Trascendiendo las distancias: MAN Virtual

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Fotografía cortesía de Samsung.

Jot Down para Samsung

El grado de evolución de una sociedad radica en su capacidad de salvar cualquier tipo de distancia. No importa si son distancias físicas, ideológicas o raciales. Nuestro pasado es un continuo vaivén entre acercamientos y alejamientos, entre acuerdos y desacuerdos, entre guerra y paz, y aunque ambos extremos forman parte de nuestra naturaleza, no es sino gracias a que somos capaces de trascender las distancias entre nosotros que mejoramos como comunidad. Nuestra capacidad para ver más allá del aquí y el ahora es la que nos hace ser quienes somos. La historia así lo atestigua, y la visita a cualquier museo etnológico, histórico o arqueológico es una excelente forma de recordarlo. De comprenderlo. De comprendernos.

De esta forma, deambular por los pasillos de un espacio como el Museo Arqueológico Nacional se convierte en lección de cómo el esfuerzo por superar cualquier distancia es lo que ha ido conformando al ser humano y nos ha convertido en lo que somos hoy en día. Desde el nacimiento de nuestra especie hasta las épocas más recientes, siempre podemos extraer lecturas asociadas al espacio entre dos individuos y la manera en que se ha fortificado o, por el contrario, la forma en que se ha trabajado para reducirlo e incluso eliminarlo. Pasear por las distintas plantas de un museo es, irónicamente, salvar esa distancia con el pasado y acercarnos a él para descubrir más y, con ello, para adentrarnos en nuestra curiosidad y alimentar nuestro conocimiento.

La prehistoria, por ejemplo, fue la época de superar las grandes distancias físicas. Durante aquella etapa las tribus nómadas se desplazaron entre distintos territorios movidas por cambios geológicos, climáticos o por la simple necesidad de alimento. Un comportamiento que se mantiene a día de hoy en una pequeña porción de la población mundial, comunidades que se extienden desde el frío de Groenlandia hasta el calor del desierto del Sáhara. Una forma de vida sostenible y respetuosa con el medio ambiente, adaptando en todo momento los hábitos del consumidor a los recursos existentes, y nunca al revés.

El sedentarismo no solucionó el problema de las distancias físicas, sino que lo fijó a espacios concretos, conocidos. El nacimiento y establecimiento de pueblos y ciudades convirtió la incertidumbre del destino en la certeza del trayecto conocido. Las jornadas siempre duraban, aproximadamente, el mismo tiempo entre origen y destino porque había exactamente eso, un origen y un destino. Pero además se produjo otro acercamiento, el de las distintas comunidades que se encontraban en sus calles y mercados. Tal como podemos descubrir en la historia de ese mosaico cultural que era Iberia, las distintas rutas comerciales por mar y tierra establecidas por fenicios o griegos llevaron a que en nuestro territorio se percibiera una gran penetración de producto importado, lo que promovió el contacto entre territorios de manera directa o a través de sus intermediarios.

Y precisamente la localización geográfica de nuestra península, se entendiera como zona de acceso, de paso o de salida en función de la dirección en que se desplazara el viajero, permitió la conformación de ese crisol de culturas que tanto nos ha identificado. Así, las idas y venidas de imperios, los periodos de conquista y reconquista, independientemente de que fueran estas cristianas o musulmanas, promovieron una sociedad compuesta por una gran variedad de confesiones religiosas y manos de obra que combinaron estilos, técnicas y tradiciones para fundir en unas formas artísticas resultantes que de una forma u otra se verían plasmadas en cualquier ámbito de nuestra vida cotidiana. Las distancias desaparecían en una mezcla cultural que, sin embargo, también trajo conflictos que persisten en la actualidad.

Porque, parafraseando al Dr. Moriarty del Sherlock Holmes de Guy Ritchie, las leyes de la mecánica celeste dictan que cuando dos objetos colisionan siempre hay daños de carácter colateral, y los espacios de intercambio entre culturas bien podrían regirse por el mismo principio. La historia nos recuerda una y otra vez que, allí donde hay una distancia a salvar —sea por la diferencia de credo, sea por pertenecer a distintos estratos sociales, sea por estar a un lado y otro de una frontera cincelada a base de guerras—, irremediablemente hay un conflicto en que al menos uno de los bandos trata de sortear ese espacio de diferencia mediante el empleo de la fuerza bruta.

Y aunque guerras de todo tipo han persistido hasta la época actual, como contrapartida también surgen movimientos que aprovechando las ventajas que ofrecen las tecnologías nos acercan a otras personas, a otros lugares y a conocimientos de todo tipo sin la necesidad de desplazarnos. El nacimiento de internet y las tecnologías de la información durante el siglo XX nos ha enseñado que no hace falta encontrarse físicamente en un lugar para sentirse allí. Hemos visto que las separaciones no son absolutas si contamos con un teléfono móvil o un ordenador que nos permita hablar con nuestros allegados, estén donde estén. Y, sobre todo, hemos aprendido que todo tipo de conocimiento está al alcance de cualquiera. Podemos aprender desde cualquier lugar sobre cualquier tema con solo hacer un clic. Nunca antes en la historia pudimos estar tan bien formados. En la era del conocimiento, las distancias desaparecen para las mentes curiosas.

En ámbitos como la cultura o la innovación tecnológica se están conociendo multitud de iniciativas que tratan de acercarnos ese conocimiento repartido por el mundo a nuestro propio hogar, e incluso a cualquier lugar en que nos encontremos, gracias a la proliferación de smartphones y tablets. Incluso empieza a ser posible visitar otros tiempos y lugares, sentirse como si realmente estuviéramos allí, mediante tecnología de realidad virtual. La tecnología se convierte así en un poderoso aliado para la cultura.

Fotografía cortesía de Samsung.

Con ese ánimo de salvar distancias físicas en nuestra sociedad y adaptándose a las necesidades del siglo XXI, el Museo Arqueológico Nacional ha decidido acercar sus piezas a cualquier persona en cualquier lugar del mundo de forma virtual. Con la participación de Samsung han elaborado MAN Virtual, proyecto que apuesta por la innovación tecnológica a la hora de transformar la experiencia cultural fuera de las paredes del museo.

MAN Virtual consiste en la visita virtual del museo, una experiencia pionera de digitalización de cuatro plantas y cuarenta salas de exposición permanente del museo, todas accesibles a través de smartphone, tablet, web y realidad virtual. Las formas de visitar el museo se multiplican en función del interés de cada visitante. Podremos revisitar los espacios tras haberlos visto en directo, asentando conocimientos o entrando más en detalle en aquellas obras que más nos hayan llamado la atención gracias a los 3802 puntos de interés que muestran explicaciones de las obras, ilustraciones, mapas o vídeos, así como enlaces a la base de datos corporativa CER.ES (Colecciones en Red) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. También nos permitirá planificar virtualmente la visita por los cinco escenarios de la historia de España (Prehistoria, Protohistoria, Hispania romana, Edad Media y Edad Moderna), localizando los puntos de mayor interés y optimizando el tiempo que dedicaremos cuando estemos en persona frente a las piezas. O, si vivimos muy lejos y no podemos permitirnos la visita, MAN Virtual no solo ofrece un completo recorrido libre por las distintas épocas de nuestra historia, sino que también lo complementa con distintas rutas temáticas de especial interés, como la enfocada en la figura de la mujer con el Museo en Femenino o un recorrido a través de la Música en el Museo. Rutas que, como en el caso de Arqueología de la Muertes, nos acercarán al museo desde ópticas transversales, mostrándonos cómo por muy distantes que fueran las culturas que habitaron esta tierra o por muy alejadas en el tiempo que estuvieran, ciertos ritos como los funerarios han trascendido el espacio y el tiempo por estar anclados a la esencia de nuestra especie. Porque, al final, no hay distancia entre culturas, y todo está mucho más cerca de lo que parece a simple vista.

Sobre Descubre más

Descubre más es el proyecto de Samsung para liderar la revolución tecnológica en el mundo de la cultura ofreciendo un compromiso con las grandes instituciones y eventos culturales, creando contenidos y desarrollando aplicaciones, apoyando con nuevos soportes o digitalizando materiales, para transformar las experiencias culturales en una nueva forma de conocer.

La tecnología de Samsung permite que el usuario se adentre sin límites en lo más profundo de su curiosidad y, con este proyecto, le descubre una nueva forma de explorar y vivir la cultura de manera innovadora. 

Para más información, por favor, visite www.samsung.com/es/descubremas

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1 comentario

  1. Una muy buena iniciativa por parte de samsung

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