Y no te olvides de Larsson

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Henrik Larsson

“Todo el mundo habla siempre de Ronaldinho, Eto’o, Giuly y todo eso, pero hoy no les he visto, he visto a Henrik Larsson. Entró al campo y cambió el partido, él es quien lo ha decidido”.
Thierry Henry, París, 17 de mayo de 2006, tras ser derrotado en la final de la UEFA Champions League.

Larsson era un delantero sin gilipolleces. Ante todo, metía goles. Forjado en una escuela de anotadores por instinto y minifundistas de área, a caballo entre los 80 y los 90, Larsson siempre trajo buenos números a la mesa de los clubes en los que estuvo. Sin embargo, la comparación con arietes como Inzaghi o Raúl es imperfecta cuando constatas su repertorio. El sueco no irrumpía, al modo de Ronaldo Nazario, solo para meter un gol cuando parecía que ni siquiera estaba jugando el partido, ni tampoco era un rematador de monocultivo. Antes bien, trabajaba el partido correteando con inteligencia. Abría espacios, tiraba desmarques, arrastraba centrales con su figura flacucha. Y no solo anotaba goles sino que además pasaba, y pasaba realmente bien, más como facilitador que como asistente. La noche de París lo atestigua. Larsson siempre fue un “siete” aventajado porque dominaba todas las labores del área, las bonitas y las feas, las del gol y las que lindan con él.

Debió llamarse Henrik Rocha, en virtud al apellido caboverdiano de su padre. Pero la tez morena del joven Larsson precisaba del apellido materno para hacerle parecer más sueco en un país donde las horas de sol descuentan algo de tolerancia. En Suecia Henrik vestía unas rastas largas y alegres, un atuendo pintoresco que le acompañaría hasta sus tiempos en Escocia. Allí llega en 1997 procedente del Feyenoord y no se rapa el pelo hasta en el otoño de 2000, cuando para la grada verde y blanca Henke ya es un héroe vikingo melenudo, un escandinavo carismático y letal en tierras de William Wallace. Siete temporadas en la feudal liga escocesa dejan un saldo de 221 partidos y 174 goles, cuatro ligas, dos copas, dos copas de la Liga y un brillante subcampeonato de UEFA ante el Oporto de Mourinho en Sevilla. Los años de juventud de Larsson se consumieron felizmente en tardes de fútbol frenético en las Islas y duelos soldadescos contra el Rangers, vecinos protestantes de la ciudad de Glasgow. Si tu prioridad no es sobar el brillo de las estrellas ni de las mejores ligas, Escocia puede ser una aventura fantástica.

Pero el Celtic no sería el único equipo británico para el que jugaría Larsson. En 2007 fichó por sorpresa por el Manchester United cuando ya rumiaba en Suecia su retirada inminente. Firma con Ferguson un contrato circunstancial de tres meses, una estancia a préstamo aprovechando el parón invernal en la liga nórdica. ¿Excursión turística para abrillantar la hoja de servicios? Nada de eso. Larsson juega 13 partidos con la camiseta de los diablos rojos y anota tres goles, incluido el tanto frente al Aston Villa en la FA Cup el mismo día de su debut. Ayuda al Manchester en todas las competiciones, tanto domésticas como continentales. Y allí todo el mundo queda maravillado con su trabajo, en una estancia corta pero dichosa. Es la guinda de una carrera intensa y goleadora, cuyo eje terminal, antes de Inglaterra, recoge con detalle sus dos años en Barcelona. Que fueron memorables.

Le bastaron 15 goles y 54 partidos para que el barcelonismo lo adore en pasado, presente y futuro. ¿Cómo lo consigue? Hay un hito particular que lo explica en gran parte, pero es una historia de intangibles.

Llegó gratis, como las mejores cosas en la vida. Se estrenó frente al Sevilla el 12 de septiembre de 2004 en el Camp Nou anotando el dos a cero definitivo. Marcaría algunos goles más desde su rol de delantero suplente, tanto en Liga como en Europa, a veces titular pero siempre a la zaga de Eto’o, Giuly y Ronaldinho. Sin embargo, el 20 de noviembre se rompió el ligamento cruzado frente al Madrid y el sueco causó baja el resto de la temporada. Sus 33 años cumplidos precipitaron el diagnóstico adverso de los más pesimistas, que pronosticaron que no volvería al fútbol con garantías. Pero el tiempo los equivocó. Larsson volvió justo para el último partido de Liga en casa, un encuentro intrascendente ante el Villareal con el campeonato ya ganado. Sale en el minuto 79 sustituyendo a Ludovic Giuly y la grada le aplaude como si fuera Abidal burlando a la muerte con la cuarta Champions entre las manos. De algún modo, Larsson encandila al público. Se nota en septiembre y en mayo. Callado y eficaz, aprovecha su estancia en Barcelona como una oportunidad en las postrimerías de su carrera. El día de los festejos por el título liguero es mucho más coreado que gran parte de sus compañeros, manteado incluso, siendo él solo un recién llegado con una participación bastante escueta hasta la fecha, apenas media docena de partidos ante su público. La grave lesión superada le gana cariños, es cierto, pero aquel sueco inoxidable, por alguna razón, arrastra afectos extraordinarios.

Al año siguiente se consagra de blaugrana. Larsson consigue cosas que la rodilla le negó el curso anterior. No marca un gran número de goles, 11 en todas las competiciones, pero se asienta como pieza clave en el ataque culé, habitual sexto hombre y ese primer cambio que solía protagonizar junto a Iniesta, que jugaba todos los partidos en la segunda mitad. Adicionalmente, Henke desempeñó un papel fundamental cuando Eto’o se fue a la Copa de África en enero, supliendo la abundante aportación goleadora del camerunés. A final del curso el equipo revalida el título de liga y aguarda con gran expectación el reto de la final de Champions, inédito en más de diez años para el club. Larsson no será titular en París, pero acabará jugando un papel tan importante como el de Koeman en la noche de Wembley de 1992. Y sin meter un gol.

Llovía con fuerza en el Stade de France aquella noche del 17 de mayo, pero para el Barcelona el chaparrón era otro. Sol Campbell ha adelantado al Arsenal en la primera parte tras cabecear a placer una falta de seda botada por Henry. Ahora, en la segunda mitad, los culés buscan con urgencia el empate. Valdés está salvando los muebles de un Barça que no parece poder con los gunners pese a que los ingleses están con diez hombres desde el minuto 21. A pesar de las acometidas del equipo de Wenger, Rijkaard no va a dudar en emplear toda su fuerza de ataque. Sus cambios ganarán el partido bajo una dosis considerable de riesgo. Edmilson dejará su puesto a Iniesta en el descanso, una sustitución habitual pero que no solía involucrar al mediocampista de cierre; en lo que resta de partido Andrés jugará en esa posición. Y los dos siguientes cambios son aun más decisivos. Rijkaard gana carril derecho quitando a Oleguer y poniendo a Juliano Belletti en el 72. Además, sienta a Van Bommel y pone a Henrik Larsson, que acechará portería jugando con Ronaldinho a la espalda. Son cuatro delanteros arriba más todo lo que se incorpore desde zona ancha y los costados.

En efecto, las incorporaciones electrifican el partido. Larsson da un recital posicional habilitando a Eto’o en una triangulación portentosa que viene de Iniesta y supone el empate, así como luego dándole a Belletti la asistencia de gol en el tanto de la victoria, otra combinación profunda y oportuna del sueco desde un costado, impropia de un simple rematador. El 2-1 se impone como marcador final y los culés ganan el partido con tremenda incertidumbre. Lo sucedido en París, esa remontada corajuda y fortuita, es un milagro geométrico en una situación límite que tiene un principal culpable. Henry no especula al señalarlo cuando acaba el partido: Larsson ha volteado el encuentro, nada menos que una final de Champions. Sin anotar ninguno de los dos goles posibilita la recuperación de una situación de completo jaque, con el peso histórico en las espaldas del Barcelona, clase media en Europa, la esquiva segunda “orejona” para el club de Joan Gamper. Esa noche Larsson se gana su hueco en el panteón blaugrana, artífice, nada menos, de la vuelta a la élite continental de un equipo con una nostalgia insoportable de Cruyff.

Tanto lo quieren, también, en las Islas. En 2006 la Reina Isabel II accedió bajo clamor popular a otorgarle la medalla de la Orden del Imperio Británico por sus méritos deportivos. Sobra recalcar el extraordinario peso de esta distinción, normalmente destinado a figuras británicas. Únase a este hito la Bota de Oro ganada en 2001, que lo acreditó como mejor goleador del continente con 35 dianas. Se consagraba así el olfato de uno de los grandes delanteros de los últimos 20 años, goleador fino como un juvenil hasta el mismísimo día de su retirada, esa flacura felina de la escuela holandesa. No muere con él la cantera de arietes clásicos pero sí queda a las claras la rareza actual de su estirpe, goleadores sin prosopopeya, rematadores de fundamento y genio espontáneo rodeados de talentosos impostores, extremos vitaminados, falsos nueves de turno o centrocampistas reconvertidos en llegadores. Se retiró Larsson definitivamente en 2009 cercano a la cuarentena y se acabó un poco el fútbol de los artesanos, cierto como un oficio de otro tiempo. Actor de reparto básico en el Barça ganador de Rijkaard, no se deberá olvidar el nombre del mejor sueco de la historia, héroe de París pero ajeno a su estrella y a las pasiones provocadas: “No sé por qué soy uno de los favoritos”.

24 comentarios

  1. jose mc

    Buen artículo de un jugador que era mucho más de lo que su fama decía. Pero ha faltafo algú video con los bhoys. En Glasgow se lo vanagloria; por su dedicación, trabajo pero sobre todo por esto https://www.youtube.com/watch?v=U-iVwgtCcRU

  2. C. Zúmer

    Añado un buen recopilatorio de imágenes http://www.youtube.com/watch?v=D8UtodtlECw

    Gracias a todos.

  3. Pingback: El ‘robo’ de Txiki Begiristain y el pecado ciclista | Carlos Zúmer

  4. @ Carlos

    Sí pero no. Es decir, Henke fue ídolo azulgrana y se le recordará sobretodo por la noche de París… pero es que como bien dices el tío ya era un favorito de la afición antes de eso. Incluso en su primer año. De hecho, me cuesta recordar un jugador al que le haya costado tan poco tiempo que le coreen el nombre en el Camp Nou. Su conexión con la grada fue bestial, y eso que Larsson tampoco era exactamente el perfil de jugador que suele encandilar a la afición culé…

    No sabría decir qué intangibles de los que mencionas lo causaron, pero el caso es que el tipo se metió la afición en el bolsillo prácticamente en el primer día; callado, profesional, constructivo, ex-Celtic… Henrik era un hombre fácil de querer, pero es que ni así logro explicarme cómo llegó a ser tan y tan popular. Supongo que es un pequeño misterio de la psicología azulgrana…

  5. Buzamaze

    Henrik marcó 15 goles el segundo año y no 11. 10 en liga, 1 en Champions y 4 en copa. Uno de mis grandes ídolos. Qué futbolista.

  6. El mismo caso se vivió unos años antes: Juan Antonio Pizzi

  7. Abraham

    Excelente artículo. Larsson fue un jugador tal y como se describe en el texto, pero no creo que sea el mejor sueco de la historia. En mi opinión Ibrahimovic ha sido más jugador que él, lo que no influye para que Larsson quede en la memoria por su gran calidad.

  8. @latripleb

    Ese año me harte de verlo en el camp nou. Su idilio con el estadio, el runrun que generaba solo lo habia vivido anteriormente con Ivan de la Peña. Larsson era un Killer, venia con esa fama y en el campo cuando salia, era eso lo que la gente adoraba, como perseguia el Gol en cada jugada dejandose el aliento. Un tio que venia con una bota de oro. Que orgullo que ese sueco pasara por nuestro club, la verdad.

  9. #Larsson4ever

    Por aportar al debate, planteó algunos puntos que podrían explicar, en parte, como Larsson se ganó a la grada culé:

    Llegó al Barça en pleno ascenso (se venía de muy abajo) moral y de resultados blaugrana, dentro de una camada de jugadores entre los que sobresalían nombres como: Eto’o, Deco, etc.

    Hasta su lesión el día del Madrid, Rijkaard no se había decantado de manera definitiva entre Eto’o y él.

    Saltaba a calentar al 100% como si ese trance del calentamiento fuese para él parte inherente del juego real… su entrada al campo se hacía al sprint pero de manera determinada, no en plan canterano nervioso. Ya en el juego encandilaba con su trabajo, con su inteligencia de movimientos, con su facilidad para jugar al primer toque despaldas a portería (algo que no se ha visto en Can Barça en los últimos 30 años!) y con su capacidad rematadora.

    Se habla de que hay jugadores que solo sirven para un estilo muy particular de juego… Larsson llegó con esa etiqueta pero demostró a todo el mundo saber mucho más de Fútbol en el sentido amplio y supo potenciar al máximo los aspectos de su juego que mejor casaban con la maquinaria blaugrana.

    La discreción es una virtud que en Can Barça cotiza muy al alza

    En relación al artículo: Mucho menos épico que tantos otros panegíricos hasta ahora leídos… imagino que en consonancia con lo que fue el personaje…

    Sinceramente gracias

    • C. Zúmer

      Gracias por el comentario, muy interesantes las aportaciones.

    • No es para nada cierto que hasta la lesión de Larsson contra el R.Madrid, Rijkaard no se hubiese decantado entre Eto’o y él.
      En estos primeros meses de la temporada 2004/05 hasta la lesión del sueco, se juegan 12 partidos de Liga, 4 de Champion’s y 1 de Copa.
      Eto’o es titular en los 12 de Liga y en los 4 de Champion’s. El único en el que sale de suplente es el de Copa (que, por cierto, el Barça cae eliminado a partido único contra la Gramanet).
      Larsson, por su lado, es titular en el de Copa, en 1 de Champion’s y en 6 de Liga. (En 3 más de Champion’s y 4 de Liga sale desde el banquillo).
      Eto’o era titularíssimo y Larsson no le quita el puesto nunca. Si combinan titularidad es porque Ronaldinho no pudo jugar los dos primeros de Liga y Giuly en algún partido esta lesionado.

      Larsson fue un buen jugador en el Barça pero, para mi, es un expediente X la pasión que sentían algunos aficionados por él.
      Que se llevase más ovaciones en dos años que Eto’o en cinco es delirante.

  10. Un profesional como la copa de un pino, con un estilo propio muy definido y esa rara habilidad llamada carisma para meterse a la afición, cualquiera de ellas, en el bolsillo. Inolvidable.-

  11. está bien el artículo
    siempre que se intenta repetir la jugada, se habla de tal o cual jugador como “otro Larsson”

    pero el que verdaderamente cambió la tendencia de aquel equipo no fue Larsson sino Edgar Davids

  12. Una de las muestras de lo mucho que dio al Barça y de lo apreciado que fue lo podemos encontrar en que hoy en día, ante partidos ramplones con adversarios que se cierran y ante los que el juego de toque choca contra un muro, el aficionado medio cita el sacrosanto nombre de Larson, añorando su resolutividad en estas circunstancias. De todas formas, no deja de sorprenderme esta tendencia muy actual del culé sobrado, del culé que espera ganar siempre sin bajarse del autobús… Me dan ganas de recordarles que el Barça no siempre ha sido así… Y no me he de remontar al gris Barça de los 80s , sino que hubo también una época muy convulsa francamente reciente, entre 1994 y 2003, omo podemos leer aquí: http://notasdekar.com/2011/11/04/un-barca-convulso-1994-2003-pt-1/

  13. Ceriyo

    Magnífico artículo, pero he de decir que echo de menos mención a su primer toque, era un jugador que si no controlaba tenía mas precisión, tanto en el pase como en el remate, que si jugaba a mas de un toque.

  14. Kurono

    A mi lo que me parece increíble es que con la locura de los superfichajes millonarios y de los “Galácticos”, Larson hasta la treintena, y gratis, llegó al Barcelona. Siguió en Escocia durante todo el tiempo en que la Champions empezaba a acaparar todas las portadas. No fue al Inter, Milan, Juventus, Manchester United, Arsenal, Real Madrid, Barcelona o el Valencia de Benitez. Siguió en la tierra de los “Highlands”.

    Y es cierto que Larson encandilaba a la gente por no se que extraño motivo. Encandiló a la afición “Red Devil” luego de ¡tres meses! Quizá su carisma, ese juego que solamente se puede catalogar de único o que se yo. Pero lo nombraron por UNANIMIDAD Caballero del Imperio Británico y oigan, eso está bien, pero normalmente lo hacen con ciudadanos británicos, algunos del Conmewalth. Larson fue excepcional en ese caso, es de los pocos no británicos en ser nombrados Sir.

    Para mí fue el héroe de la final de París. Entre él y Valdés salvaron al Barcelona de otro fracaso en una final europea, ya que casi pierden ante un Arsenal en inferioridad numérica. Mención especial para la parada que hace Valdés en el minuto 67, con Henry quitándose de encima a un inoperante Oleguer. Esa fue la jugada clave, ya que de haber entrado la pelota, el Arsenal hubiera ganado una Champions jugando con 10, toda una hazaña. Nunca entendí como Oleguer, Edmilson o Motta aguantaron tanto en Barcelona y Larson no siguió un año más. Un jugador así lo echan tanto de menos, aunque ahora parece que podrían tener en Villa algo de ese Larson salvamuebles.

  15. Aportar un detalle más al hermoso debate levantado… hace mucho tiempo estaba viendo un Irlanda vs Escocia de rugby y comencé a hablar con un escocés sobre lo bien que lo había hecho Larsson en el Barcelona. Él me dijo que Larsson era un ejemplo de profesionalidad, siempre acababa sus contratos: estando en el Celtic, el presidente habló con él para venderlo un par de años antes, pero él le dijo que su deseo era continuar hasta el final; en el Barcelona estuvo sus dos años firmados; se marchó a Suecia para poner la guinda final a su carrera, y en un descanso de su liga jugó en el United donde Fergusson suspiraba por su fichaje, pero Larsson tenía un contrato firmado que no pensaba romper…

  16. Que gran recuerdo nos deja el sueco, todavía se me pone la piel de gallina solo leer tu relato. Entró y dió los dos goles en un alarde de posicionamiento y generosidad. Larsson era ese típico jugador que siempre estaba dónde tocaba estar, sabía dónde estaba cada cosa en el césped, como si fuera el lavabo de su casa.

  17. magila

    tambien habria que añadir su concurso con la seleccion sueca en el mundial de futbol de eeuu , creo recordar que llegando a semis y haciendo una dupla terrible con brolin durante todo el torneo .. caso curioso tambien el de brolin ya que era de ascendencia o tiene rasgo africanos .. mi idiolatria con larrson se debe a un mero echo estetico .. sus rastas me cautivaron y luego su futbol me lo confirmo

  18. Albert

    Fue un honor que el jugador ídolo y emblema de un club tan mítico por su hinchada, en el cual podría haber seguido y acabar su carrera, aceptara venir al Barcelona.
    Si le sumas la profesionalidad y perfecta adaptación a su nuevo rol “secundario” , resultados, goles, coste del traspaso, seriedad y “saber estar”, obtienes la combinación perfecta para ser también idolatrado por los culés.

  19. Pedro García

    Descubrir que una leyenda viva del fútbol es una persona sencilla, humilde y profesional son razones más que suficientes para entender por qué Larsson ha dejado huella en el Barça. Las comparaciones con otros futbolistas, por ejemplo algún que otro ariete sueco, son… imposibles.

  20. Que buenos estos artículos. Me parece que Larsson aportaba más cosas que las que aporta Ibrahimovic, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Por eso creo que esta un escalón por encima.

  21. Pingback: Ronaldinho, rey breve - Jot Down Cultural Magazine

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