Arte y Letras Historia

Sevillanas (V): el asedio de Fernando III

iToma de Sevilla por Fernando III en 1248 - Saqqaf (Axataf) le hace entrega de las llaves (Francisco Pacheco, s. XVII).
Toma de Sevilla por Fernando III en 1248: Saqqaf le hace entrega de las llaves (Francisco Pacheco, s. XVII).

Hércules me edificó,
Julio César me cercó
de muros y torres altas,
y el Rey Santo me ganó
con Garci Pérez de Vargas.

Inscripción en la antigua Puerta de Jerez (Sevilla)

La plaza Nueva siempre tuvo muchos nombres. Plaza de San Francisco, plaza de la República, plaza de la Infanta Isabel, plaza de la Libertad… Desde el siglo XIX cambió frecuentemente de denominación según el viento que soplara en España. Hoy día es la plaza Nueva, que es como se asentó definitivamente a partir del período democrático, y abarca una extensión holgada en el centro de la ciudad como una de las principales ágoras de Sevilla. Antiguo humedal y convento, la plaza Nueva está casi peatonalizada en su totalidad y cuenta con la estación de inicio del tranvía Metrocentro. Son visibles varios árboles en su perímetro —muchos talados injustamente, pero esa es otra historia—, varios quioscos, alguna fuente, un aparcamiento para bicicletas, bancos, parterres y un cierto aire prefabricado. Además, está su monumento central. Fernando III luce en lo alto como patrón de la ciudad. Fue importantísimo personaje medieval pero tardó más de seis siglos en tener su estatua. Reconquistó Sevilla en 1248 de manos de los almohades y forjó una leyenda piadosa de monarca valiente y ejemplar, pero hasta el siglo XIX no se le dieron honores de piedra y mármol. Se inició la construcción del monumento en 1877 y no se terminaría hasta 1924. Por su parte, también la canonización se hizo esperar. Lo ungieron santo en 1671, más de cuatro siglos después de su vida y milagros.

El suyo fue un monumento paciente, costoso y realizado por varios autores. El basamento alto de blanco raso alberga cuatro personalidades ilustres que ocupan cada una de las caras de la gran columna. Estos son Alfonso X el Sabio, hijo del monarca santo y a la postre continuador de su labor; el obispo Don Remondo, primer prelado de la ciudad en tiempos ya reconquistados; Garci Pérez de Vargas, lugarteniente del rey y militar honrado por la historia como caballero protagonista del asedio; y el almirante Ramón de Bonifaz, marino burgalés al mando de la fundamental flota castellana. Cada uno de ellos mira a cada uno de los cuatro puntos cardinales de la plaza. Arriba los capitanea Fernando, de negro azabache. El Rey Santo monta a caballo y da la bendición a la ciudad. Juntos los cinco forman por arbitraje histórico el pentavirato fundacional de una ciudad singularmente piadosa y volcada con sus imágenes, fundamentalmente sacras. Fernando es uno de sus grandes ejemplos. No obstante, el monumento del santo es poco apreciado por los sevillanos, que pasean distraídamente a su lado sin prestarle mucha atención. Ni siquiera las guías turísticas hacen demasiado hincapié en este conjunto escultórico, y suelen conceder más interés a la plaza en sí que a las figuras que la guardan.

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11 comentarios

  1. Entonces ¿la calle «Cofia» de San Bernardo se llama así por la leyenda que cuentas?

  2. Excelente artículo. Mi próxima visita a Sevilla requerirá irremediablemente una atenta observación a las figuras que coronan la Plaza Nueva.

  3. El famoso episodio de las cadenas que cruzaban el río desde la Torre del Oro hasta su gemela en Triana (que aparece en el escudo de Cantabria, y es presunta fuente de inspiración de George R. R. Martin para su famosa batalla del Aguasnegras) no aparece reflejado en el artículo. ¿Se trata de una leyenda, o en realidad es una deformación posterior del episodio de la arremetida contra el puente de barcas? Más bien me ha dado la impresión de lo segundo…

    Enhorabuena por el artículo, que me parece magnífico. Lo he disfrutado como amante de la historia y, especialmente, como sevillano.

    PD. Cuando conocí en persona a George R. R. Martin, en su visita a Sevilla, me puse tan nervioso que olvidé preguntarle si efectivamente se había inspirado en este episodio histórico. Al final tan sólo le pedí que en algún momento nos mostrara la futura muerte de Walder Frey con todo lujo de escabrosos detalles…

    • Seguramente deformación. El puente de barcas de Triana ya contaba de por sí con una estructura de fuertes cadenas. Asimismo, se especula con que hubiera otra barrera entre la Torre del Oro y los Remedios (calle Fortaleza más o menos), no un puente en sí mismo sino un cadenón que levantaban y bajaban para regular el tráfico fluvial. Se sigue discutiendo bastante sobre todo esto.

  4. Y por cierto, a quienes haya desconcertado el trazado del río que figura en el mapa, éste se corresponde con el antiguo cauce del Guadalquivir

    http://commons.wikimedia.org/wiki/File:R%C3%ADo_Guadalquivir_en_Sevilla_y_sus_cambios.png

  5. Aunque suene poco serio, ultimamente la Plaza Nueva y la figura de San Fernando se han convertido en referentes del Beticismo. Las celebraciones de triunfos importantes se realizan allí y el propio San Fernando es ataviado con una bufanda del Betis. Además, en la canción Betis del rockero Silvio se dice: cuando el rey San Fernando conquistó Sevilla ya se preguntó dónde está mi Betis.
    Por tanto, tampoco es un rey tan olvidado.
    Excelente artículo, por cierto.

  6. Sólo paso por hacerte un apunte, Carlos. Si no me equivoco, la provincia de Huelva se «independiza» del Reino de Sevilla en el siglo XIX, por lo que situar a Niebla en Huelva (teniendo en cuenta su actual condición de provincia, supongo) creo que sería erroneo.

    Si lo haces para que la gente de hoy día sepa a qué región geográfica pertenece Niebla, chachi; si no, creo que te has equivocado .

    Lo mismo pasaría con «la provincia de Cádiz», también creada en el XIX. Dicho de otro modo: creo que no estaría mal incluir un «actuales» dentro de la frase «Fernando aún pudo capitanear importantes conquistas en las provincias de Huelva y Cádiz».

    Tiquismiquis que es uno . Aún así, que conste que el texto es la leche.

  7. Pablo Eleazar

    Carlos, enhorabuena por el artículo, muy bien documentado veo que lo haces enriqueciendolo con los libros de Carlos Ros que son muy completos.

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