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La tragedia que fue un milagro

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Florencia, 1966. Fotografía: Getty.

El 12 de junio había sido la fecha escogida para las elecciones municipales. No obstante, el proceso electoral requería de algunas semanas más para que una junta liderada por Piero Bargellini, notabilísimo divulgador de la cultura toscana y mano derecha de Giorgio La Pira, ascendiese hasta la alcaldía de Florencia un 29 de julio de 1966. Bargellini se echaba a los hombros el reto de la modernización y asumía la responsabilidad de regenerar la ciudad en términos democráticos. Fue de todo menos fácil. Tres meses después del nombramiento, el Comune (Ayuntamiento) se resentía de una crisis institucional que amenazaba con destituir de manera prematura al nuevo alcalde. Mientras, el Cinema Arlequino proyectaba Le piacevoli notti, una película verduzca de Gassman, Tognazzi y la Lollobrigida. El Capitol daba Il sipario strappato (Cortina rasgada), lo último de Hitchcock con Paul Newman y Julie Andrews. En las radios sonaba «Paperback Writer», «Eleanor Rigby» y «Yellow Submarine»; o el «Paint It, Black» de los Stones. Raphael cantaba «Yo soy aquel» en Eurovisión, The Animals grababa Animalism con Frank Zappa, B. B. King o Ray Charles, y Adriano Celentano denunciaba el desequilibrio urbanístico en Italia con Il Ragazzo della Via Gluck. Parecía que la vida seguía.

Entre tanto, Bargellini había puesto en marcha una campaña de mantenimiento a la que llamó lacónicamente «Firenze pulita» (Florencia limpia), y la noche del 3 de noviembre, saliendo del Hotel Minerva, bajo una lluvia de justicia que no daba tregua —tres días y el cielo seguía orinando—, este levantó la vista y, mientras se sacudía las solapas de la gabardina, susurró: «Florencia limpia está muy bien, pero me parece que estamos exagerando». Ahí acabó el humor.

A medianoche comenzaron a saltar las alarmas: Montevarchi, Incisa, Pontassieve, Signa, Montelupo, todo el Casentino. Algo debía estar sucediendo en la campiña, pues el extrarradio de Florencia comenzaba a parecerse a un archipiélago de islas diseminadas. Las vías de comunicación estaban cortadas, no había luz, tampoco agua, y solo eran las doce de la noche. Una hora más tarde se confirmó la imposibilidad de llegar hasta Empoli. Se barajaron entonces dos alternativas. Una, dar la alarma y hacer sonar todas las campanas de la ciudad; la otra, evitar el pánico a toda costa y esperar a que el río firmase un armisticio. Optaron por la segunda. No tuvieron memoria, esos florentinos. Varios afluentes como el Sieve, que anegó todo el Mugello, o el Mugnone, que se derrumbó literalmente contra las Cascine, fueron el símbolo parlante de lo que estaba por llegar. Las primeras víctimas materiales fueron el hipódromo y el zoológico, cuya destrucción dejó tras de sí una lengua de légamo y muerte de setenta caballos de pura raza y a Canapone, el famoso dromedario al que todos los niños adoraban.

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8 comentarios

  1. «Paint it, black», de la época racista de los Rolling.

  2. Tengo el día despistado. Si soy indiscreta, ando un poco perdida entre inundaciones y obras de arte. Pero me maravilla la prosodia de este artículo: antes de que terminara el primer pàrrafo, ya estábamos arrebujándonos en el acento italiano. Y todo lo demás me encanta. Tiene algo de sublime y de doméstico, y de mío. Señor Arsenal, me ha encantado su conversación, vuelva en cuanto pueda.

  3. Adoro Italia; no hay un país más abigarrado, loco, desordenado, pujante, bello y creativo que ése. Del sobrio norte al despendolado sur; de los Miguel Angel, Galileo a Montalcini y Rubbia; de los Savonarola a la Mafia; Italia tiene muchas sombras pero muchísimas más luces que me asombran y me enamoran todas las veces que voy. No obstante, el señor Arsenal me gana por auténtica goleada; pensé que me encantaba Florencia pero frente a este artículo, estoy muy atrás.

  4. Más sobre lo que ocurrió con algunas obras dañadas en este desastre:

    http://despuesnohaynada.blogspot.lt/2016/12/la-ultima-cena.html

  5. Pingback: 50 años del Alluvione de Florencia (1966)

  6. Super interesante este articulo, muy util

  7. ¡Gracias!

  8. Pingback: Ficciones de la historia de Italia (1) - Jot Down Cultural Magazine

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