
Javier Pérez Royo (Sevilla, 1944) fue un activo militante comunista durante el franquismo y la Transición. En sus tiempos de estudiante en la Universidad de Sevilla coincidió con Felipe González, Manuel Chaves o Alfonso Guerra, pero Pérez Royo optó por la vida académica frente a la política. O por hacer política desde la academia.
Catedrático de Derecho Constitucional, formado en la Universidad de Tübingen y el Max-Planck Institut de Heidelberg, pasó también por la Universidad de Minnesota. El jurista cuenta con una amplia trayectoria: participó en la redacción del Estatuto de Andalucía, fue rector de la Universidad de Sevilla y presidente de la conferencia de rectores de España y en las últimas décadas ha destacado como analista y columnista en diversos medios de comunicación.
Pérez Royo, ya jubilado, mantiene el tono de profesor a lo largo de las más de dos horas de charla. Defiende sus ideas con vehemencia, sazona sus argumentos con multitud de referencias intelectuales y encaja con una sonrisa cada contrarréplica.
El de Pérez Royo es hoy día un apellido bien conocido y posicionado en el ámbito político y universitario. ¿A qué se debe tanta excelencia familiar?
Bueno, eso no es nada raro, pasa en muchas familias y pasa en todos lados. Ocurre lo mismo con la familia de mi mujer, los Cruz Villalón. Quizás en Andalucía sea algo que se da con más frecuencia, pero lo cierto es que, de vez en cuando, surgen apellidos, sagas familiares, que se afirman en un determinado ámbito, ya sea artístico o empresarial, y en el caso de los Pérez Royo ese ámbito ha sido el de la función pública, porque mis hermanos y yo al fin y al cabo somos todos servidores públicos. El que muchos nos hayamos dedicado a la enseñanza tiene a su vez origen en una tradición familiar, porque mi abuelo fue rector de la Universidad de Sevilla y algunos tíos míos han sido catedráticos. Mi familia en este sentido siempre ha estado vinculada al mundo universitario.
¿Qué pasó en la Universidad de Sevilla a finales de marzo de 1965?
Que hubo una manifestación, una de las muchas que hicimos protestando contra el Sindicato de Estudiantes Universitarios, el SEU, que fue nuestra gran batalla como estudiantes, y Utrera Molina, entonces gobernador civil de Sevilla, nos sancionó a unos cuantos, nos multó. Lo curioso del caso es que a mí no me pillaron en la manifestación. Me cogieron yendo para mi casa, por la calle. Se me paró delante la policía, me metieron en el coche y me llevaron a la comisaría de La Gavidia, donde me interrogaron y me abrieron un expediente. Luego aquel expediente se sobreseyó, no llegó al Tribunal de Orden Público. Fijaos si el SEU era importante que el jefe del organismo era Martín Villa. Nosotros nos enfrentamos a Martín Villa, nada menos. El SEU nos lo cargamos en verdad a la altura de 1962 o 1963, aunque creo que luego tardó algunos años en desaparecer jurídicamente. Pero para cuando ocurrió lo de mi detención ya estaba de facto desmantelado.
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En suma, que la culpa no es de Chaves y Griñán, sino de sus subordinados. La culpa no es de los políticos que dan las órdenes, sino de los funcionarios que las ejecutan. A los políticos sólo hay que aplicarles un juicio político; a los subordinados, un juicio penal.
Claro que sí, Royo. Lo que tú digas.
La primera respuesta es de crack total. Me quedo con «al fin y al cabo somos todos servidores públicos». Resulta que el abuelo era el dueño del cortijo, donde había enchufado a toda la familia y el tio se las da de salvapatrias. Y mejor no comentar las justificaciones a sus amigos. aquí el colega, los tiene gordos como sandías.
Como gigantescas sandías
Una entrevista muy interesante e instructiva. Muy de acuerdo con casi todo lo que dice, con opiniones muy sostenibles en Derecho. Y no sabía que Pérez Royo fuese tan de clase alta (abuelo rector y tíos catedráticos, nada menos).
Qué tipo. Lo tuve de profesor en la Uni. Elitista al máximo, catedrático sin conocimiento práctico alguno, ha vivido siempre de una impostada forma de hablar por la que parece tener siempre la razón, aunque casi nunca la tiene. Los jueces de los ERE son prevaricadores, la sentencia del Estatut es un golpe de Estado, participó en la redacción de los estatutos de Sortu-HB, Puigdemont es un exiliado y no un huido de la justicia, en fin, todas perlas jurídicas que no se sostienen. ¿La DUI catalana había que llevarla al Tribunal Constitucional? ¿Con referencia a qué precepto? Lo lamentable es que el entrevistador sabe más de derecho que él. Resumen de su pensamiento: Todo lo juzgado es ilegal y los indepes tienen razón en todo.
Eso sí, felicidades a JOTDOWM por su objetividad. Solo entrevista a juristas progres y/o favorables a la independencia.
Un lector menos.
La tesis de que el estatuto aprobado por los dos parlamentos (el catalán y después el español) y después refrendado por el pueblo catalán era inatacable se la oí personalmente en una conferencia en el verano de 2018. Parece mentira que un catedrático de Derecho Constitucional, venga a decir que en virtud de determinados pactos políticos pueda haber normas no sujetas al control constitucional, con lo cual la Constitución dejaría de ser la norma suprema del ordenamiento, o en todo caso lo sería para ciertas cuestiones pero no para otras.
La mayor parte de sus argumentos jurídicos son auténticos disparates, y él lo sabe. Lo que sucede es que debe ser muy duro para un tipo como este alejarse del calor de los corruptos socialistas andaluces, y de los corruptos indepes catalanes, unos y otros, poderosos engrasadores de su maquinaria de extravagancias jurídicas.
Sr. Pérez Royo, mantiene Ud. un discurso, en mi opinión, muy beligerante. Partiendo de la base de que el Derecho no es una ciencia, creo que es un error «pontificar» de esta manera. En Derecho toda doctrina es opinable y en algunos casos hasta los procedimientos lo son también.
Si además mezcla opinión política, termina formando un batiburrillo que lo único que nos aclara es que al parecer Ud. tenía una mejor solución para todos los toros ya lidiados. Pareciera que participa Ud. en algún tipo de competición en la que alguien suma aciertos y errores, como delata el hecho de que Ud. mismo afirma: «sólo me he equivocado dos veces».
Relájese D. Javier, nadie le va a dar ningún premio por acertar o equivocarse en cuestiones que la mayoría de las veces son opinables. Le recomiendo leer el artículo de opinión de su colega D. Ricardo Alonso García, publicado hoy en El País, en el que solicita serenidad y templanza.
Gracias Jot Down por esta instructiva entrevista, que deja bien clara la opinión del entrevistado.
«La tesis que he mantenido siempre es que esta gente, dentro de la Constitución, puede hacer política y yo les ayudo a eso, a hacer política.»
No me dan buena espina los que, teniendo digna y suficiente profesión, se meten a opinadores políticos.
La entrevista confirma mis pensamientos. Catedrático de pan y agua.
Discrepo respecto a la opinión sobre los ERE de Andalucía. Hay dinero público desaparecido en cantidades suficientemente relevantes, como para que el máximo responsable político las ignore. Y si no fiscaliza bien, no está haciendo su trabajo. De hecho, cuesta imaginar a un funcionario menor organizándolo todo sin consentimiento «de arriba».
Respecto al procés en Catalunya, opinar sobre detalles jurídicos tan técnicos es arriesgado. Parece un partido de Cricket, complejísimo todo. No se debería dilucidar la política en un lenguaje que pocos comprenden y a tantos afecta. Algo más de foco largo y sosiego para dirimir tanta carga inflamatoria. Es una pena que un conflicto territorial (fácilmente resoluble) se haya convertido en el fango donde toda acción política desemboca en el Tribunal Supremo/Constitucional.
España tiene problemas serios: baja natalidad, productividad basada en salarios bajos, desequilibrio activos-pensionistas, fuga de universitarios, desafíos immigración Africana, bajada calidad educativa, empeoramiento atención sanitaria, parón del ascensor social y sobretodo el coste de la vivienda (responsable de la pobreza de la clase media). No sería hora de dedicarle un rato a esas cosas, después de una decada de tostón con las identidades pátrias?
Senyor Pérez Royo, amb el tema del referèndum d’Escòcia menteix estrepitosament.
A les eleccions del 2011 d’Escòcia el SNP va treure majoria absoluta d’escons amb un 45% dels vots emesos.
A les eleccions del 2015 de Catalunya JxSí+CUP van treure també majoria absoluta d’escons i un 48% dels vots emesos.
Com que no tenim dret a un referèndum i Escòcia sí? Que m’ho expliqui si pot.
Si se jugara la salud o el dinero no se comunicaría en una lengua distinta. Y no hay que hablar de español, el francés o el ruso valdrían. Ganas de dárselas de enterado.
«En Escocia, el partido nacionalista escocés se presentó a las elecciones generales con un programa en el que se incluía que si ganaban las elecciones solicitarían una petición de referéndum. Y obtuvo mayoría absoluta. Y con base en ese resultado, David Cameron aceptó que se celebrara el referéndum para no impedir que el presidente del partido nacionalista escoces incumpliera su promesa electoral. Pero eso no ha ocurrido en Cataluña. En Cataluña no ha habido todavía ni una sola elección en la que un partido se haya presentado con un programa independentista y haya obtenido una mayoría absoluta.»
Los escoceses votaron en referéndum en 2014, tras un acuerdo entre los gobiernos escocés y británico en 2012 y una decisión del Parlamento escocés de 2013. Es decir, el 45% de los votos emitidos para el SNP y la mayoría de escaños se sometieron primero al acuerdo intergubernamental y segundo a la decisión parlamentaria. Y salió que no, de lo cual me alegro. Pero no podrá decirse que los escoceses separatistas estén alucinados, sean revoltosos o no sean demócratas. Tampoco que Escocia esté viviendo una pesadilla nacional-populista, por el momento.
En Cataluña, es indiferente que la suma de independentistas fuera de 48% y tuviera mayoría absoluta. En primer lugar, no hubo promesa electoral de referéndum. Segundo, los días 6 y 7 de septiembre del 17 se aprobaron las leyes de desconexión, unos engendros inconstitucionales e incluso contrarios a la legalidad catalana. No hubo acuerdo con el gobierno español ni permiso de este de ningún modo. El 1 de octubre de 2017 se celebró un simulacro de referéndum, hubo una charada de hiperventilados militantes, sin garantías de ningún tipo.
Así que ha conseguido usted que Pérez Royo, que bebe los vientos por el separatismo catalán, aparezca como un ogro españolista, por decir unas verdades empíricas, acusándolo de mentir estrepitosamente.
De verdad , es usted buena muestra de la ultraderecha catalana.
En las elecciones autonómicas catalanas de 27 de septiembre de 2015 los independentistas obtuvieron un 47,8% de los votos y los partidarios de un referendum de independencia un 56,74%. Hay que recordar que esas elecciones se anunciaron en enero de 2015, poco después de la consulta de 9 de noviembre de 2014. Una consulta que ya estaba prevista, por cierto, en el acuerdo de gobernabilidad entre CiU y ERC de diciembre de 2012, reafirmado en enero de 2015. Es decir, que sí se prometía un referendum si se ganaban las elecciones de septiembre de 2015. Hay que recordar también que las encuestas muestran desde hace ya varios años que por lo menos un 70% de los catalanes está a favor de un referendum de autodeterminación. También hay que recordar que en las elecciones generales británicas, esas en las que el independentismo supuestamente arrasó en Escocia, el SNP obtuvo un 45% de los votos, mientras que en las últimas generales españolas los independentistas obtuvieron una cifra muy similar, un 42,59%.
No voy a defender yo el modo como se aprobaron las leyes de desconexión, pero hay que recordar que se hizo así (sin ningún daño para nadie, por cierto, a diferencia de lo que hace el Estado español) porque el TC se negó a interpretar la CE de una forma abierta, que posibilitase un referendum (consultivo) de autodeterminación, algo plenamente posible con la CE en la mano. Hay de hecho algún libro entero sobre el tema, obra de juristas (nada de propaganda aquí): «El encaje constitucional del derecho a decidir». Y, como bien dice Pérez Royo, el 1-O se puede entender como un simple ejercicio de los derechos fundamentales de reunión y libre expresión, alrededor de una urna. Así que la persecución judicial del ejercicio de esos DDFF es simplemente intolerable en cualquier país democrático. Y esto aparte del hecho, evidente para cualquiera que sepa Derecho y sea demócrata, de que esa persecución (el proceso del procés) se ha realizado en infracción flagrante de los más elementales derechos procesales, recogidos tanto en la CE (art 24) como en el CEDH: juez natural, doble instancia, legalidad penal, libertad personal y también participación política. Esto lo saben ya en Schleswig-Holstein y también en Luxemburgo.
Por lo demás, es muy divertido leer los diversos comentarios de gente obviamente analfabeta en Derecho que se empeña en dar lecciones de Derecho a un catedrático de Derecho.
Provoca verdadera lástima leer su comentario.
Sus queridos conmilitones, porque desde mi punto de vista eso es lo que son; convocaron lo que llamaron «elecciones plebiscitarias» en el 2015.
Para ello forzaron un esperpento de alianza entre dos partidos que no se soportan, convencidos de que alcanzarían una mayoría absoluta en votos. Como Ud. muy bien reconoce, se quedaron con las ganas dos veces seguidas y por tanto decidieron que les valía la mayoría absoluta de diputados.
Amparados en esa mayoría se saltaron la legalidad promulgando unas leyes de desconexión, con un aroma a III Reich que apestan, que Ud afirma que no le hicieron daño a nadie. No le hicieron daño a nadie porque no entraron en vigor, porque si lo llegan a hacer igual estaba Ud. metido en un «centro de reeducación» por tibio, al haber escrito en ese párrafo que no iba Ud. a defender el modo de aprobación de las mismas.
Me sorprende lo que pretende Ud. colar como dogmas democráticos amparándose en su supuesto conocimiento del Derecho. Ahora resulta que unos Sres. que están aforados porque así lo han decidido ellos mismos, en realidad tenían derecho al juez natural y a la doble instancia; no me diga Ud. más. Hay una doctrina del Derecho que Ud. seguramente conoce pero olvida, porque no le sirve a sus intereses espurios, que dice que uno no puede ir contra sus propios actos; lo que en román paladino hoy en día se conoce como «haber elegido muerte».
Los tres últimos brindis al sol que cita Ud.: Legalidad penal, libertad personal y participación política; como brindis le han quedado que ni pintados.
Y no se preocupe Ud. tanto por los derechos mancillados de esta pobre gente que sólo nos deseaba una vida mejor; tienen todo el derecho a recurrir a instancias europeas porque siguen siendo españoles. Derecho que por cierto no hubiese tenido Ud. de haber triunfado esa política de actos consumados que tan ardorosamente defiende.
Las leyes de desconexión, que tanto parecen preocupar a tantos, eran nulas de pleno derecho (es decir, es como si nunca hubieran existido: esa es la definición jurídica de nulidad de pleno derecho) por ser dictadas por un órgano obviamente incompetente. Es como si Manuela Carmena hubiera declarado la guerra a Estados Unidos. Una ridiculez sin ningún efecto jurídico que sólo habría podido causar preocupación si el Ayuntamiento de Madrid hubiera comenzado a reclutar gente. Pero la Generalitat de Cataluña ni siquiera arrió la rojigualda de sus edificios después de declarar su ridícula DUI: se cuidó especialmente que no hubiera ningún efecto jurídico. Pero aunque los independentistas hubieran querido implementar la DUI no hubieran podido hacerlo: no tenían Ejército propio y ni tan siquiera el control de su policía autonómica. La desproporción de fuerza era (y es) total.
Es obvio (y así lo reconoció la sentencia condenatoria del TS) que no había la más mínima intención de declarar ninguna independencia: no era más que una táctica política para forzar al Estado a negociar algo, casi cualquier cosa (referendum, nuevo Estatuto, concierto económico). Una negociación que ha ocurrido sin problemas en países tan normales como RU o Canadá, en los que se han celebrado referendums sin problemas. Y el referendum de 2017 era tan ejercicio de DDFF (reunión y expresión) como lo era la consulta de 2014: en ningún país normal se prohíbe y se pega a la gente por eso. Pero en España ni siquiera se ha considerado conveniente reformar el Estatuto de Autonomía catalán, cuya vigente versión actual no ha sido votada por nadie.
Lo de la necesidad de mayoría absoluta de votos para convocar un referendum de autodeterminación me da mucha gracia porque en las elecciones escocesas de 2011 el SNP obtuvo el 45,4% de los votos y en las de 2016 (las últimas) obtuvo el 46,5%. Es decir, siempre por debajo de los votos obtenidos por los independentistas catalanes. Es obvio que la legitimidad para convocar un referendum en Cataluña (algo que se busca desde 2012 por lo menos) es total, aun sin incluir partidos no independentistas pero favorables a un referendum como la versión catalana de Podemos o sin tener en cuenta las encuestas que demuestran el amplísimo apoyo de los catalanes a un referendum de autodeterminación.
Desgraciadamente, el TC se niega a interpretar con generosidad la misma CE que sí ha interpretado generosamente en otros temas, como el aborto, la legislación de violencia de género o el matrimonio homosexual. En este último caso, por cierto, el TC llega a citar en su apoyo la doctrina del árbol vivo (living tree doctrine) del TS canadiense sobre la necesaria mutabilidad y adaptabilidad de las Constituciones a los nuevos tiempos. Así que parece que con respecto a la unidad territorial de España hay líneas rojas infranqueables. Lo más gracioso de todo es que el art 2 CE que tanto se cita al respecto (la «indisoluble unidad») fue redactado por el Ejército español. Esto, que contó el entonces ponente constitucional Jordi Solé Tura, es ampliamente conocido (y voluntariamente olvidado) entre los constitucionalistas españoles. Y hay que recordar una vez más que un referendum (consultivo) de autodeterminación es en España plenamente constitucional. La verdad es que el TC podría aprender del TS canadiense y de su espléndido dictamen de 1998 sobre el referendum quebequés, en el que consigue un equilibrio casi perfecto entre el principio de legalidad y el democrático. Living tree doctrine en vena. Como debe ser en democracia.
Todo lo que dice, Luismi a mi me parece que es cierto.
El problema es que España no está constituida como Estado de naciones, como lo es el Reino Unido (Gales ha sido principado de Inglaterra durante siglos, Escocia era un país del todo independiente hasta 1707, Irlanda del Norte es una anomalía de la historia más bien que otra cosa, pero David Cameron y otros lo llaman «nación» y a nadie le importa nada).
El problema del enfoque de los Catalanes independentistas, y donde falla su comparación con Escocia, es que Cataluña está embutida en un Estado de Comunidades Autónomas, no de naciones como RU.
No hay debate en RU sobre si Escocia es una nación, ni Galés tampoco aunque se suele decir «pais» más que «nación». Tienen sus idiomas propios y sus religiones distintos a la Inglaterra Anglicana, culturas muy distintas, siendo Escocia un país Presbiteriano, y Galés un país Metodista que si ahora poco importa, era una gran diferencia durante siglos y fuente de muchos conflictos. Claro que son naciones, está fuera de cualquier duda.
Los independentistas catalanes están en un arreglo constitucional del todo distinto, el de la Constitución del 78, que sirvió a la ciudadanía española muy bien durante unos 30 años. Para que haya un referendum algún día, habría que cambiar la configuración de España y la Constitución.
No creo que bajo la Monarquía de los Borbones nunca pueda haber un referendum pactado con Madrid sobre la independencia de Cataluña, no lo veo. Es la impresión que tengo, visto lo visto. Es que es imposible, es el paso infranqueable para el Regimen de 78 y por cierto, ¿desde cuando regalan los reyes parte de su reinado sin rechistar? Eso, nunca que yo sepa…
Los independentistas han de marcar otro tempo, ir más lento, tener un calendario bien distinto, más realista, y buscar alianzas con las fuerzas progresistas del resto de España. Y encontrarán aliados porque España como democracia hace aguas por todas partes desde hace tiempo, necesita un reset urgentemente…a mi juicio.
Pero los catalanes indies se han metido en un forcejeo con el Estado español, y eso nunca lo iban a ganar…¿que han ganado hasta ahora? No han ganado nada…
Dejando de lado lo que establezca el Derecho (las naciones en sentido jurídico-político, es decir, los Estados), que un territorio sea o no nación es algo totalmente subjetivo. No hay ningún criterio claro e indiscutible para saber qué territorio es nación y cuál no. Y esto es así por la sencilla razón de que todas las naciones son artificiales, todas son creadas y ninguna es natural. Las naciones comenzaron a existir en fecha tan reciente como principios del siglo XIX, aunque sólo se popularizaron a finales del mismo. Y las naciones fueron creadas por los nacionalismos. Hay todo un proceso de construcción de la nación (nation building), que continúa aún hoy porque el nacionalismo es omnipresente, sea de forma más explícita (como en Cataluña) o más implícita o banal (como en España).
Por tanto, la única manera de saber qué territorio es, en su caso, una nación es ver qué opinan los habitantes de ese territorio. Si se consideran una nación lo son. Y en Cataluña (como en Euskadi pero no tanto en Galicia) hay una muy larga y popular tradición de nacionalismo propio. De hecho, y atendiendo a la existencia de nacionalismos propios, en España hay 3 naciones: Cataluña, Euskadi y España. Otra cosa es que esto no se quiera reconocer, pero los hechos ahí están y conviene aceptarlos y respetarlos si se quiere convivir en un único Estado (porque la autodeterminación puede ser externa o interna, es decir, conducir a la creación de un nuevo Estado o no).
Y esto es, repito, desde el punto de vista político y no desde el jurídico. En este sentido, España es la única nación en territorio español que lo es desde los 2 puntos de vista. Pero hay otras posibilidades de soberanías más o menos compartidas y de federalismos plurinacionales (Canadá, Bélgica). Por cierto que España no es ninguna federación o pseudofederación, ni por ingreso (no gasto) de las unidades territoriales ni desde el punto de vista institucional (Senado, TC).
Sobre nacionalismos hay una larguísima bibliografía, de Hobsbawm a Núñez Seixas, que por cierto los nacionalistas españoles suelen desconocer. Y antes de que alguien pregunte o acuse, yo soy nacionalista español, pero de una España diferente, una república federal plurinacional y socialista democrática.
El argumento de que todo era una broma es pura mala fe o candidez impostada (estilo Junqueras). Hay cosas con las que no se bromea. Las hostias del 1-O (normales y bien dadas, en cualquier otro sitio, en esas circunstancias, RU por ejemplo, hubiera habido muchas más) no fueron broma, no sé qué se esperaban.
Pues la sentencia del TS dice otra cosa: que los actos de los independentistas no podían llevar a la independencia, que ellos lo sabían perfectamente bien y que España jamás estuvo en peligro. Consulta por ejemplo el Antecedente de Hecho 14, p 60. O la p 268, primer párrafo y 270, primer párrafo.
Pero supongo que tú eras de los que quería mayor dureza (aún) por parte del TS. Ese es el mayor problema del nacionalismo español: su falta total de talante democrático, su espíritu autoritario incomprensible en otras (estas sí) democracias avanzadas, como Canadá o RU. Desgraciadamente es muy difícil encontrar un nacionalismo español civilizado, respetuoso con la diferencia y con los DDFF. Parece obvio que la sombra del franquismo es muy larga.
Por favor, de usted. Que se nota que es usted un jovencito.
La sentencia puede decir misa. Si no me gusta o si me gusta, la tengo que acatar y cumplir, en su caso. A partir de ahí soy libre de compartirla o no y ahí no la comparto.
No sé si se da cuenta de que precisamente aquí tenemos el detalle del prusés, que se pasa por el forro todo lo que no le conviene.
En ese punto creo que se puede compartir la idea de que aquí no pasa nada, no pasa nada, no pasa nada y acabó pasando. Y dicen que lo volverán a hacer y la progresia española como el que oye llover.
Por otro lado, no sea facilón y no me despache como franquista, que no lo soy, por decir que el Estado, cualquier Estado, tiene que defenderse y utilizar sus recursos para evitar el expolio y la desaparición. No hay cosa que le guste más a un izquierdista español que llamar franquista a todo quisque.
A ver, señor Luismi. Que hay un tarugo catalanista que le afea su españolismo a Pérez Royo (ya hay que ser reaccionario) por decir que el 1-O fue un pasote. Y salta usted a defender a ambos: al tarugo por su supremacismo y a Pérez Royo por su blandura política con el independentismo. Aclárese.
Por lo demás nacho negro le pone a usted en su lugar.
Vaya con éste catedrático ?. Parece : Elitista,corporativista,tergiversador y prepotente.Un prodigio.
El señor Pérez Royo cree que no debe existir el delito de sedición. ¿y si la sedición la promueve VOX, entonces tampoco?- Que bien se lo pasa diciendo disparates.
Por si puede interesar, el SNP llevaba muchos años, incluso décadas, con el compromiso de mantener un referendum al llegar al gobierno. Era en sus origines un partido político formado explicitamente con el fin de terminar con la Union de 1707 con Inglaterra, y los que lo fundaron hace casi 100 años ya eran en gran parte artistas, poetas, y escritores del Modernismo escocés, un movimiento artístico de los años 20 y 30…
..de forma que cuando ganó las elecciones del 2011 el SNP, todo el mundo daba por sentado que iba a producirse. De hecho, fue David Cameron quien cogió el teléfono para presionar el entonces First Minister Salmond a celebrarlo más bien antes que después… el apoyo por la independencia estaba en 30% si acaso, y Cameron no quería que Salmond aprovechara toda la legislatura para hacer una campaña a favor del si, y con las encuestas a su favor, fue Cameron quien tomó la iniciativa. La verdad, todo fue muy fácil y la campaña del referendum en si, pacifico y tranquilo…hay quien dice que también divisorio, pero eso no se puede evitar.
Los Catalanes no se han portado como demócratas. No se puede exigir un referendum sin que esté en un manifiesto aprobado en urnas. Tampoco se puede contar los escaños y no los votos en un plebiscito que ellos mismos han convocado y seguir adelante con el plan de «desconexion» sin contar con ni siquiera el 50% de los votantes a favor… es una locura total…
Ahora van por ahí diciendo que son oprimidos cuando tienen los mismos derechos que los demás europeos en la Carta de Derechos Fundamentales que data del Tratado de Niza en 2004. Eso no incluye el derecho de autodeterminación, y nunca podía incluirlo porque los derechos fundamentales solo pueden existir a titulo individual… puedes legislar pensando en un colectivo, pero en su aplicación, los derechos fundamentales solo pertenecen a personas físicas…
Ergo, la cuestión de la autodeterminacion en la EU en el 2020 no puede concebirse como una cuestión de derechos sino de calidad democrática y de la política.
En todo caso, una sugerencia británica, es decir, pragmática: ¿no sería posible aceptar que Cataluña sea una nación sin cambiar la Constitución? El Jefe del Estado podría decirlo en un discurso a ese efecto. No pasaría nada. ¿Por que los catalanes necesitan un cambio constitucional para que se reconozca su estatus de nación? ¿Y por que Madrid no se lo da ya con una declaración institucional?
O la misma pregunta al revés: ¿Si mañana se reconociese Cataluña como nación en la Constitución o el Estatut, donde iban a canjear ese reconocimiento por un referendum? En ningún sitio en la Tierra. Si mañana se cambiase la Constitución, tampoco habría referendum sin que Madrid lo quisiera…
Para tener un referendum, hace falta que lo quieren los dos partes. Si no, no hay partido…
Los ultimos 7 años han sido una perdida de tiempo y energía total…todo este follón para nada….a cambio de nada…
Barcenas:30M
Chaves/Griñan: 800M
Típica persona que lucha por lo social desde su chalet de 500mil €. Peligro tiene desde que empieza hablar.
Este señor adopta la posición de progre disparatado, por eso mantiene esas absurdas adherencias hacia el populismo separatista periférico. Por cierto, en un tema muy menor a estas alturas, la supuesta paridad del voto socialista y comunista en las elecciones municipales de 1979, habrá alguna errata, será referido solo a Andalucía, porque a nivel nacional, que es lo que se desprende del contexto de la exposición, claramente no fue así, aún cuando el PCE tuviera unos excelentes resultados.