
Finales de septiembre de 2011 d.C., todo Madrid está ocupado por bares que expenden bebidas alcohólicas a los ciudadanos que deciden salir a torrarse en las calles. ¿Todo? No. Un pequeño bar en el Paseo de la Castellana resiste ahora y siempre al embate de los sedientos, y nos lo encontramos cerrado. Precisamente aquel en el que nos habíamos citado con David Gistau (Madrid, 1970) con la esperanza de emborracharle para que se prestara a posar desnudo en un reportaje fotográfico. Con nuestro plan arruinado por elementos a los que no contábamos enfrentarnos decidimos sentarnos con él en el muy decente y señorial Embassy, rodeados por señoras del barrio de Salamanca que toman el té con el meñique estirado mientras conversan con nietos que lucen un corte de pelo a la manera del casco de Darth Vader. Si no existe un grupo de Facebook de esto, debería. En este contexto se nos antoja difícil ejecutar nuestra idea inicial, así que le arrancamos la promesa de un futuro posado integral y aprovechamos la trayectoria profesional de Gistau para hablar sobre ella. Corresponsal, reportero de viajes, guionista de televisión, recaló en La Razón muy joven, donde empezó a distinguirse por su estilo humorístico, polémico y desacomplejado. Desde 2005 trabaja en El Mundo como cronista, reportero y columnista. Con esta fructífera carrera en mente iniciamos con este gran escritor, excelente periodista y mejor conversador una larga entrevista en la que dialogaremos sobre periodismo, literatura, fútbol, política, boxeo, zoofilia, sodomía y rock and roll.
Cuando empezaste, al hacerlo tan joven, te consideraban un columnista prodigio. Ahora, ya pasados los años, ¿cómo definirías una columna?
No es fácil, porque la columna es muy flexible. Aparte, cada autor tiende a inventarse el género. Lo que ha fijado más la columna en los últimos años es el argumento político. Además, este género, la columna española, creo que es propio de nuestra prensa, no lo he visto en ninguna otra parte. Es una suerte de género híbrido entre literatura y actualidad. Y esa es la decisión que tienes que tomar de entrada: si la columna va a bascular más hacia la literatura o hacia el periodismo. Por decirlo en breve, creo que es un acercamiento muy personal a la actualidad con licencias literarias que no tiene ningún otro género del periódico. Es un descenso del escritor al periodismo, o al revés: el tránsito y ascenso del periodista a la literatura. En mi caso, prefiero que sean periodísticas.
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Pingback: David Gistau: “El trauma del periodista es pasar desapercibido”
– Ojo a esta pregunta: «Hablando de periodismo, ¿cómo ves el periodismo deportivo? ¿Crees que hay una campaña de El País contra en Real Madrid o Mourinho?»
El País es el único medio nacional que no es adicto al nacionalmadridismo. El resto de medios, incluyendo el canal 24H de noticias de TVE (acabará esto extendiéndose a los canales financieros), se dedican a la sagrada tarea de «dar palos» al Barcelona y a Pep Guardiola. La actitud de El País de señalar los evidentes desmanes de unos y los méritos de otros, en este contexto, es lógico que se vea como «antimadridista». ¡Porque hemos llegado al punto en que no ser «antimadridista» (o pseudomadridista) equivale a ser cómplice de campañas y teorías impresentables!
– «A mí que le meta el dedo a Vilanova me da igual, anda y que se joda, como si le mete el dedo en el culo».
Interesante apología de la violencia y el nulo respeto a las reglas de juego más elementales. El entrevistado a estas alturas llevaría unas cuantas cervezas de más. Prefiero pensar esto, claro. Aunque ningún medio de comunicación (ni siquiera este) debería reproducir semejantes palabras. ¿Censura? No: sentido común y mínimo respeto debido al señor Tito Vilanova.
– «A esos chavales del madridismo contracultural les ha dicho “os comprendo y vuestra pelea la libro por vosotros y con vosotros”. »
Reflexión que recuerda al «por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo». Y en este caso cabría añadir el «no consentido». No hablamos de «contraculturidad» sino de un caso típico de brote fascista en una organización: ante una situación desesperada se pone la fe y obediencia en una personalidad carismática que promete toda suerte de bienes y provee de infinitas excusas. Excusas que consisten en una narrativa que guarda una siniestra simetría con aquélla de la «puñalada por la espalda» de la Alemania post-1918.
Todo esto es peligroso y choca frontalmente con la realidad. Y los medios de comunicación aumentan la tensión al estar del mismo modo ajenos a la mencionada realidad. Porque…¿cuántos fans tiene «este» Real Madrid en España? Bien pudiera ser que tenga menos que el actual Barcelona y sin embargo la prensa actúa como si el equipo catalán fuese una suerte de advenedizo. Baste decir que en algunos ambientes madridistas la paranoia y mala leche llega a tal punto en que no falta demasiado para que la sangre llegue al río.
– «Ese nuevo madridista tiene un componente muy joven y revolucionario.»
Lo dicho: tan joven y revolucionario como se quiera ver a un Ultrasur.
– Ojo a la pregunta del entrevistador de Jot Down: «No da mucho espectáculo. A ti como madridista no te gusta que Mourinho ofrezca entretenimiento, pero el que no lo es disfruta. Los que no son del Barça también podrían pasárselo bien con salidas de tono de Pep.»
Sutil aunque claro intento de equiparación, muy extendida en según qué mentideros, entre Mourinho y Guardiola. La secuencia es sencilla: se saca a colación alguna barbaridad de Mou (una de tantas) y se responde que Guardiola «también tiene salidas de tono». Una falacia que el señor Gistau sostiene a lo largo de todo el tramo futbolístico de esta entrevista y cuyo uso no sorprende viniendo de quien considera que las agresiones a personas dan igual («que le den») pero que a lo mejor no quedan bien en cámara. Algo así como celebrar que se asesine a alguien pero pedir que por favor no se entere nadie. Amoralidad.
No confundamos, pues, el mínimo respeto a las personas con «la censura». Y tampoco caigamos en este vacío moral en que da lo mismo Guardiola que Mourinho o el santo Job que Charles Manson. Va a ser que no. Menos cerveza al entrevistado la próxima vez.
Si alguien tiene tiempo de terminar la entrevista lo mismo se pone con la chapa esta que acabas de soltar. Para el puente de Todos los Santos o así.
Tú antes molabas.
Iracundo. ¿Es ironico tu comentario no?.
Iracundo, yo quiero de esa droja que te metes, ¿te queda algo?
Vaya plomo ha soltado Iracundo para decir que no le gusta Gistau.
Iracundo, tu no eres real no?. Lo que dices no tiene ni pies ni cabeza, parece que no procedes de este mundo.
Definitorio de la sociedad actual, subgrupo «España»: en una -literalmente- kilométrica entrevista en la que se pregunta sobre todo lo humano y lo divino al entrevistado, el comentario del lector va sobre… El «MadríBarsa».
Y me adhiero a Punicher: si ya la entrevista es larga (aunque placentera), pretender que alguien se lea ese comentario, querido Iracundo, es como poco aventurado. Yo lo he imprimido y he jugado a lo de ver en 3D con él: es un barco, no?
Personalmente me parece llamativo dedicar media entrevista a diversas poses para acabar haciendo una gracieta con motivo de la agresión de una persona a otra. No tengo problema en señalarlo.
Por otro lado no me parece interesante lo que dice Gistau (parece el clásico individuo que habla mucho más de lo que lee: un impostado, un «posturitas») y su acercamiento al tema Barça-Madrid es revelador de su categoría humana más bien mejorable.
Lo que me sorprende es que se acuse a mi comentario inicial de ser demasiado extenso o un «tocho» (se conoce que aquí los comentarios están para decir amén) y al mismo tiempo se me echa en cara centrarme en la temática futbolística (de lejos la más polémica de esta entrevista porque la parte sexológica es más bien…cómica).
«Definitorio de la sociedad actual, subgrupo “España”: en una -literalmente- kilométrica entrevista en la que se pregunta sobre todo lo humano y lo divino al entrevistado, el comentario del lector va sobre… El “MadríBarsa”.»
Definitorio, como dije, es que se exija concisión y a un tiempo se exija hablar de todo. Pero es que Gistau no hace más que adoptar posturas y, mira tu por donde, en el «MadriBarsa» desvela a las claras que es un energúmeno.
No es de extrañar que con la lógica argumental que ya esbozaba ayer en tuister nuestro querido Iracundo, se le hayan quedado cortos los 140 caracteres. Para hilar tal cantidad de despropósitos hacen falta muchos más y, por qué no reconocerlo, cierto mérito dadaista. Vayamos por partes.
«La actitud de El País de señalar los evidentes desmanes de unos y los méritos de otro».
Es decir, para el señorito Iracundo, no hay términos medios. Lo positivo es el maniqueísmo que nos presenta al Real Madrid como la encarnación de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis y al Barcelona como Teresa de Calcuta en calçons. Cualquier cosa que sea señalar un remoto acierto del Madrid, es poco menos que una subversión de la moral occidental e insinuar que el FCB pueda estar haciendo algo mal, un insulto a la razón. Con estas perspectivas, atémonos los machos.
«¡Porque hemos llegado al punto en que no ser “antimadridista” (o pseudomadridista) equivale a ser cómplice de campañas y teorías impresentables!»
Pobre y antigua trampa dialéctica que acusa al contrario de, precisamente, lo que está llevando a cabo el orador. Como hemos visto antes, al señorito Iracundo solo le parece bien el medio que señala desmanes de uno y méritos de otro. A confesión de parte, huelga mayor comentario.
«Interesante apología de la violencia y el nulo respeto a las reglas de juego más elementales. El entrevistado a estas alturas llevaría unas cuantas cervezas de más.»
Vaya, nos ponemos toreros y faltones. El señorito Iracundo, gracias a Di-s, ha debido sufrir o ver poca violencia en su vida para trivializarla de tal manera y, evidentemente no ha practicado deporte de competición en toda su anodina y tranquila vida entre vacas. Dramatizar de esa manera una discutible travesura de Mourinho es como yo, por ejemplo, calificase fuera de toda razón el insulto de Busquets a Marcelo como apología del racismo. ¿Qué opina al respecto de eso el señorito Iracundo? ¡¡ Oh no, perdón, insinuar que un jugador culé pueda equivocarse puede provocar una paradoja espacio-temporal que nos trague a todos !!
Chico, es un campo de fútbol y es gente compitiendo, no el Ateneo. Esas cosas pasan. Esas cosas, y peores, claro. Y si nos vamos a arañar las caritas por cada suceso de este tipo, vamos a hacer del fútbol algo que nunca ha sido. ABURRIDO. Como tú.
No seas histérica y mira en las carreras de cientos de entrenadores de éxito, a ver si hay actos similares. Ah, y no me hables de respeto a las reglas del juego poniendo de ejemplo a seguir uno de los contadísimos futbolistas españoles que ha dado positivo por doping, Guardiola. Me anticipo y te digo que no, que no fue absuelto del cargo deportivo aunque si de los penales. Es decir, el positivo es firme.
«Aunque ningún medio de comunicación (ni siquiera este) debería reproducir semejantes palabras. ¿Censura? No: sentido común y mínimo respeto debido al señor Tito Vilanova. »
A esto se contesta él solo
“por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo”
Pues eso. Como no tiene clara lo que es violencia real, el muchacho acabaría por protegernos del aire.
» Excusas que consisten en una narrativa que guarda una siniestra simetría con aquélla de la “puñalada por la espalda” de la Alemania post-1918.»
Tú eres tonto con balcones a la calle. Simplemente. No sabes de lo que hablas, y lo que es peor, no eres consciente de ello. Te repito que la trivialización de las palabras y la ligereza en usar ciertos términos es lo realmente peligroso, no meter un medio dedito en el ojo.
«Porque…¿cuántos fans tiene “este” Real Madrid en España? Bien pudiera ser que tenga menos que el actual Barcelona y sin embargo la prensa actúa como si el equipo catalán fuese una suerte de advenedizo»
Ahora también quiere marcar la linea editorial de los medios en relación a su subjetiva valoración de la realidad. Si es una valoración errónea, no pasa de ser la alucinación de un iluminado que solo, como vimos al principio, quiero oir lo bueno de uno y lo malo de otro.
Si esa valoración fuera la correcta, lo que está pidiendo es algo, y siento caer en lo que denuncie anteriormente pero me parece un simil adecuado, lo que está pidiendo decía, es ni más ni menos que una prensa del Movimiento. Olvidándose de la libertad de idem y la potestad de cada empresa privada de comunicación de difundir el mensaje que le de la gana y para quien le de la gana.
«Lo dicho: tan joven y revolucionario como se quiera ver a un Ultrasur.»
O a tu prima la del puerto.
«Amoralidad.»
Amoralidad es pretender que los demás somos idiotas y necesitamos tu guía moral.
Por no decir que es de un infantilismo preocupante la idolatría que demuestra hacia Guardiola cuando niega categoricamente la posibilidad de que haya cometido alguna ‘fechoría’…el jugador más expulsado de la historia del Barcelona, ese hombre.
«No confundamos, pues, el mínimo respeto a las personas con “la censura”.»
No caballero. No confunda usted. Para eso están los tribunales, no su peregrina valoración de la moral y el respeto ajeno. Todo lo demás es exactamente eso. Censura, que es lo que viene pidiendo desde ayer. O autocensura, que es peor, denigrando no ya al señor Gistau, si no al profesional que hace la entrevista y al medio que la publica.
» Menos cerveza al entrevistado la próxima vez.»
O más. Deberías tomarte más, y alegrar un poco la cara, tomarse tan en serio uno mismo produce…ira.
Un saludo.
«Es decir, para el señorito Iracundo, no hay términos medios».
El término medio sufre mucho ante las exigencias de fanáticos. Y considerar que El País actúa como prensa forofa ciertamente lo es. Lo que ocurre es que se trata de prácticamente el único medio nacional que no está consagrado a la tarea de ningunear o intoxicar los méritos del Barcelona y exaltar, exagerar o inventar los del Real Madrid. Porque si el Barça gana es por los árbitros, Messi, los rivales que se dejan ganar, Platini. Villar, Unicef, etc. Y quien no siga ese discurso no es decente ni tampoco «moderado». ¡Claro!
«evidentemente no ha practicado deporte de competición en toda su anodina y tranquila vida entre vacas.»
Jugué durante años en un equipo federado de baloncesto. Y las vacas me quedan casi tan lejos como a usted cualquier noción de respeto. Aunque de ser ganadero no veo en qué se vería decrecida mi dignidad, ojo.
«Esas cosas, y peores, claro.»
Hay quien confunde lo bueno con lo usual o lo malo con lo inusual. No tiene por qué ser así. Hay cosas malas que pasan a menudo. Y lo de Mou-Vilanova es lamentable y, sin duda, una agresión. Otra cosa es que se exija sangre para pedir excusas. Pero eso es una dialéctica guerrera impropia de gente civilizada.
«lo que está pidiendo decía, es ni más ni menos que una prensa del Movimiento»
¡Pero si esa prensa ya existe! No hace falta más que ver la batería mediática que surge constantemente para empañar logros del Barça o exagerar, reitero, los madridistas… Es canon.
«Amoralidad es pretender que los demás somos idiotas y necesitamos tu guía moral.»
Amoralidad es considerar que es bueno reírse de Tito Vilanova y dar altavoces a quienes lo hacen.
Por cierto: haría bien en explicarnos eso de los «cargos deportivos» o «el positivo es firme» contra Guardiola. Promete ser gracioso. Además de incongruente con la sentencia final de ese caso…
Me doy cuenta de que las entrevistas del tal Ricardo J. son muy buenas. Cojonudamente preguntado, bien por él.
Seré breve:
Resulta que: «No hablamos de “contraculturidad” sino de un caso típico de brote fascista en una organización» y luego «una siniestra simetría con la Alemania post-1918»; «Todo esto es peligroso».
Pero luego:
«tampoco caigamos en este vacío moral en que da lo mismo Guardiola que Mourinho o el santo Job que Charles Manson».
Entonces en qué quedamos, amigo socialdemócrata, ¿caemos en «vacíos morales» o no? porque estoy en un sinvivir y tengo el plato en la mesa.
A nivel organización toda este estruendoso cierre de filas entorno a Mourinho y sus miserias de parte del Real Madrid es, en efecto, similar al de la Alemania que apoyó a Hitler. Claro que sí. Yo no acuso a Mou de matar a nadie: digo que el argumentario para defenderlo tiene una estructura idéntica al fascista. El enemigo externo, la exigencia de obediencia constante, la radicalización constante, la culpabilización de colectivos…
Comparar a Guardiola con Mourinho, sobre esta base, es claramente un ejecicio de «vaciado» moral. Está bastante claro y quien aspira a equiparar lo que hace y dice Guardiola con lo que hace o dice Mourinho difícilmente no puede ser consciente de su cinismo.
Iracundo, fichado como troll de entrevistas en Jot Down. Menuda brasa de tio.
Ya tardaba en saltar esa liebre.
A mí lo que me indigna es que compare a Metallica con Pitingo. Y vosotros aquí debatiendo sobre hombres-espectáculo sudorosos.
… uh, espera.
«Lo que ocurre es que se trata de prácticamente el único medio nacional que no está consagrado a la tarea de ningunear o intoxicar los méritos del Barcelona»
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Perdón por molestar
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Luego está aquello de «prensa nacional». En mi opinión, afortunadamente, parece no haber «prensa madrileña», ya que todo lo que se publica en Madrid intuyo que el señor de las vacas supone que ha de ser dirigido al público español en general, cosa que por supuesto no exige a los medios de otras ciudades. No importa, yo me siento bien así; mejor una prensa sin gobierno que un gobierno sin prensa. Lo que si me molesta es la doble vara de medir del señorito.
«Y quien no siga ese discurso no es decente ni tampoco “moderado”.
Delirios, como hemos visto arriba.
«Jugué durante años en un equipo federado de baloncesto»
Je. No me diga más.
«Y las vacas me quedan casi tan lejos como a usted cualquier noción de respeto»
Lo dudo, se le nota el pelo de la dehesa roussoniana.
«Hay quien confunde lo bueno con lo usual o lo malo con lo inusual. No tiene por qué ser así. Hay cosas malas que pasan a menudo. Y lo de Mou-Vilanova es lamentable y, sin duda, una agresión.»
En efecto. Y llamar mono a un negro o escupir a un jugador rival, también lo es. ¿Si o no?
«Amoralidad es considerar que es bueno reírse de Tito Vilanova y dar altavoces a quienes lo hacen.»
¿Quiere ejemplos de escarnio con Mou o Cristiano de protagonistas? Cuando le lea denunciar esto, me lo tomare en serio.
Bueno, no, miento. Tampoco me lo tomaré en serio, porque me parece que forma parte del juego y , fíjese que amoral soy, me hacen hasta gracia. Si se cree que adjudicándome a mi o a otros una falta de moral según su meapilística concepción nos daña…se equivoca.
Si, soy un amoral, y qué, ¿está prohibido reírme cuando un idiota se cae en la calle o a otro idiota le meten un dedo en el ojo?. Demándeme, porque me descojono.
La comparación con un tema que le viene grande como es el nazismo y la Alemania de los 30 no se la voy a tener en cuenta, de momento, de pura gilipollez que es.
Llega un momento en toda exposición del exaltado madridista de turno una oposición MARCA-AS vs SPORT-M.Deportivo. No veo que sentido tiene de acuerdo a mi exposición salvo, claro está, echar balones fuera respecto de lo denunciado.
Como demostró Mourinho el año pasado con sus listas de Reyes Magos a los árbitros y similares, se puede ir tirando perfectamente a base de: anécdotas, medias verdades y ocurrencias de chiste. De acuerdo a dicho método se puede pasar por «normal» meterle el dedo en el ojo a alguien o presentar a Guardiola como un feroz barriobajero con una cloaca por boca. «Dijo puto amo», dicen los académicos del Real Madrid. Sí, sí. Claro: lo mismo.
Todo eso muy divertido, al parecer, pero a la postre profundamente inmoral. Porque resulta que en efecto hay gente que ha agredido a otra gente y resulta que que unos tienen una trayectoria encomiable mientras otros hacen méritos para ser los más polémicos del siglo. Estas actitudes, aunque sean en el marco de una danza bufonesca no deberían tener cabida en ningún medio de comunicación que aspirase a cumplir eso que llaman deontología.
El esquema de todo lo que rodea a este «madridismo contracultural» fanático de Mourinho es ostensiblemente fascista. Me remito a lo dicho: situación desesperada, enemigo triunfante, sospechosos por doquier, llamadas a la lealtad constantes, acusación de traición a gente «de la casa», extrema agresividad, exclusión de la esfera moral de aquél que no es afecto a la causa, etc. Todo eso destilan muchos altavoces y muchas plumas periodísticas. Así que la comparativa de la «hegemonía del Mourinho plenipotenciario» y la ascensión del nazismo en Alemania no es, a los efectos organizacionales, nada equivocada.
PS: ¿debo interpretar que las constantes alusiones insultantes a que soy gallego son permitidas por los dueños de esta página?
Señor Iracundo, ni que Tito Vilanova tuviese los ojos de Paul Newman.
Siempre habra filoperiodistas interesados en desmontar personajes. Aqui David habla sin el estereotipo ni el corse de su personaje. «A pelo».
Cuanto «pseudocultureta», convertido en pusilanime a dar por culo.
Grande Gistau por su «sin-pose».
Más bien una gran parte de la entrevista consiste en Gistau haciendo poses y más poses.
Pero vestido.
Siempre es de agradecer.
Al final lo mismo de siempre, mucho blabla y de futbol nadie sabe nada… Gistau un pelin porque es listo y vivio en Argentina. No hay mas que dos o tres tios en España que entienden realmente de futbol. Uno de ellos escribe en El Pais, aunque no es «periodista» y evidentemente es madridista. Eso lo omite David en la entrevista que, por lo demas, me ha parecido muy entretenida y muy interesante. Saludos.
Perdon, quise decir que no hay mas de dos o tres tios en la prensa deportiva española que realmente entiendan de futbol. Por suerte hay mucho aficionado que si. Saludos.
David Gistau parece no saber diferenciar lo que es un arquetipo de un estereotipo.
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Por favor, son muy buenas las entrevistas del sitio este pero son larguíiiiiiiiiiiisimas… Al pobre Gistau, tan inteligente, le han exprimido como a un limón. Acabas de el y del que pregunta (del que pregunta sobre todo) hasta las pelotas.
El entrevistador no parece tener mucha idea de periodismo, debe de haber estudiado proceso de datos o entomología
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Tus columnas.
Tu enorme cultura.
Esta entrevista.
Tus colaboraciones con Alsina.
Ese encuentro fortuito en la zona de Quevedo.
Te echare de menos sin haberte conocido.
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