
Tenemos que aumentar el porcentaje de biodiésel en la gasolina diésel. Eso tendrá efectos muy significativos en la reducción del efecto invernadero. Además, la reducción en las importaciones de petróleo generará un impacto positivo sobre la inflación (Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, en 2014).
Les pedimos que de una vez por todas decreten nuestro total diezmado, nuestra total extinción, y que envíen muchos tractores para excavar un gran agujero en el que arrojar y enterrar nuestros cuerpos. Esto es lo que pedimos a la Justicia Federal. Ya estamos esperamos su decisión. Decreten la muerte en masa de los indios guaraní y kaiowá de las tierras de Pyelito Kue y Mbarakay, y entiérrennos aquí, dado que tenemos completamente decidido que no abandonaremos este lugar ni vivos ni muertos (Carta de indígenas kaiowá al Gobierno brasileño, en 2012).
Dos citas que provienen de dos mundos distintos enclaustrados en un mismo territorio. Uno, el Brasil federal de los intereses agropecuarios de los ricos fazendeiros, de las empresas mineras, de los cultivos destinados a la producción de biodiésel. Un Brasil de doscientos millones de habitantes que conforme usted lee estas líneas está aplastando al otro, el país de los indios guaraní-kaiowá. Como los ciento setenta que fueron desahuciados de sus tierras por decisión de los tribunales brasileños y que en el año 2012 enviaron una carta a las autoridades, amenazando con quitarse la vida si se los expulsaba de su hogar. Todos ellos, hombres, mujeres, niños, morirían antes que abandonar la tierra en que estaban enterrados sus ancestros. No era la primera vez —ni por desgracia será la última— en que los kaiowás recurren a medidas tan extremas. Aunque la alienación psicológica y social es algo que se ha observado en todos los pueblos indígenas despojados de sus tierras, los kaiowás constituyen un fenómeno escalofriante porque llevan décadas respondiendo al expolio de sus tierras con un terrible acto de protesta: el suicidio ritual.
Su trágica historia rara vez recibe atención internacional. Con frecuencia vemos en el cine referencias al expolio sufrido por los indios norteamericanos durante el siglo XIX, pero el pueblo kaiowá está padeciendo un destino idéntico hoy mismo. No es un asunto propio de los libros de historia, sino actual. Lo curioso es que muchas personas fuera de Brasil conociesen el drama de las maneras más extrañas. Por ejemplo, en 1993 el grupo brasileño Sepultura sorprendía a sus seguidores con una canción muy alejada de su habitual death metal furibundo. Un tema acústico, sin letra, de aire dramático y titulado sencillamente «Kaiowas», era la protesta muda de los miembros de Sepultura ante la situación de una tribu progresivamente despojada de sus tierras en pos de diversos intereses económicos y con la total complicidad de las autoridades brasileñas. Para muchos, aquí en Europa, aquella hermosa música se convirtió en la banda sonora de una lejana tragedia, el suicidio masivo de los indios kaiowás, del que apenas acababan de enterarse.
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Buen artículo.
PD: Sepultura death metal…depende del CD. Digamos que es más thrash que otra cosa.
En este articulo lo que menos importa es el estilo que practica el gran grupo Sepultura. Eso de etiquetarlo como trash lo dejamos en el aire.
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