Deportes

La tragedia del Estadio Nacional

Fotografía: Arkivperu (CC)
Fotografía: Arkivperu (CC)

Cuentan las crónicas de la época que a los identificados se les anotaba su nombre sobre un trozo de esparadrapo colocado en la boca, como si alguien temiese que los muertos pudiesen sentirse tentados de relatar al mundo lo sucedido. Las cifras llegaban a las redacciones de los principales medios de la capital con cuentagotas desde la morgue de los hospitales Obrero, 2 de Mayo y la Asistencia Pública de la Avenida Grau, los lugares hacia donde se estaban trasladando los cadáveres. Primero, un vago rumor: varias víctimas mortales durante los graves incidentes que habían obligado a suspender el esperado partido en el Estadio Nacional. Poco después los fallecidos se contaban ya por docenas y se hablaba de un gran número de heridos graves, algunos de bala. Para cuando las fuentes oficiales confirmaron que eran más de cien las personas que habían perecido, hasta aquel preciso momento, en los aledaños del estadio se continuaban apilando cuerpos sin vida hasta levantar auténticas murallas humanas de casi dos metros de altura, según recuerdan algunos testigos del horror.

Aquel domingo 24 de mayo de 1964, el fútbol escribía en Perú una de esas páginas negras que cada cierto tiempo parece empeñado en replicar en cualquier parte del planeta donde una pelota ruede. Según las autoridades del país andino fueron trescientos veintiocho los hombres, mujeres y niños que finalmente se dejaron la vida en una tarde soleada que había comenzado con cánticos de ánimo, aire de fiesta y sonrisas esperanzadas ante la perspectiva de clasificar y optar a la gloria de las medallas en la olimpiada de Tokio.

La pasada primavera, el mismo día que se cumplían cincuenta años de la mayor tragedia de la historia del fútbol, el Instituto Peruano del Deporte decidía alquilar el Estadio Nacional de Lima para acoger un concierto de salsa, un síntoma más del escaso interés del Gobierno por recordar y esclarecer lo sucedido en aquella fatídica jornada.

El partido

Perú y Argentina se enfrentaban en la quinta jornada del torneo preolímpico y la expectación en la ciudad era máxima. Ese mismo domingo 24 de mayo, Lima acogía una famosa competición automovilística, «Las seis horas peruanas», y muchos de los asistentes a las carreras se desplazaron, al terminar, hacia el Estadio Nacional. La reventa y los falsificadores encontraron un filón en el partido y las gradas ya estaban abarrotadas cuando en los diferentes accesos del Nacional se acumulaban miles de espectadores más, blandiendo sus entradas y su indignación. Ante las protestas de quienes se habían quedado fuera, se decidió cerrar las puertas para evitar males mayores.

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13 comentarios

  1. El artículo sugiere varias hipótesis (¿Purga política premeditada?) que merecen ser esclarecidas por arriesgadas y peligrosas.
    Por otra parte, me parece un artículo necesario, puesto que no olvidar lo que puede llegar a pasar es básico para que no se vuelva a repetir un ¿accidente? de estas características y dimensiones. Y bien escrito!

  2. Teniendo en cuenta los antecedentes y las claras intenciones del Negro Bomba, lo de «abusiva paliza» lo cambiaría por «merecida paliza». De hecho, se ve que se quedaron cortos, si el tal Edilberto Cuenca quiso también su ración.
    El señor Cabeleira quizá hubiese visto más adecuada una regañina y unos amables consejos.

    • Desconocía que una de las atribuciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado fuera apalizar duramente a los detenidos. Si no lo es, merecida o no, sigue siendo abusiva y se comienza defendiendo las palizas a los delincuentes y se acaba donde se acaba.

  3. ERRATA: El barrio del Negro Bomba es Breña no Braña. Por lo demás, muy buena crónica.

  4. Gracias por el texto, hasta ahora solo sabía que a mediados del siglo XX había pasado «algo» en el Estadio Nacional de Lima durante un partido y que mucha gente había muerto. Los detalles son bastante terribles.

    Una cosa: en el hemisferio sur el 24 de mayo es otoño, no primavera.

    Saludos.

  5. Dante Queirolo

    Hola. Yo estuve presente ese día en el nacional de Lima. Tenía 11 años y fui con mi padre a alentar al equipo peruano en un partido que decidia su clasificación a los juegos olimpicos de Tokyo, Japón. Arbitraba el uruguayo Miguel Angel Pazos que cometió un grave error de apreciación en el gol de «Kilo» Lobatón y con ese fallo, se inicició la tragedia, la invasión de la cancha, las agresiones y la respuesta de la guardia civil. No sé cómo terminé lejos de mi padre y luego de un largo rato, estba en la comisería de la avenida Petit Thouars próxima al coliseo deportivo. Comoa eso de las ocho de l noche, por fin me acorde de la dirección de mi casa y un patrullero me llevó hasta Barranco. Creo que me conmocionó ver aquella gente pisoteada por otros seres humanos, no sé. Nunca lo podré olvidar.

  6. Me refiero a la fecha, 24 de mayo, no al nombre del hospital.

  7. «La pasada primavera, el mismo día que se cumplían cincuenta años de la mayor tragedia (…)». Primavera aquí en España, porque si tuvo lugar un 24 de mayo en el hemisferio sur, donde está Lima, sería otoño, digo yo.

  8. Me ha gustado mucho la crónica y el enfoque dado. También deja abierta esa puerta para que el lector interprete y reflexione. Bien!
    Fe de erratas:
    Barrio de Breña.
    En el hemisferio sur mayo es otoño, no primavera.
    Lo que no me cuadra es lo del metal alemán.

    • Lorena, «lo del metal alemán» es una broma entre connoisseurs de Jot Down que somos los más mejores del orbe y planetas vecinos…

  9. Rafa Cabeleira

    Muchas gracias a todos: papá, mamá, abuela… #bicos

  10. yo estuve ese dia en la tribuna norte con mi hermano mayor el de 16 y yo de 10 años de edad entrabamos dos menores con una entrada , se ve que son racistas muchos comentarios el «negro bomba » no el puedo catalogar de delincuente , era del barrio de breña , si era busca pleitos , pero taMBIÉN TRABAJABA en oficios menores ,pues era analfabeto, BREÑA ERA de gente modesta pero trabajadora , era en ese entonces el lugar dónde terminaba la urbe limeña ,TODA LA CULPA DE LA TRAGEDIA SE LE LE IMPUTÓ POR SU CONDICIóN SOCIAL A ESTE AFICIONADO , PERO NO ASÍ AL OFICIAL AZANBU QUE tenia 100 policias para el resguardo del campo de fútbol porque era de clase media y blanco de raza,luego se le encontro´culpable en1971 , pero bomba so´lo pasó meses preso en la penitenceria ,y en la isla del Fronto´n fué absuelto.fué la paliza que le dieron al «NEGRO BOMBA»Y AL SEGUNDO AFICIONADO , LO QUE EXALTÓ LAS GRADERIAS Y EL GRUPO DE LA BARRA DE bREÑA DE DÓNDE SALIÓ 2bomba2 VOLCO´LA MALLA » PERRERA » Y SE METIERON ALA CANCHA SIENDO GOLPEADOS ALLÍ VINIERON LOS BOMBAZOS Y LAS MUERTES POR APLASTAmiento y asfixia.

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