego», decía en una entrevista del año 2009 en el periódico digital La Opinión de A Coruña, la profesora Rosario Martínez. Y tenía razón, después de muchos años estudiando la Revolución rusa, yo no tenía ni la menor idea de quién era esa mujer. Nadie me había hablado de ella. En ningún lugar había leído nada escrito por ella, ni libros ni artículos. Hasta que hace poco cayó en mis manos un libro extraño: La revolución bolchevista: diario de una testigo. Era un libro de segunda mano, editado por la editorial Akrón en el año 2008, que compré por un precio ridículo con evidente curiosidad. Entonces descubrí quién era esa mujer y pensé, como siempre pienso en estos casos, qué injusta es la vida a la hora de repartir la fama y el olvido. A veces, solo a veces, la historia rectifica algún error lacerante y descomunal, pero si esto llega a suceder, siempre sucede tarde, muy tarde.
La historia tampoco ha tratado demasiado bien a Kérenski. Pero eso no es ninguna novedad. A Kérenski todo el mundo lo trata mal. Lo vapulean ya desde el principio, desde que sube al poder, pero por desgracia con su exilio y desaparición en las espesuras del olvido, la situación no mejora lo más mínimo. Y luego viene su muerte y recibe el último insulto, la última humillación…
Estamos en 1970. Kérenski acaba de morir en Nueva York y aunque el mundo hace décadas que se olvidó de él, hay unas personas que no lo han olvidado ni tienen intención de olvidarlo: los patriarcas de la Iglesia ortodoxa rusa en América, que se niegan a enterrarlo en sus iglesias porque lo acusan nada menos que de ser uno de los principales responsables de la Revolución comunista. Sí, como suena. ¡Kérenski culpable de todos los males de la Gran Madre Rusia! Lo primero que pensé cuando me enteré fue: ¿Pero cómo se atreven?
Entonces recordé unas palabras del libro de Sofía Casanova: «se engañan, se engañan hoy y se engañarán durante toda su vida». ¿Y por qué se engañan? La misma Sofía nos lo explica a continuación: «¡Oh cándida incredulidad de muchas gentes, sin juicio analítico ni otra guía del laberinto moscovita que su deseo de que ocurra lo que les conviene» (la cursiva es suya). ¿Y qué les conviene? ¿Qué les convenía a las buenas gentes de clase media y alta de Moscú y San Petersburgo? Pues pensar que Lenin, Trotski y los bolcheviques eran una pandilla de delincuentes y de locos sin organización, sin capacidad para tomar en poder, sin el valor necesario para ello. Pensaban, gran error en que suelen incurrir las «gentes de bien», que con «cuatro tiros se soluciona todo», que al ver aparecer el primer batallón de soldados o al escuchar el chasquido terrible de los caballos cosacos avanzando por las calles pavimentadas saldrían huyendo en desbandada, y se pondría fin a los sueños delirantes del populacho revolucionario para siempre. Sí, puede sonar exagerado, pero eso es exactamente lo que pensaban. Y no solo los buenos burgueses, sino incluso algunos miembros del Gobierno provisional, que forzosamente debían estar mejor informados…
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Pues, como empieza nombrándola, pensaba que el texto iba a explicar un poco quién era Sofía Casanova; pero, aparte de que escribió un libro como testigo de la revolución bolchevista, el autor no nos aclara nada más sobre ella. Menos mal que se puede conseguir información en otras partes.
Debo hacer una corrección en el texto. El general Lavr Kornilov no era prozarista, y su golpe de Esado no pretendía en absoluto la restauración de la autocracia zarista.
Kornilov era uno de los pocos generales rusos que no provenía de la nobleza (¡y de origen calmuco, además!), por lo que no tenía ninguna simpatía por el zarismo y su sistema aristocrático. El golpe de Kornilov perseguía la imposición de una dictadura militar para «restaurar el orden», frente a lo que veía como el «desgobierno» de Kerensky. En ningún momento comtenpló el regreso de Nicolás II (ni lo quería). Podríamos calificarlo de protofascista si queremos, pero jamás de monárquico.
Sí, en gran parte tienes razón. Pero que Kornilov no le tuviera gran simpatía al zarismo y a su sistema no quiere decir que muchos zaristas y defensores del régimen derrocado no se hubiesen alegrado mucho si su golpe hubiera tenido éxito. En realidad en muchos casos todos estos «defensores del orden» o «defensores de la patria» acaban provocando eso: la vuelta a lo antiguo, la vuelta a la situación anterior. Ni Franco ni casi ninguno de los generales golpistas eran monárquicos, y sin embargo muchos monárquicos financiaron el golpe y hasta lucharon en sus filas, véase el caso del Dragón Rapide, o del dinero que envió el mismo Alfonso XIII o los hijos de nobles españoles que se alistaron en las filas nacionales, etc…
Un saludo.
Discrepo. Franco sí era monárquico… aunque luego decidió ser franquista y se creyó su papel mesiánico providencialista. Durante el franquismo, los monárquicos constituyeron una de las «familias» o grupúsculos que apoyaban el régimen, gozaron de sus prebendas y nunca le plantearon problemas serios al dictador.
El problema de Kerenski y su miopia fue continuar a toda costa una guerra en la que Rusia no podia continuar,e intentar reforzarse despues de una hipotetica victoria aliada.Ese empeño fue su tumba politica.
En cuanto a los dirigentes bolcheviques ,si que eran un grupo de delincuentes,el atraco de bancos era una de sus actividades l,vestidos de cuero negro ,matones que no habian trabajado en su vida,creo que Lenin solo defendio un caso y lo perdio,pero la hambruna siempre trae la revolución.
Sr Vila por favor quien era Sofia Casanova
He incluido un enlace de una entrevista a una profesora que ha estado mucho tiempo estudiando su vida. Pinche donde pone «en una entrevista» en texto azul. Aparte de esto, era básicamente una periodista y escritora gallega que se caso con un polaco y vivió y contó en sus artículos para el periódico ABC la revolución rusa. Eso le dio cierta fama aquí en España en su momento. En internet tiene más datos si quiere seguir conociéndola, por ejemplo tiene una entrada en la Wikipedia. Pero también esta:
http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=casanova-de-lutoslawski-sofia
Un saludo.
No eran delincuentes los dirigentes bolcheviques, pero sí la mayoría del POSDR, desde que dan el golpe de estado. Vean al respecto el libro El mito bolchevique, de Alexander Berkman (http://www.lamalatesta.net/product_info.php/products_id/5082), donde narra su viaje durante 1920 y 1921, «el “terror rojo” de la Checa infecta todo el relato, una pesadilla orwelliana que era un mero síntoma de lo que estaba por venir».
Agradecido señor vila
https://es.wikipedia.org/wiki/Atraco_al_banco_de_Tiflis_de_1907
Sofía Casanova simpatizaba con Hitler y con el fascismo. Este enlace informa bastante sobre su personalidad.
https://biosbardia.wordpress.com/2014/12/03/o-brazo-ergueito-de-sofia-casanova/
Desde luego, la misma profesora Rosario Martínez ya lo dice en su entrevista. Pero estamos en 1917, no en 1936.
Un saludo.
Si, son momentos diferentes, pero bien relacionados.
Sofía Casanova no me parece una fuente minimamente objetiva. No es, ni de lejos, comparable a un Chaves Nogales, anticomunista, pero también antifascista.
¡Hombre!, Chaves Nogales es de otra división, por supuesto. Pocos se pueden comparar con él. Pero aún reflejando muy bien el pensamiento de su clase (y en parte gracias a eso), si te lees el libro que cito, o si buscas alguno de sus artículos en las hemerotecas, verás que tiene gran valor histórico, que es lo que cuenta.
Un saludo.
El Dragon Rapide tampoco tiene que ver con la monarquía. Fue un avión adquirido por Juan March, quien era un importantísimo financiero, no un monárquico. March estaba muy por encima de esas menudencias. Iba a lo suyo.
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