
Ha servido de inspiración a músicos y estrellas del rock; a escritores, dibujantes de cómic, cineastas. No es extraño que a principios de los ochenta Steven Spielberg y John Landis unieran fuerzas para rendirle homenaje y que en definitiva muchos artistas de su generación sigan teniendo presente aquella serie que tanto les impactó de pequeños. Cada Nochevieja el canal temático Syfy le dedica un maratón de emisión ininterrumpida y uno de sus guiones ha acabado en libros de texto escolares. Quizás lo que realmente calibra el impacto que ha tenido este programa desde que fuera emitido en las postrimerías de la década de los cincuenta sea que raro ha sido el especial de Halloween de Los Simpson («Hungry Are the Damned», «Bart’s Nightmare», «Clown without Pity», «Homer3 », y un largo etcétera) que no haya homenajeado alguno de sus episodios más recordados. Hablamos de The Twilight Zone, una piedra angular de la primera ficción televisiva estadounidense que al menos en España no ha tenido la repercusión de otras series anglosajonas o la ventaja de tener un nombre excelso como el de Alfred Hitchcock como tarjeta de presentación. Sin embargo, su creador, Rod Serling, no solo fue uno de los mejores escritores televisivos de su tiempo (seis premios Emmy le avalan), sino también un claro precursor de la figura del creador, guionista y supervisor que hoy día encarnan nombres del panorama televisivo actual tan conocidos como el de David Chase o Vince Gilligan.
Rod Serling fue un niño extrovertido y muy hablador. Al igual que otros chavales de su generación creció leyendo las fascinantes historias de fantasía y ciencia ficción que ofrecían revistas pulp como Amazing Stories o Weird Tales. Junto con su hermano mayor acudía siempre que podía al cine para ver la última sensación en cine de aventuras o de terror. Era de esos chavales que hacía de su hogar —en Syracuse, Nueva York— un mundo de fantasía constante. De la fusión de esos recuerdos de infancia y los traumas de la guerra (Serling se alistó en el cuerpo de paracaidistas y luchó en el frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial) surgiría el hilo conductor de la futura The Twilight Zone. Tras licenciarse del ejército en 1946, aprovechó el sistema de becas y ayudas que el Gobierno concedía a los veteranos para estudiar Educación Física en la Universidad de Antioch. Muy pronto cambió sus estudios por los de Lengua y Literatura; había descubierto que escribir era para él una suerte de catarsis, una forma de lidiar con todo el horror que había vivido en la guerra. Decidido a trabajar en la radio cuando acabara sus estudios, enviaba cada guion que completaba a todas las estaciones de radio que podía. Fue en 1949 cuando por fin uno de sus guiones obtuvo respuesta: había ganado el segundo premio del concurso anual de guiones patrocinado por el programa Dr. Christian, de la CBS Radio. Tras graduarse se mudó a Cincinnati junto con su mujer. Allí trabajó como asalariado para la radio local WLW escribiendo de todo un poco, desde reportajes hasta diálogos; todo sobre temas y personajes que, según su parecer, eran lo menos interesante del mundo. Pero había que pagar las facturas.
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En cataluña tuvimos la suerte de que TV3 la pasó un par de veces, aunque siempre a horas intempestivas de la noche, cosa que ayudaba a darle también un toque más misterioso. Aquí la tradujeron como «La dimensió desconeguda» (La dimensión desconocida)
En la ETB era «ilunabar aldea», grandísima serie
En Hispanoamérica la serie si que dejó huella, incluso en el habla popular: «estar en La Dimensión desconocida» para hacer alusión a alguna experiencia insólita suele ser una expresión muy usada. Incluso la popularidad del menos brillante «revival» de 1985 es patente en este lado del mundo, como lo prueba la gran cantidad de comentarios a los vídeos de los episodios que de esa versión han colgado en YouTube.
Como dice alfredo, en hispanoamerica esta serie fue transmitida y retransmitida durante decadas, en canales de aire y de cable, volviendola muy popular. Supongo que su exito en esta zona hizo que tambien otras series de capitulos auto-conclusivos se volvieran populares, como The Outer Limits o Cuentos Asombrosos.
Por favor, Rod Sterling era vecino de Binghamton, Nueva York, una cuidad unas 200 km al sur de Syracuse. Unos de los episodios de Twilight Zone eran rodeados en esta cuidad. Binghamton, hoy en dia, parece mucho del ambiente del Twilight Zone.
Grandisimo artículo.
Magistralmente documentado.
La influencia de esta serie se puede apreciar en muchos filmes y series de televisión.
Solo un «pero», y uno muy grande:
En verdad es necesario legitimar la importancia de tal o cual serie, haciéndose referencia a una aparición en los Simpson?
Por dios, cortar ya eso, de tacto.
Es bastante desagradable.
Es una blasfemia.
Maravillos articulo…
Me ha encantado el artículo, y me sorprende que haga tantísimo tiempo desde que la vi por última vez. Es una de las series inolvidables de la infancia, la de la angustia adictiva, llena de paradojas, situaciones surrealistas y dilemas, y un más allá de la última nota que te estampaba en el alma que la realidad es una fantasía muy frágil, una convención peligrosa o una burla cruel. Pero además me dejó un apego, una debilidad, algo así como la ley de la impronta en los patitos, por la que cualquier voz en off mínimamente sugerente me resulta irresistible. Recuerdo en especial el capítulo 12, de la quinta, con Richard Long y Collin Wilcox. Gracias por un rato genial!
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Rod Serling nació en Syracuse, Nueva York pero se mudó a Binghamton, Nueva York en 1926 así que pasó todo su niñez allí. Sin embargo seguramente había hecho varios viajes a Syracuse, Nueva York ya que son dos horas(al norte) de viaje en coche de Binghamton. Rod Serling se graduó de Binghamton Central High School en 1943. SyFy también le dedica un maratón en el día de independencia de Estados Unidos (4 de Julio) y no solo en Nochevieja.
Cada año hay un concurso en Binghamton, New York que se llama » Rod Serling Film Festival.»
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