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Fritz Perls, forastero en tierra extraña

Fritz Perls en 1968. Foto: cortesía de gestalt.org
Fritz Perls en 1968. Foto: cortesía de gestalt.org

Positiva, transpersonal, psicoanalítica, conductista, espiritual, bizantina, austrohúngara… la proliferación de escuelas psicológicas al alcance del consumidor ha experimentado un aumento espectacular en los últimos años. La paradoja consiste en que cuanta más diversidad hay, menos contribuye a sacar algo en claro. De hecho parece percibirse una especie de mala digestión de conocimiento. El batiburrillo de conceptos es abrumador, y una vez pasado por la máquina de copypastear brota esa desagradable sensación de mezclar el cortado con un bocata de chorizo. Proliferan guías de autoayuda o gurús del ramo que cogen una teoría y la utilizan como un bebé de un año usaría tu teléfono móvil: aporreándolo contra el suelo hasta dejarlo irreconocible. Un desagradable efecto colateral del alto índice de intrusismo laboral y escasa comprensión teórica por parte de un buen número de autoproclamados terapeutas y que en realidad son como mal menor amateurs bienintencionados, y en el peor de los casos, profesionales del timo. En el tenso debate entre magufos vs. científicos, que parece además interminable, uno de los movimientos más señalados con el dedo acusador del detector de chamanismo es la psicología humanista. No sin cierto motivo, puesto que los excesos de entusiasmo por la ingente cantidad de modelos y técnicas que se engloban en él —muchas de ellas de potentes efectos catárticos—, y su uso indiscriminado por gente sin la suficiente preparación han provocado unos cuantos destrozos en la salud mental de muchas personas y también en el crédito de algunas psicoterapias. Eppur si muove; para entrar en esta cuestión tomaremos un ejemplo estrella, la popular y «misteriosa» psicoterapia Gestalt. Como mejor se captará es de la mano de la biografía de su fundador, Fritz Perls. Por una parte por tratarse de un hombre polémico con un jugoso recorrido vital, y por la otra porque las teorías no salen de la nada, sino que son producto de un contexto en el cual cobran sentido. Aún diría más, porque resulta penoso que la vida y obra de auténticos genios de la psicología, conocidísimos en Europa y Estados Unidos, sea casi ignorada por estas tierras. Nada sorprendente mientras en las facultades españolas se siga venerando la bata blanca y enseñando casi exclusivamente a pasar test o las respuestas condicionadas de las ratas. Vamos allá, que san Freud Bendito nos asista a ver cómo sale este mejunje.

Friedrich Salomon Perls nació en 1893 en el seno una familia judía de clase media de Berlín. Un inicio nada original, dado que el 125% de los grandes autores salidos del psicoanálisis eran judíos germanos. Se ve que tuvo una primera infancia feliz; un chiquillo precoz con tendencia a ir por libre al que su madre le inculcó amor por el teatro. Su padre era un señor imponente de luenga barba dedicado al comercio y la masonería y que le inculcó unas cuantas raciones de palo. La tormentosa relación paterno-filial entre un señor rígido y un muchacho indomable marcaría una fase donde Perls fue expulsado de varios colegios hasta que dio con sus huesos en el Askanischer Gymnasyum, un centro humanista y liberal donde encontró su lugar en el mundo estudiando lenguas clásicas, matemáticas y artes escénicas. Por estas fechas entró de extra en el Deutsches Theatre, aprendiendo de Max Reinhardt; esta formación teatral será esencial posteriormente en su manera de entender la psicoterapia.

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18 comentarios

  1. Me quito el sombrero con el párrafo de explicación de la Guestalt. He tenido profesores que en toda una asignatura no se han explicado tan bien. Genial artículo! Espero que, como dice, le dejen seguir escribiendo sobre esto.

    • Alejandro García

      Ostras, pues muchas gracias. Es muy difícil intentar condensarlo todo y esperar que al menos se te entienda algo…sintetizar es una de las actividades más complicadas cuando te pones a darle a la tecla. Además, aunque parezca que hay poca teoría detrás, las psicoterapias humanistas tienen bastante miga.

  2. ThrashJazzAssassin

    Buen artículo; me quedo con ganas de más, quizás una segunda parte en la que se ahondara en cómo funciona la terapia exactamente (aunque el vídeo es muy ilustrativo).

    • Alejandro García

      La verdad es que la terapia funciona en líneas generales como se comenta en el artículo; acompañas a la persona en ese proceso de «darse cuenta». Las técnicas son centenares, se usa el dibujo, la música, se teatraliza, se toman elementos como cojines, objetos … pero todo tiene un motivo; es muy importante que el terapeuta sepa qué está haciendo y para qué, y que esté preparado para «sostener» a la persona en los momentos en que se asoma a aquello que no quería ver. En el vídeo Perls usa la palabra, aunque está muy pendiente de la expresión corporal de Gloria, el psicoterapeuta ha de fijarse en estas cosas, más que para interpretar, a ver qué significa para cada persona.

  3. Yo soy terapeuta gestalt y entiendo perfectamente esta frase «no se trataba de provocar un terremoto emocional a la persona y dejarla abandonada,» que es lo que practica muchísima gente. De ahí a que surjan cada vez más chamanes gestalticos que dejan en mal lugar la profesión.

    Para profundizar en Gestalt, es interesante ver las dos escuelas, la de Fritz (costa oeste) y la de Laura (costa este)

    • Alejandro García

      Los cursos estos de un día o dos son quizá los más peligrosos, me gusta pensar que por inconsciencia más que por mala fe. También es cierto que hay tendencia a «arreglar lo mío deprisa», y si se junta con «mira qué magia sé hacer», el resultado puede ser catastrófico.

      Sí, tienes razón. Conocer las diferentes escuelas Gestalt (Nueva york, Cleveland, California) es un bonito ejercicio para acercarse a esta corriente. Además la Gestalt es como una buena camisa, que va bien con casi todo.

  4. Bravo¡ y muy de acuerdo en lo poquito que se conocen algunas mentes maravillosas, mientras que el negocio de la ayuda bienintencionada o hábilmente organizada hace “caja” y resulta tan atractiva para muchos. Otro ejemplo (poco conocido) en el que estaba pensando mientras leía es el de Bateson (Gregory) y creo que por ese olvido llevamos muchos años de retraso en la enseñanza de buenos terapeutas. …Y no soy terapeuta, sino pedagoga, interesada en los procesos de aprendizaje y de cambio.
    Interesante y refrescante, gracias.

    • Alejandro García

      Bateson, Allport, Rogers, Reich, Jung, Adler, Fromm…la lista es muy larga. Es una lástima, ciertamente.

  5. Me encanta!! Claro y profundo. El último párrafo es sencillamente genial. Te felicito por la excelente redacción, la mezcla entre la profundidad y la comicidad. Excelentísimos dos últimos parráfos. Que gustazo encontrar tan buen criterio.

  6. Por artículos como este me gusta leer Jot Down. Enhorabuena

  7. Comencé a leerlo temiéndome el ladrillazo que iban a darme en todo lo alto… y lo he terminado deseando más.
    Gracias por este acercamiento. Esperando más.

  8. Muy bueno, como siempre. Solo espero poder disfrutar más veces con tus artículos (Aquí un fiel seguidor de «Barcos sin Honra») y que te dejen darle de vez en cuando a la historia que, si te soy sincero, me mola bastante más. Mucha suerte!

    • Alejandro García

      No te preocupes, que la idea es esa. En principio me dejan manga ancha, pero me concentraré en mis pasiones principales, yo soy fiel a las dos.

  9. Si realmente queremos que se deje de criticar la falta de rigor científico dejémonos de quejas y de victimismos y empecemos a presentar resultados, grupo control y grupo experimental, es bastante más operativo. Y efectivo. Y se puede hacer en cualquier orientación.

  10. Me ha encantado el articulo, no me considero un chaman aunque tampoco soy profesional de esto, pero si un aficionado humilde y atento , fascinado por el darsecuenta :) y por Perls en cierta medida.

  11. Pingback: FRITZ PERLS, FORASTERO EN TIERRA EXTRAÑA | Haiki

  12. marlene dente

    felicidades muy bienredactado y explicado mejor licado mrjor imposible

  13. Pingback: El ciclo de la experiencia - AMADAG

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