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Diez razones por las que vale la pena estudiar Periodismo (o reinventarlo si ya no tienes edad para volver a las aulas)

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Porque siempre será necesario gestionar información

Tal vez fueran los adivinos y los brujos los primeros periodistas. Si el hígado del roedor mostraba tonalidades verdosas adivinaban que no era buena idea erigir el campamento junto a aquella laguna sospechosa; si descubrían una zona de hongos alucinógenos, decidían enseguida que esa información —en cambio era reservada. Tenían que poseer fuentes fiables, ser convincentes, buenos comunicadores, en ese contexto en que el mito todavía no había empezado a ser substituido por el logos (¿se completará algún día ese proceso de substitución?). Siempre ha habido datos valiosos con los que traficar. La modernidad multiplicó exponencialmente su valor simbólico. La contemporaneidad convirtió en cotidianos prefijos como «mega» o «giga». La información no va a parar de crecer: siempre serán necesarios sus gestores. Los periodistas no son más que un tipo de gestor, como los bibliotecarios, los archiveros, los analistas o los profesores. Al igual que ellos, deben ser capaces de localizar rápidamente el dato significativo. Recubrirlo de discurso. Saber interpretarlo.

Porque a veces la vocación no se elige

No es tan frecuente como uno se imagina, pero hay quien atesora una fuerte vocación mediática. Hay quien desde siempre ha deseado ser periodista. En esos casos no hay nada que hacer: no tiene ningún sentido quedarse encerrado en el armario. Sal de él. Sé periodista. Pero ten claro que la licenciatura en Periodismo, el máster, el doctorado, ni siquiera el trabajo en una de las últimas redacciones cual último mohicano serán suficientes. El periodismo es un modo de mirar el mundo, de sonsacarlo, de elaborarlo narrativamente, de transmitirlo. Puede ser su contenedor, pero no su contenido. De manera que tienes que formarte, al mismo tiempo, en otros ámbitos. Leer, ver, visitar, pensar. Economía, derecho, sociología, humanidades, cine, televisión, viajes. El periodismo le dará herramientas narrativas a tu mirada, pero serás tú quien la llenará del conocimiento que te permita domesticar la infinita información.

Porque existen Mongolia y Orsai

No te hagas ilusiones, lo más probable es que no te den trabajo. O que cuando termines la carrera o la reorientación laboral hayan dejado de existir (y en cambio pervivan diarios centenarios). Lo que importa es que demuestran que otro mundo es posible: precisamente tu mundo. Un mundo en que la firma ha sido sustituida por la marca. En que los contratos indefinidos se han transformado en colaboraciones freelance. En que el periodista es también comisario, profesor, bloguero, DJ. En que casi todo tiene que recrearse, repensarse, reimaginarse. En que las hemerotecas se han vuelto virtuales. En que las grandes cabeceras se atomizan en un sistema solar de micromedios. En que el periodista se inserta en una dimensión superior, la de la comunicación, que a su vez forma parte de la supergalaxia de la circulación informativa. Es difícil pensar hoy en día en campos acotados, en cotos de caza: incluso las revistas independientes son también editoriales, foros, puntos de encuentro, hasta pizzerías; sobre todo: comunidades. Antes era posible lanzar al mercado una nueva revista y construir después un público. Ahora es preciso crear primero un círculo de cómplices, que con el tiempo se vuelva campamento del salvaje oeste, ciudad circular en tierra de nadie, satélite, planeta. La esfera en cuyo corazón después se instalará el medio informativo, como antaño lo hacía el televisor en el centro del salón.

Porque estamos viviendo la gran explosión del dato

Una de las consecuencias más difíciles de predecir del 11-S ha sido la eclosión del Big Data, es decir, de la gestión de monstruosas cantidades de datos. Una vez más han sido los servicios de inteligencia y la industria militar quienes han impulsado lo que llamamos el avance humano. Las ingentes, casi ingobernables cantidades de información que acumulan los ordenadores precisan de intérpretes. Los analistas deberían comenzar a fusionarse con los periodistas para construir, a partir del Big Data, lo único que puede dotar de sentido tal magnitud informativa: Big Narratives. Si en 1999 Mark Kurlansky publicó Bacalao: biografía del pez que cambió el mundo, un recorrido por cómo la pesca de bancos de bacalao o la evolución de sus técnicas de conservación generaron cambios geopolíticos de primera magnitud, no sería de extrañar que dentro de algunas décadas aparezca un libro que se titule: Cómo los bancos de datos cambiaron el mundo, una vez más. El periodista como pescador de altura: no está mal la metáfora, habrá que afilarla.

Porque todos tenemos alma de hacker

Se me ocurren pocos impulsos tan humanos como el que nos precipita en el abismo del chisme. Cotillear, chafardear, poner verde al vecino o a la celebrity: intercambiar información —a veces contrastada y otras no. Si el periodista tiene que aliarse con el analista (o transformarse en él), no hay duda de que también hace buena pareja con el hacker. Solo hay que echarle un vistazo a las series de televisión o a los periódicos: el nerd, el geek o el friki son personajes cómicos, pero el hacker es un personaje trágico, uno de los grandes héroes o antihéroes de nuestra época. No hace falta ser Julian Assange, no hace falta ni siquiera vulnerar la ley, solamente sumarle a la formación estadística y a la capacidad de observar arcos narrativos algunas nociones de búsqueda de datos a través de computadoras y redes. Cuantas más, mejor. Digamos: el periodista como un hacker legal. El periodista informático.

Porque está por reinventar la figura del periodista

En el imaginario colectivo el periodista todavía se vincula con la redacción. Pero ese es solo uno de sus espacios posibles. El hogar se convierte en laboratorio, en taller, en superficie de posproducción. Los frentes en los que se multiplican las posibilidades del artista de lo real son múltiples. Algunos podrían ser: el transmedia (Malvinas 30), el arte contemporáneo como práctica documental o histórica (El Camp de la Bota, de Francesc Abad), el periodismo en viñetas (Joe Sacco), la inteligencia colectiva (Wikipedia), el desarrollo de programas estadísticos, la escritura de novelas de no ficción (Emmanuel Carrère) o la producción de juegos. Los newsgames nos obligan a pensar lo real a través de la interacción y de la reflexión: ¿quién le iba a decir a tu madre que su hijo iba a ejercer el periodismo diseñando videojuegos?

Porque el periodismo está en casi todas partes pero no obstante…

Estamos en tiempos de hazlo tú mismo y de amateurs que se convierten en profesionales a golpe de visitas de blog, de retuiteos o de visionados de Youtube. Pero la técnica, la artesanía no siempre puede aprenderse intuitivamente. Y, sobre todo, solo puede mejorarse, perfeccionarse gracias a la práctica crítica y al estudio. Estudiar Periodismo es obligarse a una disciplina de aprendizaje, de lectura, de evaluación. Para que después, durante toda tu vida, ya puedas aprender, leer y evaluarte por tu cuenta. Ese impulso es necesario, para luego interiorizar la inercia. Porque sin esa energía interna que te impulsa hacia adelante (aunque en el horizonte haya un barranco), al ritmo de las zancadas del presente, la realidad y sus noticias dejarían de interesarte. Y sería el fin.

Porque siempre nacerán nuevos hobbies, nuevas pasiones, nuevas tendencias

No se me ocurre palabra más precisa para nombrar a la «tendencia» que la palabra «tendencia». Tecnológicos, artísticos, profesionales o sociales, constantemente surgen nuevos modos de relacionarse con aquello que nos hace humanos: la moda, la ciudad, los territorios, la imaginación, los otros. Entre las muchísimas utilidades del periodismo está la de justificar tu adicción, tu afición, tu pasión. Ya sea en un blog, en una revista, en un programa de radio o en un diario, si te conviertes en un auténtico erudito en un lenguaje o una práctica que acaba de empezar a desarrollarse y que, por tanto, todavía no cuenta con expertos, no hay duda de que podrás generar discurso periodístico en ese ámbito. Por supuesto es más difícil conseguirlo en disciplinas y temas que se consideren clásicos. Pero eso no debería abocar al desánimo. Al fin y al cabo, el propio periodismo ya es una práctica y un área de conocimiento con varios siglos de tradición.

Porque algo hay que estudiar

Arquitectura no porque no se construye obra nueva. Derecho no, porque sobran abogados y no se convocan plazas de jueces. Medicina y Magisterio tampoco, porque se está recortando en sanidad y en educación. ¿Entonces? Parecía que invertir en formación en nuevas fuentes de energía resultaba conveniente, pero el sector no acaba de arrancar. ¿Qué queremos, que toda una generación estudie Informática y Gastronomía? ¿Qué haremos con una generación entera de programadores y cocineros? A diferencia de los estudios absolutamente técnicos, con una proyección laboral muy definida, el periodismo y la comunicación audiovisual (maldito el día que los separaron), como las matemáticas o las humanidades, deberían educar sobre todo metodologías de análisis y de formulación, de observación y de relato. Conocimientos de adaptación a todo tipo de medios.

Porque merece la pena sentirse parte de una noble tradición

En La banda que escribía torcido, la imprescindible historia del Nuevo Periodismo firmada por Marc Weingarten y publicada por Libros del K.O., encontramos múltiples ejemplos de cómo el periodismo —como cualquier otra tradición intelectual se construye como una sucesión de artesanos que aprenden de otros artesanos, de maestros y discípulos, de referentes clásicos y de nuevos faros contemporáneos. Sobre Joan Didion, leemos: «ahorró suficiente dinero para comprarse una máquina de escribir Olivetti Lettera 22; aprendió por sí misma a unir frases reescribiendo a máquina los pasajes de sus libros favoritos». ¿Cuáles serían esos maestros, nuestro favoritos? ¿Quieres más a mamá o a papá? ¿Eres del Barça o del Madrid? ¿De Enric González o de Maruja Torres? ¿De Juan Villoro o de Martín Caparrós? ¿De Gabriela Wiener o de Manuel Jabois? ¿De Ana Pastor o de Jorge Lanata? ¿Qué te tira más, Salvados o Informe semanal? ¿De ambos, de todos, de alguno, de ninguno? Unos son más de Hunter S. Thompson o de Norman Mailer; otros, en cambio, admiran a Josep Pla o a Manuel Vázquez Montalbán. Hay quien reivindica los reportajes de Gabriel García Márquez o de Rodolfo Walsh; y quien va más atrás, a Nellie Bly o a Daniel Defoe. Pero sobre todo están los periodistas casi anónimos, nuestros primeros jefes, los primeros que editaron textos nuestros, los profesores de la facultad, el redactor del semanario de nuestro pueblo, el chico de segundo de bachillerato que dirigía la revista del instituto y que nos pidió una crónica o un cómic. Todos los autores de todos los textos que hemos leído a lo largo y ancho de nuestras vidas. Todo eso forma una maraña. Una tradición polimorfa de la que vale la pena sentirse parte. O simplemente una banda: las de quienes escribimos torcido. No somos gente especialmente recomendable, pero nos gusta nuestro oficio y creemos en él. ¿Te unes al club?

64 comentarios

  • Me parecen muy entrañables este tipo de artículos reivindicativos de Periodistas (sí, con “P” mayúscula, porque todos lo dicen a voz en grito y con la cabeza muy alta) que se CREEN los valores que te venden en la carrera. Me enternece, y os daría un par de palmaditas de apoyo en la espalda, como a un niño pequeño que aprende a atarse los cordones por primera vez.

    Periodismo son 4 años de carrera (antes 5, ¡cinco años de Teorías de la Comunicación impartidas por profesores que jamás han ejercido como Periodistas! Manda carallo) creyéndote que cuando salgas vas a ser el Günter Wallraff de tu barrio, que no te vas a vender con titulares
    sensacionalistas, que vas a hacer reportajes de investigación, y vas a llevar una capa de Superman….

    …. y al final la realidad es que acabarás trabajando en un gabinete de turno, o picando notas de agencia para un periódico digital de segunda, y lo peor de todo: creyéndote que tu opinión es Relevante (también con “R” mayúscula), porque eres Periodista, y tu trabajo es enseñarle la realidad a la sociedad.

    Y esto lo sé porque yo soy Licenciada en Periodismo (todo en mayúsculas y si pudiera le pondría cortinilla de estrellas y luces de neón, toma ya). Y para lo único que me ha valido mi título ha sido para cambiarme de profesión.

    No me voy a meter en la ética periodística, pero sí en la práctica profesional: ¿en serio de verdad de la buena me lo juras por el niño Jesús que crees que es necesaria esta titulación para ejercer de Periodista?

    Me hace gracia la defensa de un título universitario que está de capa caída en un medio como JotDown, donde hay grandísimos articulistas que NO tienen la carrera de periodismo y que sin embargo son una delicia de leer.

    Me gusta la observación que haces de “la firma” (interesante), muy cierto: hay muy buenos bloggers y pensadores por el mundo del interné. Pero ¿vas a vivir de twitter? ¿De tu blog? ¿De escribir en JotDown que-es-de-puta-madre-pero-no-pagan? Tengo un colega que tiene 15.000 seguidores en twitter y ahí esta. Sin más.

    Si eres un crack y muy bueno, HOYGA, igual te llaman para contratarte en un medio de comunicación random, pongámosle… “El País” (que es muy chachi guay, con trayectoria y blabla). Y ahí se acabó tu librepensamiento y tu firma y tu todo.

    Porque donde está la pasta se acaba la objetividad y la firma, ¡¡y la libertad creativaaaaaaaarrrrrgg!!

    Pero claro, lo mío es una opinión, y no es muy Relevante porque yo ya no soy Periodista, pero a cambio soy libre.

    Igualmente, tu artículo respira buenas intenciones y esperanza y muchas ganas de todo (y si volviera a tener 20 años me lo creería y saldría a la calle con el puño en alza) y se lo he compartido a mis amigas Periodistas que aún creen en la profesión, para que se animen y sigan intentando hacer algo rentable dentro del gremio, porque la mitad están en Paro (también, con “P” Muy Mayúscula) y la otra mitad trabajando de camareras.

    • Jot Down sí que paga a sus colaboradores

    • Gran comentario!!! Es muy difícil ejercer de Periodista con P mayúscula hoy. Ganarse la vida y tener espíritu crítico no van de la mano en esta sociedad capitalista y con el individualismo por bandera. Y mejor apagar el cartel con luces de neón del Periodismo y dedicarse a otra cosa!

    • Soy estudiante de Periodismo, actualmente cursando tercero, y aunque me de rabia reconocerlo, estoy de acuerdo con casi todo lo que has dicho. Me da rabia porque, en cierto modo, me estoy tirando piedras a mi propio tejado, un tejado que además elegí yo misma, que ya es el colmo de la estupidez. ¿Pero qué le voy a hacer? No puedo negar la realidad. Y la realidad es que en la carrera de Periodismo se aprende más bien poco, por no decir casi nada y que para nada es necesario hacer la carrera para ejercer de periodista y además hacerlo bien. Seamos realistas, no es necesario estar 4 años en la universidad para escribir un buen artículo, y menos aun para hacer de tertuliano o leer un telepromter. Si quieres ser periodista, sea lo que sea eso hoy en día, un consejo: aprenderás más fuera de la Universidad que dentro. Si te limitas a ir a clase, estudiar y hacer el trabajo autónomo que te piden los profesores, la carrera no te habrá servido para nada y habrás malgastado 4 años. Aún si eres de los pocos que va más allá y se forma y ejerce de periodista fuera del aula, tampoco es garantía de que te sirva para mucho, seguramente tampoco encuentres trabajo porque no lo hay. Lo mejor que te puede pasar es que tengas suerte. La suerte es la mejor garantía de tener futuro como periodista hoy en día, aunque sea triste.

  • Porque existen Mongolia y Orsai… y también los diarios centenarios. ‘Tu mundo’ no es solo el de Mongolia y Orsai. De hecho, muchas cosas de Mongolia y Orsai no son ‘tu mundo’. Y hay cosas de los diarios centenarios que son ‘tu mundo’, aunque las consumas rebotadas (y, a veces, fatalmente deformadas) en las redes sociales.

  • Acabé Derecho hace 10 meses. Hago prácticas en el departamento legal de una empresa, que en realidad, me la traen al pairo. Creo que pagaría por estar en una redacción aprendiendo, redactando y contrastando información. Siempre pensé que es el oficio más cojonudo que existe. Joder, daría un brazo por ser periodista, ahora que lo pienso.

    • Así podrías usar el otro para pedir limosna y complementar tus ingresos como periodista.

      • Jajajaja, muy bueno (y realista) Bender.

      • Qué bueno que los periodistas tienen otros intereses menos superficiales que tener un gran sueldo. Pero eso estoy seguro que no lo puedes entender.

  • El título del artículo es confuso. Debería decir “Diez razones por las que merece la pena hacerse periodista”.

  • El periodismo en España es de los peores de los paises avanzados y no hay signos de recuperación por ninguna parte. Lamentable

  • Claro que sí, hombre, claro que sí. Cojamos una profesión decadente y herida de muerte, y unos estudios universitarios caóticos e incapaces de adaptarse a los tiempos – plagados de profesores y advenedizos que jamás han ejercido la profesión –, e insuflemos un aura de romanticismo en ellos. Que parezca que estás al máximo, on fire siempre. Que vas a salvar el mundo, eres Clark Kent, tío, ¿no te das cuenta? Y, a todo esto, escojamos una foto antigua para la cabecera, de esas como de peli de Orson Welles, para que parezca que todo es molón, que todo es guay, que todo es Mad Men.

    Y chachi, ya hemos salvado el periodismo, ¿no?

    Este tipo de artículos son dañinos. Lo que habría que hacer es decirle a los chavales que ahora tienen 16, 17 años: no estudiéis esto. No os acerquéis a esto, os va a defraudar, guarda dentro de sí años de miseria y precariedad. No es lo que os han contado, no es lo que pensáis, no es lo que el articulista os dice que es.

    No sé quién es, pero sí sé que él dice lo que dice porque está arriba, porque es parte del sistema. Y tú estás abajo, y vas a estar abajo si estudias Periodismo.

    Ya basta.

    Es hora de recordar que la crisis de las empresas periodísticas se la han provocado ellas solas. Que hay jefes mediocres y asustados por doquier, que te van a cortar las alas porque tus alas son una amenaza para ellos; que los que están en esto, sólo quieren que seas mano de obra barata, sustituible, rentable; que vas a conocer el significado de la palabra explotación, y que, además, te dirán que tienes suerte y que más vale que vayas dando las gracias. Que aquello que pensabas que podría ser tu tabla de salvación – tu creatividad, tu pasión por escribir, tu honestidad – vale menos que nada. Que los medios en España, todos, absolutamente todos, son ejemplos de una falta de ética (profesional, laboral, etc.) que avergüenza a cualquier con un mínimo de sentido común que contemple el panorama.
    Que el periodismo no es romántico, ni pasional, ni la salvación de las masas. Ese periodismo está muerto y enterrado.

    Y a ese periodismo lo han matado y enterrado los que serán tus jefes si estudias Periodismo.

    Bienvenido al club.

  • Los estudios de periodismo son una pérdida de tiempo ya desde el principio de los años noventa: nivel ínfimo del profesorado, clases prácticas mal planteadas, temario inútil y poco relacionado con lo que será luego el trabajo… etc. Es una carrera que nació muerta y una irresponsabilidad recomendar su estudio si se conoció por dentro.

    De la misma manera, y ya desde finales de los noventa, el periodismo español vive una imparable decadencia. Su connivencia con el poder llegaba hasta tal punto de que los medios de comunicación se creaban directamente para chantajear. La cosa funcionaba así. Se monta uno una tele local o abre una redacción local de un periódico nacional. La plantilla es amplia y se divide por muchas áreas temáticas. La presión de los jefes consigue que jóvenes periodistas saquen información relevante, sobre todo comprometedora para las instituciones. Las instituciones silencian esas informaciones mediante la publicidad y, al instante, una vez establecido el trato, el medio en cuestión echa a un altísimo porcentaje de la plantilla. Y al margen se asocian a todo poder relacionado con las constructoras a cambio de anuncios. Esto ha sucedido, bastante antes de la crisis.

    Ya entonces las redacciones estaban despobladas. No existía la posibilidad de aprendizaje gracias al periodista veterano, algo esencial para, durante varios años, irse introduciendo poco a poco en ciertos lugares y ámbitos. De ahí que el periodista español se caracterice porque no tiene absolutamente ninguna fuente en ningún sitio.

    Los sueldos, mucho antes de la crisis, eran miserables. Durante los años supuestamente boyantes no era raro que un periodista, al terminar la carrera, pasase un tiempo de becario (a veces un año o dos) y luego varios años entre 600 y 800 euros. Tenía que ocuparse de tantas cosas a la vez, que esa “agenda” exagerada era suficiente como para que no tuviese la más mínima posibilidad de sacar informaciones de calidad. Era un obrero que rellenaba los espacios que dejaba la publicidad.

    La crisis del periodismo español se forjó por tanto mucho antes de la crisis económica, que lo único que ha hecho es quitar el contenido de los diarios, teles y radios, es decir, ha quitado la publicidad. Una vez extraído el contenido real, las “informaciones” de relleno pierden su utilidad y el medio se hunde, puesto que carece del más mínimo interés para crear otros campos publicitarios. Era una casa sin cimientos.

    Actualmente el periodismo es un cadáver, y los casos de revistas o páginas web que existen tan sólo son una isla, aunque sea una isla de calidad, que puede proporcionar consuelo, pero nunca ejercer, ni por asomo, de contrapoder o poderosa fuerza crítica. Para eso se necesitan redacciones amplias y una gran inversión.

    El panorama para los periodistas es desolador, pero desolador. No sólo para los jóvenes estudiantes y los principiantes, sino para veteranos de más de 50 abocados ya al paro de larga duración. Esas islas comentadas, ni siquiera cuando se suman tienen la más mínima capacidad para absorber una ínfima parte de los estudiantes o los periodistas que estuvieron en ejercicio y ahora están en paro o tiran con colaboraciones que les pagan las cañas mientras les sostiene -con suerte- su cónyuge o familia.

    Y para qué seguir. Felicidades por este artículo realizado con venda, tapones en los oídos y desde una casita perdida en la profundidad del bosque, a donde sólo llega el suave gorgejo del zorzal. Bendita inocencia.

    • No puedo sentirme más identificada contigo. Y soy periodista, ejerzo en un medio con contrato indefinido y un sueldo digno. Sé de lo que hablo. Las redacciones se han convertido en junglas, llenas de editores de teletipos, gestores sin amor por las historias, con jefes mediocres que han acaparado todo el poder gracias al paso de los años y la mengua constante de las redacciones. Nunca recomendaría a nadie estudiar periodismo.

  • En todo estoy de acuerdo, menos en que el Periodismo es un oficio, para mí es una Profesión que no puede hacer cualquiera que no tenga sensibilidad, ética, habilidad, estrategia, honestidad y pasión por ejercerlo. No todos quienes salen a reportear incluso, puedes ser llamados Periodistas. Saludos.

  • Yo diría que el periodismo es un buen hobby. Ahora, comer de ello…

  • Soy un periodista veterano ya, con más de 20 años de ejercicio. Jamás me ha faltado trabajo en una de esas centenarias cabeceras que mencionáis. Tampoco en radio ni en TV. Hoy tengo un cargo directivo, y por supuesto, me preocupa el futuro de la profesión. Y os digo algo. Cada vez dedico más tiempo a conseguir periodistas jóvenes con calidad (y con ganas de trabajar muchas horas: la ética laboral está absolutamente perdida) porque son más raros que un perro verde. Un periodista bueno, de 25 años, es un tesoro. Y uno lo cuida y lo mima, y la competencia trata de quitártelo. Así que muchachos, en vez de quejarse tanto, a estudiar, a leer y a formarse, y a currar como negros, que eso es lo que hace buenos periodistas.

    • Ojalá más directivos pensasen lo mismo que usted, Pedro García, sobre los “tesoros” de 25 años.
      Quizá así no hubieramos tenido que salir tantos Periodistas del país, con las maletas por delante y sin saber cuándo volveríamos tras meses (y años) siendo maltratados y/o ignorados, sólo para tener la oportunidad de ejercer en esa “maravillosa profesión”.

      Comparto la poética y utópica visión del artículo, los periodistas tenemos ese ‘no sé qué’ romántico por la profesión. También comparto cada opinión posterior que ha retratado a la perfección la Realidad. De S. a X. Porque ellos están diciendo más verdad, aunque suene a rabia, que toda la palabrería de ahí arriba.

      Pero también creo que el Periodismo no muere (aunque se empeñen en matarlo). Y que aunque atomizados, son muchos los proyectos que aportan al margen de las grandes (y ya rancias) cabeceras tradicionales. El tiempo dirá si esta nueva hornada de profesionales ha sabido reinventarlo.

    • Buenas
      Soy una chica que esta loca por estudiar periodismo mi sueño siempre ha sido ese, nunca he dudado ahora que estoy creciendo que tengo que decidir me sugen dudas y no quiero. Es una vacion, para mi el se periodista es un sueño.
      Ahora tengo que decir mi edad 15 años y con demasiadas dudas sobre mi futuro ¿sigo con mi sueño o abandono?

      • María, ten en cuenta que puedes ser periodista aunque no tengas esa carrera, es el caso de mucha gente. Mi consejo es que estudies otra carrera que veas que te interesa (sociología, económicas, ciencias políticas… etc) y luego el día de mañana si consigues un trabajo relacionado con el periodismo pues mejor. Pero meterte a estudiar periodismo, aparte de que no te hará aprender gran cosa (en muchos países esa carrera no existe) te cerrará muchas puertas para otras profesiones.

        No lo veas como una opción de blanco o negro. Porque luego tu vida profesional dará muchas vueltas.

  • Tengo 18 años y acabo de dejar la carrera porque me parecía realmente vacía de contenidos. Y lo hacía en la facultad de comunicación más respetada acá en Buenos Aires. He virado hacia economía en busca de un grado de especialización un poco mayor y el día de mañana espero hacer alguna maestría en periodismo. En mi humilde opinión, esta carrera solo te da herramientas pero no te da lo necesario para transmitir un mensaje con autoridad. Me parece que las universidades que la imparten se reducen a formar meros opinólogos, cosa que tanto daño le está haciendo a nuestra sociedad.

  • Hola a todos.

    Soy licenciado en eso que hablais y escribís. Simplemente diré que suscribo todas y cada una de las palabras que ha escrito S. en su comentario.

    Lo que todo el mundo debe tener claro es que el periodismo como actividad existe y nunca desaparecerá. Ahora bien, el periodismo como profesión no existe, pues como profesión consiste sólo en lamer botas.

    Recuerdo un año de prácticas (sí, eso de encajar tipos de agencias en la maquetación) y junto a un compañero nos reíamos de los ERE’s que se hacían en las “grandes cabeceras” españolas. Lo único que podía pensar era en la cara de esos despedidos, que habían retratado los ERE’s de otras industrias como meras cifras (400-5000-333-1000, igual que víctimas de la pax otánica o del machismo ajpañó).

    Una vez despedidos (no antes) se comprometían mucho en la defensa del trabajo digno..

    NO ESTUDIEIS PERIODISMO, SE APRENDE DE FORMA AUTODIDACTA LO MISMO. NI LOS QUE TIENEN EL TÍTULO TRABAJAN DE ELLO NI LOS QUE TRABAJAN DE ELLO TIENEN EL TÍTULO.

  • Gran comentario el de María! Grande María!

    El único año que aprendí algo en la carrera de Periodismo, fue el año que me fui de Erasmus y no estudié ninguna asignatura de periodismo.

    Cada vez sois más guays JotDown. En fín…

  • Lo único que me ha regalado esta puta carrera ha sido el alcoholismo y podía haberlo desarrollado igual sin necesidad de estudiar periodismo.

  • Llevo más de una hora redactando un texto y al enviarlo lo he perdido todo por no haber escrito el nombre y el mail. Desisto. Simplemente deciros que algunos de los comentarios me han parecido magníficos y que de ellos podría salir un magnífico guión para una serie que reflejara la vida periodística tal cual es; al mejor estilo David Simon. Me quedo con mal sabor de boca y bastante frustración por lo infructuoso de haber perdido todo lo escrito, porque además me tocaba de una manera bastante personal, pero solo por la lectura de los comentarios ha merecido la pena.

    • Galahat, dilecto, hágame caso y escriba previamente su texto en word o similares. Luego, cuando ya esté todo redactado, lo copia íntegro y lo deposita suavemente en Jot Down. ¡Yo ya estaba harto de que se perdieran estos imprescindibles comentarios míos y decidí subsanarlo!
      ¡De nada!

      • Gracias, Tip (muy adecuado el nick). No me había pasado con anterioridad porque suelo escribir desde mi ordenador y pequé de ingenua.

  • Para hacer lo que hizo el del ABC el otro día con Plasmariano no hace falta una carrera, eso no es periodismo, es felación.

  • Soy estudiante de Periodismo y comparto muchas de vuestras opiniones. Pero no entiendo el resentimiento que muchos poseen hacia la carrera y la profesión. El periodismo no es perfecto, lo sabemos. Tiene muchísimos fallos y considero que se podría hacer mucho mejor. Pero no estoy de acuerdo con esa visión negativa y catastrofista que algunos tienen del periodismo español. Todos los días hay periodistas que se curran su trabajo, salen a la calle y realizan PERIODISMO de verdad, con mayúsculas. No son los que veis en las tertulias ni los que están metidos en un partido político ni los que cierran las portadas de los periódicos. Creo que el trabajo que realizan merece un poco de respeto. También hay gente que está empezando en la profesión y pretende cambiar las cosas. Puede que tengamos una visión utópica pero no se pierde nada por intentarlo.

    En cuanto a la carrera, tampoco es perfecta. Posee algunas carencias y se podría mejorar en muchos aspectos. No obstante, creo que un periodista debe tener un mínimo de formación. No comparto esa falacia de que cualquiera puede ser periodista, por mucho que algunos se empeñen en creer que sí. No considero que haya que estudiar únicamente Periodismo para ejercer la profesión, cursar otras carreras y, posteriormente, un máster puede enriquecer el oficio. Si bien el periodismo es una labor que se aprende a base de experiencia, la carrera no es algo totalmente prescindible puesto que proporciona unas pautas para que puedas encauzar tu labor en el futuro. El resto tienes que ponerlo tú, no pretenderás que te den todo mascado y salgas de la Universidad siendo periodistas. Hay que ganárselo.

  • El autor, porque alguien pregunta quién es, es un profesor universitario, de Barcelona. Es un hombre joven, culto, viajero, valiente y lleno de voces internas que no le dejan tranquilo, escribe ficción y escribe textos como el que hemos leído, desde su vocación didáctica, desde el optimismo. Tuve la suerte de conocerle y de entrevistarle, brevemente, solo fue un cara a cara, muy breve como digo, esto ni siquiera implica que yo le conozca, solo fui presentada y le pude entrevistar. Su impresión, es lo que me marcó. Cada persona me marca de una manera. Todos tenéis una huella o una personalidad. Todos tenemos una identidad. ¿Por qué no estáis creyendo en ella, malditoos, en vez de quejaros tanto?

  • Hola Jorge. He ejercido el periodismo durante cuatro años en un periódico. Semanalmente también he trabajado en radio y de forma más puntual en prensa local.

    Me temo que una réplica en un blog es demasiado poco espacio para contestarte todo lo que desearía. Solo decirte que “motivos por los que NO merece la pena estudiar periodismo” no hay diez. Hay mil. Me salí de la profesión voluntariamente y en tiempo de crisis, sin otro trabajo preacordado. Y eso dos meses después de que me subieran el sueldo, así que te lo dice alguien que sabe de qué habla, si me lo permites, y con toda humildad, que no soy precisamente alguien que haya sufrido siempre la precariedad laboral que esta profesión implica.

    Ahora trabajo para el sector salud y cobro menos que antes. Pero soy el triple de feliz, con lo cual, como ves, me está saliendo barato. Te contestaría más cosas, pero no tengo espacio. Quizás algún día en mi blog. Te lo haré saber. Un abrazo.

  • Animo a Galahat a que escriba de nuevo el texto.

    Yo estoy seguro, y no pretendo en absoluto insultar al autor del artículo, de que jamás ha trabajado en una redacción de diario, radio o TV. Quiero decir un trabajo de redactor, cámara o fotógrafo lunes, marte, miércoles… Si se ha trabajado en una redacción me resulta casi inconcebible que se puedan escribir artículos así, que sólo pueden responder a una visión idealista del periodismo imposible de mantener si se ha trabajado de periodista.

    Bueno, hay una excepción, la del periodista de falso espíritu vintage al que si le preguntas por lo mejor de la profesión todavía te remite al olor de la imprenta y a sus falsas lecturas de González Ruano. Esta figura existe, pero claro, su propósito es disfrazar su identidad con ropajes románticos soltando este tipo de clichés.

    (Entrevista a periodista de 33 años)

    – ¿Cuáles son los mejores recuerdos de sus inicios?

    – Ahhhh, cuando íbamos a la imprenta, de madrugada, a ver el espectáculo de la tinta. Olíamos las páginas del diario recién…

    CÓMAME EL [CENSURADO], CABALLERO

    • Mi experiencia me temo que es similar a la tuya, Bigote. Solo he conocido la precariedad laboral y el paro. Muchas veces me he preguntado cómo habrían sido estos años sacrificados y que ya no volverán si hubiera tenido un empleo fijo, con un mes de vacaciones, en ese mes de vacaciones incluso viajar fuera de España. Tener un horario normal, compatible con la vida, incluso plantearme la posibilidad de tener un coche o una casa hipotecada. Es decir, poder hacer planes a largo plazo y considerarme una persona independiente, adulta, con dignidad. Que realiza un trabajo por el que es respetado y que aporta algo a la sociedad. En definitiva, ser una persona de clase media. Ese era mi sueño.

      Solo puedo recomendar a los jóvenes que no cometan ese error que les hará malgastar años de su vida hasta que reencaucen su vida hacia otra profesión en la que sí puedan levantar cabeza. Porque la inercia vital y las vanas esperanzas de mejora te hacen retrasar ese inevitable reciclaje laboral. Por eso quiero decir a los jóvenes que desde el comienzo se especialicen en una profesión con salidas, en la que existan empleos dignos. Y si quieren escribir que se monten un blog. Los que no lo hagan, se van a arrepentir. Ojalá alguien me hubiera dicho estas cosas cuando tenía 20 años.

    • Gracias Bigote Prusiano, pero aún no me he recuperado, je, je. No sé ni cómo fui capaz de escribir lo de que solo por la lectura de los comentarios había merecido la pena. A los cinco minutos, me sentí como John Goodman cual Creighton Bernette en “Treme” deseando gritar: “Fuck you, you fucking fucks”, pero cambiando el primer “you” por un “me” (http://www.youtube.com/watch?v=5lwdgkG8j7Y).

      Resumidísimamente, hablaba de las maravillas del plan de estudios del 96 de la Universidad Complutense, fruto de una guerra de tráfico de influencias y favores entre departamentos para ver cuantas asignaturas troncales, obligatorias, cuatrimestrales, optativas y de libre elección suyas podían colar en el mismo. El resultado fueron tropecientas asignaturas de las que solo soy capaz de salvar semiótica de la comunicación, sociología y estructura social. Este plan duró ocho años y vino a ser un experimento similar al de coger a un niño y apuntarle a todas a las actividades extraescolares que se te ocurran para ver cuanto tarda en explotar y volverse tarumba.

      En cuanto al oficio, ya no es que no se vaya a parecer al de “The Gang That Couldn’t Write Straight” (gran libro, por cierto), es que tampoco va a tener nada que ver con el ejercido por Enric González, Ramón Lobo o Rafael Fraguas. Cuando me marché (y lo de menos era el dinero), el sueldo medio de mis compañeros por unas 60 horas de trabajo a la semana era de 90.000 pesetas; ni eran becarios ni acababan de empezar en el periodismo.

      En el aquí y ahora español (y en el de hace más de una década), yo no recomendaría a nadie estudiar ni dedicarse al periodismo. Quienes trabajan en los departamentos de comunicación suelen tener mejores condiciones laborales, pero su labor no periodística sino de publicidad y relaciones públicas. De ahora en adelante, a quien siga teniendo dudas, le aconsejaré que se pase por este artículo y lea tu comentario.

      Un saludo

      P.D. Aclaro que no tengo ni idea del mundo televisivo.

  • Mira qué bien, tan solo me he comido una tilde, me sobra una preposición y me falta un “es”. :)

  • A punto de dar los primeros pasos en el club. Seré feliz.

  • Pues yo diría, que si alguien quiere ser Periodista (si, con mayúscula), que sí, que curse Periodismo, y que vaya por donde quiera.
    En este momento histórico en que las etiquetas y los títulos siguen contando ¿qué pasa si te hace ilusión decir y poner en los formularios que eres Periodista? Aunque esté mal pagado, aunque la profesión esté llena de hienas, de ineptos, de vagos y de peseteros ¿y qué? No eres tú el que crees que vas a venir y vas a cambiar todo eso… Pues ¡adelante! ¿en qué consiste la vida si no en ir andando?
    ¿Alguien sabe de verdad por dónde va a derivar el Periodismo y los periodistas? ¿Alguien es capaz de afirmar que está todo inventado? Yo desde luego no y como soy Periodista de esas de vocación pues pienso seguir gastando neuronas en reinventarme un camino. Hay más opciones, desde luego, siempre podéis estudiar Gestión y Dirección de Empresas.

  • Muy buen artículo, felicitaciones.

  • ¿Cuáles son las tarifas de Jotdown?
    ¿El articulista imparte alguna docencia?
    El periodismo intenta lavar su conciencia con discursos sectarios y románticos que apelan al interés general pero con pocos hechos y las mismas dinámicas. Sólo hay que ver la cobertura del descarrilamiento.

  • Pues para mi nacer con la vocación de periodismo es lo mejor que me ha podido pasar. Tengo una razón por la que luchar, yo quiero ser periodista y estoy haciendo todo lo que puedo por conseguirlo. Todo se puede conseguir si verdaderamente se quiere, yo me he propuesto ser periodista y lo voy a ser, eso es seguro y me jode mucho que gente sin idea de esto desprecie esta profesión, porque si hablamos de paro y de malas condiciones debemos hablar de muchas más profesiones. Además, yo no quiero hacerme rica, yo quiero vivir feliz y ganarme la vida con algo que es mi pasión. A todos los listos que critican la carrera, decirles que si esta profesión tiene mala fama es porque muchos sin los conocimientos necesarios para hacer periodismo lo hicieron, la carrera es totalmente necesaria y, para mi fascinante, aunque la tienes que hacer si es tu pasión si no mejor cambiarse de carrera. Sin periodistas no hay periodismo y sin periodismo no hay democracia. Dejen de criticar esta profesión y de llamarnos tontos porque más tontos serían todos aquellos que critican a los periodistas y después se creen todo lo que les cuentan.

  • Qué interesante, cuéntanos más

  • Los periodistas son como los predicadores del pensamiento positivo. Humo y solipismo.

  • Deduzco de una mayoría de comentarios expuestos que en España nos encanta que nos hablen de las cosas en términos totalmente negativos. En el momento en que se anima, se habla de algo con pasión, no nos gusta y una se pregunta por qué será y la verdad es que hasta el momento no he encontrado respuesta.
    Para mi el periodismo es, efectivamente, una forma de sentir la vida.
    Muchos de vosotros habláis de vuestras malas experiencias como algo terriblemente frustrante, ¿y si le dais la vuelta? Esas experiencias nos ayudan a crecer como personas. Aquí nadie, absolutamente nadie, vive en la cima toda su vida. Estudié Derecho, una carrera que me horroriza. Mi vocación ha sido y será siempre la de ser periodista. Tengo 36 años, he pasado por momentos muy duros en mi vida, y de verdad os digo que quejarse, tirar la toalla, es lo más fácil.
    Me quedo con la parte positiva de este artículo, con lo que dice el hombre que es directivo, con lo que dice esa chica que afirma que ella va a ser periodista ( y lo será, estoy segura) y me quedo con mi pasión por conocer, por saber cada vez más cosas sobre este mundo, sobre nosotros y con la certeza de que, me paguen o no, nunca dejaré de contar historias.
    Gracias.

    • María, solo me gustaría preguntarte: ¿Qué historias son las que cuentas? ¿Alguna vez haz estado en la posición de escribir para cumplir con intereses empresariales?…¿Te ha pasado que después de mucho trabajar tu nota, ésta sea censurada porque afecta la publicidad? ¿Te ha ocurrido tener que guardarte la información sabiendo que la nota está ahí, porque el medio la prohíbe? Y lo peor, lo peor que puede pasar en esta profesión: ¿Te ha pasado llegar ante esa masa (aunque sean pocos) y después de haber estudiado, analizado e interpretado, decirles con absoluta seguridad y anhelo de que te comprendan, por dónde va la cosa, sobre todo en materia política y te encuentras con que te escuchan, pero igual no pasa nada…En muchas partes del mundo periodistas mueren y otros quedan exiliados y nadie los recuerda, nadie, al menos de la sociedad a la que sirvieron les devuelve ni las gracias. En fin. Parafraseando a S el Periodismo y el Periodista, con mayúsculas, no son el problema, la vocación existe, la misión es noble pero en el mundo real no pueden coexistir con el poder ni con una sociedad tan egoísta y poco solidaria. Saludos!

  • Siempre vale la pena! Aunque es cierto que cuando uno empieza sueña a lo grande hasta que se da cuenta que tal vez puede colaborar con pequeñas cosas.

    Por mi lado, estoy escribiendo un blog sobre mi aventura por Europa durante 5 meses (4 viajando sólo). Les dejo el link por si lo quieren mirar: http://elchuecodeviaje.wordpress.com

    Abrazo!

  • Vamos a ver, que aquí la gente que comenta se va por las ramas del árbol de la finca del vecino y no toca la raíz de esto que hablamos.

    Primero, esos que hablan de la necesidad de la carrera para ejercer, ¿teneis idea de cuanto tiempo lleva existiendo la carrera y cuanto lleva existiendo la profesió? ¿Qué pasa, sólo es real despues de crearse la carrera?

    ¿Alguno de vosotros sabe lo que es la realidad? ¿Alguno puede decirme el nombre de una cabecera que valga la pena en españa? Diario, por favor, quincenales tipo Diagonal viven en la marginalidad del que predica para el converso (y esto no es un insulto, adoro el trabajo de diagonal)

    Pero por favor, dejad de flipar sobre reinventar el periodismo “desde dentro”. No sois capaces de entender el origen y la función de los periódicos. Siempre han sido, desde el nacimiento de las gazzetes, el folleto de los comerciantes, pagado por, escrito para ellos, para vendernos la puta moto que venden. Todas esas notas sobre incendios o sucesos son lo de menos, lo importante es venderte que ESTO ES LO QUE HAY. Todos los grandes medios se dedican a envenenar la mente y alambrar el corazón de la gente. Un artículo bueno??? claro, en medio de 200 de basura. Ya me dirás que efecto tiene hablar escribir el desastre que supone el plan bolonia, por ejemplo, al lado de 50000000 textos alabando la última pollada de la oligarquia de turno.

    Os diré una cosa, yo juzgo, juzgo mucho. Lo de condenar ya lo dejo para otros con más ganas. Pero puedo deciros que los que trabajan de “periodistas” son las personas más deplorables, más cobardes, lameculos, bribones y despreciables que te puedes encontrar. Si te quieres suicidar, hazlo, pero no nos jodas la vida trabajando para esos torturadores del alma que son los medios de comunicación.

    Esto no es negatividad, esto es la realidad. Pretendeis ponerle una correa a la bestia, en lugar de ser vosotros los que cabalgueis libres. Compartid joder, compartid sin entrar en este juego de intoxicadores.

  • a la que habla de tirar la toalla. amiga mía, hay más juegos a elegir que el de ser el felador de los torturadores, lo sabías? elegir un camino distinto no es tirar la toalla, tirar la toalla es aceptar esta situación como única vía, y entrar en las filas de estos infraseres dedicados a mantener al pueblo en la caverna.

    Tirar la toalla es decir que sí a esta basura asesina.

  • Al mensaje que escribí anteriormente, me gustaría añadir: existe una línea muy fina entre luchar por un sueño y vivir en la más absoluta obstinación.

    No crucéis esa línea, no merece la pena. Consejo de amigo.

    Abrazos a todos.

  • Desde los 10 años he querido estudiar periodismo. Me parecía una profesión genial y un medio por el cual expresar mis ideas, pero a medida que he ido creciendo, esa idea ha quedado difuminada por multitud de preocupaciones acerca del futuro laboral que me proporcionaría esta carrera. Hoy día tengo 16 años y curso primero de Bachillerato, y realmente sigo queriendo estudiar periodismo, simple y llanamente porque creo que he nacido para ello. Sin embargo, he leído mucho sobre las consecuencias negativas de estudiar lo que pienso que es mi verdadera vocación; que si no hay salidas, que aunque las hubiera pagarían una auténtica miseria, que me moriría de hambre… Y un sin fin de opiniones negativas al respecto, como se puede ver en los comentarios de este post.
    Cierto es, que aún soy una adolescente inmadura y en aras de progresar en lo que a mentalidad se refiere, pero sinceramente, pienso que hay que pensar más en el futuro probable de esta carrera (totalmente inexistente), que en el futuro idílico que yo me imaginaba con apenas una década de vida. Prefiero comer y tener un trabajo que me guste menos, a morirme de hambre bajo los dictámenes de un redactor jefe, y sin posibilidad de poner en práctica esos conocimientos adquiridos durante cuatro años en dicha licenciatura. Prefiero tener dinero y decisión propia, a ganar una miseria (en el mejor de los casos) y no poder decidir ni mi propio método para contar los hechos…
    Amo escribir y el mundo de la información, pero no soportaría verme en la situación ya descrita después de pasarme toda mi adolescencia estudiando para nunca bajar del sobresaliente, o después de haberme gastado un verdadero dineral en estudiar la carrera de periodismo, porque… ¿realmente una vocación merece tal perdida de tiempo y dinero a cambio de nada? ¿Podría ser feliz haciendo lo que me gusta pero muriéndome de hambre?
    Dejando estas preguntas retóricas a parte, quisiera pedir consejo a quienquiera que haya llegado hasta este punto de mi testimonio, es decir, decidme qué haríais en mi situación; qué estudiaríais teniendo todo un abanico de posibilidades donde elegir, o qué predominaría, entre vocación y futuro, en vuestra humilde opinión.
    Gracias de todo corazón, y perdonad la gran extensión de este comentario.

    • Hola, Ruth: te voy a dar el consejo que me hubiera gustado que me dieran a mí. Estudia otra carrera, como Derecho, Económicas… incluso Filología, la que más te guste. Para tener un plan B si periodismo falla. Infórmate de la posibilidad de acceder a los últimos años de periodismo desde otra carrera y, como veo que te gusta estudiar, simultanea las dos carreras. Periodismo es fácil, vas a poder. A partir de ahí, inténtalo con Periodismo, haciendo prácticas en cuanto puedas. Si te gusta, adelante. Pero siempre tendrás un colchón para buscar trabajo en otro sitio si lo deseas. Por otro lado, esa formación extra te abrirá la mente y hará que puedas especializarte. A pesar de ello, no te confíes: sigue leyendo y formándote todo el tiempo. Y recuerda: no hace falta la carrera de periodismo para ejercer. Conozco a muy buenos periodistas que no la estudiaron. Si a pesar de todo te vas directa a la carrera de Periodismo, recuerda no parar de leer y no conformarte con lo que te pidan los profesores. Ve siempre más allá. E intenta trabajar desde el primer día. Pero te recomiendo, mucho, desde mi experiencia, seguir mi consejo. Suerte!

  • Mi curiosidad por saber: quién, qué, como, donde, cuando y porqué se ha convertido en una extensión de mi persona; estoy estudiando periodismo para después de descubrir las anteriores preguntas, ser capaz de analizarlas y sacarles el mayor sentido por mi bien y el de los demás

  • Hola a todos! Les escribo desde Costa Rica. La verdad que me identifico con la mayoría de los comentarios de este post. Tomo una de las frases que leí: “el título de periodista me ha servido para cambiar de carrera”. A mis 24 años, casi licenciado en Periodismo y más de 5 años de experiencia profesional en el área, he decidido empezar de cero otra carrera. Ya no doy más, no puedo con esa paga de miseria, horarios de 8 a 8 lunes a domingo, un ambiente laboral de doble discurso, lame botas, puñaladas…profesores que en la clase dicen una cosa, pero en su respectivo medio sólo responden a medios empresariales. La “academia” y el trabajo mataron mi pasión. Desearía haberme encontrado con esto a mi 18 años cuando inicié en periodismo. De igual manera le veo el lado positivo: estudiar y ejercer el periodismo sirvió para darme cuenta que no es lo mío y estoy a tiempo de reinventarme profesional, académica y personalmente. Los nuevos comienzos dan esperanza. A todo periodista que quiera tirar la toalla, le animo a hacerlo, no es tarde para encontrar algo que de de comer y lo haga sentir pleno. Saludos!
    P.d. muy rosa el artículo.

  • La mayoría de personas que comentan aspectos negativos del periodismo es por que no han triunfado en esta profesión. No digo porque sean malos, seamos realistas, la suerte o un buen enchufe siempre ayudan bastante, si no por que no han podido hacerse un hueco. Yo también quiero estudiar periodismo, es más, yo VOY a ser periodista. Puede ser porque desde que tengo uso de razón, lo quiero ser, o porque me apasiona escribir, aun no se cual de las dos opciones pesa más. Es curioso, dicen, por ahí, que suelen ser los que no consiguieron sus sueños los que dicen que tu tampoco lo lograrás.

  • Ni es vocacional, ni es tarde para meterse en la universidad- Nunca. Dejaos de tópicos. Yo estudié periodismo y no fue por vocación, y ahora es un trabajo que me encanta.
    Y dejad los discursos de “eres demasiado viejo para meterte en la uni”, que de eso ya se encarga de pregonarlo quien yo me sé: las mentes retrógradas.

  • No estoy nada de acuerdo con este artículo. No sé si quien lo ha escrito ha estudiado periodismo, ha dado clases en la Facultad de periodismo o ha ejercido alguna vez el periodismo, pero, desde luego, no lo parece. Yo sí que he estudiado periodismo y puedo asegurar que la carrera es una absoluta pérdida de tiempo, impartida por gente que no tiene ni remota idea; el periodismo solo se puede aprender ejerciéndolo. También he sido periodista durante más de 10 años con contrato fijo y todas las ventajas en un periódico de verdad, del máximo nivel y ahora estoy en lo que llamamos el lado oscuro: la comunicación. El periodismo, al menos en España, está muerto, quebrado, triturado y destruido, absolutamente en manos de las empresas, que vendemos los mensajes que nos interesan, y de los Gobiernos de turno, que aprietan con la publicidad institucional. La mayor parte de la culpa la tienen los empresarios de los medios y los directores que son, en su inmensa mayoría, gente mediocre y servil (parece que hay que ser un inútil incompetente para ser director de periódico). En cualquier caso, amigo mío, si quieres ser feliz y llevar una vida decente: NO ESTUDIES PERIODISMO NI LOCO y NO SE TE OCURRA REORIENTAR TU TRAYECTORIA PROFESIONAL AL PERIODISMO, lo lamentarás amargamente (el que avisa no es traidor).

  • Algún cínico añadiría una undécima razón:

    Para que el patrocinador de la Roja te invite gratis total a verla jugar en el Mundial.

    Así, no solo asistes al gran acontecimiento futbolístico de gorra sino que te sientes alguien por haber sido invitado.

    Claro que para algo así solo tendrás opciones si no eres periodista deportivo.

  • Esta carrera no sé por qué no la terminan de integrar en la de Publicidad, porque es lo mismo (es bastante frecuente que los propios periodistas acaben en puestos de comunicación).

    Periodismo es recabar fuentes, contrastarlas y ofrecer una información lo más neutra posible. ¿Cuántas personas que han estudiado periodismo están viviendo de realizar esa tarea? Ni nos atreveremos a estimar un porcentaje, pero seguro que todos tenemos una buena idea de cuál puede ser.

    Y la carrera en sí… Me alegra no haberla estudiado (que es lo que quería cuando era adolescente). Es un puñado de materias aleatorias que acaban conformando una carrera donde te enseñan un poco de todo y acabas saliendo sin saber sobre nada. Ni sabiendo escribir (puedo contar con los dedos de una mano los periodistas que saben escribir bien).

    Lo que ya me ha terminado de matar ha sido la mención a Jorge Lanata. Periodismo de ese que en España no se ha visto NUNCA. Porque en España no existen periodistas que trabajen al nivel de Jorge Lanata.

  • Acabo de leer todos estos mensajes desalentadores. Como estudiante de Periodismo de primer curso, que mañana tiene su primer parcial, tengo un nudo en la garganta. Siempre he querido ser Periodista (sí, con mayúsculas), pero por lo que parece las posibilidades de llegar a ejercer dignamente como tal son pocas. Por suerte, ya estaba advertida de ello y estoy estudiando un doble grado de Periodismo + Derecho. Por si las moscas.
    Sin embargo, permítanme decirles desde mi inocencia lo que pienso. Muchos estudiantes de Periodismo somos conscientes de la corrupción del sistema. De que nos van a infravalorar, vapulear, menospreciar y en muchos casos callar. Llámenlo como quieran, sabemos que estamos en desventaja y que casi con seguridad siempre lo estaremos. Pero oigan, esto no solo afecta al Periodismo, afecta a la enseñanza,a la política…o mejor dicho, afecta a todos las personas que están a favor de la libertad, la dignidad y la ética y que tienen que enfrentarse a otras que no respetan estos valores.
    Así que yo no creo en el Periodismo como institución, yo creo en los Periodistas. En esos buenos profesionales, hayan estudiado o no la carrera, que están comprometidos con esos valores y que siguen dando la cara día a día. Porque aunque siempre sean minoría, aunque muchas veces sus voces sean acalladas, aunque no sean los más mediáticos del sector ni se les pague bien, ellos están ahí. Sus trabajo no tiene la repercusión que se merece, pero a unos pocos nos llega. Y son un ejemplo a seguir.
    Por eso voy a intentar dedicarme a esta profesión, porque ya que muchos de ustedes han sido “vencidos” o han abandonado, algunos tenemos que seguir dándonos cabezazos contra ese muro. Llámenme ilusa, ignorante, pero tal vez lo consiga. Tal vez en mi lucha diaria obtenga pequeñas victorias, aporte mi granito de arena para dignificar esta profesión, Y como yo piensan muchos jóvenes más -y no tan jóvenes-.
    Créanme que si no lo consigo, siempre podré estar en paz conmigo misma por haberlo intentado.

  • Disculpen los errores de puntuación, a estas horas intempestivas se le va a una servidora la cabeza.

  • De Vázquez Montalbán.

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