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Manual para sobrevivir en el mundo editorial

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Foto: Trang Vuong (CC)

Para empezar habría que definir lo que es el mundo editorial, que no tiene nada que ver con el sector editorial, aunque se le parece. En el sector editorial hay gente encorbatada que no trabaja, y gente que trabaja que no se encorbata porque son mujeres que no llevan corbata. Si entras a un edificio de una gran empresa de edición, con más de tres y de seis sellos dentro del grupo, las verás: son ellas, las que empujan el sector editorial. Eligen cubiertas, corrigen a autores, tienen reuniones con la prensa, llaman por teléfono a los directores. Se desesperan. No les llega el presupuesto para pagar la calidad. No les llegan las ventas a los números mínimos. También hay hombres, están en minoría… pero no llevan corbata. Este es el sector editorial, y ahora vamos a hablar del mundo editorial.

El mundo editorial es aquel subsector en que se codean los protagonistas: los escritores y los escritores; a veces son ambas cosas, pero no siempre. Si hablamos de tanto por ciento de ventas, el escritor no tiene demasiada importancia, recibe apenas un 10 % de las ventas y siempre y cuando se alcance lo que corresponda al adelanto. Es decir, si la editorial ha pagado mucho en el adelanto, es posible que no se vea una liquidación en positivo en la vida. Si la editorial ha pagado poco o nada, se tendrá ese glorioso 10 % de las ventas. El 10 % de muy poco es, sí, nada. Si se calcula que los autores publican un libro al año como mucho, exacto: el escritor tiene un protagonismo más que limitado en el sector editorial, pese a ser lo que podríamos llamar materia prima. En cambio, en el mundo editorial cabemos todos, incluso los maleantes. En este submundo el escritor tiene el mismo 10 % en negativo o en positivo, pero está en su ambiente. Depende de lo consagrado que sea, será el rey del mambo. Y si no vende mucho, también puede dar entrevistas con titulares muy escandalosos y hacerse un hueco no en el sector, pero sí en el mundo literario.

A partir de este momento, ese autor engreído, soberbio, infantil, el fantasma literario, será el Intelectual. Podríamos llamarle sencillamente fantasma, listillo, aburrido, tontorrón, fanfarrón. Pero podríamos ofenderle: le llamaremos, sí, Intelectual. Y, a continuación, algunas recomendaciones para sobrevivir en el mundillo: tanto si eres un escritor normal, sin la etiqueta Intelectual, como si solamente formas parte del engranaje literario, que sería ese lugar a medias entre el sector y el mundo.

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6 comentarios

  1. Antonio Cuesta

    ¡Me encanta! :)

  2. Un fiel retrato el de la mujer en el sector editorial, y si hablamos de libro de texto no sólo fiel sino certero, así me siento yo cada día…

  3. Tergiversador de enredos

    Hace años tuve mi intentona de acceso al mundo editorial; huí espantado.
    En aquel no tan infructuoso viaje, conocí gente que llegó más lejos que yo. Llegaron a publicar con buenas editoriales, vendieron unos pocos miles, y les enseñaron un primer plano de la puerta. Si ellos, que tenían bastante más talento (y ganas), no habían logrado mucho más, ¿qué posibilidades tenía yo? Pues eso, que hice mutis y me quedé con mis cosas, que solo leen mis amigos. Como son mis amigos, nunca me critican demasiado. Ni me tuitean mal ni nada. Son buena gente.
    Y con esto soy feliz.
    Cuando escucho las quejas de aquellos viejos compañeros, más feliz todavía.

    Pd: Llegué a estar en una presentación, en la parte de los escritores. Firmé un montón de ejemplares a un montón de desconocidos. Ya no sabía qué leches poner, así que comencé a repetirme. Y ahí dejó de tener gracia. Ahí, y cuando empezó a dolerme la muñeca.
    Fue una experiencia guay, pero no me quedé con ganas de repetirla.

  4. Por desgracia España es un lugar donde escasean los Intelectuales.

  5. Muy interesante conocer los entresijos del mundo editorial y saber que son las mujeres el verdadero motor de la difusión de la cultura.

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