Arte y Letras Literatura

Creí que Umbral era Dios

1024px Francisco Umbral 1992
Francisco Umbral. Foto: Elisa Cabot (CC)

Los escritores han perdido tanto espacio en la vida pública contemporánea que para que alguien se fije en ellos tienen que hacerse hueco recurriendo a pequeños escándalos y desplantes de salón, en forma de ataques contra la mojigatería intelectual dominante o exhibiciones de músculo conservador y rancio. Esa es prácticamente la única oportunidad que el escritor actual tiene de que se le preste atención, lo que también significa que se le compre, claro. Javier Marías y Pérez Reverte llevan ya tiempo en esto de las provocaciones y las salidas de tono, y no se puede decir que les vaya mal. No pongo en duda lo que ambos valen como escritores, que es mucho, pero tampoco dejo de pensar que salen a odiador por comprador, de manera que al final les salen las cuentas.

Eso ya lo descubrió hace años Francisco Umbral. Se dio cuenta de muchas cosas, pero la primera y más importante es que llegó a entender que en España ser odiado interesa. La técnica le funcionó en vida, y a lo largo de su trayectoria creó una especie de escuela de germanía para escritores, a la que ahora intenta subirse todo el que puede.

Sin embargo la técnica de Umbral tiene un grave problema, y es que, fallecido el escritor y pasado un tiempo, esa estrategia de vida puede perjudicar al recuerdo de tu legado. Se cumplen diez años de la muerte de Umbral, y me aterra calcular cuántas personas siguen leyéndole. Ya hay distancia suficiente para que busquemos las grandes luces de su producción, que son muchas, y hablemos de él como del gran escritor que fue. Es tiempo de encontrar la excelencia en sus más de cien novelas y cien mil artículos de prensa.

El de Umbral es sin duda un caso más del riesgo —tan contemporáneo— que corren los escritores de personalidad de que el anecdotario de sus peripecias vitales acabe por sepultar su obra. Digo esto porque si es grave que un conocimiento superficial y no lector se quede exclusivamente con el recuerdo de Umbral como el de aquel personaje excéntrico y malhumorado que se enfrentó a una diosa de la televisión trash como Mercedes Milá, preocupa que pueda contaminar también la estimación de su legado, y por tanto alejar a futuros lectores de su obra. Dicho con otras palabras: hay que gritar al mundo que el autor de Amado siglo XX es mucho más que el tipo de la voz profunda que dijo aquello de «Yo he venido aquí a hablar de mi libro».

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10 comentarios

  1. Está bien visto lo de que Umbral era sobre todo un poeta, y eso se notaba también en sus columnas y novelas. Por otra parte, todo el mundo parece estar de acuerdo en que Mortal y rosa -pura poesía- es su mejor libro. En todo caso, leí muchas cosas suyas hace años y le admiraba, pero sospecho que si le releo me llevaré una decepción…

  2. Interesante artículo, que me ha descubierto facetas de Umbral que no conocía.
    Solo he leido un par de sus novelas, no me parecieron gran cosa, aunque sí es cierto eso de que eran «novelas sin argumento», lo cual no tiene porqué ser un defecto, pero sí es un riesgo, si no se es un gran escritor.

  3. Buen recuerdo. Yo voy pillando todos los libros de Umbral que me encuentro, pero estoy muy lejos de haberlo agotado; tendré unos veinte, no más, y luego, claro está, unas cuantas docenas de columnas leidas de cuando El Mundo. En su personalidad siempre sentí algo débil, algo de provocar para hacerse querer, y en ello era diametralmente opuesto a su modelo en ese sentido, Cela, otro que está pasando su temporada en el limbo de los escritores, por cierto. Yo creo que serán recuperados ambos, Cela en sus grandes novelas, Umbral en su ciclo diarístico; quizá recuperados solo por los escritores, al igual que pasa con Valle-Inclán y González Ruano, pero recuperados por la primera generación que no haya tenido contacto con sus figuras públicas. El defecto, en mi opinión, del Umbral escritor de libros, y bajo ya digo mis pocas lecturas que no abarcan un quince por ciento de su producción, es que sus libros tienden a desmayar en su tramo final, como si se aburriese, o ya estuviese pensando en empezar otro. Pero aun con eso, son un viaje que vale la pena.

  4. Habría que recordar que la primera persona, y hoy por hoy la única, dada la pérdida de peso del autor, que pone a Umbral en su verdadero lugar es Anna Caballé en «Francisco Umbral. El frío de una vida», publicado por Espasa en 2004. El libro irritó sobremanera al propio Umbral y a sus seguidores y sigue siendo probablemente la mejor biografía sobre un escritor español.

    • Sergio Cerro Pascual

      Efectivamente, yo tengo ese libro porque es mi escritor de cabecera, le leo y releo mucho. Ese libro que mencionas, explica muchas cosas, es un tesoro.

  5. En principio JD es un Magazine para gente como yo -lo digo por edad y por supuestos intereses-. Pero como tantas otras cosas y productos es terriblemente previsible, hasta cuando aparecen buenos artículos…Tirar de hemeroteca ahora es cosa de niños, hay grandes -gruesos- monográficos y biografías de todo el mundo y biopics.
    Jot Down mira hacia atrás hasta en el mal llevado blanco y negro de su linea gráfica, exquisita hace 100 años.
    «Hay que ser absolutamente moderno» como dice Rimbaud, visionario y molesta a la vista esta colección de esquelas y revisionismo de todo lo que fue.
    Marías, Reverte y el Iphone8 tienen su sitio baner asegurado en toda la prensa digital y de papel. Que hastío.

  6. Gran artículo.
    Es probable que parte de su personalidad también estuviese condicionada por el enorme complejo q tenía umbral, debido a una enfermedad que le hacia sudar exageradamente hasta el punto de tener que cubrirse el cuerpo con una especie de cinta para tratar de impedir q se notase.

    En cuanto a la famosa anécdota con Mercedes Milá, en mi opinión hizo muy bien reaccionar así pues lo habían llevado engañado. Lo q más me apena es q justo después d poner en su sitio a la soberbia d Milá, sale un espontáneo del público diciendo q se puede ir.
    Típico de nuestra gente, ir d palmeros con el q está en la situación de poder.

  7. L. Q. Jones

    Yo no tengo ningún problema con Umbral ni con ningún otro escritor o escritora. Debe hacer algo así como veinte años que no he abierto un libro y estoy como dios.

  8. Estoy oyendo ahora mismo a Juan Manuel de Prada, y, en esto de escritor / personaje público faltón definitivamente hemos ido a peor.

  9. Pingback: Anna Caballé: «Las mujeres tenemos que poner el punto final al discurso victimizador» - Jot Down Cultural Magazine

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