Arte y Letras Filosofía

La persuasión: vencer sin combatir

win without fighting

Solo confío en lo que aún no se ha dicho.

(R. M. Rilke)

El mensaje que mejor permanece en nuestra memoria es el que percibimos, pero no nos han dicho. Todo acto de comunicación está constituido por el texto verbal del hablante, su gesto, postura corporal y características físicas de la voz. Aceptamos como congruente los mensajes en los que coinciden todas estas vías de comunicación. Es el cuerpo el que confirma y da sentido al texto, pero en ocasiones, la postura corporal niega lo que decimos verbalmente. Como el que dice: «Te quiero», en un tono rabioso y amenazante. persuasión

Cuando esas vías se contradicen, tendemos a dejar volando en nuestra mente el mensaje a la espera de que se aclare. Y este vuelo puede durar años, e incluso pasar de generación en generación sin ser resuelto.

Los niños, cuando preguntan algo a sus mayores, miran atentamente el modo en el que estos les responden y ahí empiezan a ejercitarse en este acto de comunicación doble que divide lo que me dicen y lo que me quieren decir. Este aprendizaje los acompañará siempre. Hay que tener en cuenta que en la infancia muchos actos de comunicación están unidos a la expectativa que tienen para nosotros. Es decir: para qué nos quiere y nos necesita la tribu. Y esto es importante porque de ello depende que logremos el lugar en la comunidad, tan necesario para construir la personalidad.

La lealtad es el fenómeno más antiguo por el que las personas se unen y se organizan, y a partir de él se edifica el amor. En consecuencia, podemos gestionar una experiencia de desamor, aunque sea muy triste, pero no podemos tolerar una experiencia de deslealtad, porque en ella se pone en juego la vida.

Construimos nuestra identidad con lo que no nos dicen.

(María Torok)

La comunicación está llena de mensajes no dichos pero intuidos. Y en ocasiones se trata de ocultamientos generales, que comparten comunidades sociales más o menos grandes. Es como si la sociedad se pusiera de acuerdo en ocultar cosas mediante un contrato no escrito. Como en el caso de la ocultación de la pereza, por ejemplo.

Esto me recuerda un antiguo relato que narra el encuentro de dos amigos, en el que desarrollan la siguiente conversación:

—Me marcho de Alemania porque el gobierno ha dado orden de detener a dentistas y a judíos.
—¿Y por qué a los dentistas?
—Precisamente por eso me marcho, por lo que acabas de decir.

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2 comentarios

  1. Lamento de verdad que haya gente que tenga un monólogo interior molesto e insoportable, y que además necesite ayuda. Si se pudiera ignorar o dominar nuestro cerebro nos daríamos cuenta de su otredad, que no es nuestro, y tendríamos que ser condescendientes con sus manías, su intemperancia y la vergüenza ajena que ocasiona incluyendo la nuestra; aprender a hablar y caminar con Él sería más que suficiente, luego abandonarlo como a un trasto viejo y que vuelva a su cueva oscura que lo vio nacer, pero la libertad es un bien imposible de alcanzar y más aún aquella que no ha dejado escrito ninguna verdad. Dias atrás fuimos a visitar una casa en venta, de esas que ya cobijan antes de entrar, y lo primero con la cual la habríamos adornada sería con una alfombra roja estrecha y larga para todos los poetas errabundos, y ya Él se metió en los paños del vendedor… He aquí la alfombra que deseaban, rojo carmesi con flores ocres perennes y dentadas, y de tanto en tanto una avecilla mimetizada, diría avergonzada ¿no les parece?, ¡son tan pequeñas!; bien… divide la casa a la mitad y la recorre de una puerta a la otra, entran por el porticado y se sumergen en el patio de atrás con parras, pasando con ustedes incluídos en el vacio amable y mudo de la misma; traten de no pisarla y si no pueden hagánlo con paso leve, que no quede huellas sobre ella, son las mas idoneas, las que seguiran los otros compradores detrás de vuestro rastro, sin ver las presencias que pasaron. Excelente artículo, y disculpe la digresión que es producto del estímulo ocasionado.

    • Bernardo Ortín

      Al contrario. Le agradezco la reflexión. Amplía mi vision sobre el propio artículo. Gracias de nuevo

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