Arte y Letras Historia

La guerra de Yugurta (I): el peor amigo de Roma

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SPQR, acrónimo de la frase latina Senātus Populusque Rōmānus, en referencia al gobierno de la antigua República romana. Fotografía: Marco / Zak (CC).

Escribió Pascal que de haber tenido la reina Cleopatra una nariz distinta la faz del mundo hubiese cambiado para siempre. Porque la legendaria belleza de la reina de Egipto se interpuso en los planes de los líderes romanos envalentonados por su superioridad militar, pero subyugados en cuanto se encontraban frente a ella. Así, la más famosa nariz de todos los tiempos se convirtió en el emblema del personalismo en el análisis de la Historia; los cronistas antiguos tendían a pensar que un único individuo podía desviar el curso de las cosas tanto como lo puede la conjunción de otros muchos factores, por lo que concebían la Historia como un tejido hecho de nombres propios. Hoy creemos que para llegar al momento en que un único individuo marque la diferencia han debido producirse antes muchos otros acontecimientos que no siempre tienen que ver con él. Los historiadores modernos juegan con un sinnúmero de circunstancias y estudian desde los sistemas culturales y religiosos hasta la economía y el clima. Pero nada de esto, en el fondo, desmiente a Pascal. Por qué no, Cleopatra pudo hacer uso de su atractivo; quizá, unida a su astucia, su nariz sí tuvo influencia sobre la política romana.

Varias décadas antes que Cleopatra, hubo otro rey africano que  había marcado su nombre a fuego en la memoria de Roma. Generaciones enteras de romanos recordarían a este rey extranjero como el demonio que contribuyó a acelerar el declive de la República, sistema político que había perdurado durante siglos. Yugurta (en latín Iugurta y, por lo general, transcrito como Jugurta en la historiografía española tradicional) fue el tercer rey de Numidia y una figura desconcertante, combinación de aliado y enemigo, que convirtió su reino en un Vietnam para los romanos. No porque los derrotase —al contrario, fue Yugurta quien salió peor parado de aquella guerra—, sino porque su hábil juego de espionaje causó varios escándalos de enorme magnitud que sacudieron la política republicana hasta los cimientos. Para intentar salirse con la suya, Yugurta recurrió a sobornos y asesinatos, desestabilizando una corrupta estructura de poder que estaba ya muy desprestigiada. Al conocerse sus manejos entre bastidores, los ciudadanos romanos empezaron a perder la paciencia con sus líderes. Como aliado de Roma, que lo fue, Yugurta resultó molesto y poco digno de confianza. Después, como enemigo, nunca causó un gran daño militar porque no podía soñar con vencer a los romanos sobre el campo de batalla como sí hacían los bárbaros del norte, que estuvieron cerca de acabar con la República. Pero, aunque Yugurta se limitó a defenderse en su propio territorio y nunca intentó invadir territorio romano, el daño que causó fue más duradero, porque no fue un daño físico, sino moral.

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11 comentarios

  1. Pingback: La guerra de Yugurta (I): el peor amigo de Roma

  2. bien,

    pero la Segunda Guerra Púnica estalló en 218 antes de Cristo

  3. La Segunda Guerra Púnica no estalló en 202 a.C, sino que acabó ese año.

    «Aunque los cartagineses fundaban su poder en la navegación y Roma era una potencia terrestre con escaso interés por el agua»

    El autor debería informarse mejor. Esas son las circunstancias anteriores a la Primera Guerra Púnica, la cual acabó, por cierto, con una decisiva victoria naval de los romanos.

    Desde ese momento, el Mediterráneo occidental fue dominio de la Armada romana, y los cartagineses apenas podían navegar sin ser detectados. Justamente, una de las razones del fracaso de Aníbal fue debido a que sus paisanos no podían enviar refuerzos a Italia, debido al bloqueo naval romano.

  4. Muy buen artículo. Con ganas de leer la segunda parte!

  5. Muy interesante el artículo, espero la segunda parte, y mientras tanto, ya me averigüé el librito de Salustio «La Guerra de Jugurta».

  6. Es curioso que citen ahora a Salustio, efectivamente un «indignado» de su tiempo. El problema con Salustio es que su historia está al servicio de su crítica, por lo que cabe desconfiar de él como historiador. Y como «activista político» fue aún peor: los críticos contra la república (podrida como estaba, es cierto), sólo consiguieron convertirla en tiranía. Para que aprendamos de la historia… el que quiera y pueda.

  7. Muy bueno… pero con más puntos y aparte sería más cómodo de leer, sobre todo en pantalla. Gracias.

  8. Buen artículo. Necesitamos la segunda parte cuanto antes.

  9. Pingback: Explorator 19.06 ~ June 5, 2016 | Explorator

  10. El término «español» más que licencioso es anacrónico. Le propongo sustituirlo por «hispánico» o «ibérico», que son mucho más coherentes con el tiempo en el que se desarrolla la historia.

  11. Pingback: El asedio de Escipión a Iliturgi íbera: las pruebas del episodio bélico - Jot Down Cultural Magazine

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