
Lara Moreno (Sevilla/Huelva, 1978) va añadiendo capas según pasan los años. Se destapó como relatista a principios de la década de los 2000, y luego fue invadiendo géneros como una plaga de langostas: poesía, novela, ensayo, tribuna periodística… Lara es una escritora fascinante con una vida fascinante. A veces, uno piensa si tanta fascinación ajena le habrá hecho bien o mal, pero todo parece indicar lo primero. En lo que prepara su tercera novela, nos cita en su escenario: la madrileña plaza de la Paja, en la parte de atrás de La Latina. Sospecho que lo hace con todos. Como no puede ser de otra manera, pide un vaso de vino tinto y se lía un cigarrillo antes de empezar la conversación.
Empecemos por el principio y parte del principio es el nombre: «Lara», como «Lara Antípova», de Doctor Zhivago. ¿Culpa de Pasternak o de David Lean?
David Lean. A mis padres les encantó la película y tenían el disco de «La canción de Lara», que lo ponían todo el rato. En realidad, fue idea de mi madre. Le encantaba la protagonista. Yo vi la película ya cuando pude y la he visto un par de veces más a lo largo de mi vida adulta… y luego me leí el libro, también. El personaje de la película es duro, pero el del libro, muchísimo más.
A lo mejor esto es una tontería, pero ¿sientes algo al leer el libro o ver la peli y conectar con esa Lara que te dio el nombre?
Sí que hay algún tipo de vínculo. Supongo que es una mitomanía como otra cualquiera. Primero, porque hace referencia a la juventud de mi madre, a ese mito de ese momento de su vida en el que había libros en casa tan estupendos y se oían canciones tan especiales y se veían películas tan chulas. Tengo el vínculo con esa emoción de mi madre enamorándose de ese personaje. Y, luego, a ver, soy de Huelva y tardé bastante en conocer a otra persona que se llamase Lara. En cierto modo, uno es el nombre que le han puesto, es una especie de guía que te están haciendo. De hecho, mi nombre es Lara María, por el bautizo y porque creo que mi padre de todos modos decidió ponerlo en el registro. ¡Al menos no puso el «María» al principio! (risas).
Naces en Sevilla, pero, como acabas de decir, te crías en Huelva.
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Saludos para la persona que lea ésto. Luego hay quien se pregunta porque gente como Ibai o El Rubius tienen millones de seguidores. Una entrevista larga en la que el entrevistador y la entrevistada no aportan una sola frase meramente interesante. Me da igual que la persona a entrevistar sea feminista o no, solamente que aporte ALGO digno de reseñar. Son las entrevistas de la NADA. Como soy machista me voy a ver a Ibai ahora. Que tenga buen día, saludos.
Absolutamente de acuerdo contigo. Y lo que dices en buena parte tiene que ver, creo yo, conque la propia entrevistada es una autora literariamente inane, por lo que esa falta de interés de su literatura revela a esa personalidad del montón que, en ambos planos, en el de la obra y en el de la persona, no tiene nada importante que decir. Saludos.
Totalmente de acuerdo. Gente perfecta, además, para escribir opinión en El País y seguir perpetuando la línea socioliberal que no moleste lo más absoluto ni haga reflexiones de enjundia
Vaya tinglao que hay montado alrededor de libros y mujeres
Vaya, que sorpresa leer los comentarios tan negativos que ha suscitado esta entrevista. La verdad es que no pensaba comentar nada, lo hago sólo a efectos estadísticos, por romper la unanimidad enfurruñada. A mi si me ha gustado mucho la entrevista, me ha resultado amena e interesante la peripecia vital de una escritora que habla de un tiempo, un espacio y unas afinidades y también dificultades que comparto.
Un saludo