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Memoria indígena y tecnologías del futuro: el Rostro Harakbut

Memoria indígena y tecnologías del futuro el Rostro Harakbut
Fotografía: Diego Pérez / SPDA.

Este artículo es un adelanto de nuestra nueva revista Humanismo Digital 3, ya disponible en nuestra tienda online.

El reconocimiento internacional del patrimonio indígena y de los territorios amazónicos ha impulsado una reflexión renovada sobre cómo valorar y preservar los sitios sagrados que combinan componentes naturales, culturales y simbólicos. En ese marco, el Rostro Harakbut emerge como un caso singular: una formación rocosa de gran escala ubicada en la Reserva Comunal Amarakaeri, que su pueblo considera sagrada y que, a su vez, está amenazada por dinámicas de extracción y cambios ambientales. Recientemente, dicho sitio ha sido objeto de una experiencia de digitalización avanzada que lo transformó en un «gemelo digital», activando nuevas posibilidades de difusión, conservación y participación.

Contexto histórico-cultural

La forma pétrea, ubicada en una zona remota de la Reserva Comunal Amarakaeri, en Madre de Dios (Perú), supone una presencia ancestral de un valor simbólico profundamente arraigado. Forma parte de genealogías mitológicas, de relatos del origen portadores de un sentimiento en el que el espacio natural no es un telón de fondo, sino una razón mediadora. La roca no es «piedra» según la acepción occidental moderna, ya que contiene una dimensión ontológica y anímica.

Su redescubrimiento (o, más bien, su divulgación en el mundo académico y mediático) ha estado ligado a esfuerzos de mapeo cultural indígena y conservación territorial. Por ejemplo, la expedición coordinada por la Rainforest Foundation en 2014 describe cómo la formación fue hallada tras años de rastreo en el interior de la reserva y cómo este hallazgo se vinculó a la voluntad de contrarrestar la minería ilegal de este territorio en un contexto de alta biodiversidad —pues alberga uno de los mayores bosques húmedos tropicales del planeta—, pero también de presión creciente por tala y explotación de gas. El daño no es solamente físico o biológico, puesto que la erosión del territorio produce también erosión del patrimonio inmaterial que descansa en él.

La digitalización de un sitio sagrado en ese contexto se convierte en una forma de anticipación: captar con máxima fidelidad lo que podría no sobrevivir materialmente en un escenario de interés para las industrias extractivas. El rito iniciático que va de ser un enclave geográfico invisible a su indexación web obliga a repensar los hechos desde una perspectiva global sobre el patrimonio indígena, lo que conlleva un riesgo de apropiación o distorsión conceptual. La digitalización avanzó a partir de esa tensión, buscando hacer compatible la preservación con la contención de impactos derivados de la exposición mediática.

Saber indígena y nuevas tecnologías

Resulta especialmente relevante la lectura que hace la prensa alemana cuando describe el caso como confluencia entre saber indígena y nuevas tecnologías. Se subraya que la voluntad de digitalizar no diverge del conocimiento local, sino que promueve una forma de cooperación en la que los expertos acompañan y ponen a disposición sus conocimientos tecnológicos frente a la autoridad cultural indígena (DW Español, 2024). Esta idea contrasta con otros episodios históricos de patrimonialización, en los que la técnica museográfica occidental se imponía como lente única y reductora. Aquí el proceso está mediado por protocolos culturales definidos por los propios Harakbut y la captura tridimensional se entiende como un know how de la ingeniería para el bien común.

La réplica digital, construida con técnicas de captura de realidad y drones, recibió amplia atención mediática internacional precisamente por su excepcionalidad. Lo subrayaba Pedro Ortega en una entrevista llevada a cabo por la prensa ambiental peruana. Señalaba que en el mundo existen muy pocos casos equiparables de réplica digital 3D aplicados a un paisaje cultural indígena vivo y no a restos arqueológicos fosilizados en un pasado muerto (Jabiel, 2025). La afirmación no es retórica. En la mayoría de ejemplos de fotogrametría y digitalización volumétrica de patrimonio en Sudamérica, el objeto digitalizado suele estar desconectado de un colectivo que le siga dando culto. Aquí ese vínculo todavía existe y sigue en activo.

El lema que popularizó el portal Radiance Fields, «llevar el Rostro Harakbut al mundo sin llevar el mundo al Rostro», condensa la lógica tecnopolítica de la iniciativa (Radiance Fields, 2025). La circulación de la réplica digital amortigua uno de los riesgos más obvios: que la popularidad del sitio genere flujos de visitantes que, aunque bien intencionados, podrían empeorar su degradación física o la apertura de senderos que lo pongan en peligro. Al permitir el acceso remoto a la imagen tridimensional del sitio, el bosque queda menos expuesto a la presión humana directa. Es decir, se puede mostrar sin que necesariamente se invada. Y esto no es una paradoja, sino una solución pragmática en la era de la hiperexposición visual.

Entre los elementos destacados del proceso se encuentran, según Radiance Fields (2025):

-La coordinación prolongada con líderes indígenas para asegurar que el acceso y la documentación respetaran valores culturales (por ejemplo, rituales previos al ingreso, instrucciones de no alterar el entorno).

-El uso de drones y cámaras 360° en condiciones técnicas exigentes (cantos estrechos, vegetación densa, cambios de luz) para optimizar la cobertura.

-El fin doble de conservación (registrar y documentar ante riesgo de pérdida) y de difusión (permitir acceso virtual a públicos que no pueden visitar físicamente).

-Desde una perspectiva metodológica, este caso representa un punto de inflexión: pocas veces se ha aplicado la digitalización de alta fidelidad a paisajes sagrados indígenas amazónicos de forma tan colaborativa y con implicaciones de difusión internacional (por ejemplo, se exhibió recientemente en eventos vinculados al cambio climático).

La comunidad no delega su cosmología en la técnica. Mantiene su agencia simbólica. Se trata de una de las pocas experiencias amazónicas en las que la digitalización avanzada no está vinculada a un museo occidental ni a un programa arqueológico estatal. El proyecto se desarrolla, más bien, como cooperación técnica orientada a defensa del territorio. La réplica digital es, en ese sentido, la punta del iceberg: lo que hay debajo es la reivindicación de la soberanía indígena sobre el marco semántico y sobre la gestión del riesgo.

Considero que este proyecto es novedoso en el ámbito del patrimonio, por las siguientes razones:

-Al integrar formación geológica, biodiversidad, territorio indígena y cosmovisión de los Harakbut, el sitio desafía categorías convencionales de patrimonio (monumento, sitio arqueológico, geología). Su digitalización vincula ese valor con formatos contemporáneos.

-En lugar de esperar a que un sitio sea dañado o destruido, la digitalización avanzada actúa como salvaguardia proactiva.

-El gemelo digital abre nuevas posibilidades para que el público global conozca el sitio sin necesidad de búsqueda de ingresos, reduciendo el impacto del turismo. Al mismo tiempo, esto plantea retos de justicia simbólica.

-El proyecto es pluridisciplinar, algo propio de las humanidades digitales: antropología, ciencias de la computación (captura 3D, realidad virtual), conservación ambiental y derechos indígenas son algunas de las áreas que intervienen en el proceso. Esta hibridación es una aportación académica relevante: implica que el patrimonio digital no es solo técnica, sino también política cultural y ambiental.

-Aunque el caso es pionero, su replicabilidad en otros territorios exigirá adaptar protocolos culturales, técnicos y de gobernanza.

Memoria indígena y tecnologías del futuro el Rostro Harakbut
Parte del equipo en la expedición al Rostro Harakbut de agosto de 2024. Fotografía: Diego Pérez / SPDA.

Conclusiones

Como «paisaje cultural digital», el Rostro representa un puente entre memoria indígena, territorio natural y tecnología emergente. Para la comunidad académica, este caso aporta una evidencia concreta de cómo los distintos campos dentro de las humanidades digitales pueden converger. Para la práctica patrimonial, ofrece un modelo de intervención que prioriza la prevención, la difusión responsable y la colaboración comunitaria.

Una cuestión adicional, que en Europa suele ignorarse, consiste en la noción de sostenibilidad técnica. La estabilidad de un archivo digital no se garantiza por el mero hecho de crear un modelo muy preciso. Ficheros, formatos, metadatos, documentación, controles de integridad, protocolos de migración y políticas de acceso son aspectos técnicos que condicionan la vida útil de un modelo. La obsolescencia tecnológica no es una metáfora. Es un dato empírico. Muchos proyectos de documentación tridimensional de patrimonio arqueológico realizados hace dos décadas se han perdido porque los formatos originales dejaron de ser legibles. La digitalización del Rostro Harakbut será fructífera si su gobernanza técnica mantiene la misma lógica de continuidad que rige su gobernanza cultural.

A falta de marcos regulatorios globales claros sobre propiedad cultural digital indígena, este caso nos remite a una serie de posibles interrogantes: ¿qué ocurre si una institución museística quiere exhibir el modelo tridimensional bajo otra lógica narrativa? ¿Cómo se arbitran los usos educativos fuera del ámbito del consentimiento expreso? ¿De qué modo se compensa a la comunidad si el proyecto genera valor económico en circuitos de museografía digital o de turismo virtual? Poner sobre la mesa estas cuestiones es fundamental. Del modo en que se responda dependerá que el caso Harakbut quede registrado en la historia como ejemplo de colaboración o como un caso más de apropiación digital.

Memoria indígena y tecnologías del futuro el Rostro Harakbut
Una captura del proceso de digitalización. Imagen: Krisber Aguilar.

Referencias bibliográficas

DW Español (2024). «Perú: Sabiduría ancestral y nuevas tecnologías para preservar el Rostro Harakbut». Deutsche Welle.

Jabiel, S. (2025). «Pedro Ortega: en el mundo hay muy pocos ejemplos similares a la réplica digital del Rostro Harakbut». Actualidad Ambiental.

Radiance Fields (2025). Bringing the Harakbut Face to the World — Without Bringing the World to It.

The Rainforest Foundation US (2014). The Reunion: Rediscovering an Ancient Stone Face Deep in the Peruvian Amazon.

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