
[Con mi agradecimiento a Arcadi Espada, a quien debo casi toda la bibliografía manejada en estos párrafos, y a Verónica Puertollano, que la tradujo].
Amigos, no es solo Ben Bradlee quien se muere. Digamos de una vez que la fiesta ha terminado.
Aunque veáis periodismo por todas partes, el periodismo en realidad está muerto. Lo que os llega a través del espacio es el brillo de una estrella que explotó hace algún tiempo, repartiendo su compacto y hermoso cuerpo mineral en millones de aerolitos cibernéticos que ya van cubriendo el sol y enfriando los cerebros. Nadie ha datado con precisión el gran estallido, pero podemos conjeturar algunas fechas.
En 1992, el director ejecutivo del Washington Post, un lucidísimo Robert Kaiser, viajó a Japón para reunirse con un sanedrín de gurús tecnológicos que le presentaron el concepto de ordenador personal y de red telemática, asegurándole que la interacción de ambos inventos cambiaría para siempre el periodismo. El mérito de Kaiser, excepcional en una industria que una década después aún se embolsaba un 30% de margen por el periódico de papel, fue creérselo y escribir un célebre memorándum de dos mil setecientas palabras en que enunció la conocida analogía de la rana:
Pones una rana en una olla de agua y la temperatura sube lentamente hasta que la olla hierve, pero la rana no saltará jamás. Su sistema nervioso no puede detectar los cambios leves de temperatura. El Post no es una olla de agua, y nosotros somos más inteligentes que la rana media. Pero nos vemos nadando en un mar electrónico donde podríamos acabar siendo devorados —o ignorados— como un innecesario anacronismo. Nuestro objetivo, naturalmente, es evitar hervirnos mientras prosigue la revolución electrónica.
Hoy la industria periodística es una charca de ranas nostálgicas que croan sus últimos estertores. Lo dramático no es la subida de la temperatura del agua, de la que estaban avisadas, sino que tampoco se salvarán saltando a tierra porque el termómetro en tierra tiende a cero: las condiciones (económicas) de vida anfibia en papel como en internet se recrudecen por igual. Se mire como se mire, la rana periodística está jodida. Quien le tenga asco a los batracios, aun metafóricos, puede pensar en un hámster: el roedor espídico que sigue corriendo en su mugrienta rueda para generar la mitad de contenidos con el doble de esfuerzo, con el triple de esfuerzo, con el cuádruple de esfuerzo, hasta entregar su alma generosa en el altar de una obsolescencia programada. Esa rueda equivale actualmente a las redacciones de los grandes diarios que aún siguen editándose, cada año con menor tirada, en inexorable proceso de consunción.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






Mucho «bla, bla, bla», lúcido casi siempre, que podría resumirse en una perogrullada: si el periodismo está muerto es por la codicia y estupidez de los «cerebros grises» que, al arrancar el siglo XXI, tuvieron la brillante idea de fotocopiar gratis en la web los contenidos del papel pensando que así duplicarían, o casi, ingresos por arte de magia. Ja. Luego, todo ha sido una bola de nieve que ha ido creciendo y arransando con todo, incluyendo los pilares de la profesión (independencia, rigor, consultar fuentes, respeto al lector…). Ni más ni menos, amigos.
Eso es algo que han repetido varios periodistas (entre ellos Pere Rusiñol), pero yo no lo tengo tan claro. En esta era hiperacelerada apenas nadie lo recuerda ya, pero tanto «El país» como «El mundo» tuvieron muros de pago entre mediados de los 90 y mediados de los 2000. El resultado en ambos casos es que el periódico que puso el muro de pago vio disminuir su nº de visitas en proporción geométrica en comparación al otro, y al cabo de un par de años se vio obligado a suprimirlo.
Pura y simplemente, en España la gente no está dispuesta a pagar por un periódico, o al menos por los periódicos que hay en España. El que ello sea culpa del público o de la penosa calidad de los medios españoles es otra cuestión.
Pingback: La rana hervida: informe sobre la muerte y resurrección del periodismo (I)
«. El público volverá a ser la élite: esas treinta mil personas que leen en España. Y bien mirado, ¿no puede todo esto significar un limpio retorno a los orígenes venecianos? ¿No debe el periodismo —como le ocurrirá pronto a la universidad— volver a dirigirse resueltamente al escueto estamento de la alfabetización funcional?»
Pues tal vez no sea tan mala idea; dentro de un par de siglos de barbarie hipertecnológica, podemos tener otro Renacimiento.
Pingback: La rana hervida: informe sobre la muerte y resurrección del periodismo (I) | EVS NOTÍCIAS.
Es un panorama deprimente para la mayoría de nosotros, para todos esos que buscábamos en el periódico el resto, lo que completaba el titular, lo explicaba, lo ampliaba, contrastaba y matizaba, y nos dejaba con un montón de preguntas y unas cuantas pautas interesantes. Pero eso sí, en un diario o dos, porque ya se sabía de antemano qué iban a decir los demás. Lamentablemente, aun antes de la eclosión de internet descubrimos que nuestros admirados encargados de la veracidad, la imparcialidad, la honestidad, la responsabilidad y la justicia se habían vuelto distraídos, tanto que ya no se sabía quién era su dueño, ni si eran perro o gato, macho o hembra, mamífero o parásito. También se habían vuelto tristemente predecibles en unos sentidos y absurdos en otros. Creo que eso, unido a la sospecha hacia los representantes políticos con los que la prensa de primera división parece intimar, promueve la infidelidad del lector y la desconfianza o, cuando menos, la cautela, hacia el escritor y sus editores, al mismo tiempo que se multiplica la bazofia que no llega a cubrir el espacio abandonado por el añorado periodismo verdadero.
Fenomenal artículo. Magistral reflexión. En fondo y forma como acostumbra Bustos. De los jóvenes periodistas (Escolar, Jabois, Gistau, Campos, etc.) para mi el mejor, con su muy elegante prosa. Digno pupilo de Ruiz Quintano.
Ahora la duda es ¿sabrá Pedro José todo esto?
Jorge, esto que cuenta también va por el ABC? Me cachis! Primero fue El Alcazar, luego el Ya, y próximamente el ABC. Acabaré releyendo periódicos antiguos, tipo Diógenes. Y dos cosas. Una que lo sigo no sólo por el RM, que también, sino que rastreó las redes buscando artículos suyos. Frecuentese Vd. más por favor, no sólo en el fútbol. Y dos, manténgame informado sobre las producciones de la futura célula clandestina que Ruiz Quintano, Huges, JM Prada, Gistau, y Vd mismo vayan publicando. Feliz Navidad!
Una cosa curiosa que me ocurre al leer cualquier artículo del género de anticipación o «futurista» es el preguntarme cómo es posible que tanta gente viva tan en el pasado que consideren futuro a lo que yo percibo como presente.
Lo primero que hago por la mañana, al llegar a mi puesto de trabajo es abrir las siguientes pestañas en el navegador: 1) agenda personal (nube) 2) noticias institucionales (intranet corporativa) incluyendo las relacionadas con recursos humanos, 3) primera página prensa generalista (antes El País, ahora El Mundo) 4) Twitter, donde sólo sigo cuentas verificadas de fuentes de información periodísticas, institucionales o corporativas, 5) BOE, 6) AEMET, 7) finanzas personales y 8) columnistas de opinión de varios medios de comunicación (blogs, prensa, agregadores de noticias estilo Yahoo News, …) entre los que se encuentra el autor de este artículo.
Esta es mi realidad. Estaría dispuesto a pagar por leer a determinadas firmas (Arcadi Espada, Santiago González, Jordi Pérez Colomé, …) pero no por acceder a una portada llena de titulares que puedo confeccionar a través de Twitter a mayor satisfacción de mis gustos, intereses e inclinaciones.
Lo que más me choca de todo ésto es escuchar el discurso o la opinión de la mayoría de consumidores de medios de comunicación o transmisores de información, digamos, tradicionales (televisión, prensa en papel, radio, etc.) y ver como sus temas de interés son banales, superficiales, trillados o directamente groseros. El Pequeño Nicolás es un éxito entre este tipo de gente. A mí me resulta indiferente.
Va a ser verdad el párrafo en el cual se nos habla de la élite, esas treinta mil personas que leen en España. Y no más.
Un caricaturista con viñeta diaria en un periódico regional abandono el medio cuando un nuevo director le presiono para que variará su línea para no entrar en contradicción con los intereses del poder autonómico del momento y los mercantiles de la sociedad editora. Hoy en día ese director ya abandono el medio y la línea editorial se alquila al mejor postor con dinero por medio, sean intereses públicos y/o privados. La difusión ha bajado a la mitad. El dibujante sigue publicando sus viñetas en un medio alemán y ha triunfado con una serie de cómics que publica a través de una editorial franco-suiza en toda Europa. Todo trabajando desde una sencilla vivienda en el campo de una isla mediterranea. No me he inventado ni una coma.
Ni los editores, ni los directores, ni los poderes públicos aunque por desgracia si alguno de los privados, entendieron que la capacidad de influencia estaba directamente ligada con la capacidad de conectar con su publico. Les han tratado como déspotas ilustrados. Este sencillamente ha optado por navegar por internet y conseguir lo que desean, gratis y ahora, recurriendo a aquellas firmas, nombres y referencias que les resultaban familiares. Antes ya sabian que les engañaban y ahora escogen a quien comprar las mentiras, mucho más baratas. Las redacciones clásicas pueden llegar a ser (y mucho más hoy en día) lugares tan aterradores y lúgubres como los descritos en la novela 1984. La única ventaja de la precarización es que ha saltado la barrera de los «curritos» para llegar a los «despachos».
Bienvenido sea el final de un modelo cuyo fin han buscado, no intencionadamente claro esta, los que la han manipulado tanto tiempo.
Y que el futuro nos coja confesados !
Me ha gustado la primera parte del artículo. Espero ya con ansias la segunda.
a) Me ha interesado la «paradoja democrática». Pero puede que lo que le sucede al CUARTO poder, les suceda un poco más tarde al resto de PODERES… que el poder político (legislativo y ejecutivo) tengan el mismo futuro, en una sociedad en RED, me parece inevitable.. Así que la paradoja no lo sería tanto (ambos poderes: mediático y político se diluirían y perderían «fuerza» al repartirse).
Además con esa democratización del cuarto poder hará que el cuarto poder sea menos «poderoso» frente a la ciudadanía . Aunque es cierto que pasamos de la sociedad de Medios de Comunicación de Masas, a la Red… el poder ya no está en el Mensaje (si alguna vez lo estuvo), sino el medio… El gran tema: ¿La Red es Neutral?
b) Muere el periodismo, nace el Periodista. Periodista=referente=Buscador. El público en general buscará alguien que le «filtre», «busque» y «seleccione» de todos los PECES que hay en el océano cibernético, el que sea de su gusto, más fresco y mejor presentado. Es cierto que el consumidor ya no comerá de MENÚ, pero seguirá necesitando quien le vaya a pescar. Puede que la IA (inteligencia artificial capaz de descubrir nuestros gustos)? Puede… Pero el factor imprevisible, sorprendente, irracional, absurdo del factor humano? Todas nuestras necesidades podrán ser resumidas en fórmulas matemáticas… Pienso que si es así, el ser humano no es como nos lo habían dicho que era…
c) ¿Solo puede funcionar en internet las noticias de cotilleo, contenido amarillento, porno, etc…?
Vale, será lo que más se consuma. Como las hamburguesas de McDonalds, pero al lado de eso también hay restaurantes de fina cocina que funcionan, no?? Es imposible el periodista FREE LANCE?? El periodismo de investigación siempre cuesta tanto dinero??, no puede plantearse como una inversión de capital riesgo. Dedico un año de mi vida en un scoop periodístico que he recibido. Me la juego… O sólo se puede hacer al amparo de un sueldito fijo en una gran empresa?? Y como siempre he oído el 99% del periodismo de investigación es… FILTRACIÓN INTERESADA de alguien… Así que en el fondo, «poner la oreja y escribir» no tiene por qué ser tan caro… Esta parte no la acabo de compartir.
d) Nichos de mercado. Es cierto que no tendrás tantos followers en Twitter hablando de este artículo que los que tienes hablando de Cristiano Ronaldo, y por lo tanto si la publicidad mide la CANTIDAD de clicks, con Cristiano Ronaldo pagarás la hipoteca de este mes y con los de Jot Dow, puede que la luz, si eres de madrugar… jeje.
Pero existen los nichos de mercados y hay publicidad que no sólo pagan el número de clicks, sino el tipo de personas que clickea… Y de la misma manera que en televisión puedes forrarte siendo contertuliano de Sálvame, puedes vivir dignamente siendo tertuliano de política (aunque las diferencias morales cada vez son menores… jeje). Pienso que siempre habrá mercado para los periodistas especializados que den INFORMACIÓN y OPINIÓN FORMADA sobre ciertos temas que no sean los HITS más vistos en Youtube. Pero esto ya es más opinión que argumento.
Pero en fin, me ha interesado mucho el artículo.
Esperando ya la segunda parte.
Cabría recordar que antes de Internet ya había otros canales de difusión de noticias gratuitos e incluso más masivos. Por ejemplo, la radio y la TV. Internet significará el fin del periódico de papel que hemos conocido durante siglos porque es su competencia directa y no ofrece más que ventajas. Eso es evidente. Pero es que el periódico de papel solo es un soporte, no es el periodismo. El futuro del periodismo estará muy influido por el nuevo soporte digital, pero no solo por eso. De todas formas, este es un debate tan viejo como el hombre. ¿Los cuchillos de piedra o la rueda decidieron en su día el futuro del hombre o solo fueron herramientas a su servicio?
La tercera temporada de The Newsroom plantea este debate en casi todos los capítulos.
Pingback: El periodismo hirviente como una rana en Jot Down | 1001medios
Pingback: La rana hervida: informe sobre la muerte y resurrección del periodismo (y II)
Pingback: La rana hervida. Informe sobre la muerte y resurrección del periodismo | ¡A los molinos!
Desde el periodismo se echa la culpa fundamental de su caída a los infiernos (cuando más falta hace) a la holgazanería de los lectores por consumir gratis. Más que buscar la causa en estos, miren la falta de pluralidad ideológica que existe en el periodismo en papel en España, la cual es difícil encontrar en otro país democrático. En España, cada vez que ha aparecido una publicación diaria que se ha atrevido a no ser de derechas, se ha hundido (véase Diario16 o el más reciente asesinato de Público). El periodismo no está en crisis, lo que está en crisis (por suerte) es un periodismo tradicional lleno de deudas en manos de bancos que no permiten una línea editorial que atente contra sus intereses.
Es notorio que El País siempre ha sido un medio de «derechas».
Pingback: Journalism 2015 / Periodismo 2015 |
«…Todas las redacciones se volverán más especializadas y cada vez importará más la marca personal y menos la institución o mancheta que la cobije (…). Eso premiará al talento del trabajador, que será menos reemplazable que antes»
«Tampoco es recomendable pasarse de listo: la ironía o el ingenio pueden matar una historia con gancho porque la masa oscurecida odia el molesto fogonazo de la brillantez»
¿En qué quedamos?
Pingback: Feliz comunicación 2015 | Silvia Albert in company
Pingback: Verne, o como El Pais experimenta con nuevos productos | Losperiodistashandedarlacara