
Hemos tenido una semana especialmente activa en esos sonidos que anuncian catástrofes próximas en nuestras sociedades. Incluso si lo consideramos bajo el catastrófico parámetro del 2020. Aquí una lista razonada de cracs.
Ya no nos queda dinero
Este gobierno va haciendo lo que puede para retrasar una explosión de paro como no hemos visto nunca. Y no es para menos si consideramos el análisis de InfoJobs, cuyo barómetro concluye que seis de cada diez españoles temen perder su trabajo. Para evitarlo ha vuelto a prorrogarse la extensión de los ERTE, con la aprobación de los sindicatos y la CEOE. Hostelería y comercio estuvieron a punto de ser excluidos, lo que hubiera hecho perder, según el sector, el 40% del tejido hostelero y la mitad de los locales comerciales.
Con todas las actividades que el decreto ha incluido el gasto será mayor de lo previsto, Escribá no sabe decir cuánto, pues depende de cuántos autónomos y empresas lo soliciten. El ministro ha estimado en números gordos que unos 1000 millones de euros mensuales, cifra que se queda corta si atendemos la estimación de las asociaciones de autónomos, que calculan su parte en 6000 millones. A eso habría que sumar la parte de las empresas, y los 22 000 millones que ya llevamos gastados, triplicando el déficit del año anterior y disparando la deuda pública hasta el 110% de nuestro PIB. Y con el préstamo de la Unión Europea aún por llegar.
Pero no es momento de preocuparse, porque el 90 % de lo gastado se ha financiado ya con deuda en los mercados. Esto quizá explica por qué a los bancos, que adquieren la mayor parte de la deuda pública española, se les ha levantado la moratoria del cobro de hipotecas. Además de poder cortar agua y luz a los que no pueden pagarla. Con desacuerdo PSOE-Podemos, es verdad, pero aprobado. No sea que los banqueros se enfurruñen.
Van a cerrar los bares
Y no por el confinamiento sí, confinamiento no, sino porque son una ruina. Al día siguiente de anunciarse que quedaban incluidos en los ERTE advirtieron que seis de cada diez iban a seguir necesitando liquidez. También reclamaron que dueños y empleados quedaran eximidos del pago de cuotas a la seguridad social. El sector del turismo añadió a eso una rebaja masiva de impuestos. Por pedir…
La conclusión es que con la llegada del invierno, que hace descender el consumo en bares y terrazas, uno de cada tres cerrará antes de fin de año. Hablando de empresas zombies, nuestros templos de reunión son The Walking Dead.
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Muy buen artículo, como todos los de la serie. Puestos a introducir nombres nuevos al nomenclátor de la RAE permítame sugerir un nuevo género de gobierno que estamos estrenando en España: la JUDICOCRACIA. (Algún día espero que el PSOE-PSC llore lágrimas de sangre por haber dado apoyo al 155 y haber dado el pistoletazo de salida para la judicialización de la política).
Son los jueces los que mandan en el país. Ellos deciden, según les parece, quien puede ser o no presidente de la Generalitat de Cataluña, quienes pueden ser imputados o no, quienes tienen inmunidad para todo tipo de fechorías o quienes, a pesar de ser diputados europeos, no pueden pisar España so pena de detención.
Ellos vitorean al rey, hijo de una persona que se encuentra de vacaciones en Dubai a cargo del erario público. Ellos absuelven a la cúpula de los bancos que falsearon sus cuentas para salir a Bolsa. Ellos decidieron que la muerte de Guillem Aguiló quedara impune. Pronto decidirán que vacunas pueden emplearse para el COVID y cuáles no y como expertos médicos y científicos que son nos dirán que gobernantes tienen razón: los que quieren evitar muertes o los que preferían la economía.
No hace falta ir a votar. Que sea la justicia quien nombre a los gobiernos y que haga las leyes a su medida. Será todo más fácil y nos ahorraremos mucho dinero. Mientras, Fernández Díaz ,Rajoy, Cospedal y toda la tropa pasean tranquilamente por sus ciudades de origen y los presos políticos catalanes llevan encerrados tres años.
Enhorabuena por los artículos de esta serie de futuros imperfectos. Es una cruda realidad periodística e informativa.
Gracias