
Para acompañar la lectura del artículo, nuestra lista en Spotify:
Creo que muy pronto la gente tendrá que confiar en la música para obtener algún tipo de paz de espíritu, o de satisfacción, o de dirección. Mas que en la política, que en la escena de los grandes egos. Ya sabes, la política es un arte hecho de palabras… que no significan nada. Por lo tanto, tendrás que recurrir a una sustancia más terrenal, como la música, o como el arte. (Jimi Hendrix)
«Nadie me había dicho que era tan jodidamente bueno». Aquella fue la célebre frase que un tembloroso Eric Clapton pronunció entre bastidores, justo tras ver tocar por primera vez a aquel insólito guitarrista estadounidense. Un completo desconocido que acababa de aterrizar en Londres de la mano de su mentor Chas Chandler —antiguo bajista en The Animals— que lo había descubierto actuando en un club neoyorquino y que, abrumado por su potencial, había decidido llevárselo a Inglaterra. Invitado aquella noche a participar en una jam session en la que estaban presentes Cream —la banda con la que Clapton estaba reinando en el país de la guitarra eléctrica—, el advenedizo americano estaba reduciéndolo todo a cenizas con un blues, «Killing Floor», en el que Clapton ya había estado trabajando sin conseguir hacer una versión decente. El zurdo de Seattle —sin pretenderlo realmente— le estaba dando al guitarrista inglés una lección. El mundo de las seis cuerdas parecía ser su hábitat natural y la guitarra funcionaba como una prolongación de su propio organismo. Era 1966 y nadie había visto nunca nada igual. Una sola actuación bastaba para demostrar a toda la escena inglesa que no tenía rivales.
Mientras tanto, encerrado en su camerino y encendiendo cigarrillo tras cigarrillo, Clapton se sintió exactamente igual que harían el resto de guitarristas británicos, quienes habían creído dar —y de hecho habían dado— un considerable impulso a nuevos usos y técnicas en la guitarra eléctrica, pero que ahora se imaginaban un funesto futuro en que aquel tipo los iba a dejar a todos sin trabajo. Jimi Hendrix, el fenómeno surgido de la nada, quien —por motivos que sus colegas ingleses lógicamente no podían entender— había pasado completamente desapercibido en su propio país, estaba sembrando el más absoluto asombro en las islas. Desde aquel momento en que comenzó a cimentar su fama en Londres hasta el día de su prematura muerte en 1970 transcurrieron solamente cuatro años. En aquellos cuatro años, Jimi Hendrix lo cambió todo.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






Pingback: El Fugaz Evangelio De Jimi Hendrix (1) - Mind Life TV
Cualquiera que se acerque al jazz gypsy sabe que todos los guitarristas tocan como Django Reinhardt. Sin embargo, no te llama la atención Django (ni te apetece escucharlo) porque Patrick Saussois, Steeve Laffont o Joscho Stephan (entre muchos otros) suenan como él, pero mejor que él. En 2019 Steeve Laffont editó “Night in Corsica”, que probablemente sea el mejor Lp de gypsy jazz de la historia.
El mismo fenómeno ocurre con los guitarristas del bebop. Crecieron oyendo a Charlie Christian y terminaron sonando mejor que él, como acontece con West Montgomery, Grant Green o Joe Pass. Sus sonidos son más pulidos y la discografía es mucho más amplia.
Lo mismo acontece con Jimi Hendrix. Basta escuchar a Brian May o a cien más. ¿Quién en la música pop no suena a Hendrix? Hasta el anónimo guitarrista de Teena Marie “Lovergirl” suena a Hendrix.
Una vez la distancia histórica aumenta ya no te sorprende la innovación de quien fue original.
Si me pongo a pensar en la guitarra creo que el único intérprete que ha logrado dejar sin fuelle a sus imitadores ha sido Paco de Lucía. No parece haber nacido ninguno capaz de emularle con suficiencia… pero quizás la IA pueda.
Bueno lo de Django tiene explicación porque sólo tenía tres dedos en la zurda, pero ¿Quién a sonado nunca mejor que Hendrix?
Paco de Lucía es harina de otro costal, no parece comparable por el estilo musical. ¡Si hasta tocando con jazzeros no salía de su flamenco! Ni falta que hacía.
En cualquier caso buen panteón has formado ??
El kit de la cuestión es que definas que es «sonar mejor que él….» Hendrix tocaba hasta desafinado, y aún así te volaba y vuela la cabeza, no ha habido nadie como Hendrix, es una cuestión que va más allá de la técnica supongo, y que incluye, entre otras cosas, su mera presencia en el escenario. Y si además cuando ves a un guitarrista dices eso de «suena a Hendrix», pues poco más que añadir.
Brian May? 100 más? Quiénes? Me esfuerzo y, en la línea de Hendrix solo veo muy poquitos… Steve Ray Vaughan, Frank Marino, Frank Zappa (todos mencionados en el artículo), Eddie Hazel, Steve Vai, The Edge, Lenny Kravitz (estos dos últimos a bastante más distancia), y ya casi hemos terminado…
Los grandísimos (Clapton, Page, Beck, Allman, Van Halen, el propio May, y muchos que me dejo) están en otra onda, ni mejor ni peor, digamos más académica. Hendrix apenas tiene continuadores de su manera de tocar la guitarra, ahí estriba su unicidad.
the Edge y Kravitz deben d ser coña. Para mí John Mayer, pero claro, se bebe a Hendrix, lo emula, tiene presencia, aporta cosas q Hendrix no hacía pero no, no ha abierto una nueva puerta como hizo Jimi
Si, yo tambien creo que comparar a Edge y Kravitz con JH es cuanto menos pintoresco. Yo personalmente pienso que me estoy perdiendo algo, porque al unico que le encontraba cierto parecido era a S.R.Vaughan.
The Edge..Kravitz..WTF
Articulazo, enhorabuena ! También era un gran compositor, y hasta un pedazo cantante ! A pesar de toda la fama que tiene… infravalorado
Claro que sí, mucho más que un virtuoso de la guitarra. Una de mis canciones favoritas de Hendrix es “The wind cries Mary”, que es de una sutileza y sensibilidad conmovedora, y que te habla a ti, directamente con esa voz tan cercana, de amigo que te está haciendo una confidencia. Y esa guitarra que amenaza con desatarse, pero no. La verdad que no me interesa para nada escuchar guitarristas que intenten emularlo. Me gustan mucho Mark Knopfler y David Gilmour. Pero de la influencia de Hendrix hay que salirse del rock e ir a Paco de Lucía, como sugería un colega antes. Emilio, algún día tienes que dar a conocer a la peña a Mississippi John Hurt. Tela marinera.
Pingback: El fugaz evangelio de Jimi Hendrix (y 2) - Jot Down Cultural Magazine
La clave en la música de Hendrix está -como el mismo comentaba en esa cita insertada en el articulo- en el sentimiento que ponía al tocar.En una entrevista Hendrix comentó que cada vez que salía al escenario a tocar sacrificaba parte de su alma.¡¡EXACTO!!
Por eso tocaba según se sentía,a veces desafinando como un burro y a veces tocando de manera increible como en los famosos conciertos que grabó para la BBC.