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Sexo, porno y realidad virtual (I): cómo, cuándo y por dónde

Fuente: http://www.extremetech.com/extreme/181436-virtual-reality-and-the-future-of-sex
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Una de las metáforas más antiguas sobre el principio de funcionamiento de la realidad virtual y la telepresencia la podemos encontrar en la situación que Platón imaginó hace más de dos mil años a través del mito o alegoría de la caverna. El filósofo griego nos presentaba en su República a un grupo de prisioneros encadenados desde su nacimiento en el interior de una cueva. Obligados a mirar hacia la misma pared durante toda su vida, daban la espalda a un fuego frente al que paseaban personas con distintos objetos con el fin de proyectar sus sombras sobre dicha pared. Según Platón, los prisioneros en esa situación considerarían que la realidad no eran ni las personas ni los objetos que llevaban, sino las sombras que producían. Su verdad estaría así adulterada por el prisma del fuego, que la reduciría a dos dimensiones y evitaría la percepción directa de los objetos y personas que realmente son. Más de dos mil años después y frente a la pegajosa barra de una discoteca, uno de mis amigos bravuconeaba diciendo que iba a hablar con una chica a la que había echado el ojo y que se dirigía en esos momentos a la sala contigua. Creía que nosotros, como los prisioneros del relato de Platón, solo sabríamos la verdad a través de las sombras de su narración, pero no se dio cuenta de la existencia de una puerta traicionera que comunicaba directamente a aquella otra sala que debía quedar oculta y nos ofrecía una visión sin obstáculos de la afortunada joven, y con ella, del fuego de aquella cueva de ritmos electrónicos. Mi amigo desapareció a través de otra puerta y no vimos en ningún momento que alcanzara a la chica, pero a su vuelta nos afirmó con vehemencia que ya sabía su nombre y que incluso le había presentado a una amiga. El pobre gañán desconocía que nosotros, a diferencia de nuestros antecesores, habíamos podido girarnos y ver el fuego y con él la mentira de la que nos íbamos a reír durante el resto de la noche.

Tanto la alegoría de la caverna como la banalización que he realizado de la misma a través de un recuerdo personal sirven para comprender que el conocimiento directo de la realidad que nos rodea se reduce a una porción muy pequeña del conjunto de nuestros saberes. Dicho de otra manera, la mayoría de nuestras convicciones no son fruto de nuestra propia experiencia, sino de la transmisión de conceptos e ideas a través de un tercero (una persona, un libro, un vídeo, un dispositivo). A su vez, esa experiencia personal no es más que el resultado de un análisis subjetivo realizado por nuestro cerebro de todos los estímulos externos, por lo que decir que «esto es lo que pasó y no hay otra explicación» tal vez se nos quede grande en determinadas circunstancias. Solo tenemos que observar fenómenos como la pareidolia (esa nube que parece un perro) o anomalías genéticas como el daltonismo para comprender cómo una persona puede percibir una misma realidad de forma muy distinta a otra sin que por ello esa realidad cambie. Vivimos tras las gruesas barreras de nuestra propia interpretación del mundo.

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9 comentarios

  1. Pingback: Sexo, porno y realidad virtual: cómo, cuándo y por dónde

  2. Ernest Llobateras

    ¡Qué maravillas se avecinan para los que puedan disfrutar de ellas! ¡Lo malo es que a mi ya no se me levanta ni con una convención de grúas! Y no me vengan con lo de el citrato de sildenafil, que es todo mentira. ¡Mentiras para sacarnos lo cuartos! Por cierto, ¿para cuándo un estudio y artículo sobre esta cuestión? ¿Alguien podría aportar datos sobre sus fallidos intentos de ereccionar con esos productos con los que hace ya 15 años que nos timan médicos y farmacéuticos..?

    • Amigo, admiro tu optimismo y buena fe si crees que alguien va a venir aquí a contar sus gatillazos. Con eso cuentan y mucho, las compañías farmacéuticas y los matasanos. ¡Saludos y a mejorarse!

  3. Spartacus Hugues

    Hay unos dvd’s llamados My Plaything que se podrían considerar los primeros pasos en esta dirección. Porno interactivo en primera persona.

  4. Pingback: Lecturas de Domingo (62) | Ciencias y cosas

  5. Espectacular, ¿no?

  6. Pingback: Sexo, porno y realidad virtual (II): ¿hay futuro para el porno virtual? - Jot Down Cultural Magazine

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