Música

Hic sunt dracones

David Bowie

Probablemente, una de las épocas más fecundas —y si me permiten el melindre, más sinceras— de la historia de la música, es la que comprende el final de la década de los 60 y el principio de los 70.

En 1965, el rock and roll ya era un adolescente conocido en medio mundo e Inglaterra había dejado atrás el movimiento mod para competir con Estados Unidos por la corona de la industria musical. La música pop, liderada por The Beatles, The Beach Boys y The Byrds conquistaba las radios a ambos lados del Atlántico y desataba definitivamente el fenómeno fan. Poco a poco, y excepción hecha de The Rolling Stones, el rock británico evolucionaba en apenas unos años hacia estilos más eruditos que encontraban su inspiración en elementos tan variados como la psicodelia, en el caso de Pink Floyd, la música docta, fundamental en la discografía de Genesis, o la música árabe e hindú, una de las principales influencias de los últimos Led Zeppelin. Por su parte, el pop sencillo de mediados de los 60 había ido madurando hasta convertirse en un género más elaborado, guiado por la propia transformación de las composiciones de Lennon, Harrison y McCartney, que había quedado patente en discos como el conceptual Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band y el popularmente conocido como White Album, así como en el sorprendente medley contenido en la segunda parte del Abbey Road.

Sin embargo, el estilo sobrio y crudo de alguno de los grupos que protagonizaron la denominada British Invasion, como The Kinks —que sería adoptado posteriormente por un sinfín de bandas británicas y sobre todo por The Who, insigne miembro de la “Santísima Trinidad del rock británico” junto a The Rolling Stones y The Beatles según la revista Rolling Stone, quienes reconocieron que la influencia de The Kinks era tal que hasta se podría decir que I Can’t Explain era una “copia directa” de All Day and All of the Night—, permaneció intacto en varias bandas estadounidenses, convirtiéndose en el germen del garage rock. Esta renuncia al virtuosismo propio del rock sinfónico o progresivo que imperaba a principios de los años 70 en el Reino Unido —representado por bandas como Pink Floyd, Genesis, Jethro Tull, Yes o King Crimson— terminó derivando en dos estilos diferentes pero caracterizados por su simplicidad instrumental y respecto de los cuales hizo de catalizador el grupo liderado por Lou Reed y John Cale, The Velvet Underground. Uno de ellos fue el punk, cuyo origen suele asociarse a la publicación del primer álbum de The Stooges, producido por el propio John Cale, y del que ya hablaremos en otro momento. El otro, que también se basaba en la ausencia de recursos creativos por oposición al elaboradísimo rock contemporáneo y que adoptaba la estética de Candy Darling, Ultra Violet, Nico y las demás Superstars —nombre por el que era conocido el estrafalario séquito de Andy Warhol, manager de la no menos excéntrica Velvet Underground—, supuso la aparición en la Gran Bretaña del conservador Edward Heath de algo que en el mapa musical se situaba más allá de la línea imaginaria a partir de la cual sólo hay dragones: el glam rock.

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20 comentarios

  1. ¡Brillante artículo! Como la purpurina…

  2. Cito:
    «El glam era el rock clásico de los años 50 combinado con las melodías pop de los 60 y reforzado con un sonido sobresaturado y contundentes riffs de guitarra eléctrica.»

    «En Estados Unidos nunca llegó a gozar de buena salud»

    No sé si triunfaron en todo EE.UU. en su época, pero los New York Dolls encajan como un guante en la descripción arriba citada. Y en pintas no digamos, son el glam llevado a la máxima expresión.

    • Lector, “En Estados Unidos nunca llegó a gozar de buena salud” no es lo mismo que “En Estados Unidos no hubo ni un solo grupo de glam rock”. No he mencionado a los New York Dolls porque el artículo trata sobre un fenómeno eminentemente británico.

  3. Yo también estaba echando de menos una línea dedicada a los New York Dolls, pero sí es cierto que no llegaron a ser un fenómeno de masas ni muchísimo menos.

  4. El artículo es simplemente excelente. Lo que no entiendo son las menciones a esos plagios de Noel Gallagher,que él mismo ha reconocido. Hablar de plagios en música es muy fácil y no creo que haya que cuestionar el talento tanto de Noel como de Oasis.
    Saludos.

    • Jalvaro, en primer lugar, gracias. Las referencias a los plagios de Gallagher son puramente anecdóticos. No dudo del talento de ese buen señor. Es cierto que es muy fácil hablar de plagio, pero como tú mismo dices, él mismo ha reconocido que lo son, así que puedo prescindir de cualquier cautela y evitar el «presunto».

  5. Muy buen post, aunque me falta más música y menos referencia a la purpurina, y las formas. No veo ninguna referencia a cómo The Faces fueron influenciados, y como sin ellos no hubieran existido otras muchas bandas, sobre todo de la escena americana. De cómo el rock sureño, Gram Parsons o The Band hicieron un gran trabajo sembrando un campo del que luego hemos venido disfruntando sonoramente.
    En cualquiera de los casos aunque el enfoque del artículo/post, muy de los tiempos indies que corren, no me guste demasiado, enhorabuena, porque es muy artículo.

    • Manolo, no sé muy bien por qué tendría que haber escrito sobre las influencias de The Faces, sinceramente. Tampoco entiendo qué habría pintado una referencia al rock sureño en un artículo sobre el glam rock. Pero me alegro de que considere que el artículo es muy artículo. Su comentario también es muy comentario.

  6. Quería decir que era muy buen artículo, nada más, siento haber molestado, no era mi intención. Y no he sabido hasta hoy que su intención era hablar del glam rock…Sino de «… una de las épocas más fecundas (…) de la historia de la música, es la que comprende el final de la década de los 60 y el principio de los 70. «.
    Lo siento.

  7. Me ha parecido un excelente artículo, con una gran base de documentación para ilustrar a los que no lo vivieron, realmente así visto gozó de mayor fama de lo que parecía entonces (en España simplemente eran excéntricos como poco).
    Recordad sólo que el único perdurable por reinventarse constantemente fue Bowie, y creo recordar que «rebel rebel» era de los Stones

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  10. Genial artículo y mejor repaso a una de las escenas más interesantes de la música rock. Ya pensaba que iba a faltar la referencia a la película de Haynes pero no. Recomendadísima para los que quieran sumergirse un poco en el mundillo del glam y difrutar de una banda sonora increíble, con cameo de los Placebo incluído.
    Da gusto leerle señor de Lorenzo :)

  11. Gran artículo! Y siento ponerme » tiquismiquis», pero hombre, lo de Noel gallagher en la canción Hello, no creo que se pueda considerar un plagio cuando abiertamente se reconoce a Gary Glitter en los créditos de la canción, no?

    un plagio yo lo considero como » voy a ver si cuela, y la gente no se da cuenta». Que por otra parte, Noel gallagher también sabe mucho de eso. jeje. En este caso lo veo mas como un… homenaje? Pues eso. Una vez mas, genial articulo! :)

  12. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Loquillo: “La Barcelona de los 80 era tan aburrida como la actual”

  13. Mucho Oasis y nada de Suede en esos 90… Gracias por el artículo en todo caso, ha sido divertido :)

  14. Yo siempre he sido un gran seguidor del glam rock… pero tras leer el libro «Glam Rock. Sexo, Purpurina y Lápiz de Labios» me convertí en auténtico apasionado del género. Ese libro es todo un descubrimiento. Para los interesados, lo publicó hace unos años Milenio Editorial. Me imagino que todavía hoy seguirá en catálogo.

  15. Lennon_9dream

    Yo adoro el rock clasico porque me parece lo máximo y lo mas grande de la musica contemporanea!!! Y no íba a ser menos el Glam Rock con enormes grupos. Hasta los Stones, Kinks, Lou Reed ect… que venían desde los sesenta se convirtieron en Glam por momentos.

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