Ciencias Deportes

En la zona: cuando todo te sale bien

Stephen Curry. Foto: Cordon Press.
Stephen Curry. Foto: Cordon Press.

Los mejores momentos de nuestras vidas no son los momentos pasivos, receptivos y relajados. Los mejores momentos suelen ocurrir cuando el cuerpo o la mente de una persona son llevados al límite en un voluntario esfuerzo para conseguir algo difícil y significativo. (Mihaly Csikszentmihalyi)

Una antigua parábola hablaba de un carpintero chino a quien las autoridades encargaron construir el soporte para una campana. Era un trabajo del que dependería su reputación profesional, por lo que sintió una responsabilidad abrumadora. Tras aceptar el cometido, el carpintero desapareció durante un tiempo. Nadie supo de él hasta que regresó para entregar el soporte ya terminado, cuya perfección causó revuelo. Lo había tallado con tal finura, precisión y nobleza de formas que circularon excitadas habladurías sobre la inequívoca inspiración divina de su trabajo.

Interrogado por los admirados receptores de tan hermosa pieza, el carpintero habló de su método para preparar la mente ante un trabajo como aquel. Se había entregado a la meditación y el ayuno durante una semana. Al tercer día había conseguido alejar de su cabeza cualquier pensamiento sobre las recompensas materiales que el encargo iba a reportarle. Después del quinto día había dejado de pensar en las consecuencias, positivas o negativas, que pudiera acarrear sobre su prestigio. Después del séptimo día ni siquiera pensaba en sí mismo, ni en su propia mente, ni en su propio cuerpo. Fue entonces cuando empezó a caminar por el bosque hasta encontrar un árbol en cuyo tronco pudo visualizar el soporte para la campana, como si ya hubiese sido terminado y estuviese esperando ser extraído del tronco. El carpintero, desdeñoso ante la idea de una influencia sobrenatural sobre su obra de arte, insistió ante quienes lo escuchaban en que todo había estado en su mente.

El éxtasis de saber qué hacer y cómo hacerlo

Aunque usted no sienta interés por el baloncesto, es posible que haya oído hablar del que hoy es el jugador de moda en la NBA, Stephen Curry. Se lo considera uno de los mejores tiradores en la historia de este deporte, con una gran habilidad para anotar canastas desde lejos. Pues bien, en el 2013 asombró a espectadores y periodistas encestando en un solo partido once tiros triples de un total de trece intentos. Un 84% de acierto con tantos intentos es algo insólito en la NBA. Cuando el propio Curry intenta doce o trece tiros triples en un partido suele aspirar a acertar entre seis y ocho. No es raro que acierte incluso menos. Para hacernos una idea de la enormidad de estos números, hubo otra superestrella, Kobe Bryant, que consiguió anotar doce triples en un partido, pero necesitó dieciocho intentos, un 66% de acierto que, siendo espectacular, está muy por debajo del 84% de aquella noche mágica de Curry.

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19 comentarios

  1. Grandísimo artículo, en contenido y forma, maravillosamente escrito.

    Una pequeña corrección en un tecnicismo insignificante: es el sistema simpatico el que produce la respuesta estimulante (acelera el corazon, aumenta la presion arterial y la sudoraciòn) que disminuiría en los musicos cuando alcanzan el estado de flujo.
    El parasimpatico tiene el efecto contrario!

  2. Supongo que habras leido el articulo de Gonzalo Vazquez sobre el tema. Si no es asi, leelo. Buen resumen el tuyo.

  3. Abuela Rusa

    Muy bonito artículo.

    No estoy del todo de acuerdo con el tema de Curry, 11 de 13 siendo Curry no es una anormalidad estadística excesivamente improbable (alrededor de un 1%, lo cual quiere decir que en una temporada de media le puede salir una vez). Un ejemplo cercano es la actuación del compañero de Curry, Klay Thompson el año pasado metiendo 37 puntos en un solo cuarto.

    Pero independientemente del detalle, la lectura ha resultado muy gratificante.

  4. Parece que los números no están tan de acuerdo con el mito de la «hot hand» en el baloncesto. Este artículo clásico del año 85 demuestra a través de datos de dos equipos NBA como la probabilidad de meter un tiro no es más alta por el hecho de haber metido el anterior. (The hot hand in basketball: On the misperception of random sequences)
    http://wexler.free.fr/library/files/gilovich%20%281985%29%20the%20hot%20hand%20in%20basketball.%20on%20the%20misperception%20of%20random%20sequences.pdf

  5. Pingback: En la zona: cuando todo te sale bien

  6. Como ya han comentado más arriba este es un artículo hermoso. Me gusta especialmente que relacione prácticas deportivas con otras espirituales o artísticas y, leyéndolo, me han invadido varios personajes que han entrado en este trance maravilloso del que trata el artículo. No me es difícil imaginar a Kafka de noche escribiendo y robandole horas al sueño; Van Gogh pintando sin descanso aunque no hubiese vendido un cuadro o a Salinger encerrado en su casa escribiendo textos que no quería que leyera nadie… Después están deportistas que hemos podido ver como Federer, Maradona, Messi o Jordan en noches o tardes en las que sabes que va a ser imposible pararlos, si eres un contrario lo mejor que puedes hacer es disfrutar de algo que se podría describir como un acto de Dios -la repetición tiene mucho que ver en todo ello, algo que, por otro lado, se explica muy bien «relatos de un peregrino ruso»-.
    Sin duda la felicidad depende de que encontremos algo que por el simple hecho de hacerlo nos reporte alegría y sin duda hay días en los que te ves frente al ordenador -por hablar de mi caso en particular- escribiendo historias que no sabes si nadie va a leer pero que sin las cuales mi existencia no sería la misma.
    Supongo que todo se puede resumir en la idea de Sísifo subiendo la piedra una vez más y aproximándose a la cima y qué duda cabe de que, incluso él, sentía dicha cada vez que lo conseguía.
    Gracias por el artículo

  7. Excelente artículo! Al terminar de leerlo me vino a la cabeza una expresión que creo que sintetiza de forma feliz la esencia del asunto: estar en estado de gracia.

  8. Excelente explicación de la necesidad de centrarse en el camino, tener objetivos pero no vivir condicionado por ellos. De que lo importante que es prestar atención al momento presente. Muy bien hilado y con el baloncesto de fondo, pero en realidad, transmitiendo una forma de entender el deporte y la vida.
    Enhorabuena por el artículo, de verdad.

  9. Pingback: Anónimo

  10. Muy bien escrito. Gran artículo.

  11. Tuve una experiencia similar que se repitió varias veces a lo largo de unos dos o tres veranos y que solo he vuelto a experimentar parcialmente y de forma más limitada en alguna ocasión aislada después. En ese entonces acababa de cumplir cuarenta y aún seguía jugando en el equipo de fútbol de la universidad por puro placer. Obviamente, la diferencia de edad se notaba en casi todo: velocidad, reflejos, saltos, fuerza, resistencia. Pero, como no quería quedarme atrás y, como por suerte, aún contaba con el apoyo de mis compañeros de equipo, intentaba concentrarme al máximo en la tarea. Empezaba a concentrarme mucho antes del calentamiento y no terminaba con el partido (recuerdo que me hablaban al final de un encuentro y yo percibía todo como si estuviera a varios metros de altura, muy lejos). También recuerdo haber tomado mucha agua en ese entonces, cada vez que podía. De hecho, sudaba mucho. Lo mejor (mi posición era de un «nueve cansado», como yo mismo me burlaba de mí) era cuando quedaba en medio de los defensas y podía sentirme como si estuviera en un campo de juego virtual, entonces todo se ralentizaba y podía ver a los jugadores en cámara lenta y amagar mientras iba viendo el efecto de cada finta como en un experimento, de modo que podía mejorar la siguiente, como cuando uno domina un truco de magia y está concentrado solo en el paso siguiente porque el anterior sale «sedita». Una especie de clarividencia. Ahora como entrenador, procuro ayudar a mis pupilos a alcanzar ese estado de concentración. Muchos no creen lo que les cuento y ese simple hecho los limita y no llegan a saber lo que se pierden. Otros consiguen estados parecidos. Sospecho que en la repetición constante y concentrada está el origen de ese estado «supracorporal», por llamarlo de alguna manera. También lo he conseguido escribiendo, que es otra de mis actividades principales, y pintando durante horas: el llamado flujo. Pero ese estado de gracia en el que cuerpo (en movimiento) y mente (guiando y adelantándose a esos movimientos) encuentran su felicidad como pareja, es incomparable. Saludos desde Alemania.

  12. Excelente artículo. Si alguien quiere profundizar en este tema, que se lea: El juego interior del tenis.

  13. Muy buen artículo pero echo de menos alguna referencia a excelsos trabajos científicos para los cuales, sin duda, el estado de gracia del autor han sido claves. Por poner dos ejemplos, la matemática gaussiana o la teoría de la relatividad general se la debemos a «la zona».

  14. Lástima que discrepe en un matiz del último párrafo, por lo demás me ha encantado. Pero un trabajo que no sea vocacional ni creativo puede llevar a un estado parecido si se le encuentra el punto. Se le puede encontrar otra motivación (encontrar soluciones a problemas, por ejemplo) que te lleve a un éxtasis parecido. Al menos, la satisfacción que me da a mi cuando lo consigo, es parecida a cuando estaba en racha jugando a baloncesto (aunque lo celebro menos que entonces). Y de paso hace que el trabajo sea menos monótono.

  15. Pingback: Despierta tu propósito en la vida: Activa tu 'Elemento' - InterSer Ediciones

  16. Pingback: Albert Einstein sobre concentración, flujo y creatividad - Autorizado Red

  17. Excelente artículo. Me tomo la libertad de mencionarlo en mi blog: genastuto.com
    Hago una primera introducción al Flow o a estar en la zona, y este artículo es una muy buena profundización

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