Lo de antes sí eran políticos porque lo de antes sí eran ciudadanos

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Pierre Trudeau. Foto: Corbis.
Pierre Trudeau. Foto: Corbis.

De Justin Trudeau, el nuevo primer ministro canadiense, ya se sabe casi todo lo que un adolescente debe saber. Que tiene «un cuerpo atlético», que ha boxeado en alguna ocasión, que tiene cuarenta y tres años, que fumó porros en su juventud, que se ha tatuado un cuervo en el brazo izquierdo, que quiere legalizar la marihuana y que su madre, habitual del Studio 54 neoyorquino en los años setenta, tuvo un lío con Mick Jagger. ¡Qué sería de nosotros sin los reportajes de investigación de la prensa seria!

Así que ya tienen ustedes el retrato completo: joven, guapo y progresista. Justin Trudeau es de los buenos. Loado sea el Señor.

En realidad, Justin Trudeau no es lo que en España entendemos por «un progresista». El referente español más cercano a su partido, el Partido Liberal de Canadá, sería Ciudadanos. Trudeau, como Albert Rivera, está a la izquierda de los conservadores y a la derecha de los socialistas. Los liberales canadienses son un partido de centro clásico: liberales en lo económico y progresistas en lo social. También son el partido de gobierno «natural» de su país, como lo era CiU en Cataluña o lo es el PNV en el País Vasco.

Pero lo más interesante de Justin Trudeau es su padre, Pierre Trudeau.

Pierre Trudeau fue el primer ministro canadiense entre 1968 y 1984 (con la excepción de nueve meses de gobierno conservador en 1979). Trudeau padre es el responsable de la modernización de Canadá y uno de los políticos más carismáticos del siglo XX, a la altura de gigantes como Charles de Gaulle, Winston Churchill y Ronald Reagan.

Pierre Trudeau, alabado hoy en día hasta por sus viejos adversarios políticos, fue el impulsor de la polémica Ley de Lenguas Oficiales que impuso la cooficialidad del inglés y el francés en las administraciones públicas canadienses (el equivalente actual sería una ley que obligara a todos los funcionarios españoles a dominar tanto el catalán como el español). La ley fue muy protestada en el momento de su promulgación pero hoy en día se la considera uno de los principales tesoros políticos del país.

Trudeau también «repatrió» la Constitución canadiense, que aún a principios de los años ochenta requería para su reforma de la aprobación del Parlamento británico (no tanto por resabio colonial como por la resistencia de los quebequeses a aprobar el contenido de esa hipotética nueva Constitución cien por cien canadiense). Suyas son también varias reformas significativas en el terreno del aborto y la homosexualidad.

Pero por encima de todo, Trudeau es el principal responsable de que hoy en día Canadá siga siendo un país unido. Al contrario de lo que ha ocurrido en España, donde se ha oscilado entre lo voluble (PSOE) y lo ausente (PP), Trudeau optó por el federalismo como la mejor manera de contener al independentismo quebequés. Trudeau despreciaba el nacionalismo, al que consideraba más un sentimiento que una ideología, pero jamás negó su existencia, mercadeó a cambio de su apoyo o trató de amansarlo con baratijas.

Trudeau fue, en definitiva, uno de los últimos ejemplares de una especie ya definitivamente extinta: la del político de raza. Al contrario que los funcionarios, alguaciles, administrativos, contables y monaguillos que hoy en día llamamos «políticos» y a los que apenas exigimos que sepan «comunicar» aunque lo que comuniquen sea banalidades, Trudeau era capaz de «hablar». Es decir, de transmitir ideas políticas complejas. También de tomar decisiones controvertidas e impopulares y de aguantarle la cara a periodistas extraordinariamente mordaces que se reirían, y con ganas, de la supuesta agresividad de presentadores televisivos actuales como Ana Pastor o Jordi Évole.

Es el caso de una de las entrevistas políticas más famosas del siglo XX. La que mantuvo Trudeau, a pie de calle, con los periodistas Tim Ralfe, de la CBC, y Peter Reilly, de la cadena de televisión CJON. La entrevista, de apenas siete minutos, es una pequeña obra maestra de ingenio, ironía y sentido común que debería enseñarse tanto en las facultades de periodismo como en las de políticas y que va mucho más allá del mítico y desafiante «just watch me» que Trudeau le suelta a Ralfe cuando este le pregunta hasta dónde está dispuesto a llegar.

Estos son los antecedentes de esa entrevista.

El 5 de octubre de 1970, el Frente de Liberación de Quebec, un grupo terrorista independentista de ideología socialista (la ETA canadiense), secuestra en Montreal al agregado comercial británico James Cross. Cinco días después secuestra al ministro de Trabajo Pierre Laporte. A cambio de sus vidas, los terroristas piden la difusión de su manifiesto y la liberación de varios de sus compañeros que cumplen condena en las cárceles canadienses.

El 12 de octubre, el general Gilles Turcot despliega tropas en Montreal a petición del gobierno federal.

El 13 de octubre, Pierre Trudeau mantiene esta conversación con los dos periodistas antes mencionados (la transcripción, bajo el vídeo).

Señor, ¿qué hace aquí toda esta gente con armas?

¿No se ha enterado?

Sí, me he enterado de que están. Me pregunto por qué han decidido ustedes que estén.

¿Qué le preocupa?

Yo no estoy preocupado, pero usted lo parece.

Pues si no está preocupado, ¿qué es lo que…? ¡Yo no estoy preocupado!

A mí me preocupa vivir en una ciudad llena de gente con armas.

¿Por qué? ¿Le han hecho algo? ¿Le han molestado?

Han molestado a mis amigos.

¿Sí? ¿Y qué estaban haciendo sus amigos?

Intentaban fotografiarles.

¡Ajajá!

¿Eso es ilegal?

En absoluto.

¿No le preocupa que en esta ciudad se tenga que recurrir a este tipo de medidas?

A mí no me preocupa. Creo que es natural que si hay gente que está siendo secuestrada se les proteja de esos secuestros. ¿Qué haría usted si un ministro de Quebec o un ministro federal fueran secuestrados?

¿Pero no es este uno de esos…?

¿Opina que deberíamos ceder a las siete demandas del Frente de Liberación de Quebec?

No, en absoluto. Mi postura es exactamente la contraria.

¿Cuál es su postura?

Mi postura es que no se ceda a ninguna de ellas.

Está bien. ¿Y no se protegería de la posibilidad de ser chantajeado?

Bueno, ¿cómo va a poder proteger a todas aquellas personas que podrían convertirse en un objetivo terrorista sin una fuerza militar mucho mayor, sin poner un escolta a cada ciudadano del país y sin convertirlo en un Estado policial?

¿Y entonces qué sugiere usted? ¿Que no protejamos a nadie?

¿Cómo podemos protegerlos a todos?

Bueno, no podemos protegerlos a todos, pero… ¿está usted diciendo que no deberíamos proteger a nadie?

Exactamente.

¿Esa es su postura?

Exacto.

Bien. Pues Pierre Laporte no fue protegido y acabó secuestrado. A la vista de los hechos, ¿no preferiría haberlo protegido a él y a Mr. Cross?

Bueno, a toro pasado es muy fácil decirlo, pero usted no puede hacer eso.

No le estoy preguntando a toro pasado. Le estoy preguntando antes de que pase el toro.

No lo haría, porque habría sido imposible.

¿Habría sido imposible proteger a los ministros del gabinete del Gobierno provincial y a los diplomáticos?

Lo sospecho, teniendo en cuenta todos los diplomáticos que hay en este país.

Bueno, tenemos un ejército grande.

Van ustedes a gastarlo muy rápidamente a este ritmo.

¿A qué se refiere con «a este ritmo»?

[Interviene Peter Reilly]

Si me permiten intervenir. En su declaración de esta mañana en la sede del Gobierno parecía estar diciendo que la prensa ha sido poco responsable a la hora de informar de esta historia. ¿Podría explicarse?

Poco menos que responsable. Estaba sugiriendo que quizá deberían controlarse un poco, cosa que no están haciendo ahora. Van a convertir todo esto en una gran noticia, estoy seguro.

Bueno, para la prensa es una gran noticia.

Sí, pero lo principal es que con esto el Frente de Liberación de Quebec está intentando conseguir mucha publicidad para su movimiento.

Reconocimiento.

Sí. Y digo que cuanto más reconocimiento le dé la prensa, mayor es su victoria. Y yo no estoy interesado en concederles una victoria.

¿No sería quizá inteligente usar términos menos incendiarios que el de «bandidos» cuando está hablando de gente que tiene la vida de dos hombres en sus manos?

¿No cree usted que sean bandidos?

Bueno, independientemente de lo que yo piense, no creo que yo me sintiera inclinado a agitar un trapo rojo en su cara si tuvieran secuestrados a dos amigos míos y les apuntaran a la cabeza con una pistola.

Bueno, en primer lugar, yo no les he llamado «bandidos». He llamado «bandidos» a gente que está ahora en la cárcel, gente que ha sido llevada ante la justicia y condenada a prisión. Y he dicho que ustedes deberían dejar de llamarles «prisioneros políticos». No son prisioneros políticos: son forajidos. Son prisioneros criminales, y son bandidos. Y por eso están en la cárcel.

[Vuelve a intervenir Tim Ralfe]

Pero con su ejército parece que los estén combatiendo casi como si fuera una guerra. Y si esto es una guerra, ¿no tiene validez lo que ellos dicen?

No diga tonterías. No les estamos combatiendo como si estuviéramos en guerra. Estamos usando a parte del ejército como agentes de paz para que la policía tenga más libertad para hacer su trabajo como policía y no tenga que perder el tiempo protegiendo a sus amigos de alguna forma de secuestro.

Ha dicho antes que los protegería de esta manera, pero también ha dicho que este tipo de violencia, esa contra la que están luchando aquí, la del Frente de Liberación de Quebec, puede conducirnos hacia un estado policial.

Claro. De eso es de lo que se está quejando usted, ¿no?

Bueno, sí, pero esa decisión es suya, no del Frente de Liberación de Quebec.

Sí, pero le he preguntado cuál es su lógica. Porque su lógica parece ser la de dejar que secuestren gente, que no protejamos a nadie y que nos llevemos a la policía.

No hay que llevarse a la policía. Por supuesto que el trabajo de la policía es detener a aquellos que violan la ley.

Sí, ¿y no es también trabajo de la policía el de proteger a aquellos ciudadanos que pueden ser chantajeados por una razón u otra?

Esos ciudadanos pueden llegar a ser la mitad del país.

Creo que me he explicado mal. Usted me está hablando de elecciones, y mi elección es vivir en una sociedad libre y democrática, lo que implica que no haya gente con armas deambulando por ahí.

Correcto.

Y una de las cosas que he de aceptar a cambio es que gente como usted pueda ser secuestrada.

Por supuesto, pero esa obviamente no es mi elección. ¿Sabe? Yo creo que es más importante que nos libremos de aquellos que actúan violentamente contra el resto de la sociedad y de aquellos que pretenden imponer su voluntad secuestrando y chantajeando con el objetivo de construir un poder paralelo. Y creo que es nuestro deber como gobernantes proteger a los funcionarios del Gobierno y a la gente importante de nuestra sociedad de la posibilidad de que sean utilizados como herramientas de ese chantaje. Así que usted no está de acuerdo con esto, pero estoy seguro de que, de nuevo a toro pasado, usted habría preferido que Mr. Cross y Mr. Laporte hubieran sido protegidos de la posibilidad de ser secuestrados. Y no lo fueron porque no se adoptaron las medidas que estamos adoptando ahora. Pero incluso desde su postura a posteriori, no entiendo cómo puede negar eso.

No, yo vuelvo a la decisión que tengo que tomar en el tipo de sociedad en el que vivo.

Sí, bueno, hay un montón de corazones sangrantes a los que no les gusta ver a su alrededor a gente con cascos y armas. Todo lo que puedo decir es «seguid sangrando». Porque es más importante mantener el orden y hacer respetar la ley que preocuparnos por aquellos pusilánimes a los que no les gusta la visión de…

¿A todo coste? ¿Hasta dónde piensa llegar?

Bueno, espera y verás.

¿Limitará las libertades civiles? ¿Hasta dónde llegará?

¿Hasta dónde?

Si esto se amplia, y usted dice que «hay que hacer cualquier cosa para protegerlos», ¿incluye eso escuchas o la limitación de las libertades civiles?

Sí. Yo creo que la sociedad deber adoptar todas las medidas que sean necesarias para defenderse de la aparición de un poder paralelo que desafíe a los poderes electos de este país. Y eso implica llegar hasta donde haya que llegar. Mientras haya un poder que desafíe a los representantes elegidos por los ciudadanos, ese poder debe ser eliminado. Y, lo repito, creo que solo los pusilánimes corazones sangrantes tienen miedo de adoptar este tipo de medidas.

Perdóneme, señor, usted ha permanecido en silencio a lo largo de todo este tiempo. Muy comprensiblemente, por cierto. Si le pudiera decir algo a los secuestradores en este momento, ¿qué les diría?

Creo que Mr. Bourassa fijó nuestra posición ayer, y yo he repetido en la sede del Gobierno que estamos completamente de acuerdo. Solo hay una cosa de la que estamos dispuestos a hablar ahora. Y es de la manera en la que Mr. Cross y Mr. Laporte van a ser liberados. Ese mecanismo es lo más importante y lo primero con lo que vamos a lidiar.

Gracias, señor.

Solo un día después de esta conversación a tres bandas, varias personalidades quebequesas pidieron que el Gobierno negociara con los terroristas y accediera a la liberación de los presos. El abogado del Frente de Liberación de Quebec pidió a los estudiantes universitarios que boicotearan las clases en apoyo de los terroristas.

El 16 de octubre se impuso la ley marcial y se permitió a las fuerzas de seguridad la aplicación de medidas excepcionales que incluían la suspensión del habeas corpus. Todos los partidos quebequeses apoyaron la medida, incluido el independentista Parti Québécois. La decisión de Trudeau fue también apoyada por el ochenta y cinco por ciento de los ciudadanos.

El 17 de octubre, los terroristas asesinaron a Pierre Laporte.

Dos meses después, James Cross fue liberado. Cinco terroristas fueron deportados a Cuba tras negociar con el gobierno canadiense.

La llamada Crisis de Octubre convenció a todo el arco político canadiense, incluidos los partidos y las organizaciones nacionalistas quebequesas, de que la independencia solo podía ser lograda por medios pacíficos.

De la entrevista de Trudeu con Ralfe y Reilly se pueden sacar muchas conclusiones. Estas son las mías:

1. No existe hoy en día un solo político en España con la talla intelectual suficiente como aguantar una entrevista a pie de calle, a cara de perro y sin guion como esta. Mucho menos para prestarse a ella voluntariamente. De Rajoy ni hablamos: es un funcionario de ventanilla genéticamente incapacitado para el trabajo y la excelencia. Pedro Sánchez hace intelectualmente bueno a Zapatero y lo mejor que se puede decir de él es que haría falta un número infinito de Pedro Sáncheces para llenar un agujero infinitamente pequeño. Pablo Iglesias tiene tablas televisivas pero está por ver cómo respondería enfrentado a periodistas de verdad y no a tertulianos. Albert Rivera es correcto y quizá fascine a las suegras, pero un líder es otra cosa.

2. No existe hoy en día un solo político en España con el coraje suficiente como para adoptar medidas similares a las adoptadas por Trudeau durante la Crisis de Octubre (aún y con el apoyo del ochenta y cinco por ciento de los ciudadanos y de la oposición en pleno).

3. Los ciudadanos occidentales jamás perdonarían que un presidente o un primer ministro les llamara irónicamente «corazones sangrantes», le dijera a un periodista que no diga tonterías («don´t be silly») o insinuara que le importa un soberano pimiento lo que piensen «los pusilánimes» porque su deber es proteger a los ciudadanos de su país a pesar de ellos mismos.

4. El periodismo español, y muy especialmente el audiovisual, suele preguntar por las noticias del momento porque carece de las lecturas y de la solvencia intelectual necesaria para discutir sobre conceptos de política profunda como aquellos de los que se habla en esta entrevista. ¿Alguien imagina a un periodista español diciéndole a un presidente «a cambio de mi libertad estoy dispuesto a aceptar la posibilidad de que sea usted asesinado por ETA»?

5. Al contrario que el apaciguamiento, tan cómodo él, la firmeza frente a la violencia puede resultar contraproducente a corto plazo pero es la única postura que asegura la paz a medio y largo plazo. La sociedad quebequesa jamás volvió a justificar el terrorismo, el Frente de Liberación de Quebec languideció hasta su total desaparición y Canadá no ha vuelto a sufrir una crisis terrorista como la de octubre de 1970.

6. Los mantras del progresismo siguen siendo los mismos de hace cuarenta y cinco años. La cobardía y el apaciguamiento («yo no agitaría un trapo rojo en la cara de los terroristas»), el falso dilema entre seguridad y libertad siempre y cuando la sangre la ponga otro («estoy dispuesto a aceptar el riesgo de que le maten a usted»), la demagogia («como no podemos protegerlos a todos no protejamos a nadie») y, por supuesto, la beatería populista («¿qué hace toda esta gente con armas en mi calle?»).

7. Los políticos de antes no eran mejores. Los que eran mejores eran sus ciudadanos. Menos infantiles e inmaduros. Y una cosa lleva de forma natural a la otra.

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56 Comentarios

  1. No acabo de entender muy bien a dónde quiere ir el articulista. ¿ Tal vez a «mano dura con el terrorismo, y ya de paso también con el ciudadano, manifestante, huelguista y demás chusma antipatriótica» ? ¿ A los GAL ?

    ¿ Ronal Reagan, un gigante ? ¿ habla en serio ?

    Prefiero los mantas del progresismo, aunque sean siempre los mismos ( algo que también le pasa a la derecha, por cierto ) a la utilización torticera, desleal y tramposa del terrorismo como método para desgastar al adversario político, veáse lo que decía el PP en tiempos de Zapatero ( Vd. ha traicionado a los muertos, decía Rajoy, ese político de raza.

    • La diferencia entre la mano dura de Trudeau y la mano dura de, por ejemplo, Aznar, es que Trudeau supo ver la línea que separaba el terrorismo independentista del independentismo político. Estado de excepción y despliegue del ejército ante la crisis de seguridad que representaba que secuestraran a dos altos funcionarios, pero dejó hacer a los abogados, políticos y representantes del movimiento independentista, desde luego no ilegalizó partidos, revistas y detuvo a sus líderes, como sí que hizo Aznar.

      La tesis del artículo entiendo que es esa, con la mano dura ante el independentismo no pacífico lo que consiguió fue encauzar los movimientos separatistas hacia métodos políticos y no violentos. Algo así pasó en Catalunya, cuando PSOE, CiU y ERC supieron encauzar en los 90′ a Terra Lliure hacia las instituciones democráticas, quitándose de encima marrones como los que ató las manos al independentismo vasco durante décadas.

      • Es que en Canadá había una línea bastante clara. En España también la había entre el independentismo del PNV y formar parte de ETA que es lo que siempre fue Batasuna, y esa línea siempre se respetó. Decir ahora que lo de Aznar fue un error cuando ha sido el responsable de que ETA tuviera que pedirle la hora a ZP es ridículo.

  2. fue el impulsor de la polémica Ley de Lenguas Oficiales que impuso la cooficialidad del inglés y el francés en las administraciones públicas canadienses (el equivalente actual sería una ley que obligara a todos los funcionarios españoles a dominar tanto el catalán como el español)

    No, el equivalente seria que en España cada funcionario tuviera que hablar Español, Vasco, Catalán y Gallego. Muy realizable.

    Pd: Me hace gracia que hable de que se ha solucionado los problemas nacionalistas en Canada con el federalismo. Primero porque en España tenemos ya un federalismo encubierto, si hasta las comunidades reciben más porcentaje de los impuestos que un Lander Alemán. Segundo porque aun hay bastantes nacionalistas intentando la independencia allí.

    • La existencia de nacionalismos no es un problema, sino el problema es cuando no se puede negociar políticamente la diferencia y se debe recurrir a las armas los juzgados. Si en Canadá no hay problema político es porque el gobierno central tomó la decisión adecuada en el momento adecuado. En España, hay un problema nacionalista porque cada gobierno central ha prefedido echarle la culpa a los otros antes que asumir responsabilidades.

      Por otro lado, federalismo no significa mayor reparto de recursos decidida desde un poder centralizado. Federalismo es cuando los estados federados deciden cuanto poder conceden al gobierno central. España es un estado unitario donde el gobierno concede algunos poderes a las autonomias. Alemania es un estado feredal porque los länder son quienes permiten que el estado federal tenga algo de poder (sea poco o mucho). La cantidad es irrelevante.

      • Lo que tú llamas federal en realidad es confederal. Suiza es así. Alemania no. EEUU tampoco. Los países federales son los que comparten poder y en los que tanto el Estado central como los federados tienen constituciones que no se pueden modificar así como así que regulan sus relaciones, con tribunales para dirimir esas diferencias. Es decir, exactamente el caso español.

  3. Interesante. Aunque no coincido con la tesis, si agradezco la entrevista y el contexto del que desconocía mucho. Me recuerda a la queja asiria encontrada en una tableta de arcilla diciendo que la juventud es peor. Quizás son políticos como Trudeau los que no aguantarían el tipo hoy en día frente a la sobre-exposición y memecracia reinante.

    Quisiera recalcar uno de los errores más graves: «Al contrario que el apaciguamiento, tan cómodo él, la firmeza frente a la violencia puede resultar contraproducente a corto plazo pero es la única postura que asegura la paz a medio y largo plazo.» Como muchas otras afirmaciones, es fácil encontrar contra-ejemplos donde la «firmeza frente a la violencia» provoca la escalada de esta, porque depende de lo que se llame firmeza. Si la relación de fuerzas entre el grupúsculo terrorista y el estado canadiense no hubiese sido tan desigual, el resultado podía haber sido mucho más incierto, firmeza es lo que mostró Al Asad en Siria. La violencia tiende a alimentar la violencia y cada vez es más fácil hacer más daño. Si se puede mostrar firmeza sin violencia, fantástico. Pero desde el punto de vista de el adversario, la firmeza se puede interpretar como un aumento de violencia, ante el cual hay que mostrarse firme… con la consiguiente escalada. Des-escalar un conflicto es difícil, y sinceramente juzgar al estrategia que impide que siga escalando es un juego fácil a toro pasado, como la economía.

  4. De acuerdo con Eduardo en lo de que en España ya «disfrutamos» de un federalismo encubierto. Desde luego, Canadá no es España, y viceversa, para lo bueno y para lo malo. Por lo demás, de acuerdo con Cristian Campos en lo de los políticos españoles, que palidecen ante la valía y los redaños de Trudeau. También en lo de los mantras del progresismo, que siguen siendo los mismos. Desde luego, si un político español dijera e/o hiciera lo del canadiense en su momento, más de medio Congreso se le echaría encima con la ayuda de La Sexta, Cuatro y todos los medios de comunicación progres, con algún que otro más de centro.

    • Cuando se habla de progre como un insulto, entiendo que vds son lo contrario, o sea, tradicionalistas, rancios, reaccionarios y vetustos, ¿ no ?

      • «Prefiero los mantas del progresismo, aunque sean siempre los mismos». Ya con eso se define usted perfectamente. Y no empleo «progre» como insulto. Los propios progresistas lo usan. Aunque en ocasiones sean de todo menos progresistas.

    • Tal y como habláis de España da la sensación de que este fuera el paraíso de la «progresía». Fernandos VII y dictaduras nacional-catolicistas mediante, si este país ha sido el cortijo de alguien ha sido de esos tradicionalistas rancios, reaccionarios y anacrónicos de los que luchino habla. Y ahí sigue la mafia corrupta, perfectamente integrada en el Estado, con la bendición de sus ilustrados votantes. Por si quedaba alguna duda de nuestros enormes progresos en democracia, no hay nada como seguir apreciando los guiño-guiño, codo-codo con la dictadura de los sospechosos habituales.

  5. Cristian, desde el aprecio, cuando tocas la política el nivel es pésimo.
    En pelis, discos, diseño y tal muy bien.
    En este caso es que el artículo es farragoso y chorras.

  6. Solo para felicitar a esta página de esta revista y felicitar en especial al autor del artículo. Desde la hermana república de México.

  7. Para defender las tesis de este artículo no hace falta el anti-izquierdismo (que no anti-progresismo) que supura el autor.

    Pero después de leer su lista de las treinta obras ofensivas en Jot Down Smart no es de extrañar. Un racionalista en lo filosófico, antirreligioso y neoliberal en lo político. Ah, y anticomunista, claro.

  8. La tesis del artículo es inconsistente. Comparas políticos, periodistas y ciudadanos canadienses de los años 70 con políticos, periodistas y ciudadanos españoles del siglo XXI. Habría que comparar grupos del mismo país en épocas distintas o de distintos países en la misma época. Si hablamos de España, en los años 70 no había democracia, con lo que en cualquier comparación con Canadá perdemos de mucho.

    Por otro lado, el carisma y talla de Pierre Trudeau no se debe a su ideología ni a que fuera de otra época. Se debe a que simplemente asumía la responsabilidad por lo que hizo y dijo. Esto es lo que le da la libertad y el temple para decir lo que piensa y hacer lo que considera mejor. Si hubiera fracasado no le hubiera echado la culpa a otro.

    Que sea otro político el que tome medidas impopulares, que sea otro periodista el que sea crítico con el gobierno y las grandes empresas, que sean otros ciudadanos los que se atrevan a perder… Es el miedo a perder lo que vuelve conservadora a la gente. Pero este miedo no sale de la nada sino de la falta de garantías. Trudeau se formó en un país con derechos sociales y laborales. Churchild nació en la aristocracia inglesa, con sus beneficios. De Gaulle era un respetado general del ejército francés.

    Es este respaldo el que da la confianza suficiente para expresarse libremente y tomar decisiones arriesgadas. Y es por esto que los partidos conservadores tienen el firme propósito de cargarse la educación y sanidad públicas y de calidad, así como los derechos laborales, para que no surjan líderes políticos de izauierda con carisma y coraje.

  9. Creo que el artículo se desacredita desde el momento en que sitúa a figuras de la talla de De Gaulle o Churchill con el chichirivaina de Reagan.

    Por otro lado, la Ley de claridad canadiense es un hito en el Derecho internacional no por el nivel político de Trudeau, incuestionable, sino por resolver las situaciones de secesión gracias a unas pautas de reconocimiento recíproco y cumplimiento de procedimientos …claros.

    En España ni unionistas ni independentistas se respetan ni se reconocen los unos a los otros, y de procedimientos ni hablamos.

    • No deja de sorprenderme como tanta gente tiene idealizado a Churchill. Duele la comparación con Reagan? Por que? Dos hombres de estado mediocres y reaccionarios, cortísimos de entendederas, auténticos class warriors de la burgesía más reacconaria. Algunos os pensais que porque a Churchill le tocó lidiar con los nazis y salió victorioso a la vez que mostró cierto carisma y tesón ya es un grande. Luego, claro, no le dais ese mismo privilegio a Stalin. xDDD

  10. Sobre progres.

    Lo más progre de hoy en día son esas masas de mozalbetes a medio cultivar que piensan que todo lo que tienen se lo merecen y ha caído de una higuera. Vamos, los neoliberales que emprenden con la idea de que el estado pague la seguridad social de los trabajadores y parte de su sueldo, o que quieren que se subvencione ese negocio tan boyante de la tauromaquia, o dicen que atender servicios públicos es algo franquista/comunista.

    De verdad lo digo, hoy esto es lo más guay y progre.

    Salud

    • Claro, estamos hablando de un país donde los políticos que se autodefinen como liberales se han pasado toda su carrera profesional viviendo del dinero público. Acababan los estudios, se sacaban la oposición, luego se metían en política y a seguir viviendo del dinero del papá Estado.

      Esperanza Aguirre tan solo ha necesitado llegar a la edad de la jubilación para hacer el paripé, gracias a la burguesía catalana, de trabajar para una empresa. ¿Para qué vivir de la empresa privada pudiendo saquear la pública mientras favorezco a los míos? Es más, lo ideal es que familiares, amigos o red de tráfico de influencias monten un grupo empresarial y se dediquen a vivir de lo lindo gracias a la adjudicación de contratos públicos, así al mejor estilo Arturito Fernández o Díaz Ferrán.

    • Olé, has dado en el clavo. Y ni se te ocurra nombrar la palabra «nacionalizar» que es algo obsoleto y comunista, en fin… que poca cultura política.

    • Claro, estamos hablando de un país donde los políticos que se autodefinen como liberales se han pasado toda su carrera profesional viviendo del dinero público. Acababan los estudios, se sacaban la oposición, luego se metían en política y a seguir viviendo del dinero del papá Estado.

      Esperanza Aguirre tan solo ha necesitado llegar a la edad de la jubilación para hacer el paripé, gracias a la burguesía catalana, de trabajar para una empresa unos meses. ¿Para qué vivir de la empresa privada pudiendo saquear la pública mientras favorezco a los míos? Es más, lo ideal es que familiares, amigos o red de tráfico de influencias monten un grupo empresarial y se dediquen a vivir de lo lindo gracias a la adjudicación de contratos públicos, así al mejor estilo Arturito Fernández o Díaz Ferrán.

      http://www.elconfidencial.com/empresas/2015-11-03/excel-enchufes-deloitte-nepotismo-consultoria_1081287/

  11. Dice que ningún político aguantaría una entrevista así, pero sólo nombra a cuatro. Entiendo que es imposible mencionarlos a todos pero, ¿y la tercera fuerza política en las pasadas generales, además de uno de los partidos que, en unión a otros, dirige los ayuntamientos de Barcelona y Madrid?
    Yo a Garzón es al que más cerca veo de soportar una entrevista así. Quizá es por eso precisamente que es de los menos populares entre los ciudadanos de hoy…

    • ¿Se refiere al Garzón que sale por lo de que «ningún delincuente puede ser de izquierdas» en la única entrevista siquiera mínimamente exigente a la que se ha enfrentado? No sea ridículo. Garzón no tiene ni media hostia.

  12. Colocar a Reagan como gigante de la política da idea de que el autor no tiene ni idea. El resto, una pieza literaria pasable de costumbrismo (cualquier tiempo pasado fue mejor). Como análisis político, propio de Inda o Marhuenda. Establecer comparaciones entre la historia de Canadá y de España es desconocer la historia de Canadá y de España. Ahora bien, si lo que quiere es hacerse famoso, va por el buen camino.

  13. «La firmeza frente a la violencia puede resultar contraproducente a corto plazo pero es la única postura que asegura la paz a medio y largo plazo.»

    Tengo ganas de que vaya el Sr. Campos a Israel a justificar este argumento. Está claro que no han entendido que el liberalismo de derechas conservador es la panacea frente al disidente. O será que tenemos un concepto diferente del corto y el largo plazo.

    Aparte de ésto, y el intento habitual de desprestigiar a la izquierda, como si no hubiese habido nunca una izquierda valiente y razonable (ojo, no en España), un buen artículo.

  14. Bueno, al articulista ya se le ve demasiado el plumero con el ejemplo que nos pone de lo que es un politico «de verdad», y por si no hubiera quedado bien claro, lo remacha con las conclusiones finales. Eso si, independientemente de la obvia veneración del autor por los tipos duros que no se andan con contemplaciones y por el estado policial «light», coincido en su analisis sobre los lideres actuales de la politica española.

    Ah, Ronald Reagan estaba ahi solo porque daba bien en television, como actor profesional que era. Pero que el cerebro politico en realidad era Bush padre lo sabe todo el mundo.

  15. El autor del artículo, y algún comentarista, alaban el coraje y redaños de P. Trudeau.
    La política no es una cuestión de testosterona. A fines del franquismo, todavía había quien defendía a Franco – ahora puede parecer increíble, pero así era – diciendo que tenia «ñoñones».
    Pues, si tener eso es montar una guerra civil para defender los privilegios de la clase dominante, causando miles de muertes y sufrimiento, prefiero que los políticos no estén dotados de esa «cualidad».

  16. Me parece excelente
    Se lleva poco hoy día creer en algo y defenderlo. Lo habitual es «negociar», o sea, exigir que me lo acepten todo y que la fiesta la pague otro
    Y no se puede tener seguridad total. No hay seguridad total, NUNCA. El que diga que sabe como hacerlo miente como un bellaco/a (hay que ser políticamente correcto y sexualmente absurdo). El castellano tiene el masculino como genérico. En otros idiomas el adjetivo es asexual.
    Negociar con asesinos nunca, ni aunque te pueda tocar a tí. Lo contrario es ceder y dejar que ellos pongan las condiciones, y eso siempre significa que pedirán más la siguiente vez. Como los nacionalistas de este país, que exigen financiación pero no pagan farmacias

    Puede gustar o no, pero hay que defender las posturas cuando vienen mal dadas, que cuando todo sale bien no hace falta.
    Y todos somos muy listos cuando sabemos la solución. Cuando hay que arriesgarse es cuando no se sabe y hay cque crear la solución, aunque sea de modo imperfecto la primera vez. Ya se mejorará la siguiente

    Sangre, sudor, esfuerzo y lágrimas dijo Churcill, aunque lo del esfuerzo se omite demasiadas veces, no sea que canse

    • Se omite porque el señor Churchill no estuvo muy fino incluyendo esa palabra en particular. «Sangre, sudor y lágrimas» lo que transmite, precisamente, es un esfuerzo atroz. Incluir «esfuerzo» alarga la cita, es redundante y casi diría que consigue el efecto contrario, que el susodicho «esfuerzo» parezca menor.

    • Hay que decir, además, que el propio Churchill editó una recopilación de sus discursos bajo el título «Sangre, sudor y lágrimas». Por no hablar de que lord Byron, en quien negaba haberse inspirado, escribió «blood, sweat, and tears-wrung millions». O Roosevelt aproximadamente medio siglo antes que el propio Churchill: «because of the blood and sweat and tears»

  17. Creo que El Alcázar hubiera publicado con gusto este artículo. Espero ansioso las reflexiones del autor sobre el asunto de Cataluña. Vista la alegría con la que aplaude los tanques por las calles, podemos esperarnos cualquier cosa.

  18. La comparación entre la violencia política del Frente de Liberación de Quebec y la de ETA me parece improcedente. En sus 7 años de existencia el FLQ provocó la muerte de 8 personas, todas ellas de manera no intencionada, excepto la última. Dos políticos fueron secuestrados y uno de ellos asesinado. Esa fue una línea roja que la sociedad quebequesa no estaba dispuesta a traspasar. El FLQ perdió apoyos y los ganó el independentismo pacífico y democrático del Parti Québécois. En cambio, ETA provocó 823 muertos en 52 años, cosa que hubiera sido imposible sin un apoyo importante de la sociedad vasca. Por la tanto, no parece que la «firmeza frente a la violencia» fuera el motivo por el que este desapareciera, sino su falta de apoyo social en Quebec. Más bien se diría que la Crisis de Octubre lo que hizo es que el gobierno federal cediera a las reivindicaciones de los nacionalistas, dando lugar a que el francés fuera idioma cooficial en Canadá e idioma oficial único en Quebec y al reconocimiento del derecho de autodeterminación.

  19. Oda al conservadurismo disfrazada de artículo de opinión. Queda muy de machote canadiense sacar los tanques a la calle, pero a todas luces la gestión de esta crisis fue un fracaso: uno de los secuestrados muerto, y el otro apresado durante cinco años.

    Cuando el autor habla de de Gaulle, Churchill o Reagan como «gigantes» ya es el descojone padre. Para quitarse el mandil y el guante de la risa. Xiaoping también sacó los tanques a la calle en el 89. Putin en el 2002. Con Pol Pot se vivía mejor.

    • Parece que no hayas leído el artículo, porque el autor contesta exactamente a tu argumento. Lo que dice Campos es que la firmeza puede salir mal a corto plazo (que es lo que describes) pero es lo único que funciona bien a largo plazo (la decadencia de la ETA canadiense). Por poner un ejemplo español, Aznar podría haber cedido al chantaje de Miguel Angel Blanco u Ortega Lara y es posible que para ambas víctimas hubiera sido mejor, pero la firmeza mostró ser más efectiva para la desaparición de ETA a largo plazo.

  20. Veo que nadie dice que lo que reivindica el artículo es ser un hijo de papá.

    Esas sagas familiares …

    • Es el reflejo de desclasado de Campos.

      Una reivindicación desde el nivel social bajo en esta forma de radicalismo antisistema de derecha. Su particular tributo al orden social y la jerarquía a la que desea sumarse.

  21. Un artículo muy interesante, muchas gracias, aunque no comparto todas las conclusiones del autor.

    Quisiera añadir un matiz que me parece bastante interesante: Pierre Trudeau era quebequés, de padre francófono y madre anglófona, nacido y crecido en Quebec.

    Trasladando esta constelación a España, deberíamos imaginarnos un político vasco, bilingüe, presidente del gobierno de España que ejerza mano dura contra ETA y que cuente en esto con el apoyo de todos los partidos vascos, independentistas incluidos.

  22. No es cierto que todos los funcionarios canadienses tengan que conocer las dos lenguas. Si exige cierto porcentaje, dependiendo del lugar. No siquiera es obligatoria la enseñanza en frances en quebec.

  23. Resumen: mano dura, lo que necesitamos es mano dura (pero si alguien de izquierda hace lo mismo le decimos autoritario, populista, demagogo)

    Técnicamente con estos mismos argumentos se podría justificar a George Bush hijo después del 11s.

  24. Entiendo que el equivalente aqui sería que todos los funcionarios del estadi estuviesen obligados a conocer el español, el catalàn, el gallego y el euskera… y no solo español y catalàn ¿no?

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