¿Tú también amaste a Debra Winger?

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Debra Winger en Oficial y caballero. Imagen Lorimar Film Entertainment.
Debra Winger en Oficial y caballero. Imagen: Lorimar Film Entertainment.

La recuerdo subida a una gigantesca segadora, limpiándose el sudor de la frente, abrasada por el sol del sur. Pequeña, casi diminuta, con la fragilidad que solo pueden exhibir los más fuertes, dando vida a una agente del FBI infiltrada en un grupúsculo neonazi estadounidense.

Se llama Debra Winger (1955), y durante años fue la musa de América, la más bajita que jamás han tenido (1,63, por el 1,73 de Meg Ryan o el 1,74 de Julia Roberts) y la más lanzada de todas. Fue capaz de ser la novia de Richard Gere en Oficial y caballero (la mención de la película en este artículo marcará la edad media del lector: si la recuerdas ya estás en la edad de beber cada día; si no la recuerdas, eres de los que empiezan a pensar que deberían beber cada día) y la de un racista desatado en El sendero de la traición.

También consiguió ser amada por los cinéfilos más tradicionales, que amaban su inmensa capacidad para resultar natural (en La fuerza del cariño, sin ir más lejos) y por los hombres en general gracias a unos ojos vivos, unos labios grandes y un sex appeal (cuando aún se llamaba así) apabullante. En ese cuerpo pequeño se escondía el alma de una mujer magnífica y sensual. Una mujer de verdad, de las que gasta mala hostia y sabe disparar un arma y pegarte un tiro en la rodilla si se levanta con mal pie.

Entre tanta actriz neumática y tanta curva accidentada, Winger no era una actriz: era la actriz. Pero como suele pasar, llegados a cierto punto, esta se desvaneció para dejar paso a una generación de mujeres florero cuya capacidad para conmover, para epatar, era similar a la de una percha en un armario vacío cuando nadie mira.

Hay pocas intérpretes tan apropiadas para reflexionar sobre eso que algunos llaman «química» y otros «talento». Winger se perdió en la bruma como el que dice que va a por tabaco y no vuelve nunca más. Uno quiere creer que es porque sigue buscando un estanco cuando lo que sucede en realidad es que se cansó de intentar ser otra cosa (por cierto, qué bien fumaba Debra Winger) porque ya no podía ser lo que siempre fue: una actriz como la copa de un pino. Se marchó poco a poco, como Shane al final de Raíces profundas, cuando no sabrías decir si realmente esa postura en el caballo es porque ha dejado de respirar. A Shane no lo vimos más, a Winger tampoco… hasta ahora.

Es curioso, porque los actores (ellos) siempre vuelven. Se pasan el día volviendo. Uno puede meterse en nariz y vena toda la droga de Colombia y volver después para ser Tony Stark; o perderlo todo en un mar de d(e)udas y luego resucitar de yonqui con ínfulas de gánster porque te lo ha pedido Tarantino. Qué cojones, si han vuelto Don Johnson, Alec Baldwin (poned a una actriz con sobrepeso) —a ver cuánto le dura el chollo a Melissa McCarthy— al frente de una película y ya veréis qué de risas, que se lo pregunten a Kirstie Alley), James Brooks o el maldito Ben Affleck, ¿por qué no pueden volver Debra Winger, Annabella Sciorra, Lorraine Bracco, Kelly McGillis o —Dios mío— Catherine McCormack?

Sin embargo, parece que la resurrección es un tema limitado a actores de vidas tormentosas: a las actrices de vidas tormentosas, cuanto más lejos, mejor. Así —por ejemplo— desaparecieron de la gran pantalla los ojos de la mencionada McCormack. Seguro que el nombre no le dice nada a los lectores de Jot Down, por lo menos a la gran mayoría, pero McCormack era la actriz que interpretaba a la esposa de Mel Gibson en Braveheart. Hizo después El sastre de Panamá Juego de espías, esta última con el mismísimo Brad Pitt. Y luego, adiós: películas para televisión y series de bajo presupuesto.

Casi siempre es el mismo juego perverso: drogas, alcohol, fama mal digerida y un entorno que empuja hacia el barranco donde se levanta el letrero de Hollywood. Así fue para Sciorra (que al menos ha vuelto a la tele) o para Bracco, actrices que —al parecer— sucumbieron al monstruo que se esconde en el armario de las que se hacen famosas demasiado deprisa. Con otras sucede algo mucho peor: envejecen. Por no hablar de las que engordan y ni se dignan a pedir perdón. Y eso en Los Ángeles es imperdonable: puedes arruinarte la jeta con los mejores bisturís de la ciudad pero si ganas diez kilos es mejor que te escondas. O mueras.

Los actores (ellos) saben cómo volver: se buscan un secundario cojonudo en una gran producción, presumen de madurez y, hala, a triunfar.

Maldita sea, si hasta intentaron que volviera el pobre Matthew Broderick. En Godzilla. Iba a poner exclamaciones pero creo que la frase habla por sí sola.

La cuestión es que el actor gordo, ajado, desnortado, desfondado o rehabilitado es siempre un estimulante. Luego nos venden que nadie quería asegurarle, que lo pasó muy mal y que durmió en la calle, y ya tenemos otra historia para empaquetar en la prensa seria. Jesús estaría orgulloso: en Hollywood han resucitado a Lázaro más de doscientas veces. Y tan panchos. Como un elefante que pasea sin darse importancia.

Las actrices gordas, ajadas, desnortadas, desfondadas o rehabilitadas son —sin embargo— material de derribo. ¿Quién quiere ver eso en alta-definición y en 3D? ¿Señoras feas? No, gracias. Uno puede imaginarse al típico mamarracho que pone sus pies encima de la mesa antes de la hora de comer mientras habla por dos móviles al tiempo preguntándose por qué debería poner en su película con George Clooney una señora de la misma edad de este. O a «una gorda».

He echado de menos a muchas de esas actrices que me fascinaron en Uno de los nuestros, Único testigo, Top gun, La mano que mece la cuna, Asuntos sucios, Una novia sin igual o El cielo protector. Algunas han sobrevivido durante años en las fauces de la televisión estadounidense, cuando la tele era el hermano tonto y no el cuñado hipster, pero otras han preferido no mendigar más papeles de medio pelo en la jungla del séptimo arte, donde a un tipo como Brett Ratner le dejan dirigir películas pero John Carpenter es un proscrito.

La cuestión, importante, es que Winger vuelve (yo me he ido tragando sus trabajos desde finales de los noventa, y lamento decir que no recomiendo a nadie seguir mis pasos) y lo hace con una serie donde salen Iain Glen (Juego de tronos) y Morena Baccarin (Homeland, la primera temporada, la buena), y con su nombre grande en el cartel. Por eso, y solo por eso, espero que llegue pronto The red tent. Sí, es bíblica; sí, el director parece un mameluco; sí, da miedo. Pero es de Debra Winger: una señora que tiene tres nominaciones a los Óscar y que es una de las criaturas más sensuales que ha paseado sobre la Tierra desde los tiempos de Marlene Dietrich.

RT si tú también te enamoraste de Debra Winger.

Debra Winger en El cielo protector. Imagen: Warner Bros. Pictures.
Debra Winger en El cielo protector. Imagen: Warner Bros. Pictures.

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58 Comentarios

  1. Muy buenos días. Os felicito por la maravillosa labor que hacéis en la revista, gracias de verdad.
    He leído con mucho interés el artículo pues adoro a Debra Winger; yo también creo que es una actriz como la copa de un pino y me ha sorprendido no encontrar en el texto una de sus últimas apariciones magistrales, eso sí, en la televisión no en cine. Se trata de la última temporada de En Terapia en la que da vida a una actriz madura y alcohólica que se enfrenta a sus fantasmas … está de Óscar. Si no la habéis visto os la recomiendo, toda la serie es estupenda, la primera temporada es magnífica.
    Saludos amigos de JotDown
    Mayte de la Peña

  2. Me ha gustado como actriz y la recuerdo bien en algunas -no muchas- películas interesantes como «El cielo protector» y «Tierras de penumbra». Físicamente la he visto siempre muy justita, lo que pasa es que me cae bien, quizá porque siempre me recordó a una tía mía y eso puede transformar el visionado de sus films en algo perturbador.
    En cuanto al dato aportado por Mayte de la Peña sobre «En terapia» -excelente serie- decir que me tiene en ascuas la aparición de esa tercera temporada y que si no la ponen pronto a la venta, tendré que decir a uno de mis hackers que me la «bajen» para ir haciendo boca.

    • Yo recuerdo sus enormes ojos claros y lo guapa y simpática que estaba en aquella «Peligrosamente juntos» de Ivan («Cazafantasmas») Reitman. Winger tenía una gran química con su compañero de reparto Robert Redford. También salía una bella Daryl Hannah.

  3. Una gran actriz y una chiquitaja atractiva con ojazos, aunque en tamaño minor creo que es más pequeña aún Wynona Ryder. Me apunto la serie que mecnionan los comentaristas. por cierto, mitos bertooluchianos al margen, y al marhgen de ella, como siemrpe encandilando a la cámara, la muy celebrada El cielo protector es una película muy mala.

  4. Sinceramente Debra Winger no fue de las mías en sus tiempos de esplendor, no era mi tipo. Pero ha ido ganando mucho con el tiempo. Gran actriz, carácter, personalidad por haberse retirado cuando ella ha querido

  5. ¿y qué decir de aquella joya llamada peligrosamente juntos con robert reford y daryl hannah? ver el cartel era enamorarse

  6. Qué gran artículo y que gran sonrisa cómplice para aquellos que, efectivamente, amamos a Debra Winger y no entendemos su ausencia. En el mejor momento de su carrera, en plena madurez, algunas de las mejores actrices (es decir, intérpretes) de Hollywood desaparecen sin dejar apenas rastro. Para mí hay dos casos especialmente incomprensibles: una es la actriz a la que dedicas este artículo y la otra, Holly Hunter. Hay que buscarla en mini series o road movies holandesas de medio pelo; a una actriz superlativa, tan versátil como la propia Winger y sencillamente apabullante. Reto a cualquier productor estadounidense a encontrar una actriz que esté buenísima y haga lo que esta señora hizo con el personaje de Helen Remington en «Crash» (la de Cronenberg). Es una mina interpretativa, hasta en sus escasos minutos como GJ en «Top of the Lake».

  7. Holly Hunter hace parecer por comparación a Debra Winger como la quintaesencia del sex appeal más salvaje y desenfrenado. La incluyo sin demasiados remordimientos en el apartado de señoras «hard to see» junto a Isabelle Huppert y otras que ahora no se me ocurren. Y quede claro que solo hablo de atracciones de orden biológico.

  8. Yo hablaba de Hunter en la categoría de actriz como la copa de un pino, no «sesi, sesi, sesi». En esa «categoría» no la incluiría como tampoco lo haría con Steve Buscemi, William H. Macy o Philip Seymour Hoffman.

  9. Debra Winger es LA actriz de los 80s (vale, después de Meryl) y, como todas ellas, acabó devorada por la falta de papeles con garra para actrices de su edad en los 90s. ¿Qué hizo Michelle Pfeiffer , un actriz fantástica y una belleza indiscutible, en los 90s?
    Nadie ha muerto en el cine como Debra Winger. Y esos ojos y esa voz.
    A mí sí me gustan sus pelis: «El caso de la viuda negra» (con Theresa Russell, otra que tal) y las dos que hizo con Nick Nolte han aguantado muy bien el paso del tiempo , pero en «Tierras de penumbra» (una obra maestra) es que se sale, merendándose a Anthony Hopkins y a cualquiera que comparta plano con ella, como siempre.
    Ahora solo cabe esperar ese gran papel (imagino que secundario) que la vuelva a poner en lo más alto. Si el año que viene por estas fechas todos estaremos hablando del regreso de Jennifer Jason Leigh, ¿por qué no esperar lo mejor para Debra (y para nosotros)?

    • Me lo ha quitado usted de la boca y suscribo totalmente lo de Michelle Pfeiffer que como actriz no tiene nada que envidiar a casi nadie y además es físicamente espectacular; para mí aún sigue siéndolo a sus 56 años y no me importaría nada, pero es que nada, pasar una noche de tormenta con ella. Ha mencionado a otro de mis «cocos» particulares, Jennifer Jason Leigh. Ya me iré acordando de más…

  10. Me alegra que vuelva. Era muy simpática, y buenísima en algunas ocasiones, aunque para mi gusto en otras se le iba un poquito la mano y sobreinterpretaba cuando explotaba la mirada de calidez intensa y honestidad incontestable, pero aun así me caía bien, y eso que sobreviví a la catalepsia de «El cielo protector». Leí que en los noventa se fue a vivir al desierto, después de separarse de Timothy Hutton.
    Es cierto que las actrices se pierden en el olvido más rápidamente que los actores. ¿Quién recuerda que fueron estrellas Glenda Jackson, Ellen Burstyn o Jill Clayburg? Ni tampoco que William Hurt fue el gran gurú durante años, o cuántos fans tenían James Woods o Brian Dennehy o tantísimos actores más y menos brillantes.

  11. En «La boda de Rachel» (Jonathan Demme, 2008), película pseudo-dogma para supuesto lucimiento de Anne Hataway, Debra Winger es el último personaje importante en aparecer: se pasan un tercio de película preguntando cuando llegará, por qué tarda tanto… y yo con ellos. Se crea un clima de tensión: después de tantos años, voy a volver a verla. Y por fin, aparece ella, con esa sonrisa inefable, y todo se ilumina.
    Sí, amo a Debra Winger. Para siempre.

  12. Yo añadiría otro nombre a la lista de actrices de los 70 y 80 a reivindicar: Mary Elizabeth Mastrantonio. No sé si se merece artículo propio pero para mí fue de lo mejorcito que se vio en aquél cine de la niñez y la adolescencia.

    • Tiene usted razón. Entre la Mastrantonio (Italia siempre es Italia) y Paul Newman hicieron a Tom Cruise aún más chiquitico en «El color del dinero».

  13. En El cielo protector, el súmmum, excelsa ella, la película… Oficial y caballero, mala la película, excelsa ella, para estar profundamente enamorado para toda la vida, gorda, vieja, y fea, la seguiría amando

  14. Toni garcía Ramón dixit:
    «¿por qué no pueden volver Debra Winger, Annabella Sciorra, Lorraine Bracco, Kelly McGillis o —Dios mío— Catherine McCormack?»
    Bueno, la segunda y la tercera fueron bastante aprovechadas en «The Sopranos», sobre todo la psiquiatra Melfi, Lorraine Bracco que me ponía verraco.
    ¡Por Odín! ¿Qué es lo que habré comido entre ayer y hoy para estar tan salido?

  15. ¡Cuantas veces me lo he preguntado! ¿Qué habrá sido de Debra Winger? ¡Yo también la amé! Sus enormes ojos tan expresivos y su sonrisa de medio lado… Es una gran actriz.

  16. Completamente de acuerdo con el autor del artículo. Además, mencionaría una película más: «Tierras de penumbra», junto a Anthoy Hopkins, emoción sin llegar a sensiblería.

  17. Al habla la Sección Radical del Club de Fans de Debra Winger: Si hay una película donde la Diosa Debra brilla en todo su magnético esplendor (radical, ¿recuerdan?) es la muy infravalorada comedia «Olvídate de París», con ese veneno para críticos llamado Billy Cristal. Escuchar reírse a Debra Winger y no caer rendido a sus pies es para dudar de la masculinidad de cualquiera. He dicho.

    • Creo que muchos pensábamos que éramos los únicos. Me lo estoy pasando pipa con el club de fans de Debra Winger que hemos montado en un artículo. Hoy cae «Tierras de penumbra»…

  18. Buen y curioso articulo, pero eso ha pasado y seguirá pasando, despues de unos años, casi todas las actrizes y actores «pasan de moda» y no se les vuelve a ver. Quizás esporadicamente o pasados unos años. Le ha pasado a Debra Winger , y a tantas y tantas acrices y actores. Al marge de ñlo coemntado….por favor, supriman la horrible expresión..»como la copa de un pino», que se usa para destacar a alguien en algo, como excelencia (deportistas, actores, musicos, artesanos). Ademas de bien fea, no tiene mucho sentido. ¿Que tiene de especial la copa de un pino? Es una frase hecha, que, sorprendentemente, se sigue utilizando. Lo digo sin acritud, y como opinión personal, pero me parece horrible. Salud.

    • Sí, [email protected], pero no ofreces alternativas para esa «horrible expresión». ¿Qué símil podríamos emplear? ¿Una actriz como la papada de Almodóvar? ¡Ay no, que aún es peor! Es verdad que la copa de un pino tampoco es tan grande como para dar a entender la grandeza de un Marlon Brando, por ejemplo. De modo que estaríamos constreñidos a tener que decir: «Un actor como todo Vallecas» quizá, o más poético,»como la bóveda celeste», por ejemplo. ¿Qué sugieres, prenda?

  19. Debra yo regresó también en la 3ra temporada de «In Treatement», en un rol de actriz en decadencia, y lo hizo excelente cómo siempre.

  20. Preciosa Debra. Transmite una sensualidad en sus actuaciones que te hace perder la razón. Ya puestos recuerdo con devoción aquella belleza, aunque más limitada artísticamente, llamada Madeleine Stowe. Y la Pfeiffer en «Los fabulosos Baker Boys» una invitación al deleite. Las amo a todas.

  21. Fascinado por Francés McDormand en la íntima miniserie de la HBO «Olive Kitteridge». No es el tipo de atracción que ofrecen las actrices mencionadas, pero es un placer contemplar su actuación. Esa mujer con una sensibilidad inaccesible, es un volcán en erupción.

    • Esta señora, por otra parte estupenda actriz, ofrecía junto al gran pero feote Gene Hackman en «Arde Mississipi», uno de los flirts más anticlimáticos que recuerdo desde que veo películas.

  22. Pues si, Debra es generosa como actriz y muy apetecible como mujer. Al salir del cine siempre tenía la duda si habría una D. Winger esperando a la salida o entre el público.
    Saludos.

  23. Desde finales de los 60s, el cine americano dejó de lado los grandes papeles para actrices, salvo contadísimas excepciones. El «nuevo Hollywood» hizo pelis míticas, pero casi siempre protagonizadas por hombres (la excepción serían las de Bogdanovich y la «Alicia …» de Scorsese). Faye Dunaway debió de arrasar, equiparándose a las grandes de los 40s , Karen Black y Jacqueline Bisset (¿quién era más preciosa que ella en los 70s?) llegar al estrellato y Madeline kahn protagonizar comedias memorables. Pero no fue así. Salvo la Fonda post-Hanoi (y eso que «Klute» le dió uno de los papeles de la década) y Diane Keaton , solo las divas (Streisand, Minnelli, Hawn)podían aspirar a protagonizar pelis de serie A. Hasta las estrellas de los 60s se apagaron (¿cómo pudo desperdiciarse a Julie Christie?).
    Llegan los 80s. El relevo. Actrices que habían debutado en los 70s , en algunos casos, con un atractivo distinto y muy personales (Weaver, Debra, Meryl, Glenn Close, Jobeth Williams, Jessica Lange, Arquette) o guapísimas y excelentes actrices (Pfeiffer, Kathleen Turner, Kim Basinger. la Melanie pre-Banderas).
    ¿Quiénes siguen habitualmente protagonizando pelis de serie A? Meryl y Diane Keaton. Es así de injusto.
    Cuando el cine americano desperdicia a actrices como Linda Fiorentino, Alfre Woodard, Stockard Channing, Rebecca DeMornay, Meg Tilly, Karen Allen (excelente en «Starman») , Rachel Ward o Ellen Barkin (una de las mejores interpretaciones de la década en «The Big Easy») somos nosotros quienes perdemos. Pero, entre todas ellas, los casos de Debra Winger y Michelle Pfeiffer son los más injustos. Son como de la época dorada, pero sin las oportunidades de ellas.
    Vivimos en una época de alfombras rojas , modeleo, revistas de tendencias ensalzando a quien no s elo merece y pelis en las que veinteañeras buenorras hacen de prestigiosas físicas nucleares o así (y no son parodias) . Entras en youtube y ves a la Dunaway recogiendo el Oscar y te das cuenta de que no hacen falta modistos ni joyería para arrasar. Otros tiempos.

    • Meg Tilly? Ja! Qué alegría!. No puedo creer que alguien se acuerde de ella. Y mucho más olvidada que Debra, quizá porque nunca tuvo vocación de estrellato. Recomiendo «The Girl in a Swing» para apreciar su belleza y su calidad de actriz.

  24. Curioso. Yo esa sensación de pérdida con Michelle Pfeiffer no la tengo. No siento que desapareciera del todo. Con Debra, sí. Mencionas a Jessica Lange, otra grande, a la que hemos recuperado gracias a «American Horror Story», pero tiene narices que me tenga que tragar una serie que ni fu ni fa para verla actuar.

    • Jessica Lange… Me gustaba esa bizquera que se insinúaba apenas y que no llegaba a las cotas gloriosas de una Karen Black, mi bizca favorita. Buena delantera y ancas poderosas, caderas rotundas. No era una tremenda belleza, pero su rostro me transmitía una extraña mezcla de viciosa y niña a la vez, y eso es lo que los hombres buscamos en las mujeres… Como actriz, me parece muy buena. Recuerdo que me impresionó en “La caja de música”, aunque ya valoraba mucho su trabajo desde “Tootsie” y “Frances”.

  25. Había otra bajita que me gustaba también mucho, Janeane Garofalo, que actuó, entre otras, en La verdad sobre perros y gatos.

  26. Respecto a Catherine McCormack, Lights out no es precisamente una serie de bajo presupuesto. Winger se aisló ella sola del star-system de Hollywood. Lo último que se pudo ver de ella en video en España fue Wilder napalm, en la que actuaba su pareja, Arliss Howard, y su última gran actuación, «A dangerous woman», por la que fue nominada a los Globos, pero no al Oscar. Rosana Arquette hizo un documental sobre ella en el 2001. Casos paradigmáticos de actrices que han pasado del todo a la nada son Sean Young (a la que creo nadie quiere recuperar por los motivos que sean, que le pregunten a James Woods) o Mary Elizabeth Mastrantonio, que el año pasado tenía un papelito en Hostages.

  27. Estoy de acuerdo con todos los que comentan poero ¿nadie recuerda a la Elisabeth Shue de Leaving Las Vegas? Otra petite con caracter.

    Saludos

    • ¡Por supuestísimo que sí, Mr. Felson! Elisabeth Shue, además de gustarme una barbaridad como mujer, está absolutamente SENSACIONAL en «Leaving Las Vegas». Y también su compañero Cage a pesar de lo muy criticado que es, a veces, como actor. Estupenda película, por cierto…

  28. Hollywood es una industria, no lo olvidemos, y como industria solo quiere ganar dinero, si resulta que produciendo una pelicula donde sale una actriz joven (anne hathaway, o la misma penélopre cruz) hacen una taquilla que dobla lo que haría debra winger, estos no se complican la vida.Los guionistas ya conocen los gustos del mundo «cinéfilo» actual, muchos efectos especiales, un actor de primera linea y una actriz joven y buenorra y algun argumento que no se pase de intelectual ni denso, la gente no quiere pensar mucho.

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