
Con el poder narcótico de un chute de speedball (mezcla de heroína y cocaína), la corrosiva relación entre cine y droga empezó con Chinese Opium Den (William K. L. Dickson, 1894), un primigenio cortometraje de un minuto rodado en un fumadero de opio. Desde entonces, la adicción ha ido creciendo como una bola de nieve rodando cuesta abajo: hay películas filmadas bajo el efecto de las drogas, drogas consumidas bajo el efecto de las películas, películas interpretadas por actores drogados, directores que dirigen películas más ciegos que Mister Magoo, guionistas que se meten cualquier cosa con tal de mantenerse despiertos e inspirados, productores que dilapidan sus pingües beneficios en droga, películas que son simples «lavadoras» para blanquear dinero del narcotráfico y un largo etcétera. La droga está presente tanto en infraproducciones de presupuesto paupérrimo como en millonarias macroproducciones hollywoodienses. Esto ya lo dejó bien claro Kenneth Anger cuando sacó los trapos sucios de las movie stars en su libro Hollywood Babilonia, pero también en sus alucinógenos filmes y en su propia y crowleyana existencia. Y el ejemplo más reciente de comunión cine-droga a ambos lados de la pantalla lo tenemos en Philip Seymour Hoffman: yonqui en la vida real, muerto por un cóctel de heroína, coca, anfetamina y alcohol, y también en la ficción: Andy, su personaje en Antes que el diablo sepa que has muerto (Sidney Lumet, 2007) era, como él, adicto al azúcar marrón.
Sin embargo, muy a pesar de la omnipresencia de la droga en el cine, no son tantas las películas que, con mayor o menor acierto, plasmen los efectos de las sustancias psicoactivas en sus fotogramas. Tal vez porque la plasmación de ciertas psicodelias puede animar (y, de hecho, anima) al espectador a intentarlo en casa, durante décadas, dichas sustancias fueron un tabú en el «séptimo arte», salvo para perpetrar documentales o dramas sensacionalistas que, como si estuvieran dirigidos por Pepito Grillo, advertían de las maldades de heroína, cocaína y otras ruinas, consiguiendo casi siempre (sobre todo en el caso de las xploitation movies) el efecto contrario: empujar al espectador a lo que un telepredicador llamaría «los brazos de la droga».
Todo esto ha cambiado en los últimos tiempos: con la domesticación de lo «alternativo» o lo «contracultural» o como demonios quieran llamarlo, las drogas (tanto legales como ilegales) se han democratizado y aparecen con frecuencia incluso en los filmes más comerciales. Ahí están, sin ir más lejos, El lobo de Wall Street, la última de Scorsese–DiCaprio, todo un canto a la cocaína, hey, o Crystal Fairy & the Magical Cactus, el viaje iniciático de Michael Cera y Sebastián Silva para catar un potente alucinógeno llamado cactus de San Pedro. Y no son más que dos ejemplos al azar: según un estudio realizado recientemente en los Estados Unidos sobre las doscientas películas más alquiladas, en el 22% aparecen drogas ilegales (la presencia de las legales, tabaco y alcohol, asciende a un 90%).
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Dios, creía que lo de ‘El hombre con rayos X en los ojos’ era producto de un mal sueño, pero veo que no soy la única que todavía no se ha recuperado de aquella emisión matinal 0_o
Ya era hora de que Jot Down escribiera un artículo sobre lo que de verdad nos interesa: ponerse finico. Mi más sincera enhorabuena al autor. Me ha devuelto el gusto por la heroína y la farlopa que creía haber perdido desde que empecé a fumar editoriales de la Razón.
Pingback: Cine psicoactivo: más allá del colocón
El mundo es un pañuelo, aquella mañana de sábado estábamos los dos viendo Pista libre. Alucinante.
Muy buena selección, me faltó Réquiem por un sueño.
Pelicula lamentable del director mas sobrevalorado de la historia. Además no tiene ni idea sobre el tema que trata, con lo cual le sale un anuncio del plan nacional sobre drogas de hora y media
Genial y divertido artículo. Sólo una correción: Tony Montana es cubano, no italoamericano, el italoamericano es Al Pacino. Aunque estoy seguro de que ha sido un simple lapsus.
Trainspotting es de 1996
Solo venía a comentar lo mismo que ya señaló Carmen. Réquiem por un Sueño es una GRAN –diría imperdonable– omisión.
No erais vosotros dos solos, después de Pista libre salimos a jugar a la calle y todos los chavales del barrio la habían visto y, como no, alucinábamos.
Seguro que sin saberlo somos legión. Mejor que una tarde de viernes siempre fue una mañana de sábado. Un saludo.
o Human Traffic
Algunas más: «Cisco Pike» con Kris Kristofferson, Gene Hackman y Harry Dean Stanton (1972), «More» de Barbet Schroeder (1969), «Zabriskie Point» de Antonioni (1970)
Un apunte: Los sonidos de bebé de la escena del coche de Spun son de Cesaro Summability, del genial AEnima de Tool.
Muy buena selección, apunto algunas que no conocía. Nombrar también The Doors de Oliver Stone donde Val Kilmer hace una genial interpretación del inigualable Jim.
Excelente selección!!! como un autentico aficionado al cine psicotrópico, cuando he leído el título he dicho: “vamos a leerlo, seguro que no salen algunas de mis favoritas”, pero no, están la mayoría, os habéis acordado de “enter the void” “drugstore cowboy”y “el hombre con rayos X en los ojos (no existe película mas triposa que esa)”.
Felicitaciones otra vez, lástima que desde mi terminal iphone me resulta imposible leer el artículo porque se me bloquea al tener incorporadas tomas de las películas, he tenido que leerlo en la oficina.
Seguir así
Una vez más jotdown vuelve a reivindicarse como una revista moderna, culta y divertida. Excelente!
Bonito homenaje a Zulueta, un tipo predestinado a hacer grandes cosas para el cine pero que se quedo a mitad de camino por culpa de la jeringa. «Arrebato» antecede en algunos años a todo lo que vendría en los 80’s con La Movida, deja entrever un Madrid salvaje bajo la superficie, lleno de personajes alienados que se evaden con la droga, una jungla que duerme las horas de sol y despierta en las de penumbra.
La analogía con los consumidores de drogas no es casual, el «arrebato» es ese momento de detenimiento, de placer que se mantiene frugalmente en el tiempo y en el que la persona «arrebatada» se puede evadir en su obsesión de placer ya sean los polvos mágicos, un album de cromos antiguos, o la fascinación del cinematógrafo. Como bien enseña la película, vivir en la búsqueda de esos arrebatos es malsano, provoca un placer inenarrable pero a la vez te consume si haces de su búsqueda tu único propósito en la vida. No es de extrañar que el final de la película, donde es el propio cinematógrafo quien acaba por consumir la existencia de los protagonistas, pueda interpretarse como una metáfora de las consecuencias de su consumo, .
Valdría la pena también comentar la maestría de Zulueta para dominar los efectos en cámara como si de un Melies de los 70’s se tratara. Además de «Arrebato» tiene algún corto cuyo nombre no recuerdo donde también se sirve de ellos creando un mundo de fantasía y onirismo sensacional, más si cabe, si pensamos que por aquel entonces no existían infografías 3D ni similares y todo surgía de la artesanía del director con la cámara.
Un final triste el de Zulueta, que nos recuerda una vez más lo malas que son las drogas. Pero su magia, como siempre, pervive en su cine que debería ser reivindicado de la misma manera que en Francia se reivindica a genios trágicos como Eustache.
Enhorabuena por el artículo, ví la película hace unas semanas y quedé totalmente «arrebatado».
A seguir así.
En esta entrevista de 2002, Zulueta arremetía más contra la metadona que el obligaban a tomar como sustitutivo que contra la heroína. El eterno Peter Pan era mucho más maduro en este aspecto que la mayoría de los adictos, demasiado dados al victimismo, al lloriqueo y al topicazo
«Tendríamos que ser dueños de nuestra propia dosificación. Y para rematar, me jode que a los 50 y… 60 años que tengo (que ni me lo creo), me digan todavía lo que puedo y lo que no puedo. En nombre de lo que harán los adolescentes, ¿tenemos que estar toda lo población privándonos de lo que nos da la gana tomar? Es todo tan obvio… Y es mentira que nos quieran adultos, nunca nos van a dejar ser adultos.»
Iván Zulueta y las drogas: «Nunca nos van a dejar ser adultos»
«el cine (o, al menos, cierto tipo de cine) es en sí mismo una droga. Y de las duras»
De esto va «Arrebato», no de la heroína
Hola
Desde luego son todas las que están pero, en mi opinión, la lista no esta completa sin «El Hombre del Brazo de Oro» y, posiblemente el «viaje» más visto, el de «2001 una odisea en el espacio».
Un saludo.
Muy buen artículo
Una de las particularidades del DMT es que se sintetizó primero en laboratorio en 1939 (se bautizó como «nigerina») y dieciséis años más tarde se identificó en plantas, así que si ya es raro llamar «natural» a un principio activo, lo es más en este caso
Al menos podriais haber puesto (aunque sea una serie) una mencion especial a braking bad ;)
He llegado a la mitad… -me estoy cagando-
Que crack… lo he pillado al momento
El cine psicoactivo tiene también su banda sonora psicoaactiva, y maravillas como esta: http://www.rocknblogsuicide.com/2014/02/bandasonoratrainspotting.html
Yo agregaría también Blueberry: http://es.wikipedia.org/wiki/Blueberry_(pel%C3%ADcula)
saludos
A.
En SLC Punk tenemos un viaje por LSC por parte de Sean…
http://www.youtube.com/watch?v=C9mR0zxytmw
Buen articulo. He echado en falta Christinae F y A Scanner Darkly, muy buenas tambien.
Salud!
Pingback: Enlaces Recomendados de la Semana (Nº249) | netgueko
Luis:
¡Excelente selección! Ya me vi 2 de estas que recomiendas y son excelentes (Naked Lunch y Spun). Voy a seguir viendo el resto de la lista, aunque me da un poco de temor la de gNoé. Me acuerdo de Seul Contre Tous y todavía me estremezco.
Tienes más recomendaciones? Este tipo de artículos son siempre fuente de verdaderas joyas. Pink Flamingos por ejemplo, la encontré gracias a un post similar al tuyo. Y no me parecería mal que esté en esta misma lista.
Algo de dark comedies podrá ser?
Agradecido, titi.
Gran artículo. Quizá se debiera incluir «The Connection», de Shirley Clarke, de 1961.
Os habeis olvidado de la primera escena psicodélica de la historia del cine que supuso un antes y un después en la animación.El viaje alucinógeno de Dumbo. Creme de la creme en paranoias y mi tripada favorita.
Muy buen artículo. Faltan algunas películas, pero eso es inevitable. Quizá la que más se echa en falta es The Tingler (Dir. William Castle,1959) con Vincent Price jugando con el LSD.
¿Ninguna alusión a «La Bola de Cristal»? Se podía escribir otro artículo.
Y El pico, de Eloy de la Iglesia. Otra película inolvidable.
http://en.wikipedia.org/wiki/Altered_States
Tony Montana no era italoamericano, sino Cubano. Por lo demás fantástico artículo.
Siento ser puntilloso con una de mis películas favoritas pero lo que busca Renton en «el peor retrete de Escocia» son precisamente supositorios de opio que le dan al no poder conseguir caballo. Un saludo.
Qué buen blog. Sólo con «Cielo líquido», película que aún no vi, me resultó de lo mejor. Ya la puse a descargar. Espero poder verla esta misma noche.
Aprovecho a preguntar: ¿En qué consistía eso de «Pista libre»? Soy del otro lado del charco. Me hago una idea, pero si alguien me lo resume en pocas palabras, agradecido de antemano.
Salu2!