Ocio y Vicio Juegos

La roleína sanadora

(DP) roleína sanadora
(DP

«El rol me salvó la vida». Me han llegado varios comentarios similares a este tras la publicación de los últimos artículos que he escrito sobre rol. Hay otros en los que me dicen que «el rol es lo mejor que me ha pasado en la vida» o que «el rol me cambió la vida» (a mejor, se entiende).

Sí, he escuchado y leído lo mismo —o argumentos parecidos— en artículos, entrevistas, reportajes y documentales sobre el cine, la literatura, los cómics, la música, el deporte… Pero bueno, el caso es que el rol también forma parte de ese grupo de hobbies enmascarados que se mantiene despierto durante la noche para protegernos o para salvarnos la vida, llegado el caso.

Frases como estas intentan explicar las emociones profundas que despierta el rol, pero, además de ello, refuerzan su misterio; el de una actividad lúdica cuyo eco alcanza lo más primitivo de nuestro inconsciente.

Pocas actividades son capaces de algo así.

Jugar a rol es divertido, lo pasamos bien, pero no es inocuo. Al traspasar el portal que se abre cuando rellenamos la ficha de personaje —y especialmente cuando el máster comienza la narración—, nuestra percepción de la realidad se altera. Nuestro cuerpo permanece, pero nuestra consciencia se eleva y se escinde de nuestra corporeidad hasta que regresa tras la última tirada de dados.

Al concluir la partida nos sentimos diferentes, normalmente más ligeros, más conectados con nosotros mismos, como cuando volvemos de un viaje memorable. Reaccionamos a la ficción de tal manera que crea efectos reales en nuestro organismo.

La sensación continúa durante horas, y a veces hasta días, después de haber finalizado la sesión. Queremos más, deseamos dilatar el tiempo que nos ha mantenido inmersos en un mundo extraordinario y, por eso, después de la conclusión hablamos entre nosotros y repasamos lo que hemos vivido. Nadie más podrá entender qué es lo que ha sucedido en ese mundo vibrante que han creado y sostenido nuestras conciencias, y por donde todos hemos transitado libremente de una a otra como seres feéricos en un bosque mágico.

Al leer una novela o un libro cualquiera conectamos con la conciencia de quien escribió la historia, resucitamos su voz y la escuchamos para sentir y vivir con ella cada una de las páginas. En una partida de rol, las mentes de todos los jugadores se conectan en vivo para crear un campo de juego común, etéreo e instantáneo. Somos capaces de generar con generosidad una única conciencia colectiva donde volcar nuestra imaginación.

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5 comentarios

  1. Pingback: El poder transformador del rol: creatividad, terapia y comunidad - Hemeroteca KillBait

  2. Si, la verdad es que comencé porque me parecía una actividad interesante. Y descubrí a partir de estas partidas que yo armaba personajes interesantes y que sin quererlo cada uno de ellos llevaba en su interior un pequeño aspecto de mi ser. Y lentamente me fue dando una confianza que no sentí antes, que solo experimentaba en forma menor al trabajar con computadoras.

  3. Yo creo que es uno de los grandes placeres compartidos y un motivo de agradecimiento por haber nacido en esta época en la que ya había juegos de rol. Para casi todos las reuniones sociales eran beber o fumar en un botellón o beber y fumar en un bar. Jugar a rol en cambio te permitía reunirte sin que la botella fuera el centro de la reunión. Discutir de forma divertida de cosas inexistentes, hacer chistes con la situación, y risas. Una tarde estabas en medio de un tiroteo en una refinería en los años 20, otra lanzando hechizos y espadazos dentro de un subterráneo y la siguiente a bordo de una nave espacial esquivando asteroides, o actuando en una competición musical, o convenciendo a un grupo de lugareños para rebelarse contra el señor feudal o subidos a un tren con unos sectarios persiguiéndote. Larga vida al rol y a la imaginación.

  4. <>

    Por un lado me sorprende leer esta referencia a algo que considero muy personal, mío.
    Por otro… está claro que si alguien va a entender esto va a ser un roler@.

    Para mí es un placer formar parte de una comunidad nitofílica (con gusto y placer por imaginar). Para alguien que vive la mayor parte del tiempo en su cabeza, en un honor.

    Gracias por escribir. Esto me anima a seguir buscando más información sobre rol y sanación.

  5. La frase a la que hace referencia mi comentario anterior (que creo que no se ve bien) es:

    Ciertamente, tenía un poso de verdad, porque para muchos de nosotros la realidad era insuficiente y los límites del mundo pesaban y, a veces, nos asfixiaban.ión.

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