Música

Dios y los pájaros en un campo de prisioneros: el «Cuarteto para el fin de los tiempos»

Olivier Messiaen (PD)
Olivier Messiaen (PD)

Cuando Olivier Messiaen escribió el Cuarteto para el fin de los tiempos, dividió la pieza en ocho movimientos. Tal vez estos ocho movimientos nos sirvan para contar cómo la compuso, e incluso para entender su propia vida.

1er Movimiento. «La Liturgia de Cristal»

Entre las tres y las cuatro de la mañana, el despertar de los pájaros: un mirlo solitario, puede que el ruiseñor, rodeados por un resplandor sonoro, un halo de trinos perdido en lo alto de los árboles. El silencio armonioso del Cielo.

Olivier Messiaen siempre se consideró un ornitólogo. Quizá fue su pobre visión lo que agudizó su oído. Quizá fue el encuentro con la naturaleza que el niño Olivier experimentó un verano de 1911, con apenas tres años, cuando su familia se mudó al pequeño pueblo de Ambert, junto al  Parque Natural de Livradois-Forez. Quizá fue la «educación feérica» que recibió de sus padres —la poetisa Cécile Sauvage y el traductor Pierre Messiaen—. Quizá sencillamente él era así, pero lo cierto es que, desde muy joven, cuando Messiaen escuchaba el canto de los pájaros escuchaba el instrumento musical más bello del mundo.

El trino y el gorjeo. El murmullo y el piar. El susurro, la réplica y la contrarréplica; sencillas, sin ningún esfuerzo. Era la música del universo. Era el silencio inabarcable de Dios.

2º Movimiento. «Vocalise para el ángel que anuncia el fin de los tiempos»

La primera y la tercera parte evocan el poder de un colosal ángel. Con arco iris sobre su cabeza y vestido de nubes; un pie en el mar y el otro en tierra. La sección central son las armonías impalpables del cielo. En el piano, cascadas dulces de acordes azules-anaranjados, que encierran en sus lejanas campanadas la canción imperceptible y llana del violín y cello.

Olivier Messiaen era corto de vista, muy corto de vista. Puede que esta condición le sirviese para desarrollar su oído. Puede que le generase una sinestesia que nunca ocultó: veía colores en determinados acordes. Unos eran azules, otros eran verdes, otros eran luminosos y otros bailaban como fosfenos detrás de unos párpados cerrados.

Messiaen nunca se separaba de sus gafas redondas. Gafas que no podían esconder una mirada curiosa e inquisitiva pero delicada y amable. A los once años ingresó en el Conservatorio Nacional de París y a los veintitrés estrenó su primera composición: la suite Les offrandes oubliées.

Era 1931 y Europa era un lugar aparentemente tranquilo.

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11 comentarios

  1. Recomiendo escuchar también su música para órgano. Un genio.

    • Es que Messiaen era un organista fabuloso, y siempre le prestó especial atención a un instrumento un poco olvidado.

      En efecto, sus composiciones para órgano son una maravilla.

      Un saludo.

  2. A Jean, también le faltaba una cuerda en su violin.Brutal composicion, la he tocado y realmente pasas a otra dimension.Muy buena elección, Pedro.

  3. Gran artículo. Hermosa e inquietante (a veces insoportable) a partes iguales. El simple hecho de que llegaran a interpretar esta composición en el propio campo ya es una auténtica proeza.

    Gracias.

  4. excelente artículo para una magnífica música, inquietante música… nada que ver con los placebos que nos impone el negocio musical.

  5. José Angel

    Otro autor maravilloso que (casi) nunca se programa en España. A la incultura musical endémica de España (se sigue confundiendo creación popular -pop, rock..- con música culta o no) hay que sumar el cerrilismo castizo de los que hoy nos gobiernan.. y los efectos devastadores de la crisis en la programación de autores contemporáneos. Un magnífico artículo,

  6. Una de las obras mas excelsas del siglo XX, máxime porque fue parida en un contexto donde lo «normal» sería entregarse a la desesperanza.

  7. EVELYN ISLAS

    Fabulosa Historia, es interesante saber de un compositor que despues de lo que vivio no se dejo caer y dicha experiencia le sirvio para componer magnifica melodia

  8. Pingback: Franco, la CIA y el Concierto de la Paz

  9. Pingback: Aud MESSIAEN: Cuarteto para el fin de los tiempos. Liturgia de cristal – Música en el IES Santiago Rusiñol

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