Arte y Letras

Clasificación de los monstruos (I)

Medusa

El monstruo es una de las figuras principales de los cuentos, las leyendas y los mitos más antiguos de la humanidad, pero también de muchas novelas, películas y comics actuales. ¿A qué se debe su importancia y su permanencia? ¿Por qué aparece con frecuencia y en formas muy diversas en las historias que nos contamos, tanto en las narraciones fundacionales de las antiguas civilizaciones como en las ficciones recreativas de las sociedades modernas? Pero, sobre todo, ¿qué son los monstruos y a qué es debida la milenaria fascinación que ejercen sobre nosotros? ¿Cómo distinguir a estos seres imaginarios de otras formas figuradas de representar ciertos aspectos oscuros de las cosas? ¿En qué se diferencian los monstruos modernos de los horrores arcaicos? ¿Acaso serían los monstruos algo ignoto que hay que dominar a través del símbolo y la imagen, como un rito de paso obligatorio sin el cual el ser humano no podría verse como tal cosa? ¿Representan el triunfo civilizador del hombre sobre las tinieblas naturales? ¿Se trata de la misma victoria recurrente plasmada en el cruel ritual del toreo, en el que un luminoso héroe arrojado se enfrenta ante el público al oscuro peligro bestial, logrando, mediante su habilidad y su artificio, encauzarlo, interpretarlo, aprovecharlo y suprimirlo extática y purificadoramente? ¿Por qué necesitamos contemplar a distancia estos símbolos espantosos que pueblan nuestras peores pesadillas y que nunca erradicamos por completo de nuestros más profundos pensamientos? ¿Cuántos tipos básicos de monstruos existen y qué los hace tan distintos y tan necesarios?

No es fácil asaltar inquisitivamente estas delicadas cuestiones, que son tan relevantes como complejas, porque el asaltante sólo suele llevarse a su casa un puñado de oropeles, de brillantes e ingeniosas afirmaciones que en el fondo son hallazgos insatisfactorios. Por muy agudas y sutiles que se nos antojen las respuestas y por mucho que en un primer momento nos llenen de entusiasmo, se sufre casi siempre una desagradable resaca posterior que viene acompañada de sospechas, del miedo a que la aparente solución del enigma conlleve inevitablemente la merma o el extravío de la rica potencia alusiva del monstruo. Las siguientes tentativas de aclarar algunos de estos enigmas universales no esperan, por tanto, alcanzar un éxito más resonante de lo habitual en esta esquiva materia y por eso parten de una nimia obviedad establecida: que el monstruo no se define por sí mismo sino como lo otro en relación a lo mismo, es decir, que lo monstruoso se determina como un cierto desvío negativo respecto de la ley positiva dominante. Todo lo que se aparta de la norma es una excepción inquietante para ésta y son varias las maneras de quedarse fuera del juego de marras. Así pues, una primera y rudimentaria aproximación a su esencia podría afirmar lo siguiente: que el monstruo es el ser que está condenado a salirse de forma terrible de la norma y que por esta razón produce espanto y rechazo en los que permanecen dentro. El que se opone voluntaria y conscientemente a la norma es el rebelde, el insumiso o el violento. El que trata de ajustarse a ella sin éxito es el inadaptado o el extranjero. El que es expulsado a la fuerza del interior de orden normal y mantenido por sistema a suficiente distancia de él es el marginado o el apestado. Por tanto, el monstruo puede ser, además de una criatura sobrecogedora, que ha sido sentenciada por su condición irregular a asustar sin descanso a las personas normales, también un rebelde, un inadaptado o un marginado de carácter monstruoso, según los atributos que se añadan a su condición sustantiva, mientras que las demás categorías de seres anormales no tienen por qué ser necesariamente monstruosas, no están obligadas a aparecer ante los que habitan dentro del marco de la ley como terribles espantos malditos, sino que incluso pueden llegar a ser apreciadas como héroes, mártires o víctimas.

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5 comentarios

  1. Pingback: Clasificación de los monstruos (I)

  2. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Daniel Zamora: Clasificación de monstruos (II)

  3. Me parece increíble que no se haya mencionado a los vampiros de «Soy Leyenda», de la conversión el monstruo como el aislado.

  4. Pingback: El hombre invisible. El ser, el monstruo y el año 1933 | Pnfodikly's Blog

  5. Deja de intentar escribir bonito e intenta escribir claro. Recargas el texto con muchísimos adjetivos innecesarios que lo ralentizan y dificultan su comprensión. Fíjate en cómo escriben los grandes escritores actuales. Su prosa entra por los ojos con una facilidad pasmosa porque saben que no deben abusar de la paciencia del lector. Su prioridad es la claridad absoluta. Toda palabra que no añade nada a un texto sobra, y debe ser podada sin piedad. Al principio es difícil, pero cuando lo hagas, la gente comenzará a leer tus artículos hasta el final.

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