Música

Damas del blues

Foto: DP.
Foto: DP.

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La música pop está dominada por artistas femeninas. Lo confirmará cualquier programa para el móvil. Muchas de ellas utilizan la bandera del género a través de vestidos, bailes y spots publicitarios. Algunas son muy beligerantes en las formas, y manifiestan su independencia con acciones escandalosas para el gran público, como posar desnudas, bailar de manera sexual y simular actos de lesbianismo. Incluso llegan a expresar esta condición feminista con rótulos en las camisetas, el escenario o las canciones.

Canciones o lo que sea. Las divas de la música comercial venden autoafirmación para chicas, en un pack junto con la colonia y el gesto del videoclip, igual que antes vendían mensajes románticos y laca sumisa. El resultado no significa mucho, salvo acompañamiento para vender la descarga multimedia y el show en vivo. La empresa ha descubierto que el feminismo puede ser tan comercial como cualquier otra cosa: la rebeldía, el romanticismo y las actitudes copiadas de grupos marginales…

Sexo, drogas y blues

Sin contar con el apoyo de una logística tan especializada, esta fuerte presencia de artistas femeninas ya se dio al comienzo del siglo XX en Estados Unidos. La música fue capitalizada por mujeres, y fueron ellas las primeras figuras de un estilo que conocemos como blues. A diferencia de la situación actual, ellas eran extremadamente radicales en sus contenidos. Entre los años veinte y treinta, con todo en su contra, cantaron sobre malos tratos, desigualdad social y relaciones sexuales, temas que habrían sonrojado a las ganadoras de los MTV Awards. Gran parte de ellas eran, si no lesbianas, bisexuales, condición que también expresaban y defendían. Y además, eran negras. Ellas fueron las primeras en grabar (y componer) éxitos blues, pero el redescubrimiento de este género en los años sesenta, el revival folk, por un selecto grupo de críticos y aficionados, blancos, protestantes y masculinos, las relegó en favor de los instrumentistas. Ellos sí se convirtieron en héroes de la música anterior a la II Guerra Mundial, mientras las vocalistas del blues quedaban en un segundo plano. Algunos sabrán de la existencia de gigantes como Blind Willie McTell, pero pocos conocerán una canción de Victoria Spivey, aunque Bob Dylan pusiera en la contraportada de su disco New Morning una foto de él con la diva.

El blues clásico. Madres, reinas y emperatrices

El blues, la palabra de marras, se ha usado en tantos contextos que es difícil encontrarle significado, pero no se trata solo de estar triste. En cuanto a la música, estoy acotando el género a los años de su máximo esplendor, mucho tiempo antes de que el rock lo saqueara a placer. El blues era una música áspera cuando venía de las zonas rurales y cabaretera cuando se interpretaba en la gran ciudad. Esta mezcla de ritmos africanos con melodías anglosajonas y europeas, la influencia del jazz primitivo, sus dos ramas, la religiosa y la profana, y un sendero salpicado de estilos —canciones de trabajo, lamentos de cárcel, temas espirituales, asuntos domésticos, sexo, violencia y crimen…— cimentan el formidable legado de la música popular norteamericana. Eso sin tener en cuenta para este texto el blues de los blancos, que también lo hubo.

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26 comentarios

  1. Esteban Pérez

    El artículo me ha parecido excelente. Muchísimas gracias

  2. luis ramone

    Hay opiniones con las que no estoy de acuerdo y se le nota demasiado a la autora la intención de llevar el agua al molino de su concepción del feminismo -comparar a estas gigantes con los productos que padecemos hoy, apenas meterlas en la misma frase, es aberrante. Minimizar a los músicos varones, por más que se llame «gigante» a Blind Willie McTell, no ensalza a sus colegas femeninas; sólo es una manipulación-. Con todo, he aprendido algunas cosas que no sabía, básicamente sobre Violeta Spivey y he disfrutado, cómo no, de la música adjunta. Más artículos como éste, por favor.

    • Querido Luis Ramone: tu comentario es justo lo que ilustra mi texto: «No tengo ni idea de esto y me parece muy feminista que se hable de unas señoras, porque los que valen son los varones, como McTell, que la autora lo llama gigante, pero de mentira, para manipular. Aunque hay una que se llama Violeta, que está bien». Lo aberrante es la ignorancia.

      • luis ramone

        Querida Grace: Me mato por ver en qué momento de la lectura de mi artículo se menosprecia a estas intérpretes y no doy con él. Sería culpa de mi pobre expresividad en todo caso, pues las admiro y no las considero inferiores a los músicos varones de aquellos tiempos. A lo mejor el problema es que tampoco las considero superiores, y de hecho las califico de gigantes tal como hace la autora con Blind Willie McTell. Ya digo yo solito que he aprendido muchas cosas en el artículo y en especial de Victoria (sí, se llama Victoria, mea culpa, la próxima vez repasaré lo que escribo a vuelapluma dada la severidad del tribunal) Spivey, pero no tantas de otras artistas que se citan como Ma Rainey, Bessie Smith -recomiendo su versión del «Nobody Knows…»- o Memphis Minnie. No creo que la conspiración del «selecto grupo de críticos y aficionados, blancos, protestantes y masculinos» las haya relegado en absoluto y estoy seguro que, conociendo un poco lo que decían y con la perra vida que llevaron -ellas y ellos-, le importase una higa esa hipotética relegación. Quédese con mi petición de más artículos como éste y no se amostace por tan poquito.

        • También es verdad, en qué estaría yo pensando, si vivimos en un mundo en el que las relaciones de género son totalmente igualitarias y no existe relegación por parte de nadie. Pido perdón a los Lomax, Smith, Perls, Parth y Strachwitz.Y por amostazarme, jolines, que es que aquí te están felicitando y encima te picas por una tontería de nada.

    • Tú lo has dicho Luís «llevar el agua al molino». Algo le ocurre a tu molino me da la sensación. No muele bien verdad. Espero que sea algo pasajero sinceramente. No olvides que la reina MEMPHIS MINNIE te vigila desde alguna parte del universo. Para los que no entiendan lo que digo escuchen el tema What’s the Matter With the Mill, de MEMPHIS MINNIE. Un tema con un contenido sexual expresado de forma metafórica, como muchos de sus temas. Investiguen tambien sobre las metáforas en la tradición del blues.

  3. Que magnífico artículo y que deslumbrante la historia y los méritos de esas mujeres. Gracias.

  4. Excelente artículo ¡aunque me falta Khaira Arby en esa lista!

  5. Carlos Clémen

    Brillante

  6. Gracias por reivindicar esta música. Personalmente, echo en falta alguna referencia a la creadora del blues más hermoso (al menos para Robert Crumb y un servidor): Geechie Wiley y su «Last Kind Words Blues» (1930)

    • Gracias a ti, ese disco es estupendo, pero la extensión del texto no permitía incluir a todas las cantantes, menos aún a las que grabaron apenas dos o seis caras, por mucho Zwigoff que las reivindicase.

      • Más allá del apoyo de Crumb y Zwigoff , creo que hay bastante consenso sobre su trascendencia. Hasta la fecha me la he encontrado en cuatro importantes recopilatorios: “Mississippi Girls 1928-1931” (Story of Blues), “American Primitive vol. 2” (Revenant), “Best there ever was” (Yazoo) y “American Pop, An Audio History From Minstrel To Mojo on Record, 1893-1946” (West Hill); y creo que hasta Greil Marcus le dedicó recientemente unas charlas.

  7. Que currada, he disfrutado mucho con el artículo. Ahora me tendré que poner a buscar la letras de todas esas canciones :) gracias!!

  8. Luis Escalante

    Excelente y trabajado artículo. Yo también estoy de acuerdo con que el papel de la mujer en la música vocal de raíces africanas – y desarrollada en Norteamérica fruto del mestizaje con las europeas – fue y sigue siendo, en general, superior al del hombre.
    Sin embargo me chirría un poco en tu trabajo lo siguiente: “La estructura de la canción de blues quedó definida hacia comienzos de la década de los años diez, y tras los famosos discos de W. C. Handy, que se supone son los primeros blues de la historia…”.
    Creo que la estructura del blues quedó definida bastante tiempo atrás. ¿Cuándo? Difícil de concretar. Es interesante leer el libro: Notes on Negro Music – Charles Peabody – The Black Perspective in Music Vol. 4 Nº 2 – Julio 1976 – Foundation for Researching in the Afro-American Creative Arts.
    Los primeros éxitos de W. C. Handy, como “The Memphis Blues” (editada en 1912) y sobre todo, St. Louis Blues (ed. 1914) no son blues. Es ragtime, (la música de moda entonces para bailar, marchar…) y no tienen la estructura del blues, ni armónica, ni métrica, ni melódica.
    Sí fue un blues lo que W. C. Handy escuchó cantar, en la estación de trenes de la población de Tutwiler (Misisipi), a un harapiento mendigo en el año 1903 y en dicha melodía/escala se basó para componer sus temas. Lo cuenta el propio autor en su autobiografía titulada, curiosamente, The Father of The Blues.

    • Gracias por tu comentario, Luis. Todos los fans hemos leído la leyenda de W. C. Handy y el vagabundo que tocaba la guitarra ayudándose de un cuchillo, pero también es cierto que la primera grabación que incluye ritmo de doce compases y la estructura AAB entre tangos y ragtimes es la de «St. Louis Blues». Sobre la identidad del vagabundo, historiadores como Ted Goia y David Evans apuntan a que pudo haber sido ser Henry Sloan, a quien sin duda conoces por ser, según algunas fuentes, el maestro de Charley Patton.

      • Luis Escalante

        Lo único que he comentado y que lo sigo haciendo es que St. Louis Blues, NO ES UN BLUES. Su estructura métrica es AABC. A y C tienen 12 compases cada una, y B tiene 16. La canción tiene 52 compases.
        Sí es cierto que la primera sección A está estructurada como un blues (AAB), pero la canción es un todo, no solamente sus primeros 24 compases.
        Ted Gioa dedica en su libro, The Jazz Standards (2012), una apartado a St Louis Blues y dice de ella: “This composition is only partially a blues” (pág. 354).
        De todas maneras, Grace, a lo mejor estoy rizando el rizo. Lo importante es que has escrito un magnífico artículo.

  9. Creo que el primer blues grabado por una mujer negra fue «That Thing Called Love» en Febrero del 20 («Crazy Blues» se grabó en agosto).
    Además fue la grabación de «That Thing…» (no la de «Crazy Blues») la que enfrentó a Fred Hagar y la compañía Okeh Records a amenazas racistas, algo que no pudo evitar el gran éxito que obtendría «That Thing…», éxito que abrió las puertas a músicos negros y a que Okeh Records se convirtiera en aquello por lo que acabaría siendo recordada como una discográfica histórica: albergar a la flor y nata del jazz más histórico (Kid Ory, Louis Armstrong, Billie Holiday, Duke Ellington…)

  10. Pingback: Canciones vivir el deseo y sexualidad femenina - El jardin del pulpo

  11. Virginia Urroz

    ¿Cuáles son las fuentes del artículo?

  12. Pingback: A MILLION MILES AWAY – Fotografía Creativa

  13. Como lector, gracias por el excelente artículo. Parece que a algunos «hombres» el hecho de destacar a mujeres en cualquier especialidad les parece un insulto. Menos mal que las mujeres también son especialistas -y únicas, esto es para los catolicistas que creen las estupideces de costillas de Adán y demás-, en aportar vida: ningún machirulo puede existir sin las mujeres. Amo a las mujeres del Blues, y también amo a mi mujer, a mi hija, a mis sobrinas, a mi madre y a mi suegra, que ya se ha ido. Necesitamos la voz propia de cada mujer, y si es con un Blues, será delicioso.

  14. Muchas gracias Grace por este artículo.

  15. Es de justicia recordar a todas estas mujeres, artistas y ejemplares en su actitud ante la vida para cualquier persona. Mi preferida es MEMPHIS MINNIE, con todo en su contra no necesitó ni dependió de nadie para vivir la vida que ella quiso. Con todo en su contra. Hubiera sido la reina del blues igualmente sin sus distinguidos maridos. Ella los eligio, como todo en su vida. Es relevante y que hace un siglo un marido abandone a su mujer por celos (artisticos, fisicos, o como fueren). QUE MUJER POR DIOS. Esto parece que molesta mucho a muchos aficionados al blues, lo digo por que me han freido en las redes. Sólo una enfermedad pudo frenar a la Reina indiscutible no sólo del Blues, de la música del siglo XX. El destino o lo que fuere fue muy injusto. Los gran admirados cepelines (banda de ladrones haya donde los haya) plagiaron un tema suyo, los grabaron y lo editaron, como si fuera suyo, todo mientras MEMPHIS MINNIE aun vivia, postrada en una silla de ruedas en un asilo. Esto tambien molesta mucho claro. Jaimito Page, en el cielo o en algún sitio te espera, tranquilo. Y bueno, agradecer mucho a GRACE por este maravilloso artículo. Y para los defensores de ellos lamento recordarles que fueron ELLAS. Qué problema hay me pregunto. Lo ejemplar es valido para cualquier persona. GRACIAS MEMPHIS MINNIE.

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