
Él creía que era el rey de América, donde sirven Coca-Cola como si fuese vino de crianza. («Brilliant Mistake», Elvis Costello, 1986)
La Segunda Guerra Mundial. Un campo de batalla en Europa, África o Asia. En la escena se cruzan carros de combate, motos, coches y furgonetas del ejército. Aparecerán ambulancias y camillas de la Cruz Roja. Pero falta algo. No, tanques que lanzan rayos láser como en la película de Brad Pitt, no. Falta algo que ya entonces no podía fallar en cualquier concentración de gente (joven). ¿Lo adivinan? Una pista: es el producto más famoso del planeta.
Para completar el cuadro bélico falta el camión de la Coca-Cola. Los soldados podían perder la vida y la dignidad, pero nunca les quitarían «el sabor de la amistad», como se anunciaba entonces. El general Eisenhower era un fanático del refresco y la empresa aprovechó para mandar observadores a los países aliados y neutrales y obtener contratos de explotación de Coca-Cola. Pero no solo los aliados, que instalaron fábricas en las principales líneas del frente y dispensadores del refresco en cada oficina. El malvado ejército nazi también consumía refrescos de la misma marca. Las plantas embotelladoras de Coca-Cola en Alemania experimentaron un gran auge en paralelo al del Tercer Reich, por supuesto desde una posición apolítica, únicamente interesada en el lado comercial. Coca-Cola estuvo en las manifestaciones del Partido Nazi y en las Olimpiadas de Berlín.
Desde este gran evento, tan provechoso, de la guerra mundial, la Coca-Cola patrocina el fútbol, la navidad, la película de la semana, los toros, el telediario, los desfiles de moda, los conciertos pop y cualquier cosa que se les ocurra, monetariamente hablando. Es extraño que ningún partido político haya pensado en esponsorizar su campaña con el refresco, pues nunca el mensaje de la bebida carbonatada ha tenido tantas cosas en común con el de la política del siglo XXI: a simple vista inocua, carente de aditivos, sentimental, nostálgica… y en la sombra regida por un grupo de tecnócratas insaciables. No de Coca-Cola en sí, cada partido podría elegir su refresco favorito del amplio catálogo de productos de la multinacional. Hagan un ejercicio de imaginación y adjudiquen a cada líder su bebida no alcohólica. Entre la gaseosa, la bebida energética, el brebaje para deportistas, el zumo concentrado y las muy exóticas en colores y sabores, imaginen qué panorama burbujeante de político para los spots nos estamos perdiendo.
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Pingback: Coca-Cola: ciento treinta años bajo la influen
http://www.snopes.com/holidays/christmas/santa/cocacola.asp
Sin ánimo de ser tiquismiquis, pero es que cansa el mito del «Papa Noel creado por Coca-Cola». Como mucho, *popularizado por Coca-Cola*
Por cierto, aprovecho para recomendar snopes.com a todo periodista justo antes de reproducir algún mito o leyenda urbana.
«pese a las paradojas, ha prevalecido su enorme interés en entrar en la historia de cada país, adaptarse a las costumbres, como si la Coca-Cola hubiese estado desde el principio de los tiempos en todas partes. Ha ido si cabe más lejos, creando iconos culturales que antes no tenían forma o eran diferentes. Por ejemplo, la representación de Santa Claus como señor mayor y obeso, de barba blanca y uniforme rojo, es un invento de la Coca-Cola. El establecimiento de las estaciones (verano, primavera, vacaciones, navidad…) va conectado a una campaña del refresco para vender una idea general (un buen sentimiento) y con ella, el refresco (un buen refresco). Y algún regalo de promoción.»… Mr tiquismiquis, usted no se detuvo a leer con la justa comprensión lectora para evaluar en su justo medio y en el contexto adecuado, el artículo no se contradice o contrapone con la existencia de una imagen anterior, o una representación anterior al hecho que nos ocupa. El hombre rollizo como imagen y representación es un ‘invento’ de la compañía.
No según el enlace que Aventurero puso a snopes.
Ahí dice que aunque Coca Cola tomó y popularizó esa imagen, ya existía previamente a que CocaCola la utilizase.
Ah, olvídalo. Te había entendido mal.
Sí, puede que me fallara la comprensión lectora; esa posibilidad siempre estuvo ahí.
Sin embargo, releo el párrafo y releo su comentario, Joseph, y sigo pensando lo mismo de antes. Es un párrafo que reproduce un mito falso (o, como mínimo, matizable) en vez de combatirlo.
¿Es un invento de Coca-Cola el hecho de usar esa idea de Santa Claus como imagen y representación (que es lo que entiendo de su comentario)?
Pues depende de qué se entienda por ‘imagen’ y por ‘representar’.
Desde luego, ya existía tanto esa imagen del hombre rollizo con barba blanca y vestido de rojo. Y como tal, también su representación; al menos tal y como entiendo yo qué significa ‘representar’.
Pero bueno, no pongo en duda que quizá me esté fallando la comprensión lectora, y lo digo sin sarcasmo. Pido disculpas si es así; el resto del articulo me ha encantado
Y como dije en mi primer comentario, nadie le niega a Coca-Cola la *popularización* de esa imagen. Pero ‘inventar’ siempre ha sido otra cosa para mí.
Sí, Coca-Cola «inventó» su uso como icono comercial. Si eso es lo que quería decir el artículo, entonces vale :)
Yo creo que el que no tiene comprensión lectora es usted. Dice expícitamente «Por ejemplo, la representación de Santa Claus como señor mayor y obeso, de barba blanca y uniforme rojo, es un invento de la Coca-Cola.». Lo cual es evidentemente falso, ya que Santa Claus se había representado antes como un hombre rollizo, vestido de rojo y con barba blanca.
En fin, como sea, creo que todos los que comentamos nos detuvimos a mirar una nimiedad, el artículo es excelente, y las repercusiones que ha tenido la comercialización de ese producto son de un alcance que va más allá de mi comprensión, por todo lo nocivo que se ha revelado sobre su prolongado hábito. Pero lejos de que se desanime su consumo es mayor su demanda. Saludos.
Según el texto: «… la representación de Santa Claus como señor mayor y obeso, de barba blanca y uniforme rojo, es un invento de la Coca-Cola…»
Según Snopes: «However, illustrations of lavishly bearded Santas (and his predecessors), showing figures clothed in red suits and red hats with white fur trimming, held together with broad black belts, were common long before Coca-Cola’s first Sundblom-drawn Santa Claus advertisement appeared in 1931, as evidenced by these examples from 1906, 1908, and 1925…», y siguen las respectivas imágenes de obesos de larga barba blanca vestidos de rojo.
Según Joseph: «Mr tiquismiquis, usted no se detuvo a leer con la justa comprensión lectora para evaluar en su justo medio y en el contexto adecuado, el artículo no se contradice o contrapone con la existencia de una imagen anterior, o una representación anterior al hecho que nos ocupa. El hombre rollizo como imagen y representación es un ‘invento’ de la compañía.»
Comprensión lectora y todo eso.
Para la autora, Grace Morales: ¿podría ampliar el dato de que la bebida llegó a la España peninsular a través de Canarias?
Gracias.
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