¿Quién es Lars von Trier?

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Foto: Corbis.
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«No sé si podré dirigir sobrio», ha sollozado Lars von Trier desde Dinamarca. Como si le doliese en el alma, oye. Como si esto fuese el fin. «Cuando el agua te llega al cuello no te preocupes si no es potable», escribió hace décadas Jerzy Lec.

En alguna ocasión he escuchado comentar al maestro Michel Camilo que después de catorce años practicando artes marciales su mánager le instó a elegir entre el taekwondo o la música clásica —una suerte de arte marcial más refinada— debido a esa regla que impide a uno ser al mismo tiempo fraile y cocinero. Con buen criterio eligió lo segundo, pero es inevitable advertir cierta melancolía en la narración de la anécdota. Como si en el fondo el pianista hubiese preferido seguir oscureciendo su cinturón y arriesgando su virtuosismo en el intento.

Sospecho que es inevitable. Todos anhelamos ser quienes no somos. El músico quiere ser luchador. El luchador, abogado. Y el abogado, escritor, que así lo anota. Tal vez exageró el recurso, pero Shakespeare supo ilustrar con industria cómo Ricardo III prefirió ser uno de sus jinetes antes que rey de Inglaterra cuando perdió el trono en favor de Enrique Tudor enfrentándose a pie a los Lancaster en la batalla de Bosworth. Su reino por un caballo, le atribuyó el bardo. Tampoco el Pierre Menard de Borges quería ser otra cosa que Pierre Menard, aunque no le quedó otro remedio que ser Miguel de Cervantes. En El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, Stevenson elevó la cuestión al paroxismo. Uther Pendragon quiso ser Gorlois. Frankenstein quiso ser Frankenstein.

No es simplista —ojalá lo fuese— aceptar que aquello que no tenemos es justamente lo que ambicionamos. El infeliz sostiene que la felicidad es conformarse con lo que uno tiene. La sentencia, traidora, encierra la excusa perfecta. Quien es feliz no necesita alegatos, y por eso nadie lo es del todo. Porque nadie se conforma, todos ansiamos lo que no tenemos, y en fin, deseamos ser quienes no somos. Hay quienes incluso consiguen serlo y se convierten en otros que tampoco querrán ser quienes son. «Soy un millón de personas distintas de un día para otro», canta a veces Richard Ashcroft. Qué feliz tortura.

Y así nos pasamos la vida. Unos siendo quienes somos y mirando de reojo a quienes queremos ser. Otros dejando de ser quienes fuimos y queriendo ser de nuevo quienes no somos. Algunos, los menos, asumiendo el final de una triste huída hacia adelante en la que nadie termina siendo quien quiere ser. Y por último, confirmando con vehemencia la regla, se encuentra Lars von Trier.

«No sé si podré dirigir sobrio». La confesión se produjo hace un par de semanas en una entrevista realizada por sus compatriotas de Politiken y recogida por The Guardian. Tras abandonar el alcohol y las drogas, el bueno de Lars teme no ser capaz de hacer nada más que «películas de mierda». El lector más perspicaz ya se habrá percatado de que hasta el momento había rodado siempre bajo los efectos de los narcóticos. Incluso sus guiones —escribió el de Dogville en menos de dos semanas a razón de una botella de vodka diaria— han sido producto del alcohol.

A simple vista, Lars parece uno de los nuestros. Alguien que no es quien desearía ser. Querría ser director de cine pero, ah, no puede. Sin embargo él mismo se delata afirmando que «los Rolling Stones sin bebida o Jimi Hendrix sin heroína no importarían a nadie». Acabáramos. Único en su especie, Trier ha encontrado la excusa perfecta y es feliz conformándose con lo que tiene. No es que sea incapaz de dirigir estando sobrio. Es que sencillamente no le interesa. La ausencia de drogas y alcohol, lejos de impedirle hacer cine, le permite no tener que hacerlo. Que es de lo que se trata. De ser el exadicto sin talento que reconoce ser y no querer ser nadie más. No sé ustedes, pero yo le envidio y brindo por él.

El muchacho quiso ser alcohólico y lo logró. Quiso ser el cabrón que abandonó a su mujer nada más haber parido y lo logró. Quiso ser un hombre admirado y lo logró. Quiso ser odiado manifestando su simpatía hacia Hitler y no sé cuántas burradas más y también lo logró. Me pregunto qué habría pasado si alguna vez en toda su vida hubiese deseado ser, qué sé yo, director de cine. Nunca lo sabremos.

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28 Comentarios

  1. Creo, estimado Manuel, según me cuentan, que también lo logró, me refiero a eso de ser director de cine. Solo que preferimos atender a sus gansadas, dedicar más tiempo a comentar lo que dice que lo que hace (ufff, son tan complicadas sus películas). Preferimos dejarnos provocar (ya ves, somos altamente «provocables») por este astuto zorro. Creo, estimado Manuel que logró, después de todo y a pesar (o gracias) del vodka, ser director de cine. Me cuentan que dirigió un buen puñado de títulos, de entre los que algunos son espléndidos. No sé, yo soy cómo tú, lo conozco por la prensa.

  2. Es el director de ‘Bailar en la oscuridad’ y de ‘Rompiendo las olas’ y de ‘Melancholia’ y de ‘Dogville’, ¿no? Al menos eso tenía entendido yo, que no siempre pillo muy bien el sofisticado estilo irónico que se estila por estos lares…

    • A mi me pasa lo mismo con estos articulos y esa ironia mal entendida o mal expuesta, quizás. Varias excelentes peliculas ha hecho Lars Von Trier. Que haya tenido salidas de tono,o sea un impresentable, bueno, pues no se puede caer bien a todo el mundo. Dicese que Mick Jagger ha sido, y es, bastante impresentable, pero como cantaba, se movía y que canciones grabó!!! (ya hace mucho que no no sigo ni me interesa…musicalemente) o no ? Un artista (o similar) no tiene porque ser buena persona, majete, donar mucho dinero a las ONGs. Si te gusta como canta, pinta,escribe, actua, dirige…quedate con eso. Como sea en su vida privada o pública, fuera de su trabajo, no debe de influir en lo que percibimos de su trabajo. He dicho.

    • ¿Podría entenderse como aliteración, también? Y sí, es el danés que dirigió a la Kidman sobre un plano en negro escenario, o que igualmente congregó a un grupo de idiotas que resultaron no serlo tanto… Un tío curioso, crea un dogma en toda regla, para finalmente acabar aceptando que es el trago (otra vez y van…) lo que le ayuda a mover la claqueta.

  3. Solo he visto «el jefe de todo esto» y me pareció un truño impresionante. La situacion era graciosa, el diálogo no, no se si lo pretendía pero me aburrió cosa loca.

    • El jefe de todo esto, según tengo entendido, es casi completamente improvisada. Los diálogos son los que se le van ocurriendo a los actores, si es que realmente lo eran, sobre la marcha. Es experimental y arriesgada, supongo que interesante, su consideración ya es personal.

    • Casi siempre, quien utiliza la palabra «truño» o «pretencioso» para referirse a una película o director, suele ser un crítico de cine resentido y perdonavidas.

      • Casi siempre, quien califica de resentido y perdonavidas a quien critica una pelicula suele ser un maleducado.
        Por cierto, una «pelicula» en la que no hay guion, los dialogos son improvisados por los actores es un truño…se ponga usted como se ponga

        • Si entiendes que calificar una película como «truño» es una crítica, efectivamente, no eres resentido o perdonavidas. Simplemente eres un inculto.

          Tu segunda intervención, en la que te reafirmas en lo del «truño», evidencia que no sólo te falta cultura de cine. También de narrativa, teatro, etc. Una joyita, vamos.

  4. Me gustan varias de sus películas. Él es un bocazas capullo con ‘problemas’, qué le vamos a hacer. A mi plin todo lo que diga. Que me gusta la peli bien, que no, pues nada. Eso no le debe agradar a esta attention whore danesa.

  5. Igual nunca ha deseado ser director de cine. Posiblemente. Igual necesita estar puesto para rodar. Posiblemente.
    Igual abre la boca para provocar y que la gente le de bombo con artículos vacíos de contenido como éste. Quizás.
    Pero colocado o no, provocando o no, queriendo o no, es uno de los mejores directores de cine europeo de las dos últimas décadas.

  6. No, hombre, no. No se puede escribir un artículo sobre Von Trier, titularlo así, y que luego se pase tan de puntillas (o por la piedra) sobre el autor y su obra. Sólo ‘Los idiotas’ da para una tesis. Que sea o fuese un borracho es totalmente accesorio

    • Totalmente de acuerdo. Un título así y a los 40 segundos ya se ha acabado la noticia. Y luego están los comentarios tipo «yo solo he visto talocualpeli y no me gustó mucho» Estamos hablando del tipo que ha parido EUROPA, rompiendo las olas, los idiotas, dancer in the dark, dogville, ideólogo del dogma…. QUE NO ESTAMOS HABLANDO DEL GORDO QUE HACE EL SEÑOR DE LOS ANILLOS!

      • jajajja…..me he reído con eso del gordo. Este hombre será un enfant terrible o un jilipollas, me da absolutamente igual, pero ha hecho GRANDES películas de la historia del cine. Personalmente me llega mucho Dancer in the dark, me parece brutal y eso que los musicales me parecen bastante coñazos en general . Sin duda en mi top 5

  7. La cuestión del talento es indiscutible, por mucho que el atículo que escribes hable de exadictos sin talento. No hace falta tomar drogas para tener talento, si fuera así todo el mundo tomaría drogas. A la mayoría de la gente las drogas le sientan fatal en cuanto que preferirían no recordar las cosas que dijeron al día siguiente. Es decir, por mucho que el burro fume hierba, burro se queda. Y si no, prueba a beberte una botella de vodka al día para ver si te sale escribir a la mismísima altura de B. Bretch. El alcohol, por si mismo, solo produce pedo y resaca, que yo sepa el alcohol no escribe buenas o malas novelas.

  8. Qué decepción de artículo. Así que Von Trier es un atormentado alcohólico y con síndrome de apetito fáustico. Pues vaya. Solo por «Rompiendo las olas» o «Europa» se merece un lugar en la historia del cine. Lo que lamento es no haber seguido su trayectoria después de «Dogville».

  9. Lars Von Trier es un genio y un maestro del cine. Lo que dijo en esa entrevista, estoy seguro de que fue una provocación más. Estoy seguro de que habrá tenido problemas con el alcohol, así como sufriò depresiones e ingresos psiquiátricos, pero no me creo que «Dogville» -un sesudo y profundísimo análisis del ser humano de tintes apocalípticos y hasta subversión del cristianismo- fuera escrito bajo los efectos de una borrachera continua. Un tipo demasiado inteligente y provocativo como para seguirle por sus declaraciones contradictorias. Sus películas son ya historia del Cine. Por cierto que a partir de Dogville, desde mi punto de vista, perdió parte de su genialidad, pero «Breaking the Waves», «Dogville», «Dancer in the Dark», «Idioterne», «Europa»….(dejando a un lado las más actuales). este señor es un genio, beba o no. Si alguien no sabe quién es, le invito a que no lea sus declaraciones y vea sus películas. Y estoy de acuerdo en que «El Jefe de Todo Esto» es un truño, y más que tiene, pero como decía un catedrático de Historia del Arte: el imbécil nunca acierta, pero todos los genios sin excepción se equivocan.

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