Gonzalo Vázquez: Figurantes y traidores

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Poco hay más respetable que el sacrificio de unos padres en la educación de un hijo. Menos aún si el chaval corresponde con la ilusión por alcanzar algún día su meta. En medio del marasmo social este pequeño núcleo sigue obedeciendo un postulado según el cual estudiar, formarse, es el único medio para asegurar un futuro.

Pongamos que a ese joven le dio por estudiar periodismo. Y que su pasión, fresca y veraz, es la deportiva, por lo que pretende algún día ejercer de periodista deportivo. Así el muchacho anda ya en cuarto de carrera y décimo de deporte, que lleva consumiendo compulsivamente desde sus primeros recuerdos. Dos años atrás decidió abrir un blog para dar forma a su abundante conocimiento, alentado además por uno de esos consejos que no pasan en balde: “Ábrete un blog, escribe y date a conocer”.

Añadió después una cuenta de Twitter con la esperanza de obtener algo de la megafonía. Hoy ronda el centenar de seguidores, la mayoría amigos y estudiantes como él. Ha enviado decenas de enlaces a tipos famosos, periodistas de renombre, a la espera de algún guiño. Jamás obtuvo respuesta. Pero su arrojo y la seguridad de que sus textos no palidecen ante lo que ve publicado a diario le impiden desfallecer.

Un perfil así se cuenta por miles en nuestro país y decenas de miles si añadimos los titulados en paro.

Ya contamos cuánto distan las ensoñaciones del joven estudiante de la realidad que le aguarda. Incluso en el caso de que el aspirante sea una chica. Tal vez falte un tercer capítulo, destinado también a desmentir ese viejo credo a cuya fe se entregan padres e hijos: que la preparación es el camino más recto al trabajo, la especialización el atajo a una nómina y la calidad, lo bien hecho, como una anfetamina al salario.

En los años tiernos, cuando el desencanto no ha invadido la vida, no queda más remedio que creer en este orden. Porque del otro nada sabemos.

Como metáfora coloquial llamaremos pastel al volumen total de empleos en una profesión. Esto significa que antes de proponerse al mercado laboral el estudiante entiende que el sector al que quiere acceder tiene unos límites, un número de plazas, como un pastel a repartir entre los invitados. Y la invitación, como vemos, hay que trabajársela.

Una de las presunciones más ingenuas de ese joven reposa en la confianza de que los encargados de distribuir el pastel serán, como él, periodistas. Incluso que los gestores de arriba seleccionarán profesionales de la información igual que el tráfico absorbe conductores.

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El origen de esta presunción nace también entre libros. Cuando el adolescente decide entre ciencias o letras presiente que el mercado laboral hará también esa distinción, que respetará el campo de estudio del que los licenciados provienen. Igual que el capital humano de un laboratorio lo forman técnicos y de un despacho jurídico abogados, confía en que el periodismo buscará periodistas. Y que toda excepción será incluso enriquecedora, como esos jueces que precisan de genetistas o criminólogos para casos complejos.

A ese joven, que tira de sentido común, no le cabe esperar otra cosa.

Pero la realidad comienza pronto a humillarle. Cada vez que diariamente abre un periódico comprueba que salpican sus páginas un total de, pongamos, doce columnas de opinión. Si se anima a un sencillo examen repara que tan solo cuatro de los doce columnistas son propiamente periodistas. El resto, exdeportistas, que aquí llamaremos figurantes y a los que alguien entregó una sección permanente.

Puede que un día se preguntase qué hacían ahí. Pero como ahí siguen y acostumbra a leerlos no pasa página sin padecer una incómoda perplejidad por la pobreza, obviedad o trivialidad de los contenidos, cuyo presunto rasgo diferencial no logra encontrar. Y cuanto peores son con más fuerza le acuden a la cabeza las palabras de uno de sus profesores de Facultad: “Uno de los géneros periodísticos más difíciles es la columna bien escrita, la brillante, la deliciosa. En un diario nacional la columna es la guinda, el rincón sagrado de los mejores escritores. No olvides que Clarín, Unamuno o Galdós lo fueron”. Creencia que el alumno absorbió arrojándose a la lectura de los mejores como combustible para embellecer su escritura. Sin saberlo enardecía además su espíritu crítico y, de paso, la alergia a lo vulgar.

Ocurre que con otras lecturas no le pasa lo mismo. Observa que los diarios generalistas, los semanarios y otros formatos han preservado como un formal respeto a esos rincones de firma, donde la calidad y sustancia preludian la fama porque carece de lógica el camino inverso.

Lamenta entonces que el periodismo deportivo vulnere en solitario este derecho de admisión. He aquí una de los primeros desengaños que padece el aprendiz.

Un buen día, uno de tantos que siguen a la licenciatura sin empleo, durante un partido de Champions junto a su padre, éste atinó a denunciar las estupideces que salían de pantalla con esa conciencia que parece hoy de otro tiempo. “Con la de millones que habrá ganado este tío (un exfutbolista al micrófono) qué coño hace ahí quitando el trabajo a la gente joven”.

En el fondo inquietaba a ese hombre lo que de verdad importa. Que el dinero empleado para la educación de un hijo, que el sacrificio conjunto del núcleo familiar, se estampara luego de bruces contra una realidad que el contrato social, la dura escalada al trabajo, no refería por ningún lado. Actuaba también la mentalidad obrera de otra generación, como sabiendo que aquel tipo se estaría embolsando en un par de horas lo que a él llevaría meses en el taller. Sin embargo no piensa en él. Sino en su hijo. Por alguna razón, que nadie cocinó desde abajo, lo que hace poco era una evidencia se ventila hoy como demagogia.

El fenómeno del figurante parece ya natural, como caído del cielo y sin vuelta de hoja. No es posible que las nuevas generaciones se sorprendan ante la televisión y la radio con las que han nacido. Siquiera preguntarse por qué en una retransmisión de fútbol o baloncesto la titulación valga únicamente para el narrador.

Fuera de los directos, en esos nuevos corrillos en torno a una mesa donde el número de comensales aumenta, la ecuación apenas sufrió variación. Si bien ahora, que no hay un céntimo, la mesa de Estudio Estadio se ha llenado de pronto de periodistas. De haber dinero para figurantes ni un asiento ocuparían.

El caso es que si alguno de esos universitarios tuviera acceso a los libros de cuentas comprobaría que los figurantes pueden llegar a cobrar, por término medio, diez veces más que el redactor por un volumen de trabajo veinte, cincuenta, cien veces inferior.

Esta ocupación sistemática, de especial incidencia en radio y televisión, reduce drásticamente el tamaño del pastel para los nuevos periodistas, que agazapados esperan a que el banquete entre gestores, directores y figurantes permita al menos la existencia de restos.

A estas alturas el muestrario es tan abundante en el último cuarto de siglo, más o menos el rato que lleva en España esta importación americana, que más que enumerar nombres se trata de recordar un estado de cosas contra el que prima el silencio. Hubo un tiempo en que los pasillos murmuraban de cómplice indignación. Pero cuando la supervivencia está en juego los últimos de la cola recelan de los que vienen detrás, concentrando sus aspiraciones en sumarse a esas camarillas de poder, a los causantes de la penosa situación que ahora atraviesan.

El fútbol es de largo el que más ejemplos ha dado. De aquellos Juanito y Di Stéfano en el Mundial del 90 se ha pasado a la aparente profesionalización del figurante en casos como los de Michael Robinson, Kiko Narváez, Poli Rincón o Santi Cañizares. De entonces a hoy Butragueño, Míchel, Sánchez Flores, Camacho, Sanchís, Amor, Zubizarreta, Ferrer, Salgado, Martín Vázquez, Bakero, Hugo Sánchez, Julio Salinas, Fernando Hierro, Manu Sarabia, Rafa Alkorta, Pichi Alonso, Guti, Lopetegui, Eto’o, Eusebio, Morientes y un larguísimo etcétera han sido incorporados a la comunicación a los precios más altos que los medios se han querido permitir.

El baloncesto ha dado también buen número de figurantes. De la generación del 59, la de la plata de Los Angeles, no queda prácticamente ninguno que no haya pasado por caja. Incluso alguno persiste hoy por la ley de la gracia y el mínimo esfuerzo allá donde el baloncesto se mueva. Pasada la primera fiesta se fueron colando Antonio Martín, Ferrán, Rogers, Antúnez, Arlauckas o Biriukov. Y a punto está de echarse encima la nueva generación, tan nutrida como la anterior y de logros como diez veces superiores. En cuanto vuelvan los cuartos habrá pescozones por ellos, para los que siempre habrá sitio.

Haremos una concesión: seremos modernos, que es lo mismo que tragar con esa tiránica banalización de lo deportivo que tiene como mantra el entretenimiento. Así se entiende que la radio absorbiera pronto el show business de pantalla y su lenguaje festivo al grado lógico de quien puede rascarse los huevos mientras pela la cáscara del once contra once, al modo de Guti en la COPE o Hugo Sánchez en el Mundial de Sudáfrica. Si en algún momento, en alguna mesa, en alguna cabeza, por cualesquiera razones, se reclamó fama en nombre del entertainment ahí la tienen a espuertas.

Pero el asunto cobra otra dimensión cuando pasamos a la prensa escrita, allá donde la matriz americana, contrariamente a lo ocurrido en pantalla, ha respetado eso que algún teórico llamaba “la especificidad misma de la escritura y la profesión”. Aquí también la fama se adelanta a la única porción donde al periodismo, desde el primer día de Facultad, se le exige una técnica. Aquí también hay espacio reservado para los figurantes, que de la noche a la mañana pueden contar con su columna al precio que ningún redactor olerá jamás.

La parte pública más numerosa, la masa acrítica, la misma que arremete contra el periodismo deportivo que nada como ella ha configurado a golpe de audiencia, suele defender la presencia de los figurantes por dos motivos: uno, por su visceral oposición al periodismo que paradójicamente consume a diario; y dos, en la peregrina idea de que los figurantes tienen mucho que aportar como resultado de su nutrida experiencia en primera persona, un valor contra el que ningún plumilla podrá jamás rivalizar.

De ser esto cierto, de verse ratificado entre páginas o micrófonos, el público al que los figurantes se deben habría acumulado en todos estos años, qué menos que alguna vez, riquísimas ponencias, discursos impecables, revelaciones a salvo de los mortales y hasta trabajos que conservar en estantería. Bien al contrario lo que nos deja el fenómeno es una retahíla de muletillas que han pasado a la sorna popular. Y todo por esa absurda presunción de creer que Indurain valdrá al micrófono lo mismo que a la bicicleta, que Gatti será al papel lo que fue bajo palos.

Y mira que dieron repetidas muestras en activo. Porque cuando a muchos deportistas socorre un “no tengo palabras”, efectivamente no las tienen, a pesar de la emoción.

Prueba de la deliberada estafa que las empresas promueven es que el campo donde estas figuras podría resultar más eficaz es, curiosamente, el más vacío. Las noticias y exclusivas que pudieran derivar de sus contactos y fuentes primarias es un terreno excluido por completo de su tarea. Es como si los figurantes preservaran un código ético hacia el mundo del que provienen, una prudente distancia con los que ahora son lo que ellos fueron, un respeto hacia sus verdaderos compañeros, a los que por nada del mundo quisieran molestar.

Bien al contrario los gestores del periodismo no guardan ningún código ético hacia los suyos, alfombrando la entrada de figurantes en los presupuestos de los que barren porciones enteras de esos jóvenes periodistas que, es de suponer, algún día fueron ellos.

Y si al figurante no se le exige informar su sentido pasa entonces al terreno de la opinión, ese campo donde la experiencia tanto vale y donde poder justificar el presunto ojo clínico motivo de su alto coste. Pues ocurre que tampoco. Su perfil le compromete. Y otra vez por su relación con los protagonistas. “Fue compañero de González, tuvo de técnico a Bermúdez, tiene el mismo representante que Langone, está casado con la hermana de Bianchini y es amigo de decenas de colegas”. Así la opinión, que “se entrega a quienes menos opinan”, zozobra como el acróbata en el alambre. Es lo que Jorge Barraza, en esas mismas líneas, llamaba “la opinión blandita”. Cómo van a reprobar a un colega.

Desechadas entonces la información y la opinión de las exigencias al figurante asoma ese otro terreno vagamente referido como análisis, que en prensa escrita debe articularse y suele anidar en el molde columna.

Puede que no lo sepan. Pero una de las tareas más indignantes y silenciadas de esta profesión consiste en que los jornaleros del teclado rehagan los textos en bruto enviados por los figurantes. No es difícil imaginar lo que ocurre. Toca al redactor ojear lo recibido, callar ante la infame flaqueza del contenido como también a los errores (ortográficos, sintácticos o semánticos).

Hubo una primera vez, antes de que esa tarea —de la que nada dice su contrato— pasara a recargar aún más su trabajo, en que informó de ello a un superior. A la siguiente supo que le tocaría en adelante rehacer los textos, dándose penosos extremos en los que la pieza final es más firma del redactor que del colaborador. Este automatismo se halla tan instalado en la rutina mediática diaria como repicar sin lectura las notas de agencia por falta de tiempo.

Porque al figurante, que es adonde queremos llegar, no se le exige más que figurar. Y si no fuera así Clemente, Indurain o Di Stefano escribirían —del verbo escribir— las columnas que firman y por las que cobran.

El facultado siente entonces pisoteada su dignidad. Pero carece de valor para denunciarlo.

A diferencia del periodismo (deportivo) hay algo de honorable en ese código según el cual el deporte vela deportistas y se nutre de ellos durante la carrera en activo y, más allá, en instituciones y organismos. En cambio, no consta equipo de fútbol que haya contratado periodistas entre su cuerpo técnico. Lo que no parece lógico en un sentido encuentra fácil acomodo en el otro.

La tensión permanente entre prensa y futbolistas durante la vida profesional de estos encuentra después, curiosamente, un caldo de encuentro, una aparente amistad previo pago.

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No es necesario mencionar los más monstruosos extremos, como el millón y medio de euros que Televisa ofrecía a Guardiola y Mourinho por comentar la Eurocopa, ni los 300.000 a Luis Figo por hacer lo propio en el Mundial de Sudáfrica. Sino de casos más cercanos, como los 6000 euros por velada de Champions a Manolo Sanchís, cobrados con dinero público comentara o no su jornada, es decir, trabajara o no.

Hasta hace bien poco, antes de que la crisis lo asolara todo, uno de estos columnistas podía embolsarse centenares de euros por pieza o un comentarista miles por partido. El parentesco echa además un cable. A este último grupo pertenece un caso que lo tuvo tan fácil como tirar de suegro, también figurante en la casa, para colarse a comentar NBA en una lengua ajena cuando de esa competición se le ignoraba trazo alguno en vida. La dolce vita del retirado aburría y decidió que su sitio estaba allí.

Poco antes, en uno de esos asientos, vimos a un exjugador —que ejercía entonces como cuerpo técnico— cuidarse muy mucho de pronunciar nombres de jugadores durante los partidos que comentaba. Porque se admitía como analista NBA a alguien que no la seguía, que tal vez nunca la hubiera seguido (600 euros se embolsaba por noche). Durante las Finales de 2006 entre Miami y Dallas uno de los invitados en plató, jugador profesional, urgió a un trabajador de la cadena una plantilla de los Heat para enterarse así de quiénes la formaban.

Estas cuitas y cifras palidecen ante lo que ha venido ocurriendo en el fútbol. Hablamos, por ejemplo, de los 9000 euros a Santi Cañizares por edición de El Día Después o de los 108 millones de pesetas para Míchel por sus comentarios en TVE. A nivel interno, incluso hubo algún sorprendido al ver cómo Pichi Alonso abandonaba TV3 (camino de Sogecable), donde las cantidades eran igualmente desorbitadas.

En España la principal fuente de trabajo fue siempre el enchufe. Pero en el asunto que nos concierne cobra también importancia el nepotismo del figurante, otra suculenta fuente de ingresos para esos pocos elegidos.

Vaya por delante que la columna o el micrófono de un figurante no hurta trabajo a un periodista. Es el precio del figurante lo que encubre el homicidio. Y el coste de todos, un verdadero genocidio a la profesión.

En septiembre de 2012 el paro registrado en el colectivo de periodistas alcanzó los 27.443 individuos. Únicamente el registrado. Son cifras que no recogen, por ejemplo, al periodismo zombi, un cuarto del colectivo que lleva en paro más de tres años y que ha renunciado por completo al empleo en su sector. La otra parte, la más numerosa, sigue buscando mejorar el perfil profesional con cursos de posgrado y de idiomas. Hay un alto grado de actualización profesional entre los parados de la información. No constan, en cambio, figurantes que aprovechando la coyuntura resolvieran titularse, bien por correlación, por ansia de conocimiento o por pura vergüenza. No debe de proceder cuando el trinque es automático.

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Se ha desestimado emplear la noción de intrusismo porque suele abusarse de ella. Y porque hay profesiones cuyo ejercicio opera en márgenes muy vagos y poco definidos, tal es el caso del periodismo deportivo. Su matriz, el periodismo generalista, admite regularmente las entregas del científico, del catedrático, del lingüista, del político o del economista con resultados espléndidos. Se admite en todo ello la presencia del especialista. En cambio su homólogo deportivo no cumple con los figurantes ninguno de estos requisitos y así hemos tragado con perfiles como Leticia Sabater, Gonzalo Miró, Fran Rivera o Bertín Osborne.

Obvio que la contratación de los figurantes corre a cargo de la elite directiva. Pero asimismo de los subalternos que actúan de enlace con la parte baja de las redacciones. De la salud financiera de cada medio, como también de lo que se publica, ambas partes son responsables.

Sin embargo la motivación de cada una no tiene por qué coincidir. Mientras el gestor directivo compite con otros medios en la adquisición y exposición de estrellas, de lo que ellos entienden como prestigio derivado de esos nombres, la de los directores y jefes de sección lleva tiempo infectada de humana vanidad. Para estos secuaces de mando, que soltaron la herramienta en cuanto ocuparon un despacho, nada más seductor que codearse con los figurantes, que compartir a diario con ellos lujos de mesa y mantel, que sumergirse en las intrigas y favores de poder propios de los estómagos agradecidos. Nada como los placeres del interiorismo para esta aristocracia que dirige con mano de hierro la industria del periodismo deportivo.

En cargos intermedios, ese español arquetipo de los espabilados de redacción, nada como fingir aparente amistad con los figurantes, como lucir esas llamadas al teléfono frente a los jornaleros del teclado, a quienes toca sostener todo ese entramado de figurantes y traidores.

El fenómeno ha avanzado lo suficiente para encontrar rasgos diferenciales. Mientras el diario Marca viene optando desde siempre por figurantes de raíz y calado profundamente ibéricos, de calientes toro y bandera, PRISA, en una aparente sofisticación de diseño, lleva años erotizado por los figurantes de origen extranjero. Como ejemplo, El País Digital. Su sección de firmas deportivas presenta un total de doce analistas siete de los cuales son figurantes. Tres de ellos ocupan presencia en deportes de prioritario peso como fútbol, baloncesto y motos: Santiago Solari, Paul Shirley y Randy Mamola.

Al margen de la presumible solvencia de cada uno de ellos, el mensaje admite una doble lectura. De un lado, no parece haber especialistas titulados en España —más de 75.000 desde 1976— que para los responsables de El País puedan ocupar esos puestos. Y dos, un ejemplo revelador acaecido hace unos meses. Un especialista de fútbol, periodista titulado con más de 25 años de profesión a sus espaldas, fue reclamado a escribir allí de fútbol internacional, su principal fortaleza. El gesto habría sido loable de no ser que la demanda no viniera acompañada de hacerlo de manera gratuita, esto es, sin cobrar un céntimo.

Algo así, como es fácil imaginar, resulta impensable entre los figurantes.

Así pues no parece darse coherencia entre la línea editorial del diario, beligerante contra la actual situación de paro entre la generación mejor preparada, y su política interna de actuación. Dicho en claro, la masiva presencia de firma extranjera apenas puede ocultar el maquillaje y pose de un vergonzante esnobismo, de cosmética similitud al caso Amy Martin.

De la imparable oleada de Expedientes de Regulación de Empleo los últimos en abandonar el barco serán además los figurantes. No saldrá uno sin que antes las redacciones hayan quedado diezmadas. Por cada Raúl Ruiz Benito vivo hay centenares de redactores muertos.

A estas alturas urge preguntarse cómo es posible haber llegado a esta aberrante postración. Qué razón condujo a la industria de la información deportiva a contemplar el inmenso yacimiento de sus facultados como grano estéril. Cuándo la dignidad de la profesión, sensu stricto, mereció el más profundo desprecio de quienes presuntamente debían velar por ella.

En Estados Unidos, paradigma del que somos precario eco, el star system funciona en televisión a niveles sin parangón. Son los padres de esta cultura. Sin embargo su prensa escrita, y en igual medida la radio, han sabido preservar el debido espacio a la profesión, como un último terreno que justifica la especificidad propia del periodismo, la primera y última razón de los suyos. Allí la especialización no ha perdido un ápice de importancia. Aquí en España más de la mitad de los especialistas —un 52.7% según el Informe Anual de la Profesión Periodística 2012— reparte su trabajo entre diferentes secciones. Y a menudo, sin ejercer la suya, cosa que corresponde al figurante, la única entidad de potencial valor para vender especialismo.

Ahora que en España bancos y corporaciones sostienen los pilares de grandes medios regulan también con cada vez menor disimulo quién y qué publicar. En una de esas reuniones con los inversores, parte de cuyo dinero publicitará la marca que patrocina contenidos, el grano de las conversaciones repite sin falta un estribillo:

—Bueno, tenemos varios especialistas…

—No queremos especialistas. Queremos nombres, caras que la gente conozca.

Acompañan los papeles de la mesa comercial un registro de nombres que recoja bien listado el número de seguidores en Twitter, esa nueva Agencia que ha suplantado a la Facultad. Así ocurre que aquel joven nonato, el blogger cercano a licenciarse, como el titulado en paro, no son para estos señores más que otro par de átomos condenados a agitarse inútilmente en el inmenso vertedero de Internet.

No es propósito de esta pieza cuestionar la capacidad de figurantes concretos, algunos de sobrada solvencia. Se denuncia la sonrojante claudicación a ellos en detrimento de porciones enteras de profesionales que entregaron algunos de los mejores años de su vida a cristalizar una ilusión, una preparación, siguiendo además el orden socialmente reglado, según el cual a ellos tocaría la transmisión, interpretación y entretenimiento en la industria informativa. O al menos, con razonable prioridad.

Naturalmente que es posible una feliz coexistencia entre figurantes y periodistas. Pero difícilmente parece justificable en los términos vigentes.

Viñeta de Forges

Para los responsables de esta industria la especialización pura, como una cátedra deportiva reflejo del masivo ejemplo americano, queda prioritariamente invalidada para el producto de las Facultades, mano de obra cada vez más barata condenada a procesar la información al teclado sin mayor ventana que la pantalla. Y las excepciones, que las hay, no hacen regla.

No pocos aprendices sufren muy pronto este primer revés. En 1991 un puñado de ellos formaba paciente cola en la planta baja de uno de los edificios de la UPV para entregar la matrícula. La fila llegaba hasta el parking. De pronto vieron llegar un coche, del que se bajaron dos tipos, uno de los cuales era Julen Guerrero, que también venía a echar la suya y aguardó junto al coche. Mientras la cola daba algunos bandazos por el revuelo armado, el otro sujeto corrió delante de ella hasta plantarse en la ventanilla y colar allí la matrícula no sin antes pronunciar en voz alta en nombre de quién lo hacía. La oficinista cogió los papeles y le devolvió una sonrisa. Acto seguido el tipo volvió al coche y ambos desaparecieron. Nadie dijo nada y la cola volvió a su sitio.

Fue una impecable ocasión de descubrir cómo la realidad, la de todos aquellos futuros periodistas, alfombra el paso de estos famosos. A decir verdad, apenas nadie vio a Julen por clase en los siguientes años. Pero al segundo o tercer curso el futbolista ya tenía su propio programa en ETB, uno de animales que duró más bien poco.

No corren los mejores tiempos para defender algo en esta profesión. Menos aún, en el gremial deportivo. Pero no deja de llamar la atención que los caudillos del entertainment, la máscara bajo la que se ocultan auténticos pirómanos de masas, sean precisamente los responsables de que el periodismo deportivo haya descendido al peor índice de valoración pública jamás conocido en España.

Entre ellos y el inmenso graderío que aún sostiene el negocio han condenado al redactor base, al recién titulado, al jornalero invisible, a la licenciatura misma, a la derrota más grave que haya sufrido nunca la figura del periodista deportivo. No en vano esa expresión ha dejado de sonar seria.

Es fácil intuir el sumarísimo juicio que puede promover en una mayoría neutra el objeto de esta denuncia. “Para hablar o escribir de fútbol no hace falta una carrera”. Entonces también hay aquí otro buen número de ciudadanos estafados. Y entre figurantes y traidores la culpa no pertenece a los primeros.

 

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71 comentarios

  1. Me quedo con estas frases:

    «En los años tiernos, cuando el desencanto no ha invadido la vida, no queda más remedio que creer en este orden. Porque del otro nada sabemos.»

    Felicidades G.

  2. Aquiles Talón

    Bien dicho. Años de sufrir a Angel Nieto y su comentario «mira cómo el extranjero se le va en las rectas porque tiene más moto, pero el español se le echa encima en lapurada de frenada porque es más bueno» con total desprecio de la fórmula velocidad igual espacio partido por tiempo…

  3. Rubén

    Muy de acuerdo en general con el artículo, aunque como bien llega a apuntar hay figurantes que creo que si han demostrado su solvencia (para mi Iturriaga o Perico Delgado).

  4. Ni Juanito ni Juanazo colega.

    Estoy de acuerdo en que muchos (la mayoría) de esos figurantes hacen una aportación 0 a las teles, diarios o radios de turno. Pero hay otro que son buenos, muy buenos, y da gusto oírlos/leerlos. Y esos tienen un plus que no tiene un periodista, y es la experiencia de haber vivido ese deporte desde dentro. Pedro de la Rosa me parece un buen ejemplo. Y en fútbol Robinson.

    Y en el otro lado de la moneda esta el periodista. Creer que cualquiera con la carrera de periodismo va a ser buen periodista es de ser muy inocente. Abre cualquier periódico deportivo de este país y lee un artículo firmado por un «no figurante» que, salvo que caigas en uno, dos, a lo más tres nombres que me vienen a la cabeza, «lo vas a flipar».

    Para terminar, yo creo que todo este artículo se podría resumir en un «el periodismo deportivo de este país, en líneas generales y salvo honrosas excepciones, apesta».

    • Enrique Cuervas Barba

      Tu premisa es la misma que la del artículo al menos en tus dos/tres primeras líneas. Me gustaría añadir que Robinson no posee ni siquiera la capacidad de hablar bien el idioma de este país y que hay muchos periodistas que pueden hacerlo con mayor consideración. El autor tampoco dice lo que usted defiende en su tercer párrafo; y eso de »lo vas a flipar» me parece nimio y vacío de contenido sin ejemplos.

      • Hola Enrique,
        Mi premisa es la misma, con la diferencia, o esa impresión me dió a mi, de que el autor no salva ni a uno solo de los figurantes, y yo sí salvaría a unos cuantos.
        Sobre Robinson, yo no necesito que su español sea exquisito para que me guste y me parezca interesante lo que dice y aporta. Porque entender se le entiende. Ahora, razón no te falta en que debería haberlo perfeccionado hace tiempo. Pero eso es otro cantar.
        Y el autor sí defiende al periodista por encima del figurante, y yo en eso no estoy de acuerdo porque tener la carrera de periodismo no da necesariamente calidad a un texto. Lo de «lo vas a flipar» es completamente nimio y vacío de contenido, pero es que no recuerdo nombres de malos periodistas deportivos (Roncero es más bufón que periodista. Ahora, como bufón es muy bueno). Supongo que solo se me quedan algunos de los buenos.
        Pero sí, estoy de acuerdo en que se deben buscar más buenos periodistas y reducir los figurantes a los que realmente aportan algo. Solo que la postura del autor no me parece esa, me parece mucho más extrema.

  5. Cualca

    Bueno, y eso que no se habla del periodismo de investigación de Tele5… dónde haber chupado falos a mansalva es el mejor de los currículums… De todos modos, supongo que los medios dan (y sobre todo en lo que a deportes se refiere) lo que quiere ver y oír la «gente»… Yo desde luego, prefiero escuchar a Mou, Guardiola, Guti, o cualquier otro sujeto relacionado de forma directa con el fútbol profesional que a periodistas que no han sentido lo que es estar bajo el foco de atención de 80mil espectadores, en el pasto… En fín, luego hay periodistas a lo Roberto Gómez que son impresentables, caverna madridista, punto pelota, TVE1 son patéticos… prefiero a un cazurro ex jugador que con sus explicaciones simples y para monguis refleja su conocimiento… ¿No dicen nada de Diego Torres de El País? Que siendo periodista (y no ex…) se inventa diálogos en todos sus artículos…

  6. Vórtice

    También es verdad que la mayoría de periodistas deportivos son tan mediocres periodistas como los exfutbolistas. Solo he leído el primer tercio del artículo (prometo leerlo todo), pero el problema, para mí, está en que el lector de prensa deportiva lo último que pide es una columna bien escrita. Eso era antes, cuando solo salían los lunes y el espectro era más amplio. Ahora el que quiere leer buenas crónicas acude a los blogs o JotDown y cosas parecidas. La realidad es que nadie lee ni quiere. Además, esa imagen del aspirante a periodista deportivo que lee a Galdós y Unamuno es bonita, pero…

  7. Ismael

    Coincido ampliamente (salvo alguna matización) con el artículo. Simplemente dos cosas: la primera que la culpa no es del figurante, sino del medio. Entiendo que haya un directivo o un responsable de contenidos de una televisión al que un día se le ocurra la idea de contar en su programa con un ex deportista profesional que pueda aportar una visión diferente de la actualidad. Lo que no se entiende es el método para elegir a ése figurante. En la mayoría de los casos parece que el objetivo es simplemente que esté, no que haga bien el trabajo que se le asigna. Un ejemplo de lo segundo (de figurante que aporta y enriquece un programa deportivo) es Gary Neville, ex del Manchester United. Un ejemplo de lo primero lo tenemos en España cada vez que encendemos la televisión.

    Lo segundo: la misma ausencia de filtro sucede también para el periodista. En tu artículo presupones que un licenciado en periodismo tiene un grado de preparación superior para comunicar que alguien que nunca ha pisado la facultad. Y no es cierto. Sergio Sauca lleva lustros narrando partidos de forma lamentable.

    En resumen: que si quieres ofrecer el mejor producto posible, contrata y vigila a los mejores para cada función. Pero si lo que quieres es simplemente rodear tu producto de caras conocidas «porque vende», entonces estamos ante el escenario que bien describes. Yo he sufrido en más de una ocasión aquéllo de rehacer por completo el texto que mandaba el figurante para publicarlo en un medio. Y también en más de una ocasión reclamé a mis superiores que todo ese dinero que se le pagaba al figurante se podía ahorrar haciendo un trabajo mejor (en términos de calidad periodísticas, de información y de análisis) que la birria de panfleto que cada semana mandaba el figurante. En una ocasión me respondieron: «La gente está deseando leer lo que escribe Fulanito». Mientras siguen pensando eso, las cifras de ventas de los periódicos se desploman, y la manera de ahorrar siempre es la misma: se despide a los redactores baratos mientras se mantiene a los figurantes, algunos con sueldos semanales que superan el salario mensual del redactor raso.

    PD: Perdón por la parrafada, pero es que el artículo describe muy bien la situación.

    • Plas, plas, plas. Bravo. Mejor explicado, imposible.

      Al final todo se resume en que los dueños de los medios solo miran la cuenta de resultados, no la calidad global del producto ni, mucho menos, la valía individual de cada trabajador.

  8. Coincido en gran medida con lo que dice el artículo, pero se olvida de esos periodistas de bufanda y forofos (a todos nos viene a la mente varios nombres) que sí han pasado por la facultad y sí tienen la titulación. Por cierto, también es alarmante lo mal que se escribe (en general, en todos los periódicos) y el desconocimiento de la gramática y ortografía.

    En cuanto a los figurantes que menciona de El País, decir que Solari escribe que es una delicia (ya les gustaría a muchos hacerlo así) y Shirley tiene un punto irónico que hace que se sea muy a gusto (no es periodista pero si tiene una licenciatura en algo…). En cuanto a Iturriaga, que alguno lo menciona, en mi opinión como comentarista malísimo (donde esté Chichi Creus…), como presentador bueno y como blogger (no como escritor) magnífico.

  9. Leer a roncero, Siros,carbonero.gomez,guach ,látigo serrano,brotons,carmen Colino,carma barcelo o cualquiera de estos da pena.luego se extrañan de que abandonemos la presa escrita.donde esta la sensatez y la cordura.confunden la opinión con el fanatismo.quitando a caridad segurola trecet banaclocha y alguno qm dejó,el resto ni m molesto

  10. Estoy muy de acuerdo con el texto de Gonzalo. Los que una vez estudiamos periodismo, y nos especializamos después en el mundo del deporte, hemos pensado en muchas ocasiones lo mismo que reflejan estas líneas.

    Está claro que el hecho de tener una carrera no te legitima para acceder a un puesto de trabajo porque sí, tienes que demostrar tu valía, pero parece que los periodistas tenemos un muro más difícil de saltar que en otras profesiones, el que evocan aquellos que usurpan un puesto de trabajo que ‘no es legitimo’.

    En muchas ocasiones la audiencia puede reclamar un rostro famoso en un momento dado, pero creo que hay un amplio sector de audiencia que no busca una cara de relumbrón, busca el conocimiento, el entreteniemiento, y eso también lo puede dar un periodista, una persona que tiene una base de formación para dar lo que la audiencia reclama. Así, es el momento de que los propios periodistas nos pongamos en pie y luchemos por ese reconocimiento.

    Por otro lado, si sangrante es el mundo de los ‘figurantes’, peor es el mundo de los periodistas que se convierten en ‘figurantes’. Los mismos que alivian sus responsabilidades en el becario de turno. Este escribe opiniones lanzadas, y el otro pone la firma, algo que como las meigas, haberlas haylas, pero pocos se atreven a denunciarlo.

  11. Pavoment

    De todo lo leído, el caso más vergonzoso es el del tal Gonzalo Miró. Su experiencia deportiva es nula y además ni siquiera le hacen escribir, lo suyo es un vídeo blog…

  12. De acuerdo con el artículo, y destacar que el autor se refiere a la prensa deportiva porque, como él mismo dice, en medios generalistas y otro tipo de prensa sí hay lugar para profesionales que no son necesariamente periodistas pero sí aportan calidad.

    PD: Creo que, al igual que Gonzalo Vázquez, nadie entiende por qué alguien con tan poca relación con la NBA y que aporta tan poco a la retransmisión como Nikola Loncar está comentando en Canal +, aunque el autor no haya querido mencionar explícitamente el nombre del fulano en cuestión para no atacar directamente, supongo.

    • Moises Omar

      Totalmente de acuerdo.

      Lo más sorprendente de todo es que esta opinion sobre Nikola Loncar no es la excepción. Como seguidor de la NBA es normal que conozca más seguidores de la NBA, y que comente en foros sobre la misma y se hable en ocasiones de este mismo tema… Puedo asegurar que el 100% de lo que me han dicho o he leido es malo o muy malo sobre Loncar.

      La cuestión es: Si yo se lo mal que se piensa sobre el, Canal + sabe tanto o más que yo, ¿entonces como es posible que se siga manteniendo a este figurante que no pasa el corte minimo de calidad de los espectadores, que somos al fin y al cabo los que acabamos dando los beneficios al canal?

      Situaciones así ,en los canales de televisión mayoritariamente, son el dia a dia en muchos deportes en españa, y son cosas que no alcanzo a comprender.

  13. Fernando

    Gran artículo, con una sola objeción: lo que Solari y Shirley cuentan en El País es difícil que lo cuente un periodista solo por ser periodista. Es más, la manera de expresarse de Solari es superior a la del 99% de los españoles, periodistas o no, entre los que se encuentra un servidor, sin ir más lejos.

  14. Me gusta mucho Gonzalo Vázquez. Mucho. Pero me gusta infinitamente más su criterio que su estilo literario. Creo que es demasiado barroco. Me gusta un estilo más sencillo y directo. Sobretodo en alguien que tiene tanto y tan bueno que decir.

    • Moises Omar

      Me gusta lo mucho y tan bueno que Gonzalo Vazquez puede decir, muchisimo, pero a diferencia de ti, su estilo de narrativa me parece excepcional. Es más, es quizá lo que mas le diferencia de otros periodistas del sector y lo acaba convirtiendo en el sello característico de sus artículos.

      De todas maneras esto es lo que tiene «diferenciarte» del resto, a unos les encantará, a otros no tanto, y algunos lo aborrecerán por ello. Son opiniones del lector.

      • creo que lo que más lo caracteriza es su respeto al deporte, a lo que pasa dentro de la cancha, su conocimiento de lo que escribe, su honestidad. Eso lo diferencia clarísimamente de los demás. Sólo se me ocurre alguien similar: Segurola. Pero creo que Segurola escribe mejor, es más concreto. Es mi opinión.

  15. Fulgencio Barrado

    J.J. Santos, José Ángel de la Casa, Sergio Sauca, Sara Carbonero, Luque, Pedrerol, Siro López, Tomás Roncero…, y sigan, sigan, sigan. Si estos son los que hay que poner en lugar de los figurantes…, apaga y vámonos.
    Eso sí, se hace doloroso, penoso, insoportable…, aguantar a Manolo Sanchís retransmitiendo.
    Me gustan las retransmisiones tenísticas, y en ellas Tomás Carbonell aporta muchísimo a mi entender, y tampoco me disgusta el periodista, pero a veces tiene tendencia a ir un más allá en el análisis para el que no tiene la preparación del primero.
    ¿Y las retransmisiones de golf de la TVE?, les tengo que quitar el volumen. Recuerdo hace muchos años que las hacía Matias Prats hijo y aquello daba gusto verlo (lo recuerdo como un buen deportista deportivo, no sé porqué tuvo que pasarse a generalista).
    En las retransmisiones del tour, Perico es el alma, y en los carruseles deportivos, siempre hay comentaristas-deportistas como Craioveanu, que aportan bastante.
    En general, creo que el problema, más que en la impostura de los figurantes, -que también-, está en la nula calidad del periodismo deportivo.
    Haber estudiado otra cosa, que diría uno de estos de «no haber comprado casa», «no haber comprado preferentes», «no haber hecho esto u lo otro», «haber hecho como yo, que gano una pasta», «que si la responsabilidad individual», «que si ahora te jodes»….. Que grandes filósofos tenemos también. Como para pedir buenos comentaristas deportivos.

  16. Brancaleone

    A mí me parece, querido Gonzalo, que tú mismo eres el paradigma del esperpento que hoy en día es en España el periodismo deportivo, y también nuestra sociedad. A ti, Gonzalo, que eres uno de los mejores (por no decir el mejor) en tu campo, que escribes como los ángeles y que siempre tienes algo brillante que aportar, cuesta encontrarte en algún medio y normalmente por cuenta gotas; y sin embargo, a los monos gritones del zoo, a los payasos del circo (con todo el respeto a los payasos), a los Roncero, Siro López, los Manolos, la mesa de Marca TV y la redacción del diario Sport, es decir, a los periodistas de barra de bar, les sobra el trabajo y presencia mediática. Algo falla.

    Creo que es hora de admitirlo: el periodismo deportivo ha muerto. Ya no quedan periodistas deportivos, sólo opinadores deportivos y gente en las redacciones buscando videos en Youtube y mensajes en Twitter. En las universidades ya no deberían enseñar a informar (si es que algún día se ha hecho tal cosa) sino a entretener. Pero no entretener de cualquier manera, no. Hay que entretener de manera zafia porque el público es en su mayoría zafio y le interesa lo que ocurre en los parkings tanto o más que lo que ocurre en la cancha. Ya no hay información deportiva en ninguna parte. Los informativos deportivos son catálogos publicitarios de Orange y LB Apuestas anunciados por los propios periodistas. La información de NBA en Cuatro son 30 segundos y tres canastas patrocinadas al principio y al final con el logo de BBVA. En la retransmisión de cualquier partido te están pidiendo constantemente que mandes un sms para algo. El Marca le hizo la vida imposible a Pellegrini, el Sport tituló «Mou, pero qué malos sois» en portada, en Punto Pelota llaman a Messi «el cortito», insultos, menosprecios, acusaciones, amiguismos, gritos. Ruido. Eso es el periodismo deportivo en España hoy en día. Muchísimo ruido.

    A mí personalmente me da igual si la persona que me está contando algo interesante es un periodista o un figurante. Lo que me importa es que lo haga bien, y a ser posible que me deje mejor de lo que ya estaba antes de dedicarle esos minutos de atención. Y Santiago Solari lo hace bien. Y Josep María Casanovas no lo hace bien. Y Martí Perarnau lo hace bien. Y Julio Salinas no lo hace bien. Y al final los que lo hacen bien son muy pocos y están escondidos, los que no lo hacen bien son muchísimos y están por todas partes, y los que lo hacen extraordinariamente bien sois tú, Gonzalo, y uno o dos más. Y no sabemos nunca dónde estáis.

    • Héctor

      Totalmente de acuerdo, hasta en la última coma. A mi me da exactamente igual que el que escriba tenga colgado un diploma en la pared de su casa, ni que tenga diez copas de Europa y tres Mundiales, a mi lo que me importa es que sea bueno, que me aporte algo, punto. Y eso en el periodismo deportivo lo hacen pocos, poquísimos, por cada Segurola hay diez Ronceros, por cada Daimiel veinte Siros,etc.

      Y es en lo que no estoy de acuerdo con el artículo, siendo Gonzalo tan buen periodista debería diferenciar lo que el llama figurantes, tipo Sanchís, Loncar, Luque (por dios Luque…),etc de gente que sí vale para escribir o comentar, como Solari, Robinson, Perarnau… que no tendrán el diploma que si tienen Juanma Rodríguez, Roncero, Guasch, y demás que se juntan por las noches a hacer el payaso.

      Sólo me he referido al fútbol pero y el señor Nico Abad, que dudo de que haya visto una carrera de motos en su vida y lo ponen a comentar, con la única aportación de sus gritos, para eso prefiero un De la Rosa, que no tendrá diploma pero sabe de lo que habla y lo trasmite perfectamente a los que no sabemos.

      Por último trasmito un gran deseo, ya que los borregos tienen hasta donde elegir entre Tiki Taka, los Manolos, El Chiringuito y demás, ¿ por qué nadie se atreve a juntar a los buenos en un medio, a los Segurola, Axel Torres, Maldini, Trecet, Vázquez y demás? ¿a lo mejor funciona y todo no? y no me refiero a televisión, un diario escrito por gente como esta, sin forofismo ni vergüenza ajena, por el que gente como nosotros está dispuesta a pagar gustosamente, pero me temo que es imposible, nadie arriesga por la calidad.

      • Cristian García Dobón

        Se que han pasado 4 años pero te respondo porque ese lugar en el que juntar a los verdaderos periodistas deportivos que informan con calidad y respeto existe. Hay una página web de fútbol llamada Marcadorint.com que de verdad vale la pena. Y los que decían que no hay buenos periodistas deportivos y los generalizaba a animales que solo gritan en televisión es porque no conocen a Maldini, Gaby Ruiz,Felipe Martín, Guillermo Uzquiano,Axel Torres, Toni Padilla (de verdad que tenéis que leer un texto de Toni Padilla, son de un nivel periodístico inmenso), Aitor Lagunas, Alberto Edjogo o algunos extranjeros como Alain Valnegri, Andrea de Pauli o Simon Hanley.

  17. Felipe

    Y yo te pregunto Gonzalo: ¿hubieras escrito este artículo de ser uno de ellos? ¿Hubieras cogido un trabajo en el que te pagaran 600 euros/noche por comentar un partido de la NBA? O hubieras dicho: meteos los 600 euros en el culo y pagarle más a los periodistas de la redacción. ¿Sabes por qué hay periodistas que trabajan por 800 euros? Porque hay periodistas dispuestos a hacer por 800 euros un trabajo que vale por todo lo que has comentado al inicio del artículo 1.800 euros y no se les cae la cara de vergüenza. Eso es lo que ha llevado esta profesión al más absoluto desprestigio a parte de los que la dirigen que se han aprovechado de gente como tu y como yo.

  18. Oscar

    Por favor, dejad ya de citar a Perico Delgado como el «alma del Tour» y cosas similares. Perico el chistoso ganó su único Tour de Francia dando positivo por probenecida, librándose por los pelos al no ser una sustancia prohibida por la UCI en aquellos momentos aunque sí por la AMA (lo sería para la UCI a partir del año siguiente). Ya sabéis, tolerancia cero.

    Es un personaje que defiende a españoles dopados y castiga a degüello a los extranjeros tramposos. Que luce camisetas repletas de publicidad (normalmente pagada por el herario público: Castilla y León es vida, etc…) en la TV pública, y que está desfasado a más no poder.

    Es el ejemplo más grande de figurante que puede haber ahora mismo en la televisión.

  19. Oscar

    Y otra cosa, ¿que da más penita: Nikola Loncar enchufado por Radomir Antic o Iñaki Cano Jr. enchufado por el Sr.?

    • Loncar es un figurante(nefasto) enchufado.Pero esto es una de las cosas que me chirrían del artículo de Vázquez.Iñaki Cano Jr no es aún más miserable que el serbio?.Este ha sido igualmente enchufado por un pariente pero se supone que ha tenido una formación académica.Qué es más difícil de soportar ,un figurante mediocre?(ex-profesional de grandes equipos europeos,medallista olímpico),o un titulado, que no ha sido nada en el campo que comenta ,y que es igualmente mediocre?,sólo por el hecho de ser titulado merece más respeto que el figurante?.
      El problema es que la mayoría de medios están llenos de ejemplos como este(Sin nombres tan conocidos).Y el que escribe es licenciado de periodismo en paro…

  20. Asier

    Entre callar muriendo o morir gritando has optado por lo segundo, bro. Armado hasta los dientes, con tu prosa precisa, tu conciencia limpia y tu hastío ante la ineptitud, la impericia y la mala baba.

    Me sabe mal no haber acabado de ver tus razones en algún artículo anterior. Me revienta la impotencia de ver el talento malgastado. De observarte ante una barrera tan irracional como infranqueable en apariencia, que no hace más que separar lo que por natural querencia debería estar unido. El periodista de raza y el lector ávido de conocimiento.

    El cuando y el porqué el canal comunicativo se pervirtió hasta el punto al que hemos llegado se me escapa, y eso que ha ocurrido ante mis ojos. Pero también te diré que llegado a este punto, lo mejor que puede pasar es que la podredumbre acabe destruyendo el invento, de manera que pueda surgir de nuevo en una plataforma, la red, en la que la notoriedad no dependa de un despacho. Medios como Jotdown son la vanguardia de lo que estar por llegar. Periodistas como tú, el modelo a seguir.

    Un abrazo.

  21. Lord oscuro

    Se habla mucho de los Ronceros y Manoletes, pero si alguien ha traspasado todos los límites ha sido Siro López. Era un discreto comentarista de basket en Barcelona. Se pasó a relaciones públicas del Deportivo de La Coruña y hubo un día que me dejó helado. Se atrevió a amedrentar públicamente a todo el que criticase a Lendoiro, y lo curioso es que este tipo demostró que puede ser un buen perro de presa y fue repescado para las tertulias. En cualquier país cualquier redacción le hubiera hecho el vacío, le hubieran dicho que yo con ese tipo no comparto tertulia, pero como dijo Alfonso Azuara (otro que acabó mal), entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.

  22. Gonzalo

    Pues no, no sé quién eres. Yo soy Gonzalo. ¿Y tú? Gracias.

  23. Ripley

    Andres Montes también era eso. Ayudo a popularizar (mejor dicho, fue Jordan y después el desembarco europeo y español en la NBA) el deporte, pero al mismo tiempo también creó una escuela (herencia en parte de Trecet, un enfermo del tweet que ahora habla de todo sin ya saber de casi nada y vive de su pasado) muy dañina para el espectador y futuros locutores. Ayudó a crear una legión de seguidores cada vez más descerebrados que sólo eran y son capaces de ver el baloncesto bajo una serie de clichés teenagers, motes y otras salvajadas. La clase de recursos que usa alguien cuando el juego realmente no le interesa y no sabe verlo. Yo no he visto a nadie bostezar tanto en un plató como a Andres Montes retransmitiendo baloncesto, y ya ven, era alguien de una gran vitalidad para la historia. La mayoría de los chicos que retransmiten la NBA en España también son eso y peor. De la ACB mejor no hablamos, ni de Romays. Sólo mirad el ejemplo de Antonio Rodriguez (maltratado por Canal+ hasta perder la ilusión) y como ha mutado hasta entender que eso de ver y estudiar todos los partidos carece de sentido cuando ya tienes un cierto volumen de seguidores y lo que cuenta es la presencia. Además, ahora que todos tenemos acceso a todos los partidos NBA a las pocas horas de ser jugados, a todos los partidos NCAA, a partidos de High School… la figura del comentarista español tiene poco sentido. Cuando el NBA League Pass no tenga bloqueos nacionales se acabo aguantarlos. Ya ni siquiera copiar fragmentos de libros americanos y darles un estilo propio tiene más valor que el mismo esfuerzo en hacerlo cuando esos libros de playgrounds y demás están disponibles para todos. Ahh, ¿Alguien se imagina a un comentarista de los Manolos hablando de divorcios, novias y demás como hace Daimiel en plena retransmisión? El problema va más allá de ambas cavernas, de Tv3 y Intereconomia.

    También podemos hablar del público que sigue masivamente a esos figurantes. Pero con esa crítica parecería que eres un soberbio. El espectador al final nunca tiene la culpa pero a todo asiente.

    Es muy fácil Gonzalo (aka I Love Lebron) atacar a los figurantes del fútbol, pero con los figurantes del baloncesto eres más comedido, los retuiteas y les haces reverencias. La misma actitud sectaria a fin de cuentas. ¿Por qué? Pragmatismo. Como dicen más arriba, puedes entrar en el círculo con la cabeza baja o bien utilizando la crítica feroz, pero selectiva, para acabar bajando la cabeza cuando estás dentro. A todo esto, ¿has vuelto a Nueva York? Espero que sí. Sé que es duro, que si hubieras llegado 10 años antes quizás tendrías tu poltrona, tu plató y tus columnas, pero… son los tiempos. No eres el único. Ánimos.

  24. Va Gonzalo, a ver si tienes huevos y explicas como consiguieron llegar Iñaki Cano Jr y Jose Ajero a comentar partidos NBA, entre otros. Explica cómo funciona esa casa. Va. Apuntar como haces siempre a Belen Esteban y los payasos del fútbol (deporte en el que no aspiras a ninguna silla) no tiene mérito. Es pura fachada, discurso fácil del desahogo. Cuando alguien denuncia hay que dar nombres e ir a las razones del problema y sus culpables (en especial en el ámbito en el que uno se mueve… el baloncesto en tu caso).

    • Hombre, un poco injusto. Entiendo que esta vez el artículo no va de ellos… sino de otra cosa. No sé, es la sensación que da.

      • Pues bien que carga contra presas fáciles como Loncar sin mencionarlo (poca clase) y apunta situaciones bochornosas sin dar nombres. Creo que todos hemos entendido de que va el artículo. Y me parece un artículo muy cobarde y calculado.

        • josean66

          No conozco muchos periodistas autores de una saga que pone a caldo a la profesión y especialmente a la jefatura. De hecho no conozco ninguno salvo Gonzalo. El artículo puede ser lo que te dé la gana. Pero mira, cobarde es lo último que es. Ni este ni los anteriores.

          Salu2.

    • Moises Omar

      De Iñaki Cano Jr. no puedo hablar, pero de Jose Ajero si. Y no llega porque sí a comentar partidos de la NBA. Lleva muchos años siendo la voz de NBA+ en sus resumenes y «mini documentales».

      De echo, su característica forma de hablar en esos resumenes con cambios de voz y con apodos y eufemismos es muy diferenciable de cualquier otra voz de la televisión.

      Lo que denuncia Gonzalo Vazquez es una realidad como un templo, y no tiene porque entrar en guerra y ataques personales con nadie. Si eso es lo que piensas de todo esto, poco has entendido del extenso articulo.

  25. Comentarista deportivo:»Tú no aspiras a romper el círculo;aspiras a entrar en él».
    Por desgracia y ,a pesar de que estoy de acuerdo en muchas cosas de su artículo,los otros artículos que ha realizado G.Vázquez en torno a la misma temática me dan la sensación de que así es.Es como cuando se fue de N.Y. Veo más deseo y melancolía por permanecer y formar parte de ese mundo que intención real de denunciar la situación.La denuncia y la crítica vienen,me da la impresión,en gran parte desde el resentimiento y la frustración,el «quítate tú para ponerme yo».Esto no quita,repito,para independientemente de la motivación de la escritura del artículo,se lleguen en él a certezas,que aunque redundantes,nunca son lo suficientemente denunciadas.
    Discrepo también de la visión más «suave» que se hace del periodismo generalista en cuanto a la presencia de «figurantes»(si por ello entendemos ausencia de licenciados,que es lo que parece que denuncia el autor).Ni mucho menos es así.Por desgracia el figurante está a la orden del día en parecida cantidad,solo que el que el autor parece que es más condescendiente con este sector de la profesión al no sufrir directamente las consecuencias.

  26. Vitale

    A mí Gonzalo me recuerda un poco al quejica de Peter Vecsey, pero éste al menos no tiene problemas en tachar a todos los comentaristas y exjugadores que comentan en televisión de estúpidos, y lo hacen directamente con nombres y apellidos. Claro que Peter Vecsey ya ha hecho lo que tenía hacer, ya tiene la carrera a sus espaldas, pero supongo que también le gustaría que le pusieran un micro delante.

  27. Forero ACB

    A ver chicos. ¿Qué tiene de malo que Gonzalo quiera entrar en la rueda? ¿Qué queréis? ¿Qué vuelva a trabajar de conserje escribiendo a 50 euros la pieza y seguir viendo hasta el día de su jubilación como gente menos preparada y con menos pasión idiotizan a los espectadores y ganan en una sola hora lo que él ganaría en un año en colaboraciones? ¿No es justo que los mejor preparados ocupen los mejores asientos y el foco mediático? Hay tanta frustración en el artículo como en algunos comentarios. Uno por llegar más arriba y los otros por llegar a donde ahora está Gonzalo.

  28. Chandler

    Los hay forofos de Messi o CR7 y los hay de Lebron…. Un forofismo que conlleva desprecio al resto. Gonzalo, tu problema es que últimamente eres más conocido por criticar a los medios a los que no perteneces y a periodistas con la proyección que te gustaría tener, por venderte como ese periodista maltratado al que han pisoteado sus sueños, el que tuitea sobre la NBA con más profusión en España… que por tus contenidos periodísticos. ¿Dónde están esas entrevistas? ¿Los reportajes? ¿Las narraciones? ¿Has propuesto algo a los medios en papel? ¿Hiciste algo cuando vino el Dream Team en verano? No será por falta de followers y marca de tu persona el rechazo de muchos. Sucede que siempre has sido muy sibarita. Yo quiero ser periodista y escribir piezas a lo New Yorker, el trabajo sucio, las redacciones, que lo hagan otros. Yo soy gurú y no me ensucio con el día a día. Para llegar a eso tienes que quemar etapas. Hasta los que me saben antes de tener columnas entrevistan a centenares de jugadores de ACB o de LEB, escriben miles de crònicas, etc. Y mientras hacen eso ven partidos de Wiggins o Marcus Smart, se preparan y aguantan. Como dice aquel libro, Dejad de lloriquear.

    • josean66

      Ah, pero te sabes la bio de Gonzalo? Cuéntanos entonces, que lo mismo ha vivido del aire.

    • Chandler dice: «Los hay forofos de Messi o CR7 y los hay de Lebron…. Un forofismo que conlleva desprecio al resto».

      Ya te digo. Le habré podido leer lo menos 200 artículos en los últimos diez o doce años. Por supuesto, todos de LEBRON. Y ni uno solo de nada más. Y con mucho desprecio.

      madre mía lo que hay que leer

      • Marianne

        ¿Cuántos artículos o entrevistas ha publicado en lo que va de año? El de Jordan que lo debía tener hace años, éste en JotDown… ¿Cuántos? Pues eso. Si quieres trabajar de periodista haz de periodista, pica piedra cada día y no sólo tuitear.

        Si has echado un ojo a su timeline el 50% es HEAT.

        • [email protected] que no sabe ni por donde le da el aire. Juass…

        • Moises Omar

          Vale más un articulo de GV que la inmensa mayoría de picapiedra durante 6 meses.

          Llenate de guerra Mourinhista…de si el mundo rema en contra o a favor de Fernando Alonso cada quince dias…de si Francia odia a Nadal…llenate de repeticiones de artículos que no por más leidos te hacen mejor periodista o te permite estar mejor informado sobre el deporte.

          Existen algunos como este señor que permite aprender y disfrutar de la lectura de manera natural.

          Valora lo que prefieras, pero está en todo su derecho de proclamar las enfermedades de la situacion laboral en su sector.

    • Wildcats

      ¿Qué esperas de alguien que habla de sí mismo como alguien de culto? Aunque lo maquille con un «dicen». Es el problema de este país. Qué todo el mundo quiere ser capitán sin pasar por grumete. Quiere ver varios partidos al día, escribir 5 piezas al mes, con tiempo para buscar los sinónimos más rimbombantes, y cobrar 3000 euros. Es una quimera ese grado de especialización, no ya al periodismo deportivo, sino al periodismo deportivo de baloncesto y americano si es posible. Es utópico, no sólo en el periodismo sino en la vida conseguir ese grado de concreción laboral. Mira a Trecet como tiene que hacer y hablar de todo, de gimnasia rítmica, a F1 y tenis. ¿Qué quiere Gonzalo? ¿Ser periodista o tertuliano? ¿ Quiere ser como Loncar y ganarse la vida sólo comentando partidos? No estamos hablando de alguien que hace unos años acabó la carrera, que Gonzalo ya tiene 40 años.

      • Moises Omar

        ¿Quieres decir que entonces el periodismo deportivo debe ceder al conformismo? Informate mejor si crees que este señor no ha sido marinero…

        Sea lo que quiera ser, este tio ha conseguido que muchisima gente haya leido sus artículos y se molesten en saber quien lo escribió, eso es mucho más de los que pueden decir algunos. Y si una gran parte de esa gente ha disfrutado de la lectura y piden más oportunidades para Gonzalo, será que de verdad lo vale, por mucho que otros lo tachen de sibarita y hasta de «gandul». (lo que hay que leer..)

  29. Arturo Pero

    El solo hecho de que un tipo tan preparado, con esos conocimientos tan exhaustivos de NBA como G V pueda retirarse sin haber comentado un solo partido de esta competición nos deja un panorama desolador de este país de enchufados donde el que vale encuentra mil y un obstáculos para progresar y colocarse en su sitio.
    Por cierto, tremenda cobardía la del tal comentarista deportivo, que no dice su nombre.

  30. Toneti Chacel

    No está mal el artículo aunque es un pelín repetitivo. Parece una peli de Spielberg, cuando crees que ha terminado todavía te quedan dos partes de 15 minutos.
    En cualquier caso el mensaje está claro pero la realidad, j*dida ella, la ha destacado perfectamente uno de los que ha contestado. El periodismo deportivo, y el periodismo en general casi diría yo, apesta. Y apesta porque es lo que a la gente le gusta. Porque lo importante, que es lo que dice este hombre, es entretener. Entretener de manera zafia, burda y soez.
    Es lo que nos toca… Desgraciadamente.
    Y si, los pocos que queremos calidad tendremos que seguir leyendo blogs, Jotdown y cuatro cosas más. Son los tiempos que nos han tocado vivir.
    Ale, os dejo que tengo que ver a un gordo saltando de un trampolín!

  31. viruela

    ese enorme ladrillo que pende ahí encima sobre mi pobre escritura de consumidor de noticias tiene para un servidor el mismo interés que una orla colegial de periodistas (pongamos al caso)… que si, que la cosa está mu malita y sálvese quien pueda y dentellada al cuello que perro come perro y sálvese quién pueda… pero mirusté… ni se ni me importa si quién me informa o me opina tiene carnet o va por libre (como los llama usted, figurantes?, que ausencia de rigor léxico, pordios!)… que hable y escriba bien, para que yo me entere, redios!

  32. Iñaki

    Pues para no ocultarte…. Comentarista es tu nombre y deportivo tu apellido???. En fin…

  33. Antonio

    Un abrazo no puede ser sincero desde el anonimato, no hace falta escribir bien para saber eso. Dices que no te ocultas y coincido, porque aunque no revelas tu nombre, descubres quien eres.

  34. Jose Enrique

    En nombre de muchos Gonzalo, GRACIAS.

  35. Uruguayo

    Concuerdo totalmente con este articulo y particularmente porque soy periodista deportivo. En el Uruguay pasa exactamente lo mismo, gente que no tiene noción de nada, que jugó al fútbol pero no sabe hablar, que está donde está porque es «amigo de…» en fin. Esto lo hablé con muchos amigos que han pasado por la misma que yo, y lamentablemente no se puede hacer nada porque hay dictaduras en los canales donde si no sos amigo no entras. Y es lo mismo en prensa y tv como en radio, aunque acá la radio no es un medio profesional y te persiguen para que consigas sponsor para financiar el programa, una barbaridad!!!.

  36. Creo que es una de las pocas veces en las que comento algo en internet. Por lo general soy un mirón de twitter, facebook, etc. Pero no he podido resistirme a contestar a este valiente comentarista deportivo que reconoce que hace literatura barata pero imagino que la cobrará bien cara.

    Cabe resaltar que el motivo de su virulencia y su inquietud parece determinado por la alusión a un ex deportista que tiró de suegro para comentar eventos deportivos. Una verdad hace mucho más daño que una mentira.

    Creo saber quien es el personaje que se encuentra detrás de este anonimato, pero se lo respetaré a pesar de su desacertado segundo comentario.

    En cualquier caso, solo le puedo contestar a comentarista deportivo que G sabe muy bien de lo que habla, que queda muy lejos de sus aspiraciones el entrar en el círculo a cualquier coste y que es de los pocos periodistas en España que regularmente escribe, sin tener la obligación, de la precariedad de la profesión para que unos pocos sean conscientes de que los grupos de comunicación son muy mal gestionados a la vista de todo el mundo y que se autorregulan gracias a la tiranía del periodista raso, nuevos licenciados, becarios y demás colaboradores gratuitos. Y yo se lo agradezco.

    Por eso también me sorprende, y cambio de asunto, que determinadas personas que repiten los comportamientos empresariales dentro de un medio de comunicación tal y como denuncia G, compartan sus artículos de manera tan orgullosa en las redes sociales. Personas que sacrifican la calidad periodística a cambio de pinchazos y dictados de sus suprasuperiores. Señores que utilizan la frase «fuera hace mucho frío» para aplacar cualquier tipo de reivindicación para intentar cambiar la precariedad de su puesto de trabajo o mejorar la calidad periodística de un medio. Jefes que permiten la renovación de su plantilla por encima del cincuenta por ciento en dos años sin aludir a motivos profesionales, personas cómplices de carreras acabadas, acoso laboral y/o depresión pero que cada día se sientan en su sillón con la conciencia muy tranquila.
    Me sorprende que se tipo de personas compartan estos artículos de G con la conciencia tan tranquila. No sé si siquiera los han leído, o a lo mejor no los han entendido (sí, G escribe de manera un tanto barroca que puede ser difícil de entender para algunos) o simplemente piensan que pueden engañar a alguien y seguir poniendo una sonrisa, escribir un post que comienza con una alusión a una película que luego no tiene que ver con el fondo del artículo y permitir el despido del siguiente que alce la voz mientras eso suponga mantener su sitio.

  37. Maestro Ciruela

    Pero vamos a ver… Todo esto que aquí se está exponiendo, circunscrito al mundo del deporte -concretamente futbol y baloncesto- y de los medios audiovisuales, ¿no es acaso extrapolable a todos, absolutamente todos, los ámbitos? Es lo que desde el principio de los tiempos, se ha entendido y denominado como MEDRAR, señoras y señores; algo que hacemos TODOS, con excepción de los que, asqueados, se tiran desde un octavo o meten la cabeza en el horno. Es eso que eufemísticamente se viene a denominar como la lucha por la existencia. Otros lo ven como una carrera de ratas, pero éstos no acostumbran a llegar a nada en la vida; les falta convicción y mentalidad positiva. ¿Me quieren ustedes decir por qué demonios, la gente que ha tenido menos suerte a la hora del sorteo ignoto en el que se adjudican los dones -inteligencia, tenacidad, bondad, coraje, paciencia, generosidad, sex appeal…- tendría que conformarse con esas premisas? Si ustedes tienen unos hijos que, pobrecitos, no han conseguido ser lo bastante capaces para la «lucha», ¿no van a poner el cuello para allanar su camino en la vida haciendo lo que sea, incluso llegando a la ignominia de «enchufarlos»? ¿Por qué vemos tanto la paja en el ojo ajeno y en cambio, somos tan comprensivos con nuestras particulares vigas? Pues porque sin el auto-engaño, esta hez que algunos se empeñan en llamar vida, sería algo invivible; en eso consiste el juego, en seguir adelante como sea y sin hacer-se demasiadas preguntas.
    Ya sé que algunos pensarán: Pero este tío majara, ¿se ha equivocado de tema y de blog al darle al «Enviar comentario»? Y puede que no les faltara razón del todo, porque la verdad es que ahora que lo pienso, estas líneas pudieran ser intercambiables con otros asuntos de los que se están discutiendo en Jot Down. Es más, es que después de esto, no tienen ya sentido ninguna de las opiniones que venían argumentando ustedes…
    ¡La que he líado!

  38. A mi el artículo particularmente me ha parecido brillante hasta llegar al último párrafo o, a sus últimas frases. ¿De verdad un titulado lo va a hacer mejor que alguien quienes tenemos en mayor estima la vocación y el altruismo de poner los conocimientos propios «gratis» y con mucho trabajo detrás.

    He pasado por casi todos los «estamentos» del «neo» periodismo digital o del «2.0»; he escrito crónicas, he redactado previas de partidos, veo, analizo mucho fútbol internacional (no solo de ahora, sino de épocas pasadas), escribo reportajes para varias revistas (pequeñas aún, pero no por ellas, peores) digitales. Sinceramente, tener un título no te garantiza nada; en mi opinión, lo que te garantiza el tener una oportunidad es el trabajo demostrado. Saber escribir una columna, un artículo, un reportaje, no está al alcance de cualquiera y en la masificación existente del «´termino fútbol» en las redes sociales está expuesto de forma fehaciente.

    Resulta que yo soy un guía turístico titulado, que no ha tenido suerte en su profesión, que ha tenido que trabajar para aquello que no quería, pero que necesitaba y que, por fín, ve la oportunidad de su vida a la hora de entrar en una radio, de «figurante desconocido» y a partir de ahí, crecer. Considero que he crecido en este último año y medio, como todavía me queda muchísimo que crecer. No obstante, ¿yo valgo menos que un periodista titulado que vilipendia la profesión como Tomás Roncero, como Roberto Gómez, como toda la cuadrilla que sale en Punto Pelota o Estudio Estadio? Absolutamente yo.

    Como yo, mucha gente. Mucho «experto» (mal usada la palabra y con frecuencia) de que no saben de lo que hablan. Que creen que con poco, ya saben. Pero los que trabajamos todos los días a todas horas, casi altruistamente, por lo que nos gusta; algo que sabemos que tenemos la vocación, siempre se paga el pato.

    Por ello, yo considero mucho más justo la meritocracia; la de hacer valer que tu vales (valga la redundancia), que por tener un título, otro va a hacerlo mejor que tú. Por ese simple hecho, cuando quizás, tampoco sirva demasiado para el puesto, ni para ser capacitado. Pero bueno, es solo la opinión de un mindundi que seguirá currando hasta que aproveche la oportunidad que se le presente como única e irrepetible.

    Mientras, seguiré luchando.

    • luisblasco

      Muy de acuerdo contigo Shark. Pero tampoco creo que el artículo desprenda lo que tú denuncias. De hecho a mí también me parece una defensa de la meritocracia a fin de cuentas. Se hace referencia a la posibilidad de figurantes ‘solventes’ tanto como se critica a esos cargos titulados que permiten situaciones infames.

      Estaría bien que dijeras para que emisora trabajas, jeje. Pero en fin, por lo que cuentas… suerte.

    • Moises Omar

      Creo que el artículo se acerca más a lo que piensas que a lo contrario. De echo no lo creo, estoy seguro.

      Cuando un figurante demuestra su valía no hay ningun problema, puede ser hasta más meritorio. El problema es cuando un figurante borra una oportunidad más para quienes tienen esa capacidad de trabajo y calidad para encandilar a los avidos de información deportiva de calidad.

  39. Álvaro

    No he podido evitar acordarme de este artículo al esuchar los comentarios de Arlaukass en el Real Madrid-Maccabi.

    Es una bonita metáfora del funcionamiento de todo el país: amiguismo por encima de valía técnica.

    País…

  40. Diego

    Que los medios de comunicación deportivos dan pena es un hecho. No hace falta ser un estudioso para darse cuenta. Y sin embargo creo que yerras el tiro, no sé si por corporativismo, por querer formar parte del pastel como tú le llamas o por otro motivo.

    Culpas de los males de los medios a los intrusos, y criticas que quitan el sitio de forma ilegítima a periodistas que deberían estar en ese puesto, entiendo que por derecho divino, como si sólo ellos tuvieran la capacidad de contar lo que ocurre en un partido de fútbol y nunca hicieran un mal trabajo.

    Lo que yo veo es que hay periodistas buenos (Segurola, Relaño), periodistas malos (Carazo, Hermel, Sauca), «figurantes» buenos (Robinson, Solari) y «figurantes» malos (Sanchís, Míchel), de lo que yo saco dos conclusiones:

    – La primera es que tener el título de periodista no es condición necesaria ni suficiente para hacer un buen trabajo, igual que conocer el deporte desde dentro no significa que sepas explicarlo. Lo que hace falta para ser bueno es haber visto mucho fútbol, tener criterio para entender lo que ves y talento para contarlo. Eso no se aprende en las facultades, se tiene o no se tiene, seas periodista, futbolista o carnicero.

    – La segunda es que llegados al 2013 si sigue habiendo tanta bazofia entre los medios de comunicación no es culpa más que de los consumidores. A la gente le gusta ver a un señor con la bufanda de su equipo diciendo que son mejores que los demás, y eso puede hacerlo cualquiera. Teniendo tanta variedad de blogs, videoblogs, columnas de opinión, periódicos en papel, televisión, radios y periódicos online, si la gente sigue comprando el Sport, viendo Punto Pelota o pinchando en los artículos de Roberto Gómez no es porque sea la única forma de informarse, es porque les gusta revolcarse en la porquería y punto.

  41. Periodistas llorones.

    Pasa en todos los gremios, por lo q sencillamente, es la vida misma.

    Menos victimismos por favor, no son el ombligo del mundo.

  42. Periodistas de carrera, con su intachable formación, han escrito de todos los temas imaginables durante los últimos siglos. La inmensa mayoría sin los conocimientos necesarios. Casi todos sin los recursos, tiempo o capacidad de comprensión, necesarios para abarcar si quiera la superficie del tema que tratan.
    Su formación no alcanza, en la mayoría de los casos, para tratar temas complejos que, sin duda, serían tratados con precisión por especialistas de cada campo. Sin embargo, nunca se han negado a publicar, según su inexperto criterio, sobre casi cualquier tema. En ningún caso renunciando a sus inmerecidos emolumentos.
    Los periodistas certificados, adquieren, en el mejor de los casos, una serie de habilidades que les permiten realizar ciertas tareas relacionadas con la generación y publicación de contenidos. Pero la información, el conocimiento que contienen en casi ningún caso les pertenece y ni siquiera son capaces de hacerlos suyos.
    El periodista, a mi modo de ver, a sido el principal intruso del mundo de la comunicación. Su modo de vida se basa en el trabajo y experiencias de otras personas y, para colmo, exige la exclusividad de comunicarlos.
    Inaudito.

  43. Guigust

    El articulista creo que concibe el fenómeno televisivo como mero espacio creado y orientado al exclusivo desempeño profesional de personas que ostenten la titulación universitaria en Ciencias de la Información. Sin embargo, toda plataforma televisiva privada (salvo las de carácter público, cuya finalidad se ciñe al interés general que detalle una ley como una manifestación más de la Administración Pública que detenta esa plataforma) resulta creada, mediante aportación de recursos por sus accionistas, para cumplir las finalidades y objetivos que libremente estos hayan decidido (con los únicos límites del ordenamiento jurídico civil, laboral, mercantil, penal, etc), requiriendo la propia superviviencia de la plataforma dos aspectos: el respeto a dicho ordenamiento jurídico en el ejercicio de su actividad; y la obtención de beneficios. Así pues, la propia buena marcha de la plataforma obligará a que los responsables de ella concilien la búsqueda de esos objetivos indispensables mediante los medios que juzguen oportunos. Normalmente, entonces, las plataformas buscarán obtener la cuota de espectadores que atraiga al mayor número posible de sujetos que decidan pagar por anunciarse en ella, y así cubrir sus gastos para proseguir emitiendo. Por tanto, la legítima y libre finalidad será obtener el número de espectadores a través de la libre forma que decidan (respetando los límites legales citados) que asegure la propia actividad.
    Si yo creo una plataforma televisiva donde emita las 24 horas a monos recolectando plátanos, será mi libre elección (una elección que a corto plazo me garantizará el cierre del canal pues el desinterés de la gente no atraerá anunciantes y no tendré dinero ni pagar los costes de producción y emisión). Y si mi canal, en cambio, decide emitir las 24 horas programación deportiva con comentaristas futbolistas de los que Vázquez abomina, será igualmente mi decisión. Si el Sr. Vázquez quiere crear un canal donde sólo aparezcan en pantalla las 24 horas licenciados en Periodismo, adelante, la gente decidirá libremente si le parece interesante para verlo y, en función de la ecuación gastos-ingresos, si ese canal perdura o no.
    Las sociedades abiertas y libres son aquellas en las que todos los individuos eligen libremente la oferta de bienes y servicios que libremente producen individuos que han decidido hacerlo. Y el ordenamiento jurídico únicamente reserva a personas con el título oficial y colegiación correspondiente actividades en que la legítima confianza social que otorga la titulación oficial resulta esencial por afectar a materias cuya complejidad y riesgo puede comportar que su mala praxis desencadene un riesgo vital (Medicina, Arquitectura) o dañar a bienes como la libertad física o el patrimonio personal (la defensa jurídica meidante Abogado). Comentar deportes en televisión no tiene ninguno de estos componentes. Lo que tiene a su favor el periodista y puede desplegar frente al futbolista es que mediante su titulo habrá adquirido mayores conocimientos, mientras que el futbolista ostenta la experiencia vivida como tal. El espectador-televisión decide.
    Me quedo con esa Libertad. Para el mundo gris, de rancia uniformidad y carta de ajuste cercano al planteado por Don Gonzalo Vázquez que no cuente conmigo.

  44. Virginia

    Se ha olvidado nombrar a Iturriaga, que ni era buen jugador y como comentarista no es malo, si no lo siguiente. No es capaz ni de vocalizar ni de terminar una frase con sentido. Mucho menos hablar de baloncesto. El periodismo en este país en general da pena. Pena por lo maltratados que están los periodistas, pena por el nivel de enchufismo , pena por el nivel de intrusismo y pena por la cantidad de buenos periodistas que se pierden y que no sería así si lo que primara fuera el trabajo bien hecho y la meritocracia. Aunque viendo una excelente serie como The Wire 5º temporada centrada en los medios , parece que este mal no es sólo de España. Pero creo que en nuestro país, y especialmente en lo deportivo alcanza cotas demasiado altas. Sólo hay figurantes y periodistas malos, subjetivos, partidistas, que dan vergüenza ajena, tipo Roberto Gómez, Lama o el enamorado de Fernando Alonso. Y analfabetos directamente como Sara Carbonero, Juanma Castaño y el anteriormente nombrado Lama. Cuyas locuciones y artículos parecen llevados a cabo por un crío de 7 años.

  45. Curioso que no menciones a Maradona y el pastizal que se llevó por ¿comentar? (aparecía cuando le venía en gana y siempre rodeado de escándalos) el Mundial de Alemania ´06 en Cuatroº.

  46. Salvador

    Me he cruzado con este artículo casi por casualidad. El autor pone a los Estados Unidos como ejemplo de esta tendencia televisiva y solo como tendencia televisiva y no es cierto. Steve Kerr -5 anillos NBA- escribe en Grantland, ESPN y en NBA.com. Jason Witlock, columnista hasta hace poco de FOX Sports y ahora en ESPN fue jugador de fútbol americano. Mike Golic fue jugador de fútbol americano en Notre Dame y en la NFL y ahora lleva el programa de radio más importante en EEUU, Mike & Mike. Como estos ejemplos, muchos.

    El autor también confirma que no hay periodistas en la parte deportiva de los clubs, y eso no es ni mucho menos así. De ESPN a clubs han saltado muchos. Dean Oliver, John Hollinger -ahora de facto GM de los Grizzlies-… por no nombrar a gente en NFL o MLB. La generación Moneyball impulsó a muchos analistas a equipos profesionales. En Europa también ocurre. Véase, por ejemplo, a Marcos Lopez; de blogger a Marca a la AS Roma.

  47. Olímpico Misántropo

    LA PODEDUMBRE DE UNA SOCIEDAD LO INFECTA TODO. VANA ILUSIÓN ES PRETENDER QUE EL PERIODISMO DEPORTIVO QUEDE AL MARGEN. A DECIR VERDAD, ES MUCHO MÁS PREOCUPANTE QUE EL DEDICADO A LA POLÍTICA ESTÉ A LA ALTURA (O BAJURA) QUE ESTÁ: SALVANDO UNAS POCAS GLORIOSAS EXCEPCIONES, LOS COLUMNISTAS DE OPINIÓN ESCRIBEN PEOR QUE LARRA CUANDO TENÍA TRES AÑOS.
    A FIN DE CUENTAS, VISTO EL GANADO QUE CONSUME PRENSA DEPORTIVA (NO CREO QUE ALTERNEN LA LECTURA DE MARCA CON DOSTOIEVSKI), TAMPOCO ES TAN GRAVE QUE EL NACIONALPERIODISMO DEPORTIVO SEA CASI ANALFABETO. TIENEN CADÁVERES EN EL ARMARIO QUE HUELEN PEOR.

  48. Txema Bayle

    Serrano, levantese y…… Bayle!!!

  49. Txema Bayle

    Serrano, levantese y…. Bayle!!!!!!!!. Aupa gonzalo, ya ves, te he vuelto a descubrir despues de tantos años y, al igual que cuando eramos compañeros de colegio, amigos, y complices de una y mil trastadas de humor y risas me vuelves a sorprender por lo grande que eres,por lo grande que eras!!!!…. Espero que todo te vaya bien(seguro que si, te lo has currao, y te lo mereces), y que cuando visites tu pueblo, encuentres un ratito para poder vernos y contarnos como va la vida y, de paso, recordar tantos y tan buenos momentos en aquellos lejanos dias de paules. I
    Un amigo de toda la vida.

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