Javier Gómez: Beppe, el estrangulador de la política

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La mafia corleonesa también sabe ser sutil. ¿Que se necesita lupara? Pues lupara (escopeta de caza de cañones recortados usada en los dos tipos de caza habituales en Sicilia, la animal y la humana). ¿Que molestan Falcone y Borsellino y hay que volar la Justicia italiana con dos coches bomba? Se vuela. Pero también saben hacerse los cornudos.

Beppe Grillo es la estrella de Italia. Un cómico que soñaba con hacer reír a Italia y ahora vive de asustarla. No se le da muy bien la sutileza, es más bien de trazo grueso: en su orondo perfil, en sus bucles canosos y hasta en sus rotundas bromas. Era uno más de los muchos  imitadores bufones de la televisión italiana. Un poco hasta las narices de todo, lanzó un blog. Empezó a vestirse de Michael Moore italiano. Y hoy es el líder del tercer partido de Italia, el Movimiento Cinco Estrellas.

El 16 de septiembre de 1970, dos hombres esperaban a la puerta de su casa al periodista Mauro de Mauro, reportero del diario L’Ora y corresponsal de Reuters en la isla. Eran casi las nueve de la noche.  Mauro venía de comprar 200 gramos de café molido, dos paquetes de cigarrillos sin filtro y una botella de bourbon. Se acercó un tipo, enfurecido. “Eh, tú, Franco, has insultado a mi mujer. ¿Quién te crees que eres?”. Él reaccionó cortésmente. “Se equivocan de persona. Yo no me llamo así. Ni he insultado a su mujer”. “No, no. Es usted”. “De verdad que no. Me toman por otro”. “Ahora entras en este coche y vemos si no has insultado a mi mujer”.

La semana pasada, en la recta final de la campaña de las municipales, Grillo dio un mitin en el centro de Palermo, en Piazza Croci. En el corazón de Cosa Nostra, la voz grave y entusiasta de Grillo tronó: “La mafia nunca ha estrangulado a sus propios clientes. Se limita a pedir el ‘pizzo’ [el impuesto de Cosa Nostra, recaudado con mayor puntualidad y eficacia que cualquier otra tasa en Italia]. Aquí estamos ante una mafia que estrangula a sus propias víctimas”. Se refería al Estado, a sus partidos, sindicatos, impuestos, periodistas, da igual Berlusconi que su reverso, el presidente Napolitano… al sistema.

Nunca se supo más de De Mauro. Hasta que el 27 de octubre de 2011, un hombre de 65 años sintió que el pecho le punzoneaba mientras paseaba por el centro de Palermo. Se desmayó. Fue atendido por varios viandantes, que llamaron a los servicios de emergencia. El viejo, apenas recobró la consciencia, dijo a los que le rodeaban: “Os meto 2000 euros en el bolsillo si me lleváis al hospital y no decís nada a nadie”.

Grillo siempre fue de hacer ruido. Como cómico, gesticulante y gritón. Como bloguero, influyente y con razón despiadado ante un Estado roído por la corrupción. Y ahora, como político, aún más. Sabe que la política fue una guerra de ideas y hoy lo es de titulares. Ahí es imbatible. “El sistema se está colapsando. Retomemos este jodido Estado y estatalicémoslo todo […]El capitalismo no prevé la democracia […]. ¿Qué votar en las elecciones? ¿Izquierda o derecha? Vaffanculo”. No ha sido un duro trabajo de hemeroteca, todo lo dijo aquella tarde en Palermo. El ‘vaffanculo’ es su seña de identidad. De hecho, creó el “día de a tomar por el culo’, como muestra de rechazo a la clase política italiana. Iba granjeándose cada vez más apoyos, sus seguidores se organizaban con eficacia en las plazas de Italia y en el ágora de Internet. En octubre de 2009 se constituyeron como partido político. El domingo se convirtieron en el tercer partido con 200.000 votos (el 8,7% del total) y eso que sólo se presentaban en 101 de los 941 ayuntamientos que se renovaban. Para las legislativas, los sondeos les atribuyen un 15% de intención de voto.

El hombre achacoso era Rosario Naimo, brazo derecho de Totó Riina (ex número uno e Cosa Nostra) en América, buscado por tráfico internacional de armas y estupefacientes y que ha recuperado la memoria ante los jueces de instrucción. Contó que a Mauro de Mauro llevaron a la zona Patti, a una finca del boss Madonia que servía como granja de pollos. Lo esperaba Riina, entonces una especie de Busquets de la cantera mafiosa, ya con galones, pero todavía joven y prometedor, lugarteniente de Luciano Liggio, el Xavi de Cosa Nostra de la época. Pidieron a Mauro de Mauro que vaciara el pozo de lo que sabía. Y lo tiraron a otro, bien profundo y perdido, cuando terminaron.

¿Es de derechas o de izquierdas Grillo? Él se esfuerza en subrayar que ni lo uno ni lo otro. Que su voz es la del pueblo ante los poderosos. Tiene el mismo defecto de tantos y tantos movimientos de protesta: sirven como síntoma de una Europa que no cree en sus instituciones, pero asusta como remedio. Su discurso antitodo no es muy diferente de extremistas de izquierda y derecha. Es el Michael Moore italiano, pero su populismo (aunque el diccionario no reconozca la acepción de charlatanería política) anti élites no suena muy diferente del de Marine Le Pen en Francia.

De Mauro molestaba a la mafia. Dos hipótesis se entrecruzan. Investigaba la muerte de Mattei, empresario que había fallecido en 1962 en un ‘accidente’ aéreo. Pero sobre todo sospechaba y hacía (demasiadas) preguntas sobre una posible alianza entre mafia y extrema derecha, una de las leyendas (a lo mejor no tanto) de la Italia sementera en un triángulo con los servicios secretos. Una pista reconocida a los jueces por varios mafiosos arrepentidos. Militares fascistas y Cosa Nostra llegaron a estudiar un posible golpe de Estado, con la colaboración de varios altos responsables de la seguridad Estado. De Mauro soltó a varios de sus colegas: “Tengo un scoop que hará temblar Italia”.

Aquella tarde en Palermo, el cómico genovés dijo más: “Queremos los nombres y apellidos de los que están llevando el país a esta carnicería. Hagamos un jurado popular y mandémosles luego a hacer trabajos sociales”. En Sicilia, la frase “quiero nombre y apellidos” sólo suelen pronunciarla policías o mafiosos. Desde luego, los primeros no serían capaces de añadir que “la mafia no estrangula a sus víctimas. Se limita a pedir el pizzo”.

A De Mauro le apretaron un cable alrededor del cuello mientras permanecía atado a una silla. Lo estrangularon entre Mimmo Teresi, Emanuele D’Agostino y Stefano Giaconia. Observaban Riina y Bernardo Provenzano, años después su sucesor. Obstruidas las carótidas, dejó de subirle sangre. A los pocos segundos se quedó sin oxígeno. Alguien debería recordárselo a Beppe Grillo, la esperanza de la política italiana. ¿O de la antipolítica?

 

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7 comentarios

  1. Daniel

    WTF con la referencia a Xavi y a Busquets… Ein?

    • No es tan WTF, se le llama «licencias del columnista», o «comparo a estos mafiosos y su posición en el entramado criminal con quien me da la gana, en este caso futbolistas del Barça, uno veterano y el otro novel pero con trecho caminado», que para eso él es el que escribe, y nosotros, los que leemos.

  2. Arkaitz Mendia

    Magnífico, como todo lo que escribes.

  3. Beppe Grillo no es sino la consecuencia de un estado lamentable de cosas. Su «vaffanculismo» es, pienso, lo mínimo que se debe esperar, y su éxito reside en que da voz una sensación generalizada de cabreo máximo. Espero sinceramente equivocarme pero creo que su «Vaffanculo !!!» es sólo la punta del iceberg. Qué menos que mandar a tomar por culo a toda una casta (inclúyase aquí a todo aquel que pertenezca a La Casta y que conocemos perfectamente); escandalizarse por un «vaffanculo» me parece lamentable.
    Lo de compararlo con Marine Le Pen, no es sólo ya lamentabílisimo sino, además, malintencionado. La diferencia en el discurso de uno y otro es evidente, sobre todo su intención. Supongo que quedaba «guay» meter a los dos en el mismo saco.

    Preocuparse por Grillo en la situación actual pertenece a la ya vieja y miserable tendencia de apalear al perro flaco.

    VAFFANCULO !!!

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