Nunca volveré a hablar con Dios. Esa es la respuesta que Sylvia Plath le da a su madre cuando esta le comunica que su padre ha muerto. La infancia de la poeta, hasta que su padre muere, es bastante común en la medida que las familias felices son comunes. Los padres eran personas inteligentes: Otto, un erudito bastante más preocupado por su carrera y sus publicaciones que de su familia; Aurelia, capaz de renunciar a su carrera y su intelecto, quedar en un segundo plano para tener lo que ella entiende por hogar feliz. La madre, que ayudaba en las divulgaciones científicas a su marido y se hacía cargo de la pequeña Plath, hablaba así de su primer año de matrimonio, muy diferente de lo que fue el primer año del matrimonio Hughes-Plath: Comprendí que si quería un hogar tranquilo (y así era) tendría que hacerme a la idea de ser más sumisa, aunque no iba con mi carácter. Así, el hogar Plath era tranquilo gracias a la renuncia de la madre. Otto, en cambio, se encerraba en su estudio a trabajar, con un rol mucho más autoritario y respetuoso, pero también distante: él era el centro de la familia y los miembros de esta debían adaptarse a su condición de hombre culto y académico. El primer problema con el que se enfrenta Sylvia Plath, con dos años, es que ha nacido su hermano Warren. Un bebé. Odio a los bebés. Yo, que durante dos años y medio había sido el centro de un tierno universo, sentí que el eje se torcía y que un frío polar me paralizaba los huesos. Ese tierno universo se lo debía, en parte, a sus abuelos maternos, a los que convirtió en refugio y en recuerdo perfecto a lo largo de los años. Además de que el abuelo la tenía endiosada —una diosa y una mujer en miniatura—, con las recurrentes enfermedades del hermano y, más tarde, del padre, Sylvia Plath se vio agradablemente obligada a pasar más tiempo con ellos. Entonces, Aurelia le mandaba cartas a su hija, a la casa junto al mar en la que se había instalado: Estoy muy orgullosa de lo bien que coloreas los dibujos. Procura escribir tan bien como coloreas. Procura escribir las palabras en vez de imprimirlas.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







Precioso artículo. Se lo pasaré a Montserrat Abelló – poeta de 95 años – que la ha traducido.
Mi felicitación, gracias.
Pingback: 26/04/13 – El club de los poetas suicidas : Sylvia Plath | La revista digital de las Bibliotecas de Vila-real
Un artículo realmente bueno. El lector disfruta de la poesía presente en el texto y de las palabras de Sylvia. Invita a sumergirse en las palabras de Plath. Gracias.
El veinte por ciento de los poetas son suicidas, frente al normal cuatro por ciento del resto de los mortales. ¿Por qué? No sé, pero ahí se dice algo:
http://www.minobitia.es/suicidio
Y también debe comentarse que el suicidio es aún más escaso entre los prosistas. Barrunto que el profundo trato con el lenguaje, experimentado por los poetas, puede llevarles a la depresión o la locura… y de ahí al suicidio…
Gran artículo sobre la grandísima poetisa Sylvia Plath, cuya figura descubrí ahce un año en el extranjero y me maravilló. Una mujer atormentada, creo que su «Bee Box» me produjo hasta pesadillas. Me gustan mucho sus poemas, peor las traducciones que he leído se me hacen forzadas e insípidas, era única.
Muy buen artículo acerca de una de las mejores poetisas que he tenido el placer de disfrutar. Hay quien relaciona la literatura con la locura y, en especial, con el suicidio. Algunos escritores, como ella, se suicidan, y otros, como Edgar Allan Poe, se arrastran lentamente hacia la autodestrucción.
Un ejemplo más de lo difícil que es tocar el alma e intentar entender tu lugar en el tiempo y el espacio.
Como el de Alfonsa Storni, gran artículo. Espero con ansia la próxima poeta suicida.
hay articulo sobre alfonsina? en esta revista?
Aquí, Jaz:
http://www.jotdown.es/2013/03/el-club-de-los-poetas-suicidas-alfonsina-storni/
Solo he leido La campana de cristal, pero recuerdo que me gustó mucho.
me ha encantado, felicidades
Pingback: Sylvia Plath, de Ryan Adams | dSong
Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Las mujeres que no se aburren también son peligrosas
Me encanta la poesía de Sylvia Plath , sobre todo uno que habla de su deseo de estar muertA, comienza asi: Soy horizontal pero quisiera ser vertical……
Corrijo, Soy vertical pero querría ser horizontal…….
Mil gracias,yo apenas la voy descubriendo y me parece justa y preciza su forma de escribirlos.
mm precisa…..
Sobrecogedora la vida de Silvia Playh. Es un ejemplo más de lo difícil que ha sido desligarse de la idea de mujer que se nos ha inculcado. Lástima que esa pulsión autodestructiva la condujera a ese final porque podríamos haber disfrutado de una mujer libre con un pensamiento tremendamente sensible y valioso. Por tí, Silvia, allí donde estés.
¿ Cómo no ? la locura asociada a la disfunción de vivir entre tantos mundos, funciones y desempeños.
Siempre cuestionándonose , como Silvia , como Virginia, como Alfonsina….
Resistiendo hasta el agotamiento, creando y luchando con todo en contra….
Etiquetadas de locas, inestables, histéricas. ¿ Cómo no ?la locura es fácil que llegue así.
Maravilloso articulo. Gracias Miles
Recomiendo un magnífico ensayo sobre el suicidio, tan humano y sentido como documentado y bien escrito, titulado en España «El oficio de vivir». El autor es Al Álvarez, quien fue amigo de Sylvia en la última etapa de su vida, y el primer capítulo del libro está dedicado a ella en primera persona.
el título original, que había olvidado, es «El dios salvaje»
Interesante artículo, gran ejemplo de escritora, poeta…
Junto con Alejandra Pizarnik y Anne Sexton, de las más grandes suicidas.
Pingback: “Sylvia. Tres Mujeres”, poesía, interpretación, y un piano - Ábrete, Sésamo | Ábrete, Sésamo
Un articulo realmente bueno.Es un gran ejemplo de escritora y poeta ya que tienen una de las mejores poesias que he visto. Me hace acordar ha otros suicidas como
Fabrice Graveraux por lo poetico de su metodo suicida.
Buen artículo; pero fue Sylvia la que a instancias y consejos de Aurelia dejó y echó de casa a Ted.
Brillante y obsesiva; escribió sobre el concepto de ‘double exposure’ en la obra de Dostoievski, lo cual la marcó de por vida y se puede ver en The Bell Jar, en algunos de sus poemas de Ariel; y por supuesto en el último poema que le dedica Ted a Sylvia; ‘Last Letter’ que se hizo público en 2010 y empieza:
What happened that night? Your final night
Double, treble exposure
over everything
My last sight of you alive…
Aunque es una de las máximas representantes de la poesía confesional americana, en Lady Lazarus y Daddy ella juega y se mueve entre el confesionalismo y el monólogo dramático. En las grabaciones para la BBC de esos poemas ella explica en las presentaciones que la hablante es una mujer; pero no dice exactamente quién.
Sí, dying is an art; pero el final de Lady Lazarus también demuestra que quería vivir
Beware
Beware
out of the ash I rise with my red hair
and I eat men like air .
Pingback: Recomendacións estivais | Club de lectura BiblioTea
Toda la razón tienes, Willy
Pingback: Book Tues: SYLVIA PLATH | DARE TO BE ONE OF US, GIRL
Pingback: Apuntes en torno a Sylvia Plath | Epifanía en la Luna
Pingback: “Si ya he matado a un hombre, que sean dos”
Me gustó conocer más sobre esta poetisa que se suicidó buscando su real identidad o quiso encontrar el lugar que todas las mujeres deberíamos tener en una sociedadd machista,
Pingback: Cinco inspiradoras suicidas femeninas | Historias que Inspiran
SOLO ADMIRO A DOS TIPO DE PERSONAS, LOS LOCOS Y LOS SUICIDAS. ( Emil Cioran )
Genia sylvia y. Emil ciorann.grxx
Pingback: Interesante artículo en Jot Down - El Cercano
Pingback: Paseo por el Ciberespacio : Abril - Mayo 2015 | Vuelve la PáginaVuelve la Página
Pingback: Relatos ficticios de vivencias reales (Sylvia Plath) | A Golpe de Intro
Pingback: Milena Busquets y Jenn Díaz: «La maternidad se ha convertido en la nueva religión» - Jot Down Cultural Magazine
Que articulo tan bien escrito. Sylvia Plath una de las poetas mas sensibles. Me encanto porque es muy cierto esta reflexion: una mujer necesariamente tiene que elegir.
Pingback: El último poema de Ted Hughes a Sylvia Plath. | Algún día en alguna parte
Pingback: Cuando se leen personas. Entre la vida y la obra
Pingback: Silvia Plath. Poeta suicida. | Literatura Universal – GERMAN HERRERA JIMENEZ
Pingback: Book Tues: SYLVIA PLATH – DARE TO BE ONE OF US, GIRL
Hermoso relato, invita a leerla, la aprecias sin estar ahí, tremenda tristeza no poder estar a su lado y decirle la increíble mujer que era.
Gracias por notas así.
Pingback: LU-Lectura para presentación | Textos para el comentario
Pingback: Hablemos de dos poetas suicidas... | VALIENTE MUSA
Pingback: Poesía soy yo… Sylvia Plath | Club de Lectura Virtual
Pingback: Los alfileres de la felicidad – Con un ojo abierto…el otro mirando
Pingback: Día de las Escritoras – namirart
Su talento, su inteligencia, su sensibilidad, su imaginación son memorables, fueron su potencial y su realización. A veces parece fácil identificarse con un espejo tan brillante porque nos ofrece el retrato fiel de lo que sentimos. Pero la depresión es una mierda: nadie es mejor en nada, sino que se reduce y se recluye y se revuelca en lo peor de sí mismo. Y sin embargo parece sobreentenderse que la estela más brillante, la que evidencia a la más exquisita poetisa y mejor ser humano, su verso culminante, es haber sucumbido al mal del suicidio. Un vestigio del universo romántico que, en muchos otros sentidos, es vitalista y genial. Quién sabe cuántas maravillas habría escrito si hubiese podido sobrevivirse. Quién sabe cuánto habría sentido si hubiese visto crecer a sus hijos. Si hubiese maldecido, llorado y amado a otros hombres, y quizás a sí misma. Si hubiese seguido creciendo.
Su talento, su inteligencia, su sesnsibilidad, su imaginación la hubiese llevado hacia una vida menos obscura, si su primera infancia hubiese sido más feliz?
Ahora tengo mas conocimiento de Silvya, que mujer tan fuerte y valiente, tan confundida y decidida, todo se une en ella.
Tantas cosas en una, genial Silvya, tu fortaleza y actuar.
Pingback: Poesía para llevar 23: “Soy vertical” de Sylvia Plath | Miralibro
Pingback: La mercantilización del feminismo – Feminismo para principiantes
Wow, gran final
Pingback: La muerte del padre de Plath | Editorial TintaMala
Pingback: Sylvia Plath (1932 – 1963) | Mujeres literatas
Pingback: Nacimiento de Sylvia Plath – La Gata Negra de bigotes blancos
Poesía, filosofía, psicología…Darle demasiadas vueltas a la cabeza puede ser peligroso para la salud mental.
Pingback: De poetas malditos y escritores maldecidos