Variante letraherida y astorgana de Los Monster, los Panero sirvieron de emblema propicio de la Transición española. Aquellos niños bien que aireaban los trapos sucios de la familia y se burlaban de su padre muerto simbolizaban a la perfección el asesinato freudiano de la dictadura, la caída estrepitosa de una época, el ajuste de cuentas con el pasado reciente de cuarenta largos y oscuros años de franquismo. Una nueva generación, algo pasada de drogas y literatura, escupía a la cara de sus padres sin el menor recato. La alegoría era demasiado fácil para ser puesta en cuestión aunque, como todo simbolismo, se amparase en la mitología.
El desencanto, el documental sobre la familia Panero dirigido por Jaime Chávarri y producido por Elías Querejeta, supuso un tremendo escándalo en el momento de su estreno, pocos meses después de la muerte de Franco. El morbo fue tal que se mantuvo en cartelera varios meses seguidos, al menos en Madrid y Barcelona, y se convirtió en foco de atención de los periodistas. Incluso los hermanos Panero llegaron a recibir cartas anónimas amenazadoras. Vistas ahora, tanto la película como la polémica resultan un poco ingenuas, diríamos que naïf con ciertos toques kitsch. Lo que entonces parecía una orgía irreverente de improperios y blasfemias ahora semeja un juego de niños comparado con cualquier reality show o programa del corazón de la sobremesa. La sociedad degenera (se curte o se envilece) y los escándalos de antaño son hoy una minucia cotidiana. Esto no impide que la sensación al ver la película siga siendo de extrañeza, una mezcla de incomodidad y fascinación, de melancolía y atracción decadente, que nos deja pensativos. Es inevitable: cuando una frase comienza con la expresión “a raíz de la feliz muerte de nuestro padre…” un escalofrío nos recorre el espinazo. Los muebles de la casa de Astorga, las fotos antiguas, ese pasado ilustre empañado por el polvo del tiempo, los coqueteos con la locura, las ruinas de Castrillo de las Piedras, la permanente sombra alargada de lo literario… Todo aporta su punto de belleza vacilante, efímera, quebradiza.
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Pingback: Los Panero, un fin de raza literario (I)
Un post maravilloso, y nadie dice nada.
Bueno, ya que llegué, dejo los documentales, que se autodestruirán de un momento a otro.
1. El desencanto:
http://www.youtube.com/watch?v=6RhGBf74w9I
2. Después de tantos años:
http://www.youtube.com/watch?v=Uf22isYbJag
Y el encuentro de Carlos Ann, Leopoldo María Panero y Enrique Bunbury.
3. Un día con Leopoldo María Panero:
http://www.youtube.com/watch?v=h0UGBslxgUw
Huellas indelebles.
Gracias por los enlaces.
Gracias Lucía, lo bueno de la red es que me perdi el post en su momento pero lo he encontrado ahora!
Buen artículo. Conocí a Leopoldo María Panero como personaje en 2666 de Roberto Bolaño pero no sabía nada de los documentales que habían grabado en familia. Gracias por la información.
Me gusta este tema.
El artículo me parece superficial. El Desencanto es hoy mejor pelicula que entonces. En el 77 buscaba la provocación tal vez. Hoy es un brillantísimo análisis de ese nido de psicopatología llamado Familia.
El tema es que se rodó hace unos pocos años un documental sobre los panero «La Estancia Vacia».
Lo he buscado mil veces y no hay coj0nes de encontrar nada más que pequeños fragmentos.
Si alguien me pasa el enlace o me manda el DVD se lo agradezco.
Esto de regalo:
http://books.google.es/books?id=c5L27RsrS3kC&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false
NOTA AL MODERADOR, Si teneís un dilema si publicar o no mi comentario podeís quitar el enlace de google books, no me enfado.
no es cierto que michi no diera un palo al agua, el artículo es demasiado tópico
Por favor: Jot Down en papel ¡¡¡¡ya!!!!
Es el documental más desesperanzador que se puede visualizar, una joya enterrada en nuestra cinematografía. El documental que realizó Carlos Ann y Bunbury con Leopoldo Panero hace un par de años también resulta estremecedor. La frase final es para no dormir.
http://casaquerida.com/2012/03/18/la-calificacion-electoral-aa-de-andalucia-a-asturias-hasta-el-29m/
Yo también opino que Michi era el mejor, algo único, su frase «En la vida se puede ser de todo menos un coñazo” es simplemente legendaria, pero a mi también me gusta otra: «Poder ejercitar libremente el talento: he aquí la verdadera felicidad».
Michi es parte de la intrahistoria española, un tópico recordado y manoseado pero que indudablemente quedara como referente.
La canción que le dedicó Nacho Vegas es ademas absolutamente genial, una biografía apócrifa de los dos.
Muy interesante su última entrevista antes de morir.
http://4ostias.blogspot.com.es/2010/04/michi-panero-la-ultima-entrevista-por.html
totalmente de acuerdo con el comentario de Juanjo Martinez. Y sobre lo de que Michi era «el mejor», bueno, eso lo piensan los indies, que siempre se ha demostrado que tienen cuatro referencias y dos frases supuestamente ingeniosas para ir tirando por la vida.
y creo, sinceramente, que en la primera película Leopoldo se come literalmente a los dos hermanos. Él y Felicidad son ahí los más interesantes, lúcidos y carismáticos.
En lo que respecta al enlace a la canción de Nacho Vegas, no es exactamente así. En la canción, aunque escrita por Vegas, el que habla es Panero, en primera persona, justo antes de despedirse. La pieza es genial, como su título, que indica que ni el propio Michi llegó a conocerse del todo. Igual que el resto, imagino.
Pingback: Raúl Acejo – El Desencanto
Un artículo con todo lo peor del periodismo: mezquino, superficial, anecdótico, porteril, amarillista, tópico, inculto e irrespetuoso.
totalmente de acuerdo con usted…
¿»Periodismo»? Eso nunca, Señora, un respeto.
Niños de papá con talento, más lo primero que lo segundo. Leopoldo María tiene versos sueltos apabullantes y Juan Luis poemas legibles. Pero no es su literatura la que les ha ganado tanta notoriedad ni la que les ha hecho un sitio en la historia nacional. En mi opinión, en España se presta demasiada atención a los niños de papá con talento; o tal vez sea que se encuentran con el camino ya alisado. Hay, tirando por lo bajo, veinticinco poetas españoles de su generación (o de sus respectivas generaciones, como se quiera) con mejor obra que ellos, por no hablar de los latinoamericanos. Es una pena que no se hable más de ellos y de sus obras, que no se les dé mayor visibilidad, sólo por el hecho de que sus personas no resulten tan estrafalarias y novelables (Bolaño, por cierto, no admira la obra de Leopoldo María sino su vida). Sea como sea, he disfrutado de la lectura, diáfana y desenvuelta.
vídeo de este fin de semana
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/20/cultura/1334915405.html
hace referencias al origen de la película y el posterior desarrollo
saludos!
Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Los Panero, un fin de raza literario (y II)
Felicidades, Ernesto, me ha encantado.
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