Qué hacían los ricos con su pasta, y qué es lo que hacen ahora

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Fotografía: Chris Potter (CC).

Antaño, los ricos apenas pagaban impuestos y básicamente usaban su fortuna para procurarse caprichos faraónicos. Hogaño, sobre todo después de la crisis financiera global de 2008, hay más ricos que nunca (y también más pobres) que usan su dinero para las mismas tonterías asociadas al consumo conspicuo.

Sin embargo, hasta que lleguen políticas que eliminen la cada vez más enorme brecha entre ricos y pobres, al menos podemos congratularnos de una cosa: un porcentaje significativo de ricos contemporáneos están usando su dinero para cambiar el mundo y también para que los pobres vivan mejor que antes.

¿Cuánto tardas en contar tu fortuna?

Imaginemos que, como Tío Gilito, nos zambullimos en nuestra piscina de monedas para hacer recuento de nuestra fortuna, a un euro por segundo. ¿Cuánto tardaríamos en contarlo todo? La mayoría de nosotros apenas tardaría unas horas. En un minuto, llevaríamos contados 60 euros. En una hora, 3600. En diez horas… mejor lo dejamos, ¿no? Ahora imaginemos que somos Bill Gates, cuya fortuna se estima en 53.000 millones de dólares. ¿Cuánto tardaríamos? Si lo hiciéramos a un dólar por segundo, día y noche, ininterrumpidamente, 1680 años. O dicho de otro modo: Bill Gates gana muchísimo más que un euro por segundo.

Bill Gates es un caso excepcional, pero los multimillonarios, que cada vez abundan más, también atesoran fortunas nada desdeñables. Entre 1980 y 2009, los ingresos del 90% de los estadounidenses han crecido un 1%, pero los ingresos de los multimillonarios (el 0,01% de la población) lo han hecho en un 403%. Tal y como señalan Linda McQuaig y Neil Brooks en su libro El problema de los super-millonarios al referirse a la lista de las personas más ricas del Reino Unido en 2012:

Las fortunas de los mil primeros nombres de la lista suman 414.000 millones de libras, una cifra que equivale a más de un tercio del PIB del Reino Unido, y que es superior incluso a su anterior récord conjunto de 412.000 millones, logrado justo antes de la quiebra financiera.

Según David Cay Johnston en 9 Things the Rich Don´t Want You to Know about Taxes, los 300.000 estadounidenses más ricos ganan casi lo mismo que los 150 millones de americanos más pobres. Según un informe de Oxfam de enero de 2013, los ingresos de los cien milmillonarios más pudientes del mundo en 2012 sumaron una cantidad suficiente como para erradicar cuatro veces la pobreza extrema global.

Sí, porque a pesar de que cada vez hay más gente que las pasa canutas para llenar el carro de la compra, los ricos cada vez son más, y cada vez pagan menos impuestos. Es como si, de hecho, estuviéramos retrocediendo a épocas pretéritas donde la plusvalía era una entelequia. En 1850, en Estados Unidos había 20 millonarios. En 1900, solo cincuenta años después, la cifra ascendió hasta 40.000, cuando su población solo se había triplicado en el mismo espacio de tiempo. La riqueza del país, sin embargo, se había multiplicado mucho más. La fortuna se concentraba en tan pocas manos de una forma tan desigual porque la presión fiscal era menor. Tal y como señala Bill Bryson en su libro En casa: «En 1894, el Congreso intentó introducir un impuesto del 20% para las rentas superiores a 4000 dólares, pero el Tribunal Supremo lo declaró inconstitucional». Al no existir el impuesto sobre la renta, la riqueza permitió a unas pocas personas construirse casas privadas como la Biltmore, que triplicó los costes de la Torre Eiffel y empleó el cuádruple de trabajadores en su construcción.

En su libro Fueras de serie, el sociólogo Malcolm Gladwell realiza un análisis de las grandes fortunas de la historia, incluyendo reyes y faraones, y determina que de los setenta y cinco nombres, catorce nacieron en Estados Unidos en un lapso de nueve años del siglo XIX, como William Henry Vanderbilt o Andrew Carnegie.

La mayor época de crecimiento global, sin embargo, se produjo entre 1950 y 1980, cuando la desigualdad entre ricos y pobres fue menor que nunca. Transcurrido ese paréntesis de bonanza, la desigualdad no solo ha crecido, sino que lo ha hecho más que nunca antes en la historia. John D. Rockefeller, por ejemplo, tenía unos ingresos anuales de 1,21 millones de dólares en 1894 (unos 30 millones de hoy), 7000 veces más que el sueldo medio de la época. En 2007, John Paulson ganaba 3700 millones de dólares, más de 80.000 veces el sueldo medio de Estados Unidos.

¿Meritocracia? ¡Ja!

Uno de los argumentos más esgrimidos para defender las grandes fortunas es que tales son fruto de la transpiración, no del azar, el latrocinio o las políticas miopes. Pero entonces cabe preguntarse si John Paulson vale tanto como, por ejemplo, 80.000 enfermeras que ofrecen asistencia sanitaria a seis millones de estadounidenses.

Esta clase de analogías pudieran parecer triviales (aunque cabe recordar que Paulson fue uno de los actores del hundimiento financiero de 2008), pero nos dicen algo esencial: es ridículo argüir la meritocracia para defender un salario. En primer lugar porque las diferencias salariales son oceánicas, en efecto, y en segundo lugar porque no resulta sencillo calcular cuánto contribuye socialmente la actividad de un individuo.

Fotografía: Images of Money / Tax Rebate (CC).

Y ¿qué ocurre con los impuestos? ¿Realmente son tan efectivos como parece? La respuesta rápida es que, a nivel teórico, es difícil de saber. Podemos encontrar sofisticados argumentos económicos tanto de un lado como del otro. Los ideólogos conservadores, por ejemplo, se quejan de que sus contrarios consideren que los mercados son malos y el Gobierno es bueno, pero ellos consideran justo lo contrario, sin mayores reservas. Con todo, si nos fijamos en los países con tipos impositivos altos, enseguida advertiremos que son los países más prósperos. Solo estamos ante una correlación, pero es fuertemente significativa, tal y como señalan McQuaig y Brooks:

Nuestros gráficos muestran que en todo el mundo desarrollado hay una correlación clara entre altos niveles tributarios totales y mejores resultados en bienestar social, así como una correlación entre altos niveles totales y buenos o mejores resultados económicos.

En cualquier caso, debería hacerse hincapié en cómo gasta el Estado el dinero recaudado a través de los impuestos, no bajarlos porque el Estado los pudiera estar despilfarrando. Bajarlos supone, de nuevo, incrementar la desigualdad, y como han analizado Richard Wilkinson y Kate Pickett en su libro Desigualdad: un análisis de la (in)felicidad colectiva, tras tabular enormes cantidades de datos sociológicos, las grandes discrepancias en ingresos ponen de manifiesto aquel dicho yiddish que reza: «¿Cuándo sentirá regocijo un jorobado? Cuando vea a un hombre con una joroba mayor». Es decir, empobrecimiento de las relaciones sociales, obesidad, violencia, drogodependencia, enfermedades mentales, peor salud física. Todo ello puede ser fruto de la desigualdad, o más bien de la ansiedad que ella produce. El estudio Whitehall, que investiga los determinantes sociales de la salud, específicamente las tasas de mortalidad entre los varones británicos que tienen edades comprendidas entre veinte y sesenta y cuatro años, sugiere, tras tabular a 17.000 funcionarios, que estos contraen más enfermedades cardíacas en proporción con su inferioridad en el orden jerárquico burocrático. Por ello, tal y como analiza Alain de Botton en Ansiedad por el estatus, muchos altos directivos sufren ataques de corazón poco después de jubilarse, cuando han perdido su rango jerárquico.

Lo más irónico de esta situación es que, en términos generales, la humanidad nunca ha sido más rica y próspera que en la actualidad. Otra cosa es que la pobreza puede ser más gravosa en función del lugar donde vivamos, tal y como señala Peter H. Diamandis en Abundancia:

Hoy en día la mayoría de los estadounidenses sumidos en la pobreza tienen televisión, teléfono, electricidad, agua corriente y baño dentro de casa. La mayoría de los africanos, no. […] Hoy en día los estadounidenses que viven por debajo del umbral de la pobreza no solo están a años luz por delante de la mayoría de los africanos; están a años luz por delante de los estadounidenses más ricos de hace tan solo un siglo.

Pero, como se ha dicho, lo que genera el problema no es la riqueza absoluta, sino la relativa, y esta no está dejando de crecer, sobre todo en España.

La brecha entre ricos y pobres que también está eliminando la clase media no se está agigantando solo por políticas erradas o tipos impositivos insuficientes: contribuye decisivamente el desarrollo tecnológico y la mecanización del trabajo. Como señala Tyler Cowen en el libro Se acabó la clase media:

Si usted y sus conocimientos complementan al ordenador, es probable que sus perspectivas salariales y en el mercado laboral en general sean buenas. Si usted y sus conocimientos no complementan al ordenador, quizá quiera dedicar algún tiempo a corregir ese desfase. Cada vez más gente empieza a quedarse de uno u otro lado de la línea divisoria. Por eso, se acabó el término medio.

Esta clase de empleos se definen bajo el acrónimo STEM (science, technology, engineering y mathematics). Porque «el mundo del conocimiento destruye trabajos», tal y como manifestó Michael Bloomberg en septiembre de 2013. Porque Apple supera en beneficios a todos los supermercados y cadenas de restaurantes del Fortune 500, a pesar de que Apple solo emplea a 70.000 personas y los supermercados y cadenas de restaurantes a 5,6 millones de personas, como explica James Surowiecki en The New Yorker. No se trata de ser licenciado en Física, sin más, sino de combinar esos conocimientos con la tecnología y los problemas reales.

Este desarrollo, por el contrario, permitirá a la antigua clase media vivir con menos dinero, hasta el punto de que el escaso trabajo disponible pueda repartirse. La ansiedad por el estatus quizá se agudiza, pero no lo hará el hambre. Ni siquiera determinados lujos, como pronostican los analistas más optimistas, como Jeremy Rifkin en su libro La sociedad del coste marginal cero:

Hoy, más de una tercera parte de la especie humana genera su propia información mediante teléfonos móviles y ordenadores relativamente baratos y la comparten en forma de vídeo, audio o texto con un coste marginal casi nulo en un mundo conectado en red y caracterizado por la colaboración. Además, la revolución del coste marginal casi nulo empieza a afectar a otros sectores comerciales debido a las energías renovables, la fabricación por impresión 3D y la enseñanza superior por Internet.

¿Ricos que sí merecen ser ricos?

Muchos millonarios son conscientes de que acumular demasiada fortuna, a largo plazo, les pasará factura también a ellos. Por ejemplo, Warren Buffet ha sido un gran apoyo para Barack Obama en su propósito de incrementar los impuestos a las rentas altas, respaldando la denominada «tasa Buffet». También ha promovido la campaña The Giving Pledge, cuyo objetivo es que las personas más ricas de América donen al menos el 50% de su fortuna en vida o como herencia. Pablo Iglesias, a pesar de haber sido tildado de populista, chavista, boliviariano o hasta etarra, no está presentando una utopía inalcanzable al proponer que se eleven los impuestos a las rentas más altas. De hecho, parece ser lo más razonable. Pero, ¿qué podemos esperar hasta que Podemos lleve a cabo esa medida? ¿Y si no lo hace? ¿Y si la «tasa Buffet» no prospera? ¿Y si los Gobiernos se arredran ante la amenaza de fuga de millonarios? ¿Y si los ricos continúan siendo más ricos?

Fotografía: Images of Money / Tax Rebate (CC).

Al menos podemos refugiarnos en un efecto colateral, todavía pequeño, pero ya significativo, de la concentración de fortunas en determinadas manos. Porque algunas riquezas están permitiendo que la civilización abra sendas que probablemente el Estado no abriría jamás. Eso, al menos, es un pequeño consuelo en un mundo donde la meritocracia continúa siendo tan elusiva como los unicornios rosas.

La Fundación Bill y Melinda Gates ha donado más de 37.000 millones de dólares en el campo de la salud. Nathan Myhrvold está entre los cuatrocientos americanos más ricos, según Forbes, y mirad todo lo que está haciendo con su fortuna, tal y como explicamos en Los doce genios que más están cambiando el mundo (y tú sin saberlo).

La Stanford Management Corporation, que se encarga de gestionar el endowment de la universidad, es decir, su capital bancario, tiene 17.000 millones de dólares para invertir. Todo procedente de la filantropía. Y como explica Frédéric Martel en su libro Smart:

Y naturalmente Stanford apuesta por el sector tech: la universidad ha invertido en Google, Facebook y en numerosas sociedades locales. Tampoco escatima ayudas a las empresas menos maduras, entrando en el capital de empresas prometedoras, y en particular en las de los alumni de Stanford, sus exestudiantes.

Estas élites filantrópicas no nacen tanto a través de herencias o largos linajes de sangre, sino gracias a un golpe de suerte mezclado con algo de talento en las nuevas tecnologías y la investigación.

Sí, los emprendedores constituyen menos de un 4% de los ricos, según un trabajo de Jon Bakija. Sí, la mayoría de los multimillonarios son ejecutivos de la empresa y las finanzas, especuladores o promotores inmobiliarios. Pero, a pesar de todo, nunca antes en la historia ha habido tantos millonarios haciendo algo más que no sea despilfarrar su fortuna en lujos conspicuos. Muchos de estos millonarios también hacían donaciones filantrópicas para incrementar su estatus, que difícilmente se puede comprar como se adquiere un Porsche. La mayoría de teatros, orquestas, seminarios, instituciones sociales y educativas, universidades y organizaciones de beneficencia de Estados Unidos, por ejemplo, deben sus orígenes a alguno de los 4047 millonarios que el New York Tribune identificó en 1892. Osman Ali Kha, proclamado el hombre más rico del mundo por la revista Time en 1937, gastó parte de su fortuna de 210.000 millones de dólares (de 2007) en la India, construyendo escuelas, ferrocarriles, centrales eléctricas, universidades o museos.

No obstante, los millonarios contemporáneos, generalmente jóvenes y relacionados con las nuevas tecnologías, los llamados tecnofilántropos, si bien también hacen gestos para fortalecer su reputación frente a la comunidad, tienen el foco centrado en obras menos locales y en problemas más globales, desde el cambio climático hasta enfermedades infecciosas como la malaria, pasando por la exploración espacial o la impresión 3D. Peter H. Diamandis los describe así en su libro Abundancia:

Tomados en conjunto constituyen una fuerza significativa a favor de la abundancia y una nueva hornada de filántropos: un tecnofilántropo; un joven, idealista, de la jet-set del iPad, al que le importa el mundo (todo el mundo) de una manera totalmente distinta.

Una filosofía que describe perfectamente Jeff Skoll, el primer presidente de eBay, que creó la Fundación Skoll bajo esta premisa. Muhammad Yunus, que fundó el Banco Grameen y ayudó a sacar de la pobreza a más de cien millones de personas alrededor del mundo. Ann Cotton ha educado a más de un cuarto de millón de chicas africanas a través de su organización Camfed. Jacqueline Novagratz, consejera delegada de Acumen Fund, está influyendo sobre la vida de personas en África y Asia. Tal y como escribe el Matthew Bishop en su libro Filantrocapitalismo: Cómo los ricos pueden salvar el mundo:

Los nuevos filántropos creen que están mejorando la filantropía, equipándola para combatir los nuevos problemas a los que se enfrenta el mundo cambiante de hoy, y para hablar claro, la filantropía necesita mejorar (mucha filantropía, a lo largo de los siglos, no ha sido efectiva). Los actuales filántropos están tratando de aplicar a su caridad los secretos que hay detrás de sus éxitos amasando dinero.

Estos tecnofilántropos constituyen aún una minoría, pero también lo es el número de editores que se dedica a redactar Wikipedia, una de las mejores enciclopedias del mundo. La batalla contra la desigualdad social no debe retroceder ni un paso, pero paralelamente una minoría de millonarios allanan el camino por otro lado: ya sea mejorando las condiciones generales del mundo, ya sea reduciendo los costes de todos lo que ocupan los primeros niveles de la pirámide de Maslow: lo que ahora está permitiendo que me leáis sin gastar apenas unos céntimos en electricidad y conexión a Internet, y que pronto permitirá que os imprimáis comida y medicamentos.

Fotografía: Mikael Miettinen (CC).

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40 comentarios

  1. Javier C.

    He leído con placer el artículo, que está fenomenal y aporta algunos datos muy a tener en cuenta. Pero hay algo que no entiendo:

    «Paulson fue uno de los actores del hundimiento financiero»

    ¿Actor?

    actor1.
    (Del lat. actor, -ōris).
    1. m. Hombre que interpreta un papel en el teatro, el cine, la radio o la televisión.
    2. m. Personaje de una acción o de una obra literaria.
    3. m. Der. Demandante o acusador.
    ~ de carácter.
    1. m. El que representa papeles de personas de edad.
    ~ de reparto.
    1. m. El que desempeña papeles secundarios.
    ~ genérico.
    1. m. El de reparto que, siendo por lo general de edad mediana, puede adaptarse a muy diversos papeles.

    Me parece a mí que está tomado del inglés…

    a participant:
    actors in history’s great events.

    Un poco de corrector castellano, por favor. Que no cuesta nada…

  2. Vigasito

    Se da por supuesto en el artículo que unos mayores impuestos dan como resultado una mayor recaudación por parte del Estado. Yo no estoy tan seguro de eso.

    • Lo que es seguro es que España era durante los setenta, ochenta y buena parte de los noventa una de las sociedades más igualitarias de Europa, entendido por tal aquella en la que hay una menor diferencia entre los más ricos o más pobres, es decir, que tenía una pirámide socioeconómica muy sana y estable.
      Ahora hemos pasado a todo lo contrario: se ha disparado el número de ricos y muy ricos y ha crecido enormemente el número de pobres y muy pobres. La clase media se ha achicado sensiblemente. Las consecuencias sociales son obvias. Las políticas, las veremos en las próximas elecciones.

  3. Carlos

    O sea, que vivir de la caridad y de la limosna de los superricos es cojonudo. ¿Esto es un consuelo?

  4. Parson

    ¿Filantrocapitalismo: Cómo los ricos pueden salvar el mundo?
    Un pequeño apunte, muchas de esas actividades filantrópicas no lo son, las hacen porque suponen inmensas desgravaciones fiscales, porque crean fundaciones que les permiten evadir impuestos, blanquear su fortuna, o porque supondrán recoger más beneficios en el futuro.
    Excepciones hay, pero son insignificantes en comparación a la norma. Si fueran filántropos pagarían más impuestos

    • octopus

      error, error, error, si la fundación Melissa diera esos 37000 millones al Estado, éste se lo gastaría en memeces, es decir, gasto clientelar, lobbies, desvios de inyecciones de dinero público a causas que convengan al gobierno en función de su color y su calendario electoral, y no iría ni de coña a donde va a ahora.

      • Exacto octopus, a donde va el dinero publico ahora es justo a todos esos destinos que has citado, en particular hacia los bancos y las emprendedoriles grandes empresas.

        Se ha entregado a los bancos el dinero como para dos decadas de mamandurrias y resulta que ha desaparecido, no existe, se ha esfumado en mamandurrias financieras.

        La epoca de mayor crecimiento, mayor paz social y justicia fue la epoca sovietico-estalinista-keynesiana que confiascaba via impuestos las sagradas rentas no ganadas, las no derivadas de la produccion y el comercio, o sea las rentas financieras, forzando una mayor rentabilidad de la inversion productiva, penalizando la inversion especulativa.

        A partir de la epoca antimamandurrias para el populacho inspirada por el falsario nuevo liberalismo, se destruyen las vias de financiacion del Estado: impuestos, patrimonio y empresa publica, con lo que la deuda publica crece y al retorno social de lo recaudado se lo denomina «gasto», resultando que dicha deuda publica pasa a ser comprada por los bancos rescatados y por los sujetos que cada vez pagan menos impuestos y lo poco que deberian pagar lo evaden con trucos legales y amplio uso de los paraisos fiscales.

        Lo que ud tiene es mucha coña marinera y ni idea de quien ha causado esta crisis… quizas su coña marinera le diga que la han causado los rojos.

      • jose Maria

        Claro, claro, los hospitales, las universidades, los colegios y los servicios sociales los van a pagar los ricos, que buenos son y cuanto hacen por nosotros. Son tan altruistas que se van a Bangladesh a poner esclavos y niños obligados a trabajar en edificios que están a punto de hundirse.

  5. «los ricos antaño a penas pagaban impuestos» Durante el siglo XX en EEUU llegaron a pagar un 80 y un 90 % de impuesto a la renta. Casi ná

    • Se podría afirmar que estamos avanzando hacia una sociedad neovictoriana: un pequeña clase alta de ricos, una pequeña clase media de especialistas y el gran montón de abajo.
      Y creo que un factor aún más importante que la tecnología es la desaparición del bloque del Este: si ha desaparecido la gran alternativa roja, ¿por qué tolerar la socialdemocracia y hacer concesiones a los trabajadores? Nada, a currar como chinos.
      Pues es un modelo social tremendamente inestable. No funcionó en el siglo XIX y principios del XX y no va a funcionar ahora.

      • Vigasito

        ¿Estás seguro de lo que dices? Yo creo que actualmente tenemos una Sanidad y unos Transportes Públicos que no se pueden comparar con los de hace, por ejemplo, 30 años. El que ahora tengamos un crisis galopante (ética y económica) no nos debería dejar ver lo mucho que hemos avanzado en cuanto a asistencia publica a los menos favorecidos. Y lo que tú llamas «alternativa roja» construyó un muro para que los ciudadanos que vivían en su paraíso proletario e igualitario se pasaran en masa a la sociedad «capitalista y depravada».

        • Vigasito

          Corrijo: en la última frase quería decir «no pasaran»

        • Pues será que hace tiempo que no coges un metro o vas a un hospital público, porque la calidad de ambos servicios públicos ha caído vertiginosamente. Y no hablemos de la educación pública, boicoteada a conciencia por los dos partidos mayoritarios.

          Y lo que me refería a la alternativa roja, indicaba que, mientras existió el bloque comunista, existía un riesgo objetivo para el sistema y necesitaban tener a la masa trabajadora de su parte. Una vez eliminado (y bien eliminado, por supuesto, no voy a defenderlo), el capitalismo puede prescindir de todas las «concesiones» que más o menos llamamos socialdemocracia y empezar a desmantelar eso llamado «estado del bienestar». Y eso es a lo que asistimos.

          • Galahat

            Se ha entendido por dónde ibas, Mr. X. Llegado al mejor de los sistemas posibles y al «fin de la Historia», sin alternativas ni «competencia», ha llegado la hora de acabar con las pocas concesiones realizadas, pero hasta el propio Fukuyama empieza a dar señales de que no le gusta demasiado lo que está viendo. Los señores feudales también debieron pensar que aquello era el mejor de los sistemas posibles. Buen momento para releer a Étienne de La Boétie, sí.

        • Wonderful

          Ahora tenemos robots, sistemas de producción automatizados, agricultura intensiva, exceso de producción,… y eso apenas se ha traducido en una mejora de bienestar en una isla de la población global. Ni se ha reducido la jornada laboral en 50 años, ni los sueldos han subido globalmente por encima de los precios. Al contrario, el trabajo se concentra en países esclavistas donde ponen a trabajar hasta a los niños en condiciones deplorables. La desigualdad jamás ha sido tan elevada ni ha crecido tan rápido. Una vez parado el crecimiento por agotamiento del modelo depredador las grandes fortunas incrementan su riqueza devorando a la clase media.

          • Lorenzo Molienzo

            Sin oponerme a lo que dices, el problema es el «tenemos» del principio. No tenemos nada, lo tienen ellos, que es diferente. En realidad, ellos tienen los robots y nos tienen a nosotros, valoran la utilidad de ambos, y disponen cómo usar cada «recurso». Es eso tan antiguo de la propiedad de los medios de producción.

      • Javier

        Que el mundo no es España ni tu pueblo, chavalón
        Que en Alemania funciona. Que en el norte de Europa funciona. Que en China comen los millones que antes no tenían para comer.

  6. Pingback: Qué hacían los ricos con su pasta, y qué es lo que hacen ahora

  7. Vigasito

    ¿De verdad creeis que actualmente en España hay más desigualdad que en los años 70 y 80? Joder que tajantes sois. Por cierto, es curioso que implícitamente estáis diciendo que durante los últimos años del Franquismo había más igualdad y bienestar que en 2015.

    Por cierto, la Educación Pública se ha ido a la mierda, al hoyo más abyecto (cualitativamente hablando) y no precisamente por no carecer de recursos. Y en cuanto al Transporte Público y a la Sanidad..¿estáis bromeando ¿no? Yo debo de vivir en otro planeta, llamadme lo que queráis, pero yo creo que son mejores que los de hace 20 años.

    Ahh y, para terminar, el Estado del Bienestar nació antes de que existieran los Estados Comunistas.

    • No es que lo creo, es que es algo reconocido estadísticamente. El estado más bajo de desigualdad social en España se consiguió en los 80 (gobernaba un tal Felipe González). Respecto a la sanidad, aquí una muestra http://blogs.elpais.com/el-comidista/2013/03/comida-enfema-en-el-hospital.html

    • l_ardura

      La hay, lo dice la estadística, y es muy, pero que muy patente. Entre los años 70 y 80 hubo un nivel de igualdad, que aunque modesto, era incomparablemente superior a lo que está ocurriendo hoy. Un padre de familia con un trabajo medio, nada de ingenieros o directivos, sacaba adelante una familia con dignidad. La gente modesta se iba a los bares a tomar raciones con toda la alegría del mundo, cosa que ahora es un lujo. Las casas valían 20 veces menos y los salarios eran la mitad que ahora. Está todo dicho. No había ordenadores en las casas ni móviles porque no existían, y los coches eran peores, porque la tecnología era otra, pero la gente media podía vivir, se tenía la sensación de que todo podía ir mejor. La pérdida de poder adquisitivo de los salarios ha sido clamorosa y y, los últimos 6 años son la guinda. Si en 1973 Franco y sus secuaces hubieran tenido a los trabajadores con bajadas de sueldo 6 años seguidos hubiera ardido el país por los 4 costados, y hubiéramos tenido 400 muertos en manifestaciones y huelgas, ergo, no tenían agallas de hacerlo. Los sueldos subían el 10% cada año, aunque evidentemente , había una fuerte inflación. Explícamé por qué se podía comprar un mindundi una casa en la playa. Ahora bien, los ricos se han hecho auténticamente de oro, y viven a un tren acojonante, porque tienen muchos inmuebles, acciones, y en el país, crisis aparte, se mueve más dinero y está más metido en la economía mundial. Sencillamnete, no solo no hay trabajo en España sino que además no se puede vivir de trabajar

  8. Jorge

    Siempre tiene que haber un listo de turno disponiendo de la riqueza ajena de acuerdo con sus principios morales. Todo el dia con la puta igualdad para arriba y para abajo. El problema de base aqui es que no somos capaces de ser felices pensando que el vecino tiene mas. Todo muy espanol. Es preferible que los dos seamos pobres antes de que tu tengas mas que yo.

    • Parson

      Claro, lo ideal es que el 99% viva de la caridad, sin una sanidad ni un horizonte de futuro y que el 1% se quede con toda la propiedad, derrochando el dinero en todo tipo de cosas absurdas para llamar la atención. Aquí se habla de una tendencia, de una desigualdad creciente, se habla de que se le quita a unos para dárselo a otros. El capital se concentra, a más capital más capacidad para multiplicarlo.
      Y la otra cuestión es como se hace esa riqueza, en España generalmente, de estafar, de la corrupción, de la droga o del ladrillo. A mí que alguien tenga más que yo me da igual, lo que no me da igual es que a mí me roben, me maten a impuestos y que me igualen por abajo con los que son esclavizados impunemente en el tercer mundo para aumentar su margen de beneficios. Si yo robo voy a la cárcel, si yo defraudo, voy a la cárcel, si ellos evaden sus impuestos a paraísos fiscales o si ellos roban no van a la cárcel o son colocados en módulos de «respeto» que parecen más el hogar del jubilado que una cárcel.
      Pero pedir igualdad de derechos y justicia es ser envidiosos. Lo mismo decía la aristocracia que mataba de hambre al pueblo antes de la revolución francesa y así acabó.

    • jose Maria

      Yo pienso que es mejor que una persona viva en una casa lujosa y otra en una decente a que una persona tenga 10mansiones-palacio y otra viva entre cartones. No es la puta igualdad son los putos derechos humanos

    • Doña Patro

      Sí, Jorge, pero esto no es exclusivo de los españoles porque pasa en Chicago y en
      la China. Digamos que salvo honrosas excepciones entre las que nos contamos todos los que hemos escrito aquí, esto es algo que afecta al ser humano desde siempre.

  9. Eladio

    Aún no lo he leído, lo haré luego, pero con este comienzo:

    «Antaño, los ricos apenas pagaban impuestos»

    parece que se da por supuesto que en la actualidad si los pagan…

  10. Enrique Fibla Gutierrez

    Claro que hay muchos ricos que dan dinero, pero también muchísimos más que no. No he visto ninguna mención en este artículo a Sicavs o paraísos fiscales, por no decir que eso de que antes los ricos pagaban menos impuestos es una falacia, como ha comentado un usuario, durante esos famosos años 1950-1980 en donde Estados Unidos tuvo la menor desigualdad de su historia los ricos pagaban hasta un 80% de impuestos (con presidentes republicanos también). El problema es que hoy en día el discurso neoliberal se ha impuesto de tal manera que hasta en revistas como ésta se hace apología del «no pagar impuestos y mira lo buenos que son los ricos». Claro que los Estados despilfarran, pero también construyes escuelas, hospitales, centros culturales, carreteras…Crees que Amancio Ortega crearía uno de los mejores sistemas sanitarios (bajo ataque hoy en día) públicos del mundo? Dónde está Amancio Ortega y sus 55000 millones de euros en un momento tan duro para los españoles como éste?
    El problema sigue estando en si nos parece o no escandaloso que alguien pueda llegar a acumular tanto. Y esta visión tecnoutópica anarcocapitalista es muy peligrosa. Yo he vivivo 2 años en San Francisco, cuna de toda esa gente tan estupenda y generosa que mencionas. Te puedo decir que jamás he visto tanta desigualdad en un país desarrollado (el 50% de sus habitantes viven bajo el umbral de pobreza Americano, como en Nueva York). Los servicios públicos son un desastre. Y sabes por qué? Porque los niveles de impuestos son bajísimos para esas grandes fortunas, y empresas como Twitter reciben hasta ayudas fiscales por trasladarse al centro de la ciudad. Te animo a vivir con pocos recursos ahí para valorar en qué tipo de sociedad quieres vivir.

    • Vigasito

      Pero el régimen económico europeo (y la cultura política) es muy diferente al de EEUU. Aquí tanto la derecha como la izquierda han sido siempre intervencionistas (para bien y para mal) desde el punto de vista de los useños.

  11. Primera respuesta al artículo: Qué fácil es decir a los demás lo que tienen que hacer con su dinero. Alucinante.

    Segunda respuesta: ¿Acaso no somos nosotros esos multimillonarios para los que no tienen NADA?

    ¿Donde ponemos el límite de las tasas? ¿Justo hasta los 7, si yo gano 6?, al fin y al cabo, mientras siga habiendo alguien que se considere pobre, habrá que ir gravando al rico.

  12. Mi opinión sobre el tema:

    Nos guste o no, los progresos se hacen en busca de una gloria económica, adornada con el beneficio global «qué bien me siento ahora que he descubierto este molino de viento, cuanta energía limpia voy a producir,»; «eso sí, que me lo paguen».

    La existencia de millonarios es inherente a la condición humana, ya que, de una forma u otra, todos buscamos el éxito y el reconocimiento en lo que hacemos. Unos lo hacen por €€, otros por reconocimiento histórico, otros por gloria personal…

    Lo que deduzco del artículo, es que el ser humano debería dejar de reconocer méritos individuales, porque al fin y al cabo, no dejan de hacer una sociedad más desigual.
    ¿Por qué conceder un Nobel de Medicina? ¿acaso no se está promulgando la desigualdad entre los médicos?, ¿por qué no suprimir las competiciones de cualquier índole? Al fin y al cabo, el hecho de que haya vencedores y vencidos genera desigualdad.

    Espero que se comprenda lo que quiero decir.

    Básicamente es que la existencia de ricos (fortunas, científicos de éxito, deportistas campeones) es necesaria porque genera motivación para intentar alcanzar las cotas que ellos han alcanzado, y la forma de hacerlo es ofreciendo al resto de seres humanos algo que ellos no han podido lograr, y que estos se lo valoren con su precio, su premio o su reconocimiento.

  13. La hora de Ving Rhames

    Si de la noche a la mañana, toda la riqueza se distribuyera equitativamente entre la población y cada ser humano recibiera, digamos, 100 dólares de renta universal, estoy segurísimo que en la siguiente generación volvería a haber ricos, clase media y pobres. Es la naturaleza humana.

  14. Para mí el problema fundamental no es qué hacen los ricos con su dinero, si no como consiguieron amasar tales fortunas.

    En mi país el emprendimiento no ha sido la forma habitual de hacerse rico, el andar cerca, muy cerca, cuánto más mejor, de las estructuras del estado ( tus/mis impuestos ) ha sido el método más habitual, rápido y seguro de «forrarse »

    Ya lo decía el gran Voltaire Voltaire ( 1694 – 1778 )

    ” Para conseguir la más pequeña fortuna, vale más decir cuatro palabras a la querida de un rey que escribir cien volúmenes. ”

  15. Emilio

    Me gustaría que alguien me explicara por qué para decir que ahora somos más pobres o no, se usa la «desigualdad entre ricos y pobres».

    ¿Es posible que AHORA la diferencia entre pobres y ricos sea mayor, pero que los pobres de AHORA sean mucho más ricos que los de ANTES?

    ¿Está demostrado que A MÁS RICOS, más pobres? o que ¿Cuanto más ricos son los ricos, menos poder adquisitivo tienen los pobres?

    Por que no entiendo que para medir la POBREZA y el nivel de vida de los POBRES lo comparen con LOS MÁS RICOS. No sería más lógico saber:
    a) Si el número de personas pobres por debajo de la supervivencia o una vida digna o cualquier baremo que demos, ha aumentado o ha disminuido en un plazo de tiempo
    b) Si el nivel medio de capacidad de compra o de nivel de vida de la clase baja ha ido aumentando o disminuyendo a lo largo de la historia

    Lo digo, por que si no parece, que ciertos artículos y comentarios sean de gente ENVIDIOSA Y RABIOSA hacia los ricos, y culpándolos de la pobreza y de todos los males… no con argumentos, sino con tópicos…

    P.D: El fin NO es acabar con los RICOS, si no acabar con la POBREZA, y ciertos artículos y ciertos comentarios me hacen dudar… de que todos lo tengamos claro..

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